jueves, 29 de marzo de 2012

FUKUYAMAS URUGUAYOS


Cuando Francis Fukuyama, director de Planeamiento de Política del Departamento de Estado de los Estados Unidos, planteó su conocida tesis acerca del fin de la historia –a partir de la caída de los regímenes de Europa Oriental y la perestroika de Gorbachov- estaba diciendo, además de un tremendo disparate, algo muy fuerte ideológicamente.

El contenido hegemónico y triunfalista de su tesis, lo que directamente está planteando, es que el mundo está felizmente terminado y acabado, es el mejor de los mundos posibles, y lo que resta es, como el mismo Fukuyama dijo: poner " el clavo final en el ataúd de la alternativa marxista-leninista a la democracia liberal".

En definitiva, no solo no existirían alternativas viables al capitalismo como sistema económico – lo que por otra parte estaría demostrado por el restablecimiento de relaciones de producción capitalista en Rusia, China y Europa del Este y su inclusión en la economía de mercado-, sino que además se trata del triunfo de la idea occidental de una sociedad de consumo.

DE ALLI EN MÁS

Y como el mundo está felizmente como tiene que estar, y las alternativas que se han planteado para cambiarlo han fracasado en forma estrepitosa, lo que corresponde es abandonar toda tarea en ese sentido. Los ciudadanos del mundo (consumidores, para ser más precisos), debemos dedicarnos a comprender como funciona el sistema (sin la necesidad de plantearnos como mejorarlo o cambiarlo) y como mejor nos adaptamos a él para ser exitosos.

No hay necesidad de investigar nada, en el sentido de la búsqueda de la verdad, sino que simplemente hay que aceptar los conocimientos que ya han adquirido otros y que se encargarán de transmitirnos a través del aparto de dominación cultural instituido, fundamentalmente a través de la educación formal, mientras dejamos que nos gobiernen quienes deben gobernar porque saben hacerlo, etc.

De nada sirve revolver en el pasado, tampoco, en busca de elementos que nos permitan entender el presente y soñar un futuro, porque nada hay en el pasado que no sea funcional al presente, y si lo hay, fracasó, por lo tanto hay que desecharlo. Porque en el fin de la historia que plantea Fukuyama, no es necesario que todas las sociedades se conviertan en “liberales y exitosas”, sino que terminen de una buena vez con sus pretensiones ideológicas de búsqueda de formas superiores de organización de la sociedad humana.

Todo lo que se salga de lo normal, todo aquello que de alguna forma cuestione el mundo existente tal cual es, será atribuido a alguna falla en el sistema de transmisión cultural, y nunca a una aberración del sistema capitalista.

LA EDUCACION PARA DOMINAR

Así las cosas, los disturbios del año pasado, que comenzaron en el barrio londinense de Tottenham tras el asesinato de un joven de raza negra por parte de la Policía Metropolitana, y se extendieron después por ciudades como Manchester, Liverpool y Birmingham, son achacados en un reciente estudio a deficiencias en la educación.

Los vecinos de Tottenham, el barrio donde comenzaron los disturbios, aseguraron en ese momento que los recortes en los servicios públicos y la alta tasa de desempleo, además de un fuerte resentimiento por la actuación de la Policía contra las minorías raciales, habrían sido el detonante de estas protestas. Sin embargo, para un informe oficial que se conoció este martes en Londres, “el fracaso escolar de miles de jóvenes fue uno de los factores que encendieron los disturbios del pasado agosto”.

Alrededor de una quinta parte de los adolescentes que abandonan los estudios en el Reino Unido lo hacen con un nivel de escritura y comprensión lectora similar al que se exige a los once años, señala el informe, que resalta que la falta de formación académica impide a muchos jóvenes "desempeñar un papel en la sociedad".

El informe lo que reconoce es el papel de la educación en el control social. La educación en la sociedad capitalista tiene un papel central para el control social que ejercen quienes detentan el poder político y económico. Si los jóvenes no acatan calladamente el modelo que se les ha intentado imponer durante años en las instituciones educativas, entonces el fracaso es de la educación, y no de la sociedad, que es perfecta e inmodificable. Cualquier modelo educativo tiene por cometido reproducir la cultura de la sociedad que lo creó. De acuerdo al modelo de desarrollo se asume una forma de convivencia en consonancia con los fines de esa sociedad. Creer que la educación está libre de una concepción política e ideológica impuesta por la forma de vivir en un modelo de sociedad determinado, es al menos ingenuo. Y que la derecha asuma un papel activo a nivel político en lo que tiene que ver con la educación tiene que ver con todo esto.

