jueves, 29 de octubre de 2009

A COMPLETAR EL TRIUNFO


En los próximos 29 días los uruguayos tendremos que reflexionar sobre cuál es la fórmula más preparada para dirigir los destinos del país durante los próximos cinco años. De triunfar la fórmula del Frente Amplio (cosa casi segura), la situación quedará prácticamente incambiada, es decir, gobierno del FA con mayoría parlamentaria.
LOS ANTECEDENTES
El único antecedente que tenemos en nuestro país sobre una segunda vuelta electoral, es el del año 99, en donde la ciudadanía tuvo que optar entre el compañero Tabaré Vázquez y el Dr. Jorge Batlle. Si sumamos los votos del Partido Colorado a los del Partido Nacional en la primera vuelta de ese año, nos da 1.182.895, mientras que el Frente Amplio obtuvo 861.202 votos, el Nuevo Espacio 97.943, y la Unión Cívica 5.109. Pero en la segunda vuelta, el Dr. Jorge Batlle alcanzó 1.158.708 votos, es decir, 24.187 votos menos que la suma de blancos y colorados. En cambio, el compañero Tabaré aumentó su caudal en 120.847 votos, alcanzando un total de 982.049. Los votos en blanco, que habían sido 21.760 en la primera vuelta, pasaron a ser 42.574 en la segunda.
Esto nos está diciendo que hubo más de 20.000 ciudadanos que en la primera vuelta optaron por alguno de los partidos tradicionales que en la segunda prefirieron votar en blanco antes que acompañar con su voto al tradicional adversario, y casi tres mil de ellos que optaron por votar al candidato de la izquierda. Es decir: se puede.
VIENTO A FAVOR
Uno de los argumentos más fuertes que tenemos los frenteamplistas para convencer a aquellos que aún no se deciden a apoyar la fórmula Mujica-Astori, es el de la mayoría parlamentaria. Sin lugar a dudas lo mejor para la estabilidad y el funcionamiento correcto del país es que los representantes del Poder Ejecutivo se correspondan con el partido que tiene la mayoría en el Parlamento. Si por algún milagro, la fórmula Lacalle-Larrañaga obtuviera la victoria, es por demás obvio que su gobierno se vería muy trabado. Por decirlo de una manera gráfica: la motosierra se desafilaría constantemente. Cuando Lacalle quiera eliminar el IASS, se encontrará con una mayoría parlamentaria del FA que no se lo permitirá; cuando quiera volver atrás con la reforma de la salud, no tendrá las mayorías necesarias. Y no es porque los frenteamplistas se nieguen al diálogo. Es porque los frenteamplistas no renunciaremos jamás a defender las conquistas de nuestro pueblo. Así de sencillo.
Una cuestión más a nuestro favor, es el candidato. En ciencia política, es algo aceptado que en las elecciones ganan aquellos candidatos que además de tener una alta popularidad o simpatía en la gente, tienen una baja antipatía o rechazo. Los niveles de simpatía y antipatía suelen ser más importantes que la propia intención de voto. Y de acuerdo a los datos más recientes, en estudios realizados antes de las internas, José Mujica es el único candidato que reúne las dos condiciones: tiene una altísima simpatía en la gente (la mayor de todos los candidatos) y una bajísima antipatía (la menor lejos de todos los candidatos). Agregado a esto, el gobierno del Frente Amplio tiene el más alto índice de popularidad que haya tenido gobierno alguno en nuestro país al fin de su mandato
Pero además, la fórmula del Frente Amplio va a estar compitiendo en noviembre contra los grandes perdedores de octubre. Porque hay que tener en cuenta que el Partido Nacional votó rematadamente mal, más allá de que el buen manejo de los medios de difusión el día de la elección, haya logrado por algunas horas crear la sensación de victoria. En comparación con su desempeño en 2004, perdió casi 110 mil votos (en términos de legisladores, dos senadores y seis diputados); tres cuartas partes de ellos en el interior (en donde el Frente Amplio le saca casi ciento veinte mil votos, en un escenario de dominio histórico del Partido Nacional), mientras que en Montevideo apenas logró conquistar la quinta parte de los votos. Y no se trata solamente de un fracaso rotundo del candidato Luis Alberto Lacalle; su compañero de fórmula fue quien más sufrió el desplome, ya que Alianza Nacional perdió en esta elección dos senadores y otros tantos diputados. Otra sería la cuestión si la competencia fuera contra la fórmula del Partido Colorado, que en base a una supuesta renovación y a una campaña acertada logró crecer en casi siete puntos del electorado, acrecentando su bancada parlamentaria en dos senadores y siete diputados. No es lo mismo competir contra alguien que viene de obtener un triunfo, en términos relativos, que con alguien que viene de sufrir una derrota estrepitosa. Esto sea dicho, más allá de la inconsistencia de un Bordaberry que se preocupó mucho de desmentir aquella aseveración de que la fórmula era Lacalle-Bordaberry y que blancos y colorados eran diferentes, pero que la misma noche del domingo se abrasó al gran perdedor y le dio su apoyo incondicional. Hecho que seguramente no será bien visto por los colorados que de buena fe volvieron a su partido creyendo en la renovación.
