lunes, 24 de noviembre de 2014

OTRO RUMBO: IZQUIERDA EN DEBATE

Por estos días, una carta abierta a los uruguayos ha dado que hablar y mucho. Como era de esperar, ha tenido cientos de apoyos y también críticas despiadadas.
Quienes la suscribimos, somos ciudadanos de izquierda que tenemos inquietudes respecto del futuro del país. Como lo señala el texto, en el próximo balotaje algunos de los firmantes votaremos en blanco o anulado, y otros lo harán por la fórmula del Frente Amplio. Ninguno lo hará por la fórmula del Partido Nacional.
¿Por qué es importante esa aclaración? Pues porque el contenido de la carta nada tiene que ver con las elecciones, sino con una discusión que queremos dar acerca del rumbo económico y político que hemos venido transitando desde que el progresismo asumió la conducción de este país. Y en esa discusión poco importa lo que uno votó o votará, si está dispuesto a formar parte de un debate que consideramos crucial.
Por eso no se entienden las críticas que por ahí se han escuchado en cuanto a la oportunidad (días antes del balotaje) para comenzar a hacer circular el texto en cuestión. El llamado a la discusión no aborda en ningún momento la cuestión de las elecciones, ni de las pasadas ni de las que vienen, porque entre otras cosas, se descuenta un triunfo de la fórmula del Frente Amplio. Y cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿a alguien se le podría ocurrir plantear un cambio de rumbo hacia la izquierda, si estuviera en los cálculos un triunfo de la fórmula del Partido Nacional?
Algo que pocos parece han leído, es el reconocimiento a los avances indudables que se han podido constatar. El texto dice así: “no cabe duda que la desocupación ha caído sensiblemente, que el poder adquisitivo ha aumentado y cierta desigualdad de ingresos se ha atenuado, sobre todo considerando el reparto entre los sectores de ingresos medios y más bajos. Se han reconocido derechos y dado apoyo a sectores de la población que estaban privados de amparo social”.
No obstante ello, nos hacemos una pregunta que es básica: “nos preguntamos si vamos en la mejor dirección posible, si lo alcanzado en estos diez años guarda suficiente relación con las causas sociales y políticas por las que tanta gente luchó”. Lo reitero, es una pregunta y no una afirmación. Nos interesa discutir si -a pesar de los indudables logros- el rumbo es el que todos esperamos.
Porque desde nuestro punto de vista, se deben tener en cuenta también los debes, aquellas cosas que aún duelen en una sensibilidad de izquierda, porque la distribución de la riqueza sigue siendo injusta, porque hay una enorme cantidad de compatriotas que ganan salarios o jubilaciones insuficientes cuando el país es varias veces más rico. Y queremos discutir si esas injusticias son un problema de tiempos, o si el problema es que con este modelo y con este rumbo las mismas continuarán existiendo y eventualmente agravándose si la situación internacional desmejora.
PROPUESTAS
Se nos ha criticado que no hacemos propuestas. La cuestión es: ¿sólo se puede discutir cuando uno tiene una propuesta diferente? ¿no es posible plantear una discusión sobre la realidad para entre todos encontrar las alternativas más adecuadas para superar esa realidad si es que la consideramos injusta?
Pero además, cuando uno hace una crítica, generalmente está implícita una propuesta: hacer lo contrario de lo que se está haciendo. Esto no es un axioma, claro está, pero cuando uno dice que es un peligro sustentar el desarrollo en la venta de materias primas, evidentemente está pensando y proponiendo hacer algo distinto. En el caso de la carta en cuestión, se propone “apostar a una mayor diversificación y sofisticación productiva que genere nuevas bases de competitividad internacional, incorporando otras áreas de producción, como la tecnología, el software, la biotecnología y una industria no sólo orientada al procesamiento de la producción primaria”.
Y cuando la carta dice que “Con una raquítica inversión en investigación y desarrollo es impensable dar ese salto”, lo que está proponiendo es invertir lo necesario para dar ese salto. De manera que tampoco es cierto que no contenga propuestas.
No se puede esperar que en una carta se puedan hacer propuestas acabadas sobre todos los temas que importan. Obviamente se plantean las preocupaciones y algunos rumbos a discutir. En materia educativa, por ejemplo, decimos: “ hacer de la enseñanza pública una causa nacional. Ello implica garantizar su funcionamiento, asegurar el acceso de todos los niños y jóvenes, dar estabilidad a los docentes, elevar el nivel de conocimiento impartido, cambiar su metodología para hacerla más amable y rediscutir su rumbo para que cumpla sus objetivos sociales: transmitir y construir conocimientos, generar inclusión social, capacidad de trabajo, pensamiento crítico y calidad democrática”.
Pero la propuesta principal, la que recorre todo el texto, y que está a consideración de aquellos dispuestos a escuchar y deseosos de ser escuchados, es ejercer el razonamiento crítico propio de una cultura de izquierda que siempre nos caracterizó, para generar un debate productivo.
Un documento elaborado por el sector de Danilo Astori (Asamblea Uruguay) en el año 2010, decía lo siguiente: “...el Frente debe estar en permanente renovación. No sólo en cuanto a su programa, a su estrategia, sino también desde el punto de vista ideológico. Y esto también es ser de izquierda. Izquierda es renovación. La adhesión al programa concebida con un criterio de izquierda significa estar interrogándonos permanentemente si conocemos bien la realidad que pretendemos cambiar, porque, de lo contrario, no podríamos hacer propuestas viables, rigurosas y con resultados efectivos. Debemos preguntarnos si las propuestas que hacemos son realmente las que permiten avanzar, en los hechos y no de palabra, hacia una sociedad que tenga prosperidad y justicia social. Al mismo tiempo, concebir esto desde la izquierda, es decir, democráticamente y aspirando siempre a la superación, no puede hacerse con un pensamiento único: debe haber discusión”.
Creemos firmemente que eso es así, que debe haber discusión, y que nadie debe ser excluido de la misma por lo que vote o deje de votar, porque los problemas vitales de las sociedades no necesariamente pasan por elecciones. La invitación está hecha.

¿QUIEN TENÍA RAZÓN? ¿MARX O BAKUNIN?