OLVIDO Y PERDON

Por cierto que si este es el mejor de los mundos posibles, quienes creyeron y soñaron con un mundo diferente estaban equivocados de cabo a rabo, y quienes se les opusieron (por más que sus métodos hayan sido un tanto violentos y puedan hasta calificarse de apremios físicos desmedidos) estaban defendiendo este mundo bueno y perfecto. De manera que lo mejor es olvidar los enfrentamientos del pasado, pasar raya y seguir adelante rumbo al futuro venturoso para todos. Por eso, es que en nuestro país no hubo una dictadura sangrienta, sino un “gobierno autoritario”, dos demonios que se enfrentaron y un mar de gente inocente que miraba azorada sin entender lo que pasaba.

Y siempre es bueno, por otra parte, introducir el componente del miedo (por más que está suficientemente incluido en la educación formal). Por eso “Opté por la paz y no por la justicia” dijo recientemente el ex presidente Sanguinetti. Y agregó: “Yo no era partidario de ninguna ley de amnistía general. Creía que los crímenes de sangre debían pasar por los juzgados. Pero elegí el camino que nos permitió mantener la democracia”. Esto es: al parecer la paz sería incompatible con la justicia, y entonces hay que elegir; no se puede juzgar a los criminales, porque entonces no hay democracia. Eso parece ser lo que se quiere transmitir. Y como justificación, el miedo; en otra parte del discurso Sanguinetti señaló que tuvo que recuperar “esa liturgia democrática que ahora parece una trivialidad” y que debió hacerlo "frente a militares que nos advertían que los íbamos a tener que llamar de nuevo y a movimientos políticos y sociales que exigían todo ya”.

PIEDRAS EN EL ZAPATO

Pero a los fukuyamas uruguayos les entran piedras en los zapatos, y la derecha siempre tiene buena puntería y sabe a donde apuntar. Un calificado intelectual de la derecha vernácula y escribiente del diario caganchero, el Sr. Carlos Maggi (escritor, periodista, historiador y dramaturgo), en un reciente artìculo apunta sus diatribas hacia el FA y en particular hacia el Partido Comunista y hacia los comunistas que militan en la educación. Tan de derecha es este hombre que ideó Concertación Ciudadana, un movimiento político que pretende influir en los partidos tradicionales con vistas a un futuro electoral común para oponerse al Frente Amplio.

En dicho artículo, se explaya contra el Plenario del Frente Amplio, que al parecer durante años “ocultó” que era “un ente con amplia mayoría comunista”, lo que se habría puesto en evidencia “cuando el Plenario le mandó a todos los legisladores: Voten por la ¡¡anulación!! de una ley. Se jugó la vida, el Plenario, con tal de anular la ley de caducidad. Se jugó la vida y la perdió”. Pero al parecer, el mundo perfecto de los fukuyamas uruguayos estaría a salvo, ya que "Ese plenario bolchevique, con plenos poderes sobre el poder legislativo, tiene los días contados y morirá el 27 de mayo. Las mayorías en la interna del Frente no pueden dejar todo como está; porque si así lo dejan, saben que una coalición sometida a los designios del comunismo, pierde las elecciones; el 80% de la opinión pública se opone a probar en carne propia, la experiencia de Cuba”.

Los sanguinettis y los maggis (que hay muchos y por todos lados), fukuyamas que defienden el status quo a capa y espada, tendrán que seguir participando, porque la muerte de las ideologías no se decretan, y hay marxismo para rato.