LAS ESTRATEGIAS
Una cosa parece surgir también de las pasadas elecciones: el pueblo uruguayo es más propenso a valorar argumentos, a sopesar alternativas, y de sus análisis saca sus conclusiones (a algunos les gustarán menos y a otros más). Pero está claro que los uruguayos están hartos de las confrontaciones descalificadoras. Confrontar se debe confrontar; no es esa la cuestión. Cuando hay proyectos tan diametralmente diferentes, hay que exponerlos a la luz pública para que la gente, informada, decida de acuerdo a sus convicciones. Pero quienes solo se basen en el desmerecimiento del adversario, a la larga pagarán el precio correspondiente.
Si logramos situar el debate ante toda la sociedad sobre lo que va a ser el próximo gobierno, si por sobre todo nos concentramos en difundir entre la ciudadanía nuestras propuestas de futuro, contenidas en la plataforma programática, el triunfo es absolutamente seguro. Desde nuestro punto de vista la ciudadanía fue clara en su expresión del domingo; aprobó la gestión del primer gobierno frenteamplista. Cuando la ciudadanía no aprueba la gestión, le sucede lo que le sucedió a Lacalle, que obtuvo el gobierno con un 38% del electorado y su partido obtuvo un 30% en la elección siguiente (ahora logró llevarlo a un 29%). Esto significa que los cambios que generamos han sido comprendidos. No creemos que haya que seguir haciendo centro en la explicación del Plan de Emergencia o en los resultados del Sistema Integrado de Salud y todo lo demás. Hay que salir a convencer a miles con la esperanza de un gobierno honrado que tiene propuestas a montones para mejorar y profundizar los cambios iniciados en este período. Solo podríamos perder si cometiéramos errores garrafales (que los cometimos y muchos en la campaña de octubre). El triunfo está ahí, pero debemos trabajar para que nuestra fórmula acceda al gobierno con un apoyo fuera de toda duda, avasallante de ser posible.

martes, 20 de octubre de 2009

EL ULTIMO ESFUERZO


LOS PLEBISCITOS
Ya está prácticamente todo dicho. Es poco lo que podemos agregar acerca de las decisiones que los uruguayos deben tomar el próximo domingo. El plebiscito sobre el voto de los uruguayos en el exterior ha concitado una gran adhesión, y es prácticamente un hecho que nuestros compatriotas podrán votar en las elecciones de 2014 por vía epistolar, lo que significará sin duda una ampliación significativa de nuestra democracia. El SI rosado, por la anulación de la ley de impunidad ha crecido en la conciencia del pueblo, y en mi opinión el triunfo es casi un hecho, pero no hay que aflojar. Estos días son muy útiles para convencer a aquel vecino, a aquel familiar que todavía está en duda, y aún durante la jornada del domingo hay que seguir dando la batalla, controlando que en los diferentes circuitos haya papeletas rosadas, y aún acercándoles papeletas a quienes están con mesitas de otros partidos para que las tengan allí por si algún ciudadano blanco o colorado o independiente las solicita. Tenemos de nuestro lado una causa justa, honesta y moralmente irreprochable, la defensa irrenunciable de la verdad y la justicia, sin la cual es muy difícil construir una sociedad democrática y solidaria. Con esa bandera nos podemos poner a hablar con cualquier ciudadano uruguayo y convencerlo de que ponga la rosada junto a la lista que quiera. Hay que dar esa última batalla. Y no hay que dejarse confundir, la reciente declaración de inconstitucionalidad de la ley por parte de la Suprema Corte de Justicia, para el caso de Nibia Sabalzagaray, solo es válida para ese caso, y nada tiene que ver con lo que está en juego el domingo; si bien es muy positivo. Lo que si hay que tener en cuenta, como argumento prácticamente definitorio, es que ahora los tres Poderes del Estado se han expresado señalando la inconstitucionalidad de la ley. Ya no tiene el más mínimo sentido mantener una ley que es moral y éticamente indefendible, que ni siquiera sirve a aquellos que quieren mantener la impunidad a toda costa, ya que aún con la ley vigente, los principales asesinos y violadores de los derechos humanos han terminado presos, y que los tres Poderes del Estado consideran inconstitucional.