(artículo de Andrés Figari)

¿Quien tenía razón Marx o Bakunin?
Es sabido que la primera internacional se desintegra como consecuencia de las diferencias que existían entre Marx y Bakunin, en lo referente a la estrategia que el movimiento obrero debía darse para derrotar a la burguesía.
 Grosso modo,  Marx opinaba que el proletariado debía organizarse para apoderarse del poder que estaba concentrado en el aparato del Estado burgués y sustituirlo por otro al que genéricamente llamaba “la dictadura del proletariado”.  Bakunin sostenía que al Estado burgués no había que “tomarlo” sino destruirlo y punto; que después de la revolución el Estado no sería necesario y que llegado el momento ya se vería que hacer.
Más allá de lo que exactamente pensara cada uno sobre el “Estado” y de los equívocos que entre ellos pudieran existir, lo cierto es que el punto de vista de Marx terminó resultando el predominante, y el “partido político” terminó siendo la forma de organización específica que la mayor parte del movimiento obrero se ha dado para “tomar el poder”.
Obviamente la forma del “partido” fue variando con las circunstancias y con la manera de concebir sus tareas.  Una cosa era el partido de conspiradores clandestino antes del sufragio universal y otra el partido público de masas instalado en la institucionalidad burguesa; uno es el partido según la concepción reformista-socialdemócrata y otro el partido “vanguardia” leninista.  Pero cualquiera sea su formato el objetivo de la “herramienta” siempre fue el mismo: “hacerse del poder” del Estado.
Mucha agua ha corrido por debajo de los puentes desde aquel entonces y mucha ha sido la experiencia acumulada por el movimiento obrero.  Desde la ofrecida por el partido leninista en la revolución bolchevique, (primer Estado “obrero” de la historia), hasta la de los partidos socialdemócratas europeos;  pasando por la de China, Cuba, Vietnam, Corea, Yugoeslavia, etc. a la que se le podría agregar la de los que todavía no llegaron al “poder.”
En cualquier caso la experiencia es rica y más allá de sus obvias diferencias, todas exhiben un rasgo en común: su dificultad para conducir el “proletariado” al socialismo y no degenerar en  burocracias con intereses específicos.
Quizás Bakunin tenía un poco de razón, al menos en los efectos que tiene el ejercicio del poder sobre quienes lo ejercen (“el poder corrompe”).  Quizás Marx (y sus seguidores) simplificaron excesivamente el problema del poder y consecuentemente el de la lucha política.  A lo mejor redujeron la cuestión de la “toma del poder” a un asunto de “aparatos” y el poder, aunque “concentrado” en algunas instituciones específicas, las abarca y las trasciende, aspecto que no se valoró lo suficiente.  
Quizás esta supervaloración de la lucha política –léase por el gobierno- en desmedro de la también necesaria lucha “ideológica” sea lo que explique tantos errores y frustraciones.  Es muy probable que Bakunin subestimara las dificultades concretas para derrotar política (y militarmente) a la burguesía, así como las que son propias del período de “transición”; pero también no es menos probable que Marx (y sus discípulos) haya subestimado el poder de la burguesía en el campo “espiritual”.  Seguramente creía que una vez establecida la “dictadura del proletariado”, socializados los medios de producción y organizada colectivamente la economía, la adecuación de la “conciencia social” sería mucho más rápida a la nueva “base” de lo que efectivamente ha ocurrido.
Posiblemente el error de Marx fue su manera de concebir las relaciones entre la “base” y las “superestructuras”. Su idea de que en “última instancia” la base determina a las superestructuras (incluidas las “formas de conciencia social”) puede ser correcta, si por eso se entiende que existe una relación de correspondencia entre las estructuras económicas concretas (la manera como los hombres producen) y como piensan. Pero una cosa es pensar eso, y otra muy distinta suponer que existe una relación causal genética entre una estructura y la otra.  Mucho me temo que así fue como lo pensó Marx o al menos como ha sido interpretado su pensamiento.
Alguno de los textos marxistas sugieren que Marx creía que “la base” engendra o produce las formas de conciencia social que le son adecuadas y subestima el papel que le cabe a la “conciencia social” en hacer posible  las estructuras económicas.
Marx estudió el modo de producción capitalista cuando ya era el modo de producción dominante “a todos los niveles”.  También estudió la génesis de su nivel económico con la “acumulación originaria”.  Pero lo que Marx no consideró, fue  que para que la acumulación originaria tuviese lugar fue necesaria la existencia de un mínimo de “espíritu capitalista”.
Es obvio que el capitalismo moderno no se hubiera desarrollado a partir del capitalismo mercantil enquistado en la sociedad feudal europea, de no haber existido las condiciones materiales que lo hicieran posible; pero no es menos evidente que esas condiciones no se hubieran creado de no haber existido –al menos incipientemente- la ética capitalista y la racionalidad correspondiente, así como una institucionalidad jurídico-política apropiada. Las transformaciones en las “superestructuras” y en las formas de conciencia social en el feudalismo tardío no parecen haber tenido lugar como una simple consecuencia del “desarrollo de las fuerzas productivas”, sino que respondieron a lógicas propias de esas instancias. Eso significa que la historia de esas estructuras no tiene una causalidad lineal, ni sus transformaciones respondieron a una finalidad oculta. Fue la  combinación casual entre unas y otras lo que hizo posible la cadena causal que desembocó en lo que se conoce como “capitalismo moderno”.  Seguramente este no hubiera sido posible sin esa fase preparatoria que fue la conquista de América y la esclavitud africana, pero tampoco hubiera sido posible sin Lutero y sin Calvino.
Si esto que digo es correcto, la transición al Socialismo –si tiene lugar- será mucho menos lineal y mucho más complicada que como se la había imaginado.  No alcanzará con hacerse del Estado “burgués” y liquidar la propiedad privada sobre los medios de producción para derrotar a la burguesía; también será necesario destruir al “burgués” que llevamos “adentro”.  Eso supone la aparición de instituciones políticas e ideológicas sustancialmente diferentes de las actuales y que suponen una radical transformación cultural de los hombres que constituimos sus apoyos.  Implica la fabricación de hombres que no se conviertan en tiranos, pero también implica la fabricación de hombres que estén dispuestos  a sacrificarse.  “Da mucho trabajo ser libres” decía Pericles y la libertad del Socialismo supone mucho más que votar cada cinco años.
¿La cuestión es qué es lo que queremos: un “ciudadano” que se ocupa de sus asuntos durante la mayor parte de su vida y deja lo “público” en las manos de su representante; o un individuo para el que “nada de lo humano le sea ajeno”?
Esto es lo que hay que definir y está claro que esa dicotomía no desaparecerá hasta que no se termine con los “negocios” privados, pero si queremos ir apuntando en la dirección correcta, lo peor que podemos hacer es desconocer o subestimar la magnitud del problema. Esto quiere decir que la tarea del “partido” deberá apuntar mucho más a revolucionar la mente y los corazones que a ganar elecciones; a trabajar más por hacer posible la existencia de organismos de poder popular y democracia directa (consejos, comunas, etc.), y menos por ocupar sillones ya existentes.
Pero para definir eso adecuadamente, es preciso no haber perdido el rumbo respecto al objetivo final – cosa que parece que se ha perdido frecuentemente-;  el “para qué” del Socialismo.  Marx y Bakunin tuvieron muchas discrepancias metodológicas, pero coincidieron en lo fundamental;  la razón del Socialismo no es (esencialmente) para que los hombres sean más “prósperos” sino para que se hagan más libres. La prosperidad puede ser un medio, un recurso, pero nunca el fin.  La lucha por el socialismo no es, (no puede ser) una empresa que apunte al “tener” sino al “ser”.  En eso consiste su idealismo; en la firme convicción de que si la humanidad encarnada en los trabajadores hace lo correcto, otro mundo, otro Hombre, es posible.
 Andrés Figari Neves 25/11/2014