jueves, 22 de marzo de 2012

QUEDATE DONDE ESTÁS


El sábado pasado, el diario El País publicó la siguiente noticia: Tramitan ante ONU libertad de Álvarez - Pedido ante el Alto Comisionado de los DD.HH. El abogado Pedro J. Montano, defensor del ex dictador Gregorio Álvarez, informó ayer que presentó en Ginebra en la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, un reclamo para que el general retirado sea liberado de la prisión”.
Al parecer, este abogado defensor del dictador dijo que “Álvarez, de 86 años, cumple una condena de 25 años de cárcel por 37 homicidios”. E inmediatamente opinó que “El ex dictador es objeto de una "detención ilegal``, "arbitraria`` y con claro "espíritu de venganza”.
Y a uno le queda dando vueltas por la cabeza el contraste entre ambas afirmaciones. ¿Es posible que una persona condenada por 37 homicidios, esté presa en forma arbitraria? ¿La prisión de un sujeto por haber asesinado a 37 personas (aclaremos que fueron asesinatos a sangre fría, a personas totalmente indefensas, en muchos casos amordazadas y encapuchadas, y luego de haber sido torturadas salvajemente) puede ser el producto de una venganza? Para cualquier ciudadano en sus cabales, la respuesta a esas preguntas seguramente sería negativa.
Tal vez la única pregunta que pudiera tener una respuesta eventualmente afirmativa, sería la referida a la “legalidad” de la detención. Es decir, un asesino que cometió 37 asesinatos eventualmente puede ir a prisión en forma ilegal, si es que no se cumplen con los procedimientos establecidos por las leyes para llevar a cabo los juicios, si su confesión fue obtenida bajo tortura, etc, cuestiones que no se pueden aducir sin dudas en el caso del asesino y ex dictador Gregorio Álvarez.
LA CONDENA DEL DICTADOR
Reiteramos lo ya dicho en algún artículo anterior: nosotros tampoco estamos de acuerdo con la condena por homicidio especialmente agravado, y entendemos que debió ser condenado por desaparición forzada, tal como lo pedía la fiscal Mirtha Guianze. Pero en definitiva, tuvo un juicio justo, cosa que nunca tuvieron sus víctimas.
Este execrable sujeto (para utilizar la jerga de la crónica policial) no solo que ha sido legalmente procesado y perfectamente condenado como lo que es, un asesino, sino que además evitó la justicia durante demasiados años. Porque como bien dice la sentencia de condena, “aún tratándose de un gobierno de facto, aún con las modificaciones introducidas al sistema normativo e institucional, no puede sostenerse que durante tal período histórico, más allá del vicio de origen, no existiera un régimen jurídico. No se derogó el Código Penal ni el Código procesal, por lo tanto existía un sistema normativo que preveía y establecía sanciones para quienes secuestraran, torturaran y mataran”. Y los asesinos como él y sus secuaces solo pudieron evadir la justicia porque durante la dictadura “…se desarrolló un Estado terrorista, encargado de la represión política, que coexistía con el otro, arreglado a la nueva institucionalidad; o, sea se trataba de dos caras de la misma moneda” como dice también la sentencia. Se encaró la represión a la oposición política de forma más o menos clandestina, clandestina para la opinión pública, más no para los Mandos Militares, desarrollada desde y por las instituciones del Estado, por agentes del poder público, los que actuaban prevalidos de las facultades que ostentaban por su carácter oficial” agrega el dictamen.
Y pudieron seguir impunes luego de recuperada la democracia, porque contaron con la complicidad de buena parte del sistema político que no solo llevó adelante la ley de impunidad, sino que nada hizo para investigar los hechos. Recientemente lo dijo el propio Julio María Sanguinetti, y a confesiòn de parte relevo de prueba: “También hay que aclarar, muy inequívocamente -dijo el ex mandatario colorado- que la ley de caducidad jamás impidió investigar. Lo que cerraba era era el juzgamiento… No cerraba la posibilidad de investigar, que siempre estuvo abierta”.
Y es verdad lo que dice Sanguinetti; el artículo 4° de la ley de impunidad establecía que “...el Juez de la causa remitirá al Poder Ejecutivo testimonios de las denuncias presentadas hasta la fecha de promulgación de la presente ley referentes a actuaciones relativas a personas presuntamente detenidas en operaciones militares o policiales y desaparecidas así como de menores presuntamente secuestrados en similares condiciones”. Y establecía a renglón seguido que “El Poder Ejecutivo dispondrá de inmediato las investigaciones destinadas al esclarecimiento de estos hechos”.
Lo que no dice Sanguinetti, es que él mismo fue presidente en dos períodos de gobierno, y que jamás dispuso ninguna investigación para aclarar los hechos denunciados. Lo que no dice Sanguinetti, es que mientras fue el titular del Poder Ejecutivo, lo que hizo fue promover la impunidad, y que la ley infame fue votada en su primer gobierno.