LA UNIDAD DEL PUEBLO
Y luego está la decisión de fondo, la que tiene que ver con el futuro de nuestro Uruguay y con los proyectos de país que están en juego. Y sobre eso ya se ha dicho prácticamente todo, aunque vale la pena hacer algunas reflexiones.
Hasta los años 50 la izquierda uruguaya estaba representada políticamente, en el Parlamento, a través del Partido Comunista y el Partido Socialista. A mediados de los 50 empiezan los intentos de unidad de la izquierda, que adquieren fuerza hacia las elecciones de 1962. Un camino tiene como centro al Partido Socialista y al dirigente nacionalista Enrique Erro y otro que tiene como eje al Partido Comunista, el grupo del entonces diputado blanco desprendido del Partido Nacional Ariel Collazo, del Movimiento Revolucionario Oriental, y otros grupos que dan origen al Frente Izquierda de Liberación, FIdeL, una sigla elegida precisamente en momentos en que comienza la Revolución Cubana. Aquellos viejos dirigentes de la izquierda que visualizaron el camino de los cambios a través de la unidad y de la acumulación, vieron cristalizados los esfuerzos en el año 71 con la conformación del Frente Amplio. Luego vinieron los negros años de la dictadura, la que se propuso hacer desaparecer a la izquierda de nuestro país por muchísimos años, pero que fracasó rotundamente, al resurgir aún con más fuerzas tras la recuperación de la democracia.
Después se vinieron los años del neoliberalismo, aquí y en toda Latinoamérica (con la única excepción de Cuba), en los que sucesivos gobiernos rosados intentaron aplicar las recetas que el imperialismo recomendaba a los gobiernos corruptos o genuflexos (que hubo de ambos tipos por estas tierras del sur). En nuestro país, si el neoliberalismo no pudo avanzar hasta donde pretendía, fue gracias a que nuestro pueblo –con la clase trabajadora organizada a la cabeza- dio una tremenda lucha en defensa de las empresas públicas y de las conquistas logradas hasta entonces. Sin embargo, el retroceso de nuestro país en estos años fue tremendo, y no es necesario recordar los niveles de pobreza e indigencia que generaron esos gobiernos, el que se grafica muy fácilmente recordando a los niños comiendo pasto.
LA IZQUIERDA EN EL GOBIERNO
Hasta que finalmente la izquierda llega al gobierno. Y el FA llevó a cabo un gobierno que fue infinitamente mejor que cualquiera de los últimos 70 años, por decir algo. Haciendo crecer el país a niveles record históricamente, pero aprovechando ese crecimiento para hacer las necesarias transformaciones que redujeran las vulnerabilidades, mientras se atendía la emergencia social, se combatía la pobreza y la indigencia y simultáneamente se generaba empleo, se aumentaban los salarios y se mejoraban las oportunidades de los gurises con el Plan Ceibal. Es decir, algo totalmente diferente a gobiernos anteriores que, ante similares oportunidades históricas de crecimiento, no dejaron de hacer ajustes fiscales en perjuicio de los trabajadores mientras prometían un derrame que nunca llegó.