domingo, 23 de noviembre de 2014

UN CAMBIO DE RUMBO

Un grupo de ciudadanos de izquierda elaboraron una carta a la opinión pública, y juntan firmas proponiendo un cambio de rumbo en el próximo período de gobierno, llamando además a ver el capitalismo como algo a superar e invitan a firmar a quienes coincidan con lo medular del planteo.

La Carta
Los redactores de este texto somos ciudadanos de izquierda, que en vísperas del balotaje del 30 de noviembre tenemos una serie de inquietudes respecto al futuro de nuestro país. Muchos de nosotros, a pesar de lo que diremos, votaremos la fórmula del Frente Amplio. Otros, por las mismas razones, nos inclinaremos por el voto en blanco o anulado. Ninguno de los promotores de esta iniciativa apoyará al Partido Nacional.
En vísperas de un tercer triunfo electoral del Frente Amplio nos preguntamos si vamos en la mejor dirección posible, si lo alcanzado en estos diez años guarda suficiente relación con las causas sociales y políticas por las que tanta gente luchó. Si iniciáramos el análisis a partir de la crisis de 2002, no cabe duda que la desocupación ha caído sensiblemente, que el poder adquisitivo ha aumentado y cierta desigualdad de ingresos se ha atenuado, sobre todo considerando el reparto entre los sectores de ingresos medios y más bajos. Se han reconocido derechos y dado apoyo a sectores de la población que estaban privados de amparo social. Sin embargo, la distribución de la riqueza continúa siendo injusta.
El 1% más rico de la población acapara la misma cantidad de bienes sociales que el 50% más pobre, cuyos sueldos apenas si arañan los 15.000 pesos. Se ha apostado a un modelo de desarrollo basado en la transformación inteligente de los recursos naturales en una coyuntura de bonanza de los precios internacionales. Sin embargo, la experiencia histórica nos alerta sobre el peligro de sustentar el desarrollo jugándonos a la lotería de las “commodities”, a la venta de materias primas más o menos elaboradas. Un modelo de desarrollo prudente, sin descartar el agro inteligente y el turismo, exige apostar a una mayor diversificación y sofisticación productiva que genere nuevas bases de competitividad internacional, incorporando otras áreas de producción, como la tecnología, el software, la biotecnología y una industria no sólo orientada al procesamiento de la producción primaria, camino que han seguido exitosamente otras pequeñas economías. Con una raquítica inversión en investigación y desarrollo es impensable dar ese salto.
La abierta promoción de la inversión extranjera, por medio del otorgamiento de zonas francas y de exoneraciones tributarias que no condicen con los impuestos que soporta el resto de la población, no ha generado, como se argumentaba, la inversión doméstica asociada, ni ha impactado en el eslabonamiento productivo. En cambio, le abre las puertas del país a poderosas corporaciones transnacionales que codician los recursos naturales del planeta e imponen las reglas del sistema económico global. Con certeza, nada menos que la mitad de nuestro campo está actualmente explotado por capital extranjero y se estima que un tercio de los títulos de tierras están en sus manos. Los beneficios generados por la soja y el eucaliptus han derivado en una suba ininterrumpida del precio de la tierra.
Los sucesivos censos agrarios arrojan la preocupante cifra de 1200 pequeños productores rurales que cada año abandonan el campo, debilitando el entretejido productivo y social. Este modelo, por añadidura, genera preocupación por sus consecuencias sobre el medio ambiente. Al tiempo que se retrae la pequeña producción rural, se deteriora la calidad de nuestros suelos y de nuestras aguas como consecuencia de los procedimientos técnicos y los productos químicos utilizados por la agroindustria. Por la vía de la bancarización forzosa y la imposición de los medios de pago electrónicos, se allanará el camino al endeudamiento y se beneficiará al capital financiero que intervendrá en todas las transacciones monetarias, promoviendo una cultura consumista y colocando innecesariamente a los asalariados y jubilados en sus manos.
En materia educativa, los testimonios de los docentes son unánimes: de los estudiantes que logran terminar la secundaria, muchos de ellos redactan defectuosamente, apenas si alcanzan la comprensión lectora y tienen dificultades para el pensamiento lógico. La realidad es aun más alarmante por la brecha que se ensancha entre la educación pública y la privada. Nuestra educación pública nació con el propósito deliberado de crear ciudadanos y con estos pobres niveles educativos nos aguarda un futuro inquietante. Necesitamos hacer de la enseñanza pública una causa nacional.
Ello implica garantizar su funcionamiento, asegurar el acceso de todos los niños y jóvenes, dar estabilidad a los docentes, elevar el nivel de conocimiento impartido, cambiar su metodología para hacerla más amable y rediscutir su rumbo para que cumpla sus objetivos sociales: transmitir y construir conocimientos, generar inclusión social, capacidad de trabajo, pensamiento crítico y calidad democrática.
Finalmente, todo eso requiere un Estado fuerte ante las presiones del poder económico trasnacional, abierto y sincero en la información que proporciona a sus ciudadanos, depurado de cuotas políticas, corrupción, “amiguismo” y burocracia; un Estado en el que los gobernantes respeten las normas establecidas para garantía de los gobernados. Todos los que un día nos descubrimos “de izquierda” desechamos los dudosos beneficios de transitar un camino trillado, animándonos a hacer girar la aguja del tiempo histórico en una nueva dirección.
Rompimos con la visión conservadora que aseguraba que vivíamos en el mejor de los mundos posibles, e imaginamos, ejerciendo la crítica ante el modelo capitalista, otros mundos para la humanidad. No era, fue ni será posible ser de izquierda sin plantearse el capitalismo como problema. Mucho más que una posición intelectual, ser de izquierda significa reivindicar una ética: actuar conforme a lo que se piensa y se dice.
Ese es el camino que deseamos seguir. Y ese es también el mensaje que, como ciudadanos, queremos expresar en esta instancia, sea cual sea nuestro voto. Sabemos que no estamos solos, que en nuestra sociedad no sólo anida la fe hacia los dirigentes, sino también la prudencia infinita de ejercer el razonamiento crítico, como nos enseñaran Quijano y otros grandes maestros. Esta declaración está abierta al apoyo de quienes sientan la necesidad de un cambio de rumbo y por eso ya no es sólo nuestra, sino de todos aquellos que la sientan como propia y deseen firmarla y reproducirla por todos los medios imaginables.