Pero los tiempos, gracias a la lucha popular, cambiaron, y la sociedad va recuperando terreno en el plano de los derechos humanos y de la justicia. En algún momento habrá que hacerles un homenaje a los familiares de las víctimas, que jamás bajaron los brazos. A todos aquellos partidos y sectores políticos que jamás desistieron en su lucha por verdad y justicia, y que no hicieron nunca un cálculo electoral a la hora de defender los derechos humanos; a quienes siempre pusieron por encima de todo el derecho de las víctimas y de sus familiares, antes que el derecho de los torturadores y asesinos. A unos cuantos PERIODISTAS con mayúsculas, que nunca dejaron de mantener viva la llama, aunque la verdad y la justicia no fueran noticia que vendiera. A unos cuantos abogados defensores que abrazaron estas causas sabiendo que era una lucha larga, dura y difícil, y a unos cuántos jueces y fiscales que dignificaron sus títulos. A las organizaciones sociales de nuestro país, al PIT-CNT, a los estudiantes organizados en la FEUU, a los jubilados, a los cooperativistas, a las organizaciones de derechos humanos, a CRYSOL, Familiares de detenidos desaparecidos, etc, a quienes dieron la pelea a través de las redes sociales, aquí y en el exterior, a las decenas de miles -fundamentalmente jóvenes- que cada 20 de mayo marchan y seguirán marchando por la avenida 18 de julio en reclamo de verdad y justicia, y fundamentalmente a los miles y miles de militantes anónimos que no cejaron jamás en la lucha por devolver la dignidad a este bendito país.
AHORA CLAMAN POR JUSTICIA
La condena a 25 años de prisión "equivale -en su caso- a una cadena perpetua”, por lo que se aboga por la prisión domiciliaria como "una exigencia humanitaria, cuyo cumplimiento solicitamos en este acto, antes de que muera injustamente en la cárcel``, dice el documento presentado por el abogado del dictador asesino.
"Como se expondrá, dicha detención además de ilegal reviste la calidad de arbitraria y con un muy claro sentido de venganza de quienes hoy gobiernan e integran los poderes del Estado``, parece que dice el escrito. "La prisión del teniente general Álvarez constituye entonces una violación a los derechos humanos”, afirma.
Ya hemos dicho antes que no nos sentimos demasiado conmovidos por los ancianos residentes en Domingo Arena. Ancianos que por cierto no se encuentran allí hacinados como lo están los presos comunes en otras cárceles. Ancianos que al parecer no se encuentran en condiciones muy delicadas de salud como se puede ver cada vez que tienen que ir a declarar nuevamente a un juzgado (todos los días se descubren nuevos crímenes de los que son autores), y que salen de allí sonrientes y dicharacheros.
Pero además, hemos señalado que, desde el punto de vista legal, esa excarcelación, o la prisión domiciliaria serían virtualmente imposibles, dada la legislación que se ha establecido en los últimos años. Si la solicitud de este delincuente se hiciera en nuestro país, la Justicia tendría que aplicar la ley Nº 17.897, cuyo nombre es “Libertad anticipada y provisional. Régimen excepcional”, y que en su artículo 9º habla de la “Prisión domiciliaria”, y dice: “El Juez podrá disponer la prisión domiciliaria de personas procesadas o condenadas mayores de setenta años, cuando ello no involucre riesgos, considerando especialmente las circunstancias del delito cometido”. La propia sentencia habla de la peligrosidad de quien cometió 37 asesinatos, por lo que mal podría hacer lugar a la solicitud. Pero además, ese mismo artículo establece excepciones para este instituto de la “Prisión Domiciliaria”, y dice que “…no será aplicable a los procesados y condenados que hayan cometido los siguientes delitos:
1) El delito de homicidio cuando concurran las circunstancias agravantes previstas en los artículos 311 y 312 del Código Penal.
2) El delito de violación.
3) Los delitos previstos en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (Ley N°
17.510, de 27 de junio de 2002)".
Como este asesino y dictador tiene en su haber una colección de los delitos incluidos en los tres puntos, no podría la justicia de ninguna manera acceder a la solicitud de excarcelación. Sin mencionar que hace bien poco, se acaba de votar una ley que dice que los delitos cometidos por estos “ancianos” son de lesa humanidad, por lo cual, además de imprescriptibles no son excarcelables. Y esto es así porque en el 2006 se votó otra ley (la Nº18026), que tipifica los delitos de lesa humanidad en nuestro país, y que establece la improcedencia de la amnistía o similares para esos delitos: “Los crímenes y penas tipificados en los Títulos I a III de la Parte II de la presente ley, no podrán declararse extinguidos por indulto, amnistía, gracia, ni por ningún otro instituto de clemencia, soberana o similar, que en los hechos impida el juzgamiento de los sospechosos o el efectivo cumplimiento de la pena por los condenados". Por las mismas razones, en particular por lo que está establecido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, seguramente el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos rechazará la solicitud y el asesino tendrá que cumplir su pena donde está, como debe ser.