Sin dejar de lado el manejo prudente de la macroeconomía -pero sin que ése fuese el objetivo central- el gobierno frenteamplista fijó como prioridades la educación, la salud, las políticas sociales, las obras de infraestructura, la seguridad pública y el sistema judicial. Esto fue para nosotros lo fundamental, y lo otro solo herramientas.
NACIMOS PARA HACER MÁS
Ahora hay que asegurar esos cambios -triunfando el domingo en primera vuelta y logrando mayoría parlamentaria- para profundizarlos en el próximo período. Falta; falta mucho más. Y esa es una de las características más importantes de nuestro Frente Amplio: sabemos que hicimos mucho, pero no estamos conformes, queremos mucho más para nuestro pueblo. Todos los frenteamplistas coincidimos en que tenemos que mejorar todavía la distribución de la riqueza. Queda mucho por hacer, pero es mucho lo que se ha hecho. Se preparó el terreno para los cambios, y las señales fueron claras de hacia donde apuntamos. El próximo gobierno del Frente Amplio profundizará sin dudas en la forma de distribuir la riqueza, haciendo que pague más quien tiene más y que pague menos quien tiene menos, y que no pague nada el que nada tiene. Y tenemos la plena certeza que el pueblo uruguayo ha comprendido cabalmente estas cosas, que hay un solo proyecto de país en juego, y el domingo le dará el triunfo en primera vuelta al Frente Amplio. Pero hay que dar la batalla hasta que se cierre el último circuito.
SOLIDARIDAD CON NUESTROS HERMANOS
Por último, en momentos en que el pueblo uruguayo ejerce sus derechos en el libre juego democrático -que le costó sin duda mucha sangre conquistar- no queremos dejar de señalar nuestra solidaridad con el pueblo hondureño, que en estos instantes sigue sufriendo represión y muerte, mientras continúa exigiendo y luchando por el retorno del gobierno legítimo de Zelaya y la convocatoria a una Asamblea Constituyente. La lucha del pueblo hondureño es también nuestra lucha y la de todos los latinoamericanos, porque la democracia que tanto luchamos por conquistar la queremos para todos nuestros pueblos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

¿MASTER....O CHANTA?


En una presentación que se realizó el martes pasado, el economista Ernesto Talvi, analizó la economía uruguaya, utilizando como punto de partido el supuesto de que existen diversas trabas que impiden dinamizarla. A partir de ahí, Talvi proyectó ideas para que en unos 25 años el país alcance los niveles de desarrollo del primer mundo. Las “novedosas” propuestas que fueron presentadas como herramientas para que la próxima administración de gobierno encauce el crecimiento económico- tienen como sostén la superación de una serie de barreras que, al entender del instituto Ceres (que dirige Talvi), traban el desarrollo del país.
LAS PROPUESTAS
Y preste atención estimado lector, porque las propuestas que se presentaron con el pomposo título de “Oportunidad 2010: propuestas para un país con futuro” son realmente innovadoras, y no es para nada improbable que en virtud de tan brillantes ideas el economista Ernesto Talvi se haga merecedor al Nobel de Economía.
El destacado economista propone para empezar, “asegurar la estabilidad económica” (propuesta que seguramente usted jamás habrá escuchado), “profundizar la inserción internacional del país” (esta si ya la escuchó, la propuso el mismo Talvi cuando quería que Uruguay firmara un TLC con los Estados Unidos, recuerda?), “reducir los impuestos a la actividad productiva y el empleo” (esta si que es nueva, no me diga que no, porque cuando Talvi era asesor del gobierno de Lacalle lo que hizo fue aumentar los impuestos no disminuirlos, así que nueva es). Y luego remata sus propuestas con dos ideas realmente revolucionarias: “flexibilizar las relaciones laborales” y “mejorar significativamente la calidad del sistema educativo”. Dígame si no es brillante.