sábado, 15 de noviembre de 2014

¿ES ACUMULACIÓN? (*)


(artículo de Romel Mello)

El Fa ganó de forma categórica. Debe ser la primera vez que un partido gana tres veces seguidas y con mayoría parlamentarias. Esto no solo habla de gestionar bien el sistema, sino también de la capacidad del Fa de captar a los electores y de la flexibilidad para hacerlo. Muchos compañeros plantean y está bueno analizarlo, de que esto significa un avance en los niveles de conciencia de nuestro pueblo.
¿Es así?
¿Esto necesariamente significa que se está fortaleciendo el proceso de acumulación? 
El proyecto histórico de la izquierda se está fortaleciendo?.. En concreto. ¿Estamos avanzando hacia los objetivos que se propuso el FA desde su origen?.. 
Creo no equivocarme, cuando digo, que el proceso de acumulación es político y es ideológico pero no necesariamente es electoral. Digo mas. Se puede ser exitoso electoralmente y des acumular. 
De hecho es lo que ha hecho la socialdemocracia históricamente. El PSOE español es un ejemplo contundente. 
Su éxito significaba el retroceso ideológico de la izquierda y de los avances democráticos, al extremo que terminó junto a la OTAN bombardeando civiles y apoyando junto al imperio "revoluciones de colores". 
Muchos años de des-acumulación y retroceso (resguardando el "libre mercado" y los intereses del gran capital) preparando la entrada de la derecha.
Por lo tanto, creo que hay que analizar si el actual éxito electoral del FA, implica un avance del proyecto de la izquierda; Si implica un avance de las conciencia de nuestro pueblo y si responde a el proceso de acumulación de la izquierda. 
Uruguay es un país de un sistema de democracias partidarias. Es decir, cada partido elabora su proyecto, sus ideas que expresan determinadas ideologías y representan a determinados sectores y tratan de ganar a la mayoría de la población para su proyecto político.
El FA, cuando surge, sabía que era muy minoritario, pero expresaba en su proyecto político una alternativa al poder y a la hegemonía de la oligarquía. Lo que hizo el FA para acumular, fue ganar a las masas trabajadoras, estudiantes, capas medias del arte y la cultura, pequeños y medianos empresarios y productores.. que querían un país democrático mas justo independiente liberado de la tutela imperial y dependencia Y llama al pueblo a apropiarse del Fa como herramienta política para avanzar a un nuevo proyecto de país y construir un gobierno popular. 
Pasaron muchos años, hubieron varias derrotas electorales, que lejos de debilitar, fortalecieron el proceso de acumulación, el FA cada vez era mas fuerte y avanzaba a medida que avanzaban los niveles de conciencia de nuestro pueblo.
El FA no tuvo que travestirse ideológicamente en ese entonces, para ganar a las "derechas o centros". Se trataba de ganar al pueblo para las ideas de los cambios, para la izquierda y para el proyecto histórico expresado en la unidad programática.

¿Seguimos haciendo eso?? ¿Estamos ganando a nuestro pueblo para las ideas de la izquierda y su proyecto, es decir... ¿Estamos acumulando?
Lo he dicho varias veces y nadie me ha demostrado lo contrario. La izquierda vive una de sus mayores derrotas ideológica y política y por supuesto también cultural.
Hoy hegemoniza dentro de la izquierda concepciones que siempre han sido propias de la derecha y hemos aceptado de forma acrítica y tomado como propias concepciones que son de la burguesía.
Creo que la mayor expresión de esto es aceptar un concepto reaccionario, anti ético y de derecha, como que lo más importante es ganar la elección y no importa como.
El FA a tomado como estrategia ( impuesta por la derecha mediante opinologos y demás charlatanes) que para ganar, hay que correrse al centro o a la derecha (nunca a la izquierda) Esto es unánime en todos los medios de comunicación, en todos los opinólogos y lamentablemente, estas concepciones hegemonizan las principales direcciones del FA.
El secreto del éxito y del triunfo electoral es correrse al centro, que en los hechos es la derecha y lo vamos a demostrar.
Lo primero a decir, es que si para ganar tengo que travestirme políticamente, estamos ante una grave falta ética,... un engaño, pero no a los electores de derecha o de centro que van a ser beneficiados con políticas de centro y de derecha, sino un engaño a la izquierda.
Lo grave de esta estrategia de derecha, es que para ganar al "centro", hay que hacer política de derecha y se termina gobernando para la derecha... pero lo peor es el abandono del proyecto de la izquierda, el proyecto de cambio.
Es terrible cuando una fuerza política viene en un proceso de acumulación, un proyecto necesario y justo, beneficioso para todos, que ni la dictadura pudo liquidar y al llegar al gobierno abandone la lucha ideológica de seguir ganando a las mayorías para el proyecto de cambio y al contrario, se proponga a ganar hasta la propia izquierda, para las ideas de la derecha, de la socialdemocracia.
La estrategia de "ganar el centro" es una trampa sin salidas para la izquierda, es el abandono de la lucha ideológica y hace que en el escenario político solo existan proyectos para el "centro". De ahí surgen argumentos como que el mundo cambió etc… y se justifica todo, porque el mundo cambió sin necesidad de explicar nada.
Honestos compañeros creen que esto es una "etapa necesaria" para alcanzar los objetivos históricos del Fa que hoy son de una necesidad escandalosa.
Compañeros creen que estos dos gobiernos del FA, (ya han aceptado que también este tercero, que será mas de lo mismo) forman parte de una etapa de tránsito.. y que las cosas son lentas porque el pueblo aún no está pronto para el cambio.
Quiero reflexionar sobre estos dos planteos.