jueves, 15 de marzo de 2012

LA MENTIRA Y LA BAJEZA COMO ARGUMENTOS


Un editorial de El País del 11/3 se titula: “Un acto que luce inaceptable”. Se refiere al acto público que se llevará a cabo el próximo 21 de marzo. Y a quienes tenemos memoria, y luchamos para que la sociedad la recupere, no nos extraña que a El País le parezca inaceptable el acto, así como nunca le parecieron inaceptables las barbaridades cometidas por la dictadura, y la apoyaron fervorosamente.

DEFORMANDO LA REALIDAD

El diario de la dictadura, ahora simplifica lo acontecido por aquellos años, y lo deforma a su antojo. Al parecer, el 14 de abril de 1972 hubo un “baño de sangre y muerte” que obligó al Parlamento a decretar el Estado de Guerra Interno para permitir que las fuerzas armadas nos defendieran de una guerrilla que quería “instalar un régimen al estilo cubano”. Y el problema fue que después de derrotada la guerrilla, los militares se negaron a volver a los cuarteles, provocando la disolución de las Cámaras el 27 de junio de 1973. Punto. Eso es todo.

El País se saltea unos cuantos elementos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de analizar lo que se conoce como la “historia reciente”, y obviamente que lo hace a propósito. Se saltea la doctrina de la Seguridad Nacional, el papel del imperialismo en los golpes de Estado en América Latina y por lo tanto la obviedad de que si no hubiera existido un 14 de abril de todas maneras hubiera existido un 27 de junio.

Pero lo que más llama la atención del editorial de El País, es su tardía postura opositora a la dictadura. El editorial dice textualmente (aunque usted no lo crea) que Empezaba la larga y oscura noche de la dictadura, donde un grupo mesiánico se arrogó sin respetar los medios -algo común a todas las dictaduras- el papel de "salvar" a la patria por la fuerza, de pisotear sus instituciones y los derechos de los ciudadanos”. Tal vez piense que todos los uruguayos somos desmemoriados, y que no recordamos que El País mantuvo desde el momento mismo del golpe de Estado una conducta de descarado y abierto apoyo a la dictadura, tanto en sus editoriales intentando justificar el golpe, como desde el punto de vista informativo, pasando por las loas a los dictadores nacionales y extranjeros de turno, encomiable esfuerzo por brindar un sustento ideológico a los gorilas y a su corte de alcahuetes civiles.

Pero el editorial avanza aún más, y sigue con una frase realmente increíble: “En ese marco hubo excesos de violencia y terrorismo de Estado, pero también es cierto que el atropello a la Constitución lo sufrimos todos los uruguayos, de la misma manera que todos aunamos fuerzas para acortarle sus plazos”. ¿A qué le llama “excesos de violencia” el editorialista? ¿a la tortura? ¿a la violación de mujeres maniatadas? ¿al asesinato cruel y despiadado de dirigentes sindicales y militantes políticos? ¿a la ejecución de un maestro como Julio Castro cuyo delito más grave fue soñar con un mundo mejor? ¿o tal vez considera un “exceso de violencia” justamente el caso Gelman, del cual en definitiva trata el editorial? ¿es un mero exceso de violencia secuestrar una mujer embarazada para robarle su hijo y luego matarla a sangre fría? Pero además es mentira que “el atropello a la Constitución lo sufrimos todos los uruguayos”. Hubo quienes, por su identificación total con la dictadura no solo que no sufrieron el atropello, sino que fueron beneficiados, en primer lugar el diario El País. Circula por muchos lugares una larga lista de civiles que acompañaron de cuerpo y alma a la dictadura -ninguno de ellos pertenece a alguna fuerza de izquierda- y que no sufrieron el atropello. Pero la mentira más grande contenida en esa frase, es la de que “todos aunamos fuerzas para acortarle sus plazos” (a la dictadura). No puede decir El País una mentira tan descarada, cuando es público y notorio que acompañó a la dictadura de principio a fin.

Y luego ofrece como prueba contundente de que “todos” aunamos fuerzas, el Plebiscito del 80, en el cual la dictadura pretendía eternizar para siempre su doctrina de la seguridad nacional. Dice el editorial: “Allí está el claro rechazo al proyecto de reforma constitucional de 1980 que buscaba instalar la tutela militar a la actividad política”. Todos sabemos y tenemos presente que, en los medios de comunicación la propaganda por el NO, en esa instancia, prácticamente no existió, y que la oposición al proyecto dictatorial se manifestó clandestinamente a través de volantes y pegatinas, en el boca a boca, en la valiente prédica del semanario Opinar y la revista La Plaza, en los editoriales y comentarios de José Germán Araújo en La 30 y en un par de actos cerrados que terminaron con oradores y organizadores presos. Y todos sabemos y tenemos presente que el diario El País apoyó fervorosamente el SI al proyecto gorila.

UN FALLO ABSURDO

Por esas y otras razones similares que invoca, El País considera absurdo el fallo de la Corte Interamericana de Justicia que obliga al Estado uruguayo a realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional en relación con el caso Gelman.