Claro que este buen señor parte de un supuesto algo equivocado. Este señor Talvi, que entre otras cosas es Ejecutivo de CERES (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social), que desde el 2001 es también asesor permanente del economista Jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y anteriormente fue Investigador Senior del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington DC (1995-1997), y antes fue el principal asesor del equipo económico del gobierno del partido nacional y Economista Jefe y Director del Departamento de Política Económica del Banco Central del Uruguay (1990-1995), este buen señor, digo, parte del supuesto de que existen diversas trabas que impiden dinamizar la economía uruguaya. Y este buen señor se ve que no ha leído los informe internacionales que destacan el gran desempeño del Uruguay en medio de la crisis. Tan atareado está con todos los puestos internacionales importantes que desempeña, que no ha podido leer por ejemplo el informe del Foro Económico Mundial del 15 de setiembre pasado, que dice que Uruguay avanzó diez posiciones en el ranking de competitividad que elabora el Foro Económico Mundial y se ubicó en el puesto 65 debido a las mejoras en infraestructura, estabilidad macroeconómica, educación terciaria y formación tecnológica. El informe publicado, resalta que Uruguay fue el país que registró los mayores avances en la región. "Tuvo progresos significativos en varias áreas incluyendo infraestructura, estabilidad macroeconómica, educación terciaria y capacitación y preparación tecnológica", sostiene el informe del FEM. Por eso es que Talvi propone asegurar la estabilidad económica y mejorar la educación, porque no leyó ese informe, ni otros de organismos internacionales que dicen lo mismo, no tiene tiempo.
TAROT ECONOMICO
Y claro, es que este buen señor es además Catedrático de Macroeconomía Dinámica de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales de la Universidad ORT, y profesor invitado de la Universidad Torcuato di Tella de Buenos Aires. Fue también investigador visitante en el Departamento de Investigaciones del Fondo Monetario Internacional. Ha publicado varios artículos académicos en libros y revistas especializadas y sus áreas de especialización son: macroeconomía de países emergentes con especial referencia a América Latina; programas de estabilización; política fiscal, el impacto macroeconómico de los flujos de capital, las crisis financieras. Y claro, mientras da clases y escribe libros, y todas esas cosas, no puede estar en todo, y entonces se distrae y se manda algunas macanas. Como por ejemplo cuando dijo en mayo pasado (hace bien poquito) que “Uruguay tendrá una recesión en el 2009. Si la economía global se recupera de forma más lenta, es probable que en Uruguay la recesión se extienda hasta el 2010”, recesión que no hubo, por cierto. Los técnicos de la OIT (que tal vez tengan menos títulos que este señor) habían sido más precisos al respecto ya en 2008: “Si bien el panorama laboral que Uruguay va a enfrentar en el año 2009 estará marcado por la desaceleración económica y su impacto en el empleo, aún se está lejos de una recesión”.
Este buen señor, que además es miembro fundador del Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros (CLAAF) y fue miembro del Comité Ejecutivo de LACEA (Latin American and the Caribbean Economic Association), que es Doctor en economía y finanzas de la Universidad de Chicago (1995) y es Economista de la UDelaR, tiene derecho a equivocarse como cualquier hijo de vecino. Por eso es natural que no le haya acertado en absolutamente nada a sus pronósticos del 2005. En una entrevista en El Espectador ese año, Emiliano Cotelo le preguntaba a Talvi cuales serían las consecuencias del accionar equivocado del gobierno (según Talvi), y esto era lo que respondía este buen señor: “El problema de estar operando de esta manera es que en ciertos carriles y decisiones se están produciendo, en mi opinión, retrocesos significativos que van a tener consecuencias inevitablemente dañinas para la inversión y para el empleo en el futuro”. Y claro, no se puede tener tantos puestos internacionales y estar atento a todas las jugadas. Por eso le erra fiero. No hubo retrocesos significativos sino avances espectaculares; no hubo consecuencias dañinas ni para la inversión ni para el empleo, sino todo lo contrario. La Cepal señala que la inversión extranjera directa en Uruguay tuvo una evolución importante. De tan sólo 148 millones de dólares al año, entre 1994 y 1998, dio un gran salto a partir de 2004 a 2008, cuando pasa a promediar U$S 1.188 millones. En los últimos dos años, se observa que la magnitud continúa incrementándose. Es así que en 2007 trepa a los 1.223 y en 2008 explota para llegar a los 2.044 millones de dólares. Esto supone un incremento en 821 millones, lo que representa un 67% más. Y ni que hablar del empleo: entre el 2004 y el 2008 -producto de la “mala manera” con que se condujo nuestro gobierno (según Talvi)- se crearon nada menos que 200.000 nuevos empleos. Esas fueron las “consecuencias dañinas” pronosticadas por Talvi. En 2007 decía algo parecido: “Con esta reforma –se refería a la reforma tributaria- se disuaden futuras inversiones y se fomenta la emigración calificada". Fue exactamente al revés, hubo más inversiones y por primera vez en muchísimos años se revertió la tendencia emigratoria y ahora los uruguayos vuelven al país.