Si estamos en una etapa de tránsito hacia los objetivos que ha definido el FA en sus documentos fundacionales, deben ser y deben estar establecidas tres premisas necesarias: 
1) Cuales son los objetivos a alcanzar en esta etapa.
2) Cuanto tiempo durará esta etapa. 
3) Quien o quienes determinan el fin de la etapa.
Sin estas definiciones, lo de etapa de tránsito es un cuento.
Entonces, vale la pregunta. ¿Es de izquierda correrse a la derecha para ganar el centro?
Sobre el argumento de que es el pueblo el que no está preparado para avanzar en los cambios, me lleva a por lo menos dos reflexiones.
En la campaña electoral pasada, se llegó a decir, desde los sectores del Fa que promueven el "corrimiento al centro", que si ganaba Mujica, el país iba ser un caos, que la gente no iba a votar al viejo guerrillero, etc.. Desde todos los medios se quiso asustar a la gente con el "viejo de la bolsa", la gente votó y no tuvo miedo, quiso cambios mas profundos y la hegemonía en el gobierno no lo permitió.
Ahora , sinceramente, promoviendo el "giro a la derecha" para ganar el centro.. ¿Estamos contribuyendo al avance de la conciencia de las masas?? Promoviendo concepciones de derecha dentro de la propia izquierda, contribuimos al avance de la conciencia de las masas o contribuimos al retraso como en España?
Sé que seguramente estas reflexiones, que no son mas que eso, reflexiones que pretende ser algún aporte para el debate, puede que no caiga muy simpática para muchos compañeros. 
El objetivo, no es ganar simpatías o aplausos, sino enriquecernos con el debate de ideas, mucho mas cuando la izquierda ha dejado de debatir los grandes temas y festeja cuando una calificadora de crédito le aumenta la nota a nuestro país. 
Para muchos compañeros, esto significa "un logro mas del FA", para otros, o por lo menos para mi, solo demuestra que desde el gobierno existe un proyecto político de dependencia al gran capital financiero, absolutamente ajeno a los objetivos de la izquierda.
"la verdad es simpre revolucionaria" Duela a quien duela, esta es mi verdad, como insumo y no como verdad revelada. Los balances personales no existen, los balances son colectivos. Son apenas puntos de vistas para intercambiar con los compañeros.
Una nota de un español, que no recuerdo su nombre y si recuerdo haberla leído, analizaba la frase o el "apotegma" de " la verdad es siempre revolucionaria", y planteaba que esa sola frase encierra tres debates. 1) Que es la verdad. 2) Porque es siempre revolucionaria. y 3) para que sirve todo eso en el momento actual.
No se trata de decir la verdad o faltar con la verdad, sino tiene que ver con unos de los principios éticos y científicos más importantes del marxismo, que es la teoría del conocimiento o como hoy le llaman "gneseología".
La teoría que fundamenta el Estado de Bienestar o sus variantes como el capitalismo bueno o el neo desarrollismo, no resiste a un análisis marxista serio y lo peor de ello, es que esas ideas están planteadas en el seno de la izquierda, como una ideología superadora del marxismo, ya que este es una idea superada, sesentista.
Lenin en "materialismo e empiriocreticimo" aborda estos temas, en un debate con las concepciones de Mach Y Avenarius, que también se planteaban en esa época como concepciones "marxistas y superadoras del marxismo". Lenin demuestra que estas concepciones basadas en el subjetivismo y que niegan la realidad objetiva y desprecian la teoría como método de acercarnos a la realidad, no eran más que concepciones de derecha disfrazadas.
Demás está decir que hasta noviembre, el desafío es culminar la etapa para instalar el tercer gobierno del FA. No solo no es excluyente sino que además considero necesario y fundamental, en la marcha, hacer un buen balance colectivo que incluya política e ideología, de lo contrario seguiremos ideológicamente en el "centro", es decir en la derecha, que es la mejor forma de que pierda el proyecto de la izquierda, aún ganando elecciones.

(*) el título es mío

martes, 11 de noviembre de 2014

UNA NECESARIA ACLARACIÓN

Parece que anda circulando por ahí una publicación de Correo de los Viernes (página del partido colorado) que lo que recoge es uno de los artículos de mi blog en el que doy 11 razones por las que no votaría por Tabaré Vázquez.
El artículo en cuestión es presentado por los colorados como 11 RAZONES DEL PARTIDO COMUNISTA DEL URUGUAY PARA NO VOTAR A TABARÉ VÁZQUEZ” http://www.taringa.net/posts/noticias/16475768/11-razones-del-PCU-para-no-votar-a-Tabare-Vazquez.html, y se difunde tal vez con el objetivo de restar votos hacia esa candidatura en el próximo balotaje, razón por la cual debo hacer algunas aclaraciones.
En primer lugar, el artículo no fue escrito ahora para estas elecciones, sino que es de marzo de 2013, cuando aún Vázquez ni siquiera había aceptado ser candidato (todavía estaba en la etapa de hacerse rogar), y allí daba mis razones por las que no lo quería como candidato para el FA.
En segundo lugar, de ninguna manera son las razones del PCU para no votar a Tabaré Vázquez, como aviesamente lo titula Correo de los Viernes, sino las razones de José Luis Perera, que no es lo mismo (ni siquiera parecido).
El artículo no es de El Popular, ya que yo no escribía en ese semanario del PCU desde mayo de 2012, como está debidamente aclarado en mi blog en su momento.
Tampoco era la opinión de un integrante del PCU (se me presenta allí como “Un conspicuo miembro del Partido Comunista Uruguayo”), ya que hacía rato que no pertenecía al mismo.
Obviamente el PCU tiene una posición diametralmente opuesta a la mía, de momento que su dirigencia se jugó por entero a la candidatura de Vázquez, y manifestó sus enormes coincidencias con el candidato.
No obstante, quien crea que esas razones que di para no votar a Vázquez sirven para votar a un oligarca como Luis Lacalle Pou, está totalmente desquiciado.
No me desdigo de ninguna de las razones que allí expresé para no votar a Vázquez; de hecho no lo voté en octubre, no lo votaré en noviembre, ni lo votaré jamás.

¿GIRO HACIA DONDE Y POR QUÉ?