Considera que el fallo es absurdo porque no existe ningún antecedente similar. Como a ningún Estado se lo ha obligado jamás a asumir la responsabilidad por sus crímenes, no está bien que exista una primera vez, o lo que es lo mismo, nunca debería exigírsele a ningún Estado que asuma la responsabilidad por sus crímenes. Fantástico argumento del diario de la dictadura. Thomas Lubanga Dyilo, es un congoleño acusado de numerosas violaciones de derechos humanos, incluido el secuestro de niños y su uso como soldados. Acaba de ser condenado por la Corte Penal Internacional. Fue detenido el 17 de marzo de 2006, y se convirtió en la primera persona detenida en virtud de una orden de captura de la CPI. Esperamos ansiosos el editorial de El País considerando absurda la captura y la condena ya que no había antecedentes.

También argumenta el editorialista basado en lo dicho por el senador Lacalle: "no veo por qué tiene que asumir un Estado democrático legal, actos que fueron contra la ley, fuera de la ley y la Constitución", demostrando ambos (Lacalle y El País) una ignorancia absoluta al no distinguir entre Estado y gobierno.

Se pregunta El País: “La dictadura no agotó sus crímenes en la familia Gelman. El resto de las víctimas, ¿no merece alguna consideración por parte de la Corte?”. Lo que demuestra nuevamente su total ignorancia, ya que la Corte falla ante un caso concreto que se le presenta, y no tiene potestades para asumir de oficio la defensa de todas las víctimas de la dictadura.

Y también se pregunta: “Las víctimas de la guerrilla, los familiares de policías o soldados asesinados, ¿no merecen el recuerdo y un acto de reconocimiento también por parte del Estado?”. A Lacalle y a El País les parece absurdo que el Estado asuma la responsabilidad por los crímenes cometidos por el propio Estado, pero no les parece absurdo que el Estado asuma responsabilidad por crímenes cometidos por otros (¿?).

COLORADOS TAMBIÉN

El Correo de los Viernes (órgano del Foro Batllista), aborda el mismo tema, bajo el título de “Justicia, Perdón y Teatro”. Para los colorados, el Estado siempre asumió su responsabilidad por los crímenes, y prueba de ello sería que “...desde 1985, se tomaron medidas de reparación de todo tipo y hace años que se pagan indemnizaciones a familiares de víctimas de los crímenes cometidos bajo la dictadura. O sea que, en sustancia, no hay nada nuevo en este acto. Lo novedoso es el escenario, el teatro, la pretensión de divulgación y allí es donde uno advierte el carácter maligno que se esconde detrás de una pretensión noble”. En otras palabras: nosotros les dimos dinero....qué más quieren?

Y luego de esta obscenidad, los sanguinetistas arremeten con su caballito de batalla de siempre, la consabida teoría de los dos demonios. Al parecer, la ciudadanía quedaría con este acto desinformada, si “se omite, deliberadamente, la circunstancia en que se produjo el abuso del Estado, que fue la represión de otro abuso contra la ley, el de grupos guerrilleros armados que pretendieron derribar el sistema institucional para instaurar otro”. Dicen además que el acto del 21 de marzo acentuaría la división de la sociedad: “Quienes se consideran víctimas del Estado —a veces con legitimidad, en ocasiones simplemente aprovechando de la situación— asumen el acto programado como una victoria. Quienes tuvieron la obligación funcional de enfrentar a los sublevados contra la ley, lo viven como una derrota, un acto de incomprensión para la institución a la que pertenecen”. Un a nueva definición que aún no había aparecido de una forma tan clara: no hubo violadores de los derechos humanos, asesinos, violadores, ladrones de niños, sino personas que “tuvieron la obligación funcional de enfrentar a los sublevados contra la ley”. Muestras claras del pensamiento que guió nuestro país por demasiados años.


jueves, 8 de marzo de 2012

DISCUSIÓN IDEOLÓGICA Y RENOVACIÓN


La pasada semana, El Popular publicó una excelente entrevista a la compañera Constanza Moreira, cuyo contenido compartimos, y queremos partir de una de sus afirmaciones para retomar el tema de la tan mentadarenovaciónen la izquierda uruguaya.

Constanza dice (hablando del debate o discusión en el FA): Y creo que es un debate porque además se discute sobre ideas y propuestas concretas. Debatimos sobre la autonomía de la enseñanza técnica, sobre la minería, sobre la salud pública y la salud privada, sobre la política exterior, etc. No es un debate en el aire ni en abstracto. Siempre sostengo que el debate ideológico siempre es el que se da sobre ideas concretas, porque sobre abstracciones es muy fácil ponerse de acuerdo.