Todo lo que dice este buen señor no es más que pura ideología burguesa disfrazada con una verborragia seudo científica. Pero para usar un término más popular, son pura chantada.

jueves, 1 de octubre de 2009

CARTA ABIERTA A UN INDECISO



Se que estarás preocupado. No es para menos, todas las miradas están puestas sobre ti. Todos los partidos se disputan tu voto, porque parece ser una elección reñida (eso dicen las encuestas, aunque yo mucho no les creo, se han equivocado feo), y entonces tu decisión importa y mucho. Y quiero poner el énfasis en esto último: tu decisión. Porque desde mi punto de vista, lo del 25 de octubre no es una elección sino una decisión. Parece una simple cuestión semántica, pero no lo es.
Cuando elegimos algo, normalmente es porque tenemos delante de nosotros una amplia oferta de posibilidades, y debemos elegir una de ellas (una corbata, por ejemplo). En cambio una decisión, tiene una connotación mucho más importante. Uno decide si casarse o no, por ejemplo. O decide que carrera va a estudiar. Y no es lo mismo estar casado que soltero (muchos concordarán con esto), y no es lo mismo estudiar medicina que ingeniería, por poner un ejemplo. Son decisiones que tienen un componente de gran responsabilidad, muy diferente a la elección entre cosas que, en definitiva, da lo mismo una que otra, y podemos variar nuestra elección al otro día.
De ahí que se me ocurre que lo del 25 no es una elección sino una decisión. Porque lo que resolvamos los uruguayos ese día determinará como viviremos por los próximos años, con todo lo que eso implica: los uruguayos tendremos más o menos trabajo, pagaremos más o menos impuestos, mejoraremos o no nuestro sistema educativo, tendremos mejores salarios o no, etc. Por eso es comprensible que tu decisión se demore. Y no te preocupes, tomate tú tiempo, te queda casi un mes.
Pero quiero decirte algo más respecto a la diferencia entre elección o decisión. Como te dije antes, generalmente una elección implica un abanico de posibilidades entre cosas que en definitiva cumplirán la misma función. Pero el 25 no hay tal abanico de posibilidades. En primer lugar, porque solo dos de los partidos tienen posibilidades de obtener el gobierno (cierto que hay quienes hablan de “partidos bisagra”, pero coincidirás conmigo que las bisagras sirven tanto para abrir hacia la izquierda como hacia la derecha, y eso nunca es bueno en política). Pero en segundo lugar, porque no se trata de dos partidos que harán lo mismo una vez en el gobierno. Y por eso te digo que no es una elección.
Lo que deberás tener resuelto para el 25 de octubre es tu decisión sobre qué país querés construir para ti y para tus hijos, y para los hijos de tus hijos. Porque no importa cual es el lugar que ocupas hoy en la sociedad; todas las decisiones que toma un gobierno te afectan a ti y a tus seres queridos. Si sos un empresario, no es para ti lo mismo un gobierno corrupto que uno honrado, transparente y respetado en todo el mundo. Porque sabes bien que un gobierno honesto te asegura reglas de juego claras y equitativas. No es lo mismo para ti un gobierno que con sus políticas genera el cierre de industrias y el desempleo, que uno que genera incentivos para la inversión, convenios colectivos con los trabajadores, y por lo tanto estabilidad en las relaciones laborales. Ni que hablar si te dedicas al negocio de la exportación. No votarás seguramente a un gobierno que lo que favorece es la libre importación de bienes y servicios, sino uno que –como el actual- logró una diversificación geográfica de los mercados y alcanzó cifras record de exportaciones. Si además eres productor rural, este dato tal vez te sirva para guiarte en la decisión: en el año 2004 se exportaba carne de diferente tipo a 77 países, mientras que en 2008 lo hicimos a más de 100 naciones. Y eso porque ya nuestros gobernantes no viajan a operarse con los dineros del Estado, sino a conseguir nuevos mercados para el producto del trabajo de los uruguayos.