En nuestro último artículo, analizábamos someramente el resultado de las elecciones en este Uruguay que, como decíamos, es un país dividido en dos grandes mitades: una mitad conservadora y una menos conservadora, en donde izquierda y derecha son expresiones minoritarias.
Decíamos entonces que el panorama político parece congelado en cifras casi idénticas a las elecciones de 2009. El Frente Amplio, por medio de la rebaja de su programa y de su discurso, logró en su momento captar a la mitad menos conservadora, y lo que muestran las recientes elecciones es que logra mantener esa mitad”.
El FA perdió tal vez unas decenas de miles de votos por izquierda, que fueron a engrosar el voto en blanco y anulado (que creció un 50%), que se manifiestan en un crecimiento considerable de la UP, en unos 17 mil votos para el PERI, y en un crecimiento también significativo del PT. Esa fuga por izquierda fue compensada por la captación de un gran porcentaje de los nuevos votantes y por los votos que se fueron del Partido Colorado, lo que en definitiva arroja un saldo a su favor de unos 27 mil votos más que en 2009.
Esa pérdida de votos por izquierda pudo ser aún mayor, y si no lo fue, los créditos hay que dárselos a tres perrsonas: Constanza Moreira (a quien Vázquez debería erigirle un monumento para agradecerle), Pedro Bordaberry (que con su banderita de bajar la edad de imputabilidad le dio a los jóvenes una herramienta invalorable para militar y de rebote captar votos para el FA), y Luis Lacalle Pou (algo así como “el hombre de la bolsa” que mandó nuevamente para adentro a votantes del FA que estaban con un pie afuera). El otro factor ya lo señalamos anteriormente: las encuestas, que jugaron sin duda a favor del FA al asustar a los frenteamplistas.
¿PARLAMENTO MÁS A LA IZQUIERDA?
Hay quienes sostienen que la bancada oficialista surgida de las pasadas elecciones es “más a la izquierda”. ¿En qué se basan? La madre del borrego parecería ser que el “grupo de los 8” ostenta una mayor cantidad de parlamentarios. Y que a ello habría que sumarle la presencia de Constanza Moreira.
Veamos. El famoso grupo de los 8 estaba integrado por el MPP, el PCU, la 711 (Sendic), la 5005 (Diego Cánepa), la VA, MAS y CAP-L y FIDEL.
En realidad, de esos grupos solo estarán en el parlamento el MPP, el PCU y la 711 (los demás fracasaron con total éxito en las elecciones), por lo cual a la hora de la verdad no sería el grupo de los 8 sino de los 3.
Pero veamos...¿qué tiene de nuevo la presencia de esos grupos en la bancada oficialista? ¿Es una bancada más de izquierda porque está la 609 con sus seis senadores? El MPP tiene seis senadores y más de 20 diputados desde el año 2004, no desde octubre pasado, y en el período actual no solo tiene esa bancada sino además la presidencia de la república y varios ministerios, lo que no ha significado ningún giro a la izquierda.
El PCU tiene la misma bancada que antes, y en el período anterior fue un firme aliado del MPP para lograr la candidatura de Mujica y luego la presidencia, y también tuvo ministerios a su cargo, y eso no significó ningún giro a la izquierda, por qué debería haberlo ahora? ¿Porque se la jugó por entero a la candidatura de Vázquez, el más conservador de los candidatos posibles?
Sendic tampoco es nuevo, ya que ocupó lugares relevantes en ambos períodos, y su presencia no significó ningún giro a la izquierda. Hace pocos días se encargó de dejar bien claro que la economía del futuro gobierno estará en manos de Vázquez y de Astori....como para que no existan ningún tipo de dudas al respecto.
Y está la presencia de Constanza Moreira, que algunos parecen olvidar que ya estaba hace cinco años en el senado de la república. De manera que novedad...ninguna.
Un giro a la izquierda, si entendemos por tal un cambio en el rumbo económico, un intento real de que quienes se han enriquecido en forma exponencial en los últimos años comiencen a aportar algo para hacer de esta una sociedad más equitativa, debería ser descartado de plano. 
En primer lugar, porque el programa que impusieron Vázquez y el FLS en el Congreso es lo suficientemente light como para que algo pueda exigírsele al gobierno (si es que hubiera alguna voluntad de hacerlo en el grupo de los 3). Pero además porque el propio Vázquez se encargó durante la campaña electoral de dejar muy en claro que no habrá nuevos impuestos para el capital, que apenas se intentará volver a cobrarle a los productores rurales el impuesto de primaria que les fue exonerado, pero aclarando que solo sería a los productores de más de 200 hás. (algo así como: les vamos a hacer cosquillas pero no están obligados a reírse).
Vázquez tiene las manos libres para hacer el gobierno conservador que quiere hacer, porque tiene un programa funcional a su proyecto individual, mayorías parlamentarias que hacen innecesario negociar (cosa que detesta) y una bancada oficialista a su servicio como se han encargado de decirlo toda vez que han podido sus principales voceros. 
Recientemente Mujica lo expresó claramente: "Cuando me precise, Vázquez me va a tener". Él será quien comande la bancada mayoritaria, y si alguien cree que Mujica es el giro a la izquierda no sabe donde está parado. No solo que no lo es, sino que por el contrario –tal como lo señalaba la embajada yanqui en cables de wikileaks- es el factor que contiene posibles desbordes de izquierda. Hace pocos días arremetió de nuevo en su intento de liberar a “los pobres viejitos”, y al menos yo, no escuché hasta ahora ni una sola voz desde algún grupo del FA cuestionándolo. Salvo que se piense que un giro a la izquierda es salir a buscar más pasteras.
NI LO SUEÑES
Antes de las elecciones decíamos: “Supongamos el mejor de los escenarios para el FA, que gana en primera vuelta con mayorías parlamentarias...¿cuál sería entonces el argumento para un cambio, tanto en el FA como en el gobierno? A quien venga a plantear un giro hacia cualquier punto, la respuesta será: ¿acaso no ven que la ciudadanía nuevamente nos ha dado su espaldarazo? ¿por qué deberíamos cambiar? Y tendrán razón. No hay razones para cambiar nada si la ciudadanía está conforme”.
Pues bien. Ese escenario es el que prácticamente se dio; si bien no se ganó en primera vuelta, la segunda será un trámite, y las mayorías parlamentarias se retuvieron.
Ahora lo que tendremos es un parlamento oficialista sin variantes significativas, pero con un presidente más conservador, un vice tan conservador como el anterior, un ministro de economía conservador, con varios ministros que se repetirán en el gabinete.
Si la bonanza económica continuara, a lo sumo podrá esperarse una mayor cantidad de políticas sociales. Si en cambio, el viento cambiara (como muchos preven), si los precios de las materias primas que exportamos bajaran y la crisis en los países vecinos se agudizaran, lo que cabe esperar es un apriete a los de siempre, esto es, un giro más a la derecha.
En suma, quien espere un giro a la izquierda en el próximo gobierno, puede esperar también a Papá Noel y a los Reyes Magos.
No habrá –sin dudas- “patria para todos”; a lo sumo, habrá “tablets para jubilados”.