La afirmación es, por lo menos, discutible. No estamos tan seguros que sea fácil ponerse de acuerdo sobre abstracciones, y es probable que no ponerse de acuerdo en algunas ideas concretas tenga su origen en las diferencias existentes sobre cuestiones de fondo (aunque no se trate de abstracciones propiamente).

Por poner un ejemplo: nuestro Partido, en su XVII Congreso (año 1958), estudió las bases económicas de la revolución uruguaya, y en la Declaración Programática y Plataforma Política Inmediata se analiza la realidad del país y decimos cosas como estas: Este estado de cosas tiene por causa la apropiación de los medios principales de producción por los monopolios extranjeros y una minoría privilegiada de grandes explotadores: latifundistas y grandes capitalistas; ello le permite apoderarse de los frutos del trabajo nacional, trabar el progreso, condenar a los obreros a una dura explotación y hacer vegetar a las masas populares en una vida sin horizontes. Esta situación se ha mantenido, en lo esencial, bajo los distintos gobiernos que ha tenido el país en lo que va del siglo, y sólo se modificará radicalmente si se cambia el actual régimen económico-social del Uruguay.

En lo sustancial, seguimos sosteniendo lo mismo. Tal vez la única actualización que deberíamos introducirle a ese texto, es donde dice esta situación se ha mantenido, en lo esencial, bajo los distintos gobiernos que ha tenido el país en lo que va del siglo, en donde habría que agregar que continuó igual con los demás gobiernos hasta terminar el siglo XX, y que el XXI sigue por el mismo camino. La propiedad de la tierra está hoy más concentrada que nunca, pero también más extranjerizada, cuestión que se agudizó en los gobiernos del FA. Desde 1948 -año de la creación del Instituto Nacional de Colonización- hasta ahora, se han incorporado a este Instituto algo así como 350 mil hectáreas de tierra (en 62 años). Solo entre el 2002 y 2006 la venta de campos a extranjeros sobrepasó las 800 mil hectáreas, en 2009 se acercó a 620 mil hectáreas, y hay que tener en cuenta además, los arrendamientos. En la zafra 2007/2008 seis empresas -la mayoría extranjeras o relacionadas a capital extranjero- plantaron el 25% del área agrícola.

La apropiación de los principales medios de producción por parte de una minoría privilegiada que además es extranjera, no solo se ha agudizado sino que se ha promovido desde el propio gobierno del FA, estimulando la inversión extranjera directa mediante distintos tipos de modalidades.

Y evidentemente, si no estamos de acuerdo en esas visiones básicas, de partida, diferiremos luego en las cuestiones particulares. Dicho de otra manera: dos médicos que tengan diagnósticos diferentes sobre la enfermedad del paciente, recetarán medicamentos distintos. Claro...puede suceder que en uno de los casos el paciente se agrave.

Quienes entendemos que una minoría privilegiada de grandes explotadores: latifundistas y grandes capitalistas mantienen al obrero en su estado de explotación (800 mil trabajadores ganando menos de 10 mil pesos, o mas de la mitad de los 650 mil jubilados y pensionistas que a fines de 2011 ganaban menos de 6.600 pesos es la muestra más clara de ello), promoveremos sin duda medidas diferentes (mayor intervención del Estado en la economía, una mayor participación de los trabajadores organizados y de las organizaciones sociales en las decisiones que involucran a las grandes mayorías del país, etc...) que aquellos que entienden que el problema es el bajo nivel de crecimiento.

Estos últimos, en general consideran que el peor enemigo que enfrenta nuestro país es la feroz competencia mundial por la atracción de inversiones, y creen que una mayor inversión extranjera directa (IED) es el factor fundamental para que el país se desarrolle y el nivel de vida de todos los uruguayos mejore. De esta manera, se estimulará la IED mediante zonas francas o exoneraciones impositivas de todo tipo que, como en el año 2010 rondaron los 2.500 millones de dólares, dinero que luego nos hará falta para construir las viviendas que necesitamos o para invertir más y mejor en educación, por ejemplo. Pero que además, como ha sido comprobado por las propias oficinas del gobierno, son exoneraciones absolutamente innecesarias ya que la mayoría de los inversores hubieran invertido de todas maneras aunque las prebendas no existieran. También promoverán la firma de un TLC con los Estados Unidos (como lo están haciendo hoy en día), aunque eso haya sido rechazado en tres Congresos consecutivos del Frente Amplio. Nosotros resumimos estas diferencias diciendo: país productivo con justicia social, o más dependencia.

LA MENTADA RENOVACION

En el marco de diferencias ideológicas de fondo como esas (que obviamente no son las únicas), se dan también debates sobre cuestiones puntuales, medidas concretas de gobierno, y también sobre el funcionamiento de la fuerza política que nuclea a los grupos y partidos de izquierda, nuestro Frente Amplio.

El tema vedette parece ser la renovación, y en general se la muestra como algo absolutamente necesario, ante visiones perimidas y antiguas como las de los comunistas. Y algunos hablan de renovación de género, queriendo decir con ello (casi con seguridad) que habría que aumentar y promover a cargos de dirección a mujeres. Pero justamente en sus sectores las mujeres brillan por su ausencia, mientras que nuestro Partido tiene el orgullo de mostrar que la primera mujer legisladora en el Uruguay fue una comunista, la Sra. Julia Arévalo, quien fuera edila y luego en 1942 diputada, y en 1946 llegó a ser la primera mujer senadora en América. Sin olvidar que en el primer período de gobierno nuestro Partido ocupó un solo ministerio y lo hizo una mujer, y que en el segundo volvió a ocupar el mismo ministerio también por otra mujer, y que la única intendente de nuestro Partido es justamente una mujer.

Se proclama públicamente y a viva voz una imprescindible renovación generacional, pero cuando uno pregunta por el candidato para las próximas elecciones, con el mismo entusiasmo defienden la candidatura de algún octogenario.

Otros creen –e intentan que los demás crean- que la gran renovación del Frente Amplio pasa por la elección del presidente en elecciones abiertas, como si lo realmente importante fuera eso, y no la elaboración programática y la aplicación concreta de medidas auténticamente transformadoras aprovechando una coyuntura histórica regional y mundial que difícilmente se repitan.

Hay quienes dicen que El Frente Amplio que tuvimos, de acumular fuerzas para las elecciones, el Frente Amplio del éxito político, debe dar lugar a un Frente Amplio conductor de cambios, pero sus compañeros de sector dicenel mismo día- que quieren un TLC con los Estados Unidos (¿ese es el cambio que quieren que el FA conduzca?). Y también dicen que el Frente Amplio de los conciliábulos entre poco dirigentes se terminó, el Frente Amplio solo con los dirigentes conocidos se terminó, se tiene que encontrar la manera de darle participación al pueblo frenteamplista, desconociendo que esepueblo frenteamplistaha dicho en reiteradas oportunidades que no quiere un TLC con los Estados Unidos, pero el conciliábulo de unos pocos dirigentes quiere pasarle por arriba a esa decisión.

Las ideas brillan por su ausencia, y se propone como grandes novedades que cambiarían de raíz la forma de pensar el país y su futuro cosas tales como laeconomía mixta, presente en el país desde tiempos inmemoriales,grandes acuerdos y políticas de Estado”, la búsqueda de la “competitividad y de la eficiencia”, y cosas por el estilo que suscribiría de ojos cerrados cualquier uruguayo medio (tal vez buscando justamente eso, el centro político).

DISCUTIR LO QUE HAY QUE DISCUTIR

Discutamos el papel del Estado. Discutamos su función política en un gobierno de izquierda, para que deje de ser un simple operador en la dinámica de la economía y el mercado (el laboral, el de las inversiones, el financiero, etc.). Tal como se viene desarrollando la discusión en las filas del Frente Amplio, se corre el riesgo de desaprovechar la oportunidad histórica de llevar adelante los cambios de fondo que el país necesita. Corremos el serio riesgo de rebajar el papel de la fuerza política que construyeron héroes populares y transformar al FA en un partido más del sistema tradicional de los partidos burgueses, cuyo único objetivo sea ganar elecciones, juntar votos, dejando de lado el aspecto que le permitió a la izquierda acumular política y socialmente en una alianza de trabajadores con estudiantes, capas medias e intelectuales, aumentando a su vez el grado de conciencia de quienes participaban en todo ese proceso.

En aras de una pragmática posibilista de adecuación al mundo y sus circunstancias, corremos el riesgo de dejar por el camino a capas y fracciones sociales históricamente constitutivas y forjadoras del bloque alternativo para los cambios, corremos el riesgo –a esta altura inminente- de ser una izquierda que ya no es un sujeto que decide, sino una mera alternativa electoral para la administración del capitalismo.

EL OPORTUNISMO POLÍTICO

Cuando salió a la luz pública la mentira de Sendic acerca del ya famoso célebre título adornado con medallas de oro, fuimos muchos los qu...