Y si sos un trabajador, no será para ti lo mismo un gobierno que promueve la flexibilidad laboral, en donde el salario y las condiciones laborales son tierra de nadie, que un gobierno que instala los consejos de salarios y promueve y aprueba leyes en beneficio de los trabajadores. Pero además, porque también te afectan las decisiones que toman los gobiernos en lo que tiene que ver con la salud, por ejemplo. Y seguramente no va a ser lo mismo para ti ni para tus hijos y tus seres queridos un gobierno en el que la salud es un elemento más del mercado, que un gobierno que reforma radicalmente el sistema, cambiando el modelo de atención, de gestión y de financiamiento. Tal vez te sirva como guía, para tomar tu decisión, saber que este gobierno aumentó un 130% el presupuesto de la salud.
Y en cualquier caso, se que tu preocupación será la seguridad. Tu decisión implicará optar entre un gobierno que promete mano dura (eso puede incluir volver a las razias, represión indiscriminada como la del filtro, y quien sabe que más), y un gobierno como el actual, el del Frente Amplio, que entre otras cosas: aumentó un 76% en términos reales la inversión en seguridad, el mayor incremento de los últimos 25 años; mejoró como nunca los salarios de los policías y su equipamiento, aumentando la cantidad de policías contratados. Y conviene que sepas, para que no te dejes manipular, que este fue el primer período de caída de los delitos contra la propiedad en los últimos 25 años; que no aumentaron los delitos contra la persona, y que tenemos los mejores registros históricos del país en represión del tráfico ilegal de drogas.
Y se también que, si tienes hijos, estarás preocupado por su educación, porque es preocuparte por su futuro. Entonces tu decisión debería tener en cuenta que el gobierno frenteamplista otorgó a la Educación Pública el presupuesto más alto de la historia del país; que incrementó en cuatro años el salario de todos los trabajadores –docentes y no docentes-, mejoró los edificios, construyó nuevas estructuras edilicias, amplió la cobertura, distribuyó más materiales educativos y efectuó la mayor compra del sistema educativo de los últimos 25 años. Por no hablar del Plan Ceibal, que el Frente Amplio propone ahora extenderlo a Secundaria y UTU.
Y para tomar tu decisión, es importante que sepas que otros gobiernos también han logrado un crecimiento del país. Pero que el gobierno del Frente Amplio no solo logró un crecimiento inédito del país sino que a la vez repartió los beneficios. Y eso porque además un gobierno debe tener sensibilidad social.
Así que no te guíes solo por los números; es importante que tengas en cuenta la diferencia entre un gobierno que atendió la emergencia social de los más necesitados, devolviéndoles la dignidad como personas, de quienes se refieren a esas personas como “atorrantes”. No es una diferencia banal. Y no olvides algo fundamental: este gobierno es el único que reconoce que falta mucho por hacer, y quiere ir a más, profundizar los cambios que produjo e invitarte a construir cosas nuevas entre todos y para beneficio de todos y no de unos pocos. Por eso debes comparar con las propuestas que hablan de motosierras para volver todo a como estaba antes.
Por si fuera poco, deberás decidir sobre otros dos temas trascendentales, que tienen que ver con la ampliación de la democracia y con recuperar la justicia: el voto de los compatriotas en el exterior (para terminar con su discriminación) y la anulación de la ley de impunidad. Claro que sobre este último tema la decisión no es tan difícil de tomar, ¿no? No se necesita comparar gobiernos ni analizar propuestas de futuro. Para decidir sobre esto, te recomiendo hacer como yo, confiá en tu sentido de la justicia, pensá en la recuperación de la dignidad como país ante el mundo entero (¿sabías que hoy somos el único país en el mundo que tiene una ley para proteger a quienes cometieron delitos de lesa humanidad?). Ya no hay más cucos, ya nadie te puede amenazar con ningún fantasma, ahora la cosa es entre tú y la verdad, entre tú y la justicia, nada más. ¿Y sabes que?: confío en tu decisión.