jueves, 6 de noviembre de 2014

LOS RÍOS PROFUNDOS

(artículo de Jorge Zabalza publicado en el Semanario VOCES)

Francamente no creo que el voto pueda ser completamente automático: me dan un chorizo y voto a Pacheco Areco, me dan una tarjeta del Mides y voto al Pepe Mujica, me muestran un spot publicitario y voto a Lacalle Pou, me asustan con el 2002 y voto a Tabaré. No es tan sencilla la cosa. Entre la tarjeta y el voto median un cúmulo de aspiraciones, deseos, decepciones, conveniencias, la imaginación y, ¿por qué no?, cierto grado de racionalidad. Nadie vota simplemente porque el programa que le leyeron esté muy bien escrito, sino que se interpreta lo leído en función de la propia experiencia y se actúa en consecuencia. Aunque nos hayan querido reducir a la condición de fieles votantes quinquenales, nadie es totalmente pasivo a la hora de votar.
El voto masivo
Francamente no parece que en el cinturón periférico de Montevideo los vecinos consientan la prepotencia de los milicos, los allamientos sin orden, el gatillo fácil y la tortura en los centros de reclusión de adolescentes. Tampoco parece que el millón de asalariados y pasivos con ingresos por debajo de los 16.000 pesos estén conformes con sus salarios que no alcanzan a cubrir el costo de la carne, el pollo, la yerba y los artículos de primera necesidad. Las elecciones nacionales interrumpieron la acumulación del descontento y lo dejaron provisoriamente archivado en un cajoncito de la mesa de luz. Pese al enojo y la indignación crecientes, arrasó el Frente Amplio entre las víctimas de la creciente violencia institucional y de las políticas salariales al servicio de las inversiones extranjeras. Se cuidan el salario bajo, las cerámicas del baño, el cuarto que faltaba, la membrana en la plancha, las paredes revocadas y la moto para escapar del transporte colectivo. Es un interés por conservar lo obtenido con sacrificio y lucha, un sentimiento que hace al instinto de supervivencia: se defiende el grado de pobreza en que se vive. Tampoco se puede desdeñar la influencia del odio de clases: por muy pobres que se siga siendo es insoportable el mentón levantado y el gestito altanero, provoca arcadas el aroma a Carrasco y Punta del Este. No alcanza conque se quiten la corbata, tienen su clase social incorporada en la estampa. En los sectores sociales más castigados por el capitalismo y los operadores políticos del Frente Amplio, la derecha más asquerosa, la de Bordaberry y Lacalle Pou murió para siempre.
En el 2004 se festejó con alegría la promesa de un gobierno popular. En el 2014, se votó en silencio porque las promesas no se cumplieron. En los barrios nadie cree que su situación va a mejorar con el tercer gobierno, desapareció el entusiasmo y el fervor con se festejó la primer victoria de Tabaré Vázquez. Esta vez no se lo votó por su proyecto político, sino para que triunfara el proyecto más reaccionarios. Es bien pobre la alegría de los triunfadores cuando se los vota solamente para que no triunfen los perdedores. Conclusión: el voto dejó de canalizar las broncas de la miseria y las esperanzas de cambio, volvió a ser un simple y vano instrumento manipulación demagógica. La verdadera fuerza del pueblo trabajador continúa siendo su capacidad de movilización masiva.
Visiones críticas
Al otro día de las elecciones, aprovechando el respaldo obtenido, el presidente de la república presionó nuevamente con su política de olvidar los delitos de lesa humanidad y perdonar a quienes los cometieron. ¿Será por humanismo o para lanzar a la cancha una pelota que haga olvidar lo de Guantánamo? Humanismo no es abrir espacios de impunidad donde crezcan y se reproduzcan futuros criminales protegidos por las instituciones represivas y judiciales del Estado. Humanismo es transmitir con acción política el mensaje firme de “nunca más terrorismo de Estado”, actitud que evita cuidadosamente el actual presidente y evitará con mayor cuidado todavía el que vendrá. Francamente no parece que ninguna de las 78.000 personas que votaron a Constanza Moreira, hayan quedado muy conformes con este último bolazo presidencial que solamente sirven para reafirmar la idea de impunidad y, porconsigiente, juega para la derecha más que cualquiera de las expresiones del pensamiento crítico. Al parecer el espíritu de la mayor parte de estas compañeras y compañeros esta dominado por el sentimiento de que es la última oportunidad de dar la pelea dentro del Frente Amplio.
En abierta disidencia y oposición al Frente Amplio, 48.000 electores acompañaron la Unidad Popular, al PERI y al Partido de los Ttrabajadores, que dio el batacazo de crecer un 600% con relación al 2004. Finalmente, otras 78.000 personas votaron en blanco o anularon la hoja de votación: son 28.000 más que en el 2009 y 24.000 más que en 2004. Haciendo las cuentas a fuerza de olfato, con el mismo método que emplean las encuestadoras más afamadas para redondear sus cifras, se puede suponer que alrededor de 150.000 uruguayas y uruguayos han expresado electoralmente su desconformidad crítica y su aspiración de cambios, y reflejan la existencia de condiciones favorables a la constitución de un movimiento anticapitalista en el Uruguay.
Los ríos profundos
Parece necesario cambiar el ángulo de ataque. Salir del análisis del modelo productivo, la brecha social, el asistencialismo, los salarios bajos, la política represiva, el olvido y perdón, para centrar la mira en las motivaciones individuales, en lo significa el voto para cada uno, sus deseos y expectativas. Después de todo, las elecciones de octubre fueron otra manifestación de esos fenómenos subterráneos que simultanea y masivamente producen el mismo click en miles de consciencias individuales. Indudablemente el arte de hacer revoluciones tiene que ver con el arte de navegar esos ríos profundos que conectan las consciencias individuales y convierten a las mujeres y hombres en marejada incontenible.
La lucha en defensa de la tierra, el agua y el aire contiene, implícita y explícitamente, la lucha contra la propiedad abusiva de la tierra, contra las gigantescas empresas de los agrotóxicos y las semillas transgénicas, contra los privilegios de esos enclaves extranjeros que son las zonas francas, en una palabra, contra el proyecto capitalista de las corporaciones extranjeras y de los dueños del Uruguay. Como las reivindicaciones de las luchas sociales presentan menores exigencias ideológicas que los programas partidarios, permiten que los ríos fluyan más libremente y las consciencias se aproximen más fácilmente, de ahí la expectativa puesta en el movimiento social como fuente creadora de la lucha anticapitalista, por los trabajadores empobrecidos y marginados colonizando los latifundios expropiados sin indemnización, por la estatización de la banca y el no pago de la deuda externa para financiar la transformación productiva del campo y la ciudad, por la solidaridad con los pueblos agredidos por EEUU e Israel y por la inmediata rotura de relaciones con esos Estados canallas.

Jorge Zabalza (desde el Hospital de Clínicas)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Raúl Zibechi: “El ciclo progresista en Sudamérica ha terminado”

(Tomado de http://notas.org.ar/)

El periodista y escritor uruguayo, Raúl Zibechi, dialogó con L’Ombelico del Mondo, programa internacional de Radionauta FM 106.3 y analizó las recientes elecciones en Brasil y Uruguay. Su mirada respecto al futuro de la región.
Zibechi nació en Uruguay en 1952 y fue militante del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), agrupación estudiantil vinculada al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Durante la dictadura uruguaya iniciada en 1973 se exilió primero en Buenos Aires y luego, cuando sobrevino el golpe en Argentina, se trasladó a España.
Allí continuó su militancia política y al regresar a Uruguay en los años 80 desarrolló un amplio trabajo como periodista e investigador con fuerte hincapié en los nuevos movimientos sociales. El programa de noticias internacionales, L’Ombelico del Mondo lo entrevistó para conocer sus impresiones y análisis de la situación actual en América Latina tras las elecciones en Brasil y Uruguay.
- Usted estaba en Montevideo el 26 de octubre cuando se realizaron las elecciones presidenciales en Uruguay ¿cómo vivió la jornada en la que Tabaré Vázquez se impuso, aunque sin los votos suficientes para ganar en primera vuelta, sobre su principal adversario Luis Lacalle Pou?
– El resultado fue más o menos el esperado solo que el Frente Amplio obtuvo, además de ser la fuerza mayoritaria es la mayoría absoluta en el Parlamento, cosa que no era esperada.
Se puede leer este resultado como una gran estabilidad en el voto del Frente Amplio donde saca, voto más, voto menos, lo mismo que hace cinco años. Pero tiene una pérdida de unos tres puntos por izquierda que los gana por derecha.
O sea, le quita un 3% a los partidos tradicionales, sobre todo en el interior del país donde gana incluso en feudos tradicionales del Partido Colorado y el Partido Nacional, donde nunca había ganado. Y a su vez tiene, sobre todo en Montevideo, una pérdida de votos que van en tres direcciones: hacia el voto blanco y nulo; hacia el Partido Ecologista; y hacia la Unión Popular que consiguió una banca produciendo por primera vez que haya en el Parlamento una fuerza a la izquierda del Frente Amplio.
- En paralelo a las elecciones presidenciales se realizó el plebiscito por la baja de la edad de imputabilidad que finalmente salió negativo. Hubo una campaña muy fuerte de sectores de la juventud por el No a la baja. Estos jóvenes son los que, a priori, parecen estar más desencantados con el Frente Amplio.
– Hubo un sector juvenil, de clase media sobre todo, que se movilizó por el no a la baja de la edad de imputabilidad. Probablemente ese sector haya votado masivamente al frente amplio aunque inicialmente no era muy afín a hacerlo.
Por otro lado se dio la situación de que, en todos los partidos, hubo quienes apoyaron el Si a la baja. Hubo muchos votos frenteamplistas, se calcula que un 20%, que además de las papeletas de los diferentes grupos del Frente incluían el Si a la baja. Lo que quiere decir que el tema ha trascendido y esta es una posición que defienden incluso los partidos del Frente Amplio.
- ¿Cómo ve de cara a la segunda vuelta la situación en Uruguay y qué rol puede llegar a tener la izquierda, como Unión Popular, que ha crecido en los últimos años?
– La segunda vuelta ya está decidida. Va a ganar Tabaré Vázquez porque con que repita la misma votación que tuvo ya gana. La suma de Blancos y Colorados no alcanzan al Frente Amplio y el papel que juega la izquierda más consecuente es muy pequeño. Estamos hablando del 1% de los votos.
Por eso creo que el ballotage no va a tener secretos. Tabaré Vázquez va a tener el 53% o quizás el 55% de los votos con una diferencia de por lo menos diez puntos sobre Lacalle Pou.
- En Brasil el Partido de los Trabajadores volvió a ganar la presidencia en el ballotage el domingo 26 y Dilma Rousseff será nuevamente presidenta. ¿Cómo se configura el futuro frente a este escenario para la izquierda y los movimientos populares que no siempre han participado del gobierno o lo han apoyado en algunos aspectos solamente?
– Bueno, mal. Porque el voto de la primera vuelta fue muy conservador. El Parlamento que emerge de la primera vuelta en Brasil está bastante más a la derecha del que había. Tienen mayoría absoluta los diputados que defienden al agronegocio.
La llamada “bancada de la bala”, compuesta por policías y militares, que defienden que la gente se arme contra la delincuencia, creció bastante. La bancada antiaborto, quienes defienden las posiciones más conservadoras, son hoy hegemónicas. El PT tenía 88 diputados y pasó a 70.
Por eso cualquier decisión que tome el Poder Ejecutivo en Brasil va a tener que pasar por un Parlamento donde le va a costar mucho. Las promesas de campaña de Dilma, como la reforma política, se van a tropezar con un congreso derechizado.
De modo que en Brasil el conflicto social se va a relanzar en los próximos años porque la situación de como quedó el mapa y la voluntad de la propia presidenta y el PT va a provocar una situación de dificultad para que se aprueben las reformas que están comprometidas, por lo menos con los movimientos.
- ¿Y la vuelta de Tabaré en Uruguay es de alguna manera un corrimiento hacia el centro del Frente Amplio?
– En el escenario internacional sin ninguna duda. Porque ahí Tabaré Vázquez ya tuvo un conflicto muy fuerte con Argentina en su primera presidencia y en esta, está el gran debate de que va a pasar con el Mercosur. Vázquez no es amigo del Mercosur, mira a la Alianza del Pacífico y aquí vamos a tener una situación que se va a reeditar, pero en un escenario más grave, lo que ya sucedió en su primera presidencia cuando estuvo a punto de firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Hay un corrimiento al centro, por tanto a la derecha, del gobierno. En un escenario general en el cual la actitud conservadora de la población, tanto en Brasil como en Uruguay, y probablemente en otros países es cada vez mayor.
Esto es fruto de un ciclo económico de alza, de un aumento exponencial del consumismo y de formas de vida que hacen que la población se haga, día a día, más conservadora.
- En los últimos años se ha valorado más la figura del presidente saliente José Mujica como personaje más que sus políticas al frente del gobierno ¿Esