miércoles, 28 de mayo de 2014

OCULTAR LAS DIFERENCIAS

Una elección, es un mecanismo mediante el cual los miembros de una sociedad eligen por votación a sus representantes a cargos políticos, sindicales, etc.
Las elecciones internas (también llamadas primarias), es la votación que se celebra dentro de cada partido para elegir a la persona que será el candidato a presidente (siempre que obtenga el 50% de los votos o 40% y una diferencia de 10 puntos sobre el más inmediato seguidor), y a los miembros de las Convenciones Nacionales (que elegirán el candidato a vicepresidente) y Departamentales (que elegirán a los candidatos a intendente en cada departamento).
De manera que la elección interna es una competencia por obtener el voto de la ciudadanía para poder ocupar el más alto cargo al que puede aspirar en el juego político un ciudadano de nuestro país.
Y esa competencia se da (debería darse) en el interior de cada partido, esto es, de nada le sirve al candidato X del partido A obtener más votos que el candidato Y del partido B, si pierde con su rival en la interna de su propio partido.
Lo realmente curioso que se da en nuestro país, es que la competencia (propaganda, discursos, etc...) no se da de esa manera, sino que los candidatos de un partido debaten con los candidatos de otro partido diferente, como si la competencia fuera entre partidos.
Cómo hace un votante colorado para elegir entre votar a Pedro Bordaberry o a Flores Silva o a José Amorin Batlle, es un misterio, ya que no polemizan entre sí, sino que dedican toda su batería propagandística a pegarle al gobierno, como si estuviéramos en octubre y no en junio, es decir, como si en las elecciones del próximo 1° de junio estuviera en juego el gobierno.
Lo mismo puede decirse del Partido Nacional. ¿Cómo hace un nacionalista para elegir entre Lacalle o Larrañaga? Seguramente tendrá que elegir entre quien de los dos le pega mejor al gobierno, o cual de ellos derogará más leyes votadas en el gobierno del Frente Amplio.
Pero idéntica cosa sucede en el FA, donde por todos los medios se pretende evitar el debate entre los candidatos (Vázquez y Constanza). Y en esto Constanza Moreira ha marcado una sensible diferencia; no solo con Vázquez, sino con todos los demás candidatos de los demás partidos.
Constanza Moreira ha centrado su campaña en la propuesta programática, en mostrar que dentro de un mismo programa de gobierno se puede tener sensibilidades distintas, que se apuesta a la renovación, tanto de género como generacional, que se busca caminos diferentes a los que hasta ahora se han ensayado.
Tabaré Vázquez, al igual que los candidatos de los partidos tradicionales, se ha dedicado durante su campaña a debatir hacia fuera, y no con su contrincante en la interna. Ha debatido sobre lo que hizo durante su gobierno y ha intentado contrarrestar las críticas de la oposición, pero ha ignorado olímpicamente a su oponente en estas internas, intentando además silenciarla.

NO HAGAN OLAS

Desde que existen las elecciones internas, estas conllevan necesariamente el debate de ideas.
En el acto conjunto realizado el 26 de marzo en la Plaza 1° de Mayo, Constanza Moreira llevó a cabo un discurso excelente de todo punto de vista. Porque desarrolló algunas de sus ideas con nitidez, porque hizo propuestas de renovación, y porque marcó sus diferencias con la otra candidatura; como debe ser en una interna.
Sin embargo, por eso fue muy criticada. Muy duramente criticada, especialmente por aquellos que se abstienen de discutir en públicos esas ideas planteadas por Moreira. Más recientemente ha sido acusada de perfilismo, como si marcar un perfil propio y diferente sea un pecado capital. ¿Alguien puede suponer que son lo mismo Vázquez que Moreira? ¿No será que todo el mundo es consciente que son personas bien diferentes, con posturas y actitudes diferentes ante diversos temas, y que ocultar esas diferencias no hace más que mostrar una actitud muy poco democrática?
El debate de ideas no solo es necesario, es bueno y hay que fomentarlo. Exactamente al revés de lo que hace la dirigencia frenteamplista mayoritaria.
Que debe ser con altura y con argumentos, y no con descalificaciones?...Pues claro, sin ninguna duda. Como lo ha intentado hacer sin duda Constanza Moreira, recibiendo como respuesta agravios y descalificaciones. 
En un reciente acto del Partido Socialista, Vázquez pidió que las diferencias internas no se hagan públicas y se procesen en los ámbitos internos correspondientes. Lo cual no es más que un modo de evitar el debate de ideas, y de ocultar a los votantes frenteamplistas las diferencias de todo tipo (ideológicas, metodológicas, políticas y hasta personales) que existen entre los distintos candidatos.
Si el debate se da en la interna, como pide Vázquez y como quieren los sectores que lo apoyan, ¿cómo hace el votante frenteamplista para decidir entre una opción u otra? Seguramente lo que se quiere es que el votante se guíe por una imagen, por la cantidad de gente que se puede acarrear a un acto o a otro, tal vez por la cantidad de vehículos en una caravana, por el jingle vistoso en el spot televisivo, etc...
No es nuevo. Permanentemente, desde que el FA está en el gobierno, se ha pretendido acallar las diferencias, remitir la discusión de las mismas a una interna que termina siendo una caja negra en donde se guardan cosas sin resolver.
Y mientras se pretende que no se discuta en público a quienes tienen diferencias, el oficialismo difunde a diario sus ideas por los grandes medios de difusión o lleva adelante cosas que nunca nadie debatió en ninguna interna. Tal vez alguien por ahí sepa en que interna se discutió el pedido de ayuda a Bush, la búsqueda de un TLC con los EEUU, o el intento actual de ingresar a la Alianza del Pacífico, por decir algo. 
La candidatura de Constanza Moreira creo que abrió una brecha en ese muro de silencio que se ha pretendido instalar desde el oficialismo frenteamplista, y mostrará sin duda en estas internas que hay un grupo importante de gente que ya no tolera esos manejos tan poco democráticos.

ES LO QUE SOMOS (publicado esta semana en VOCES)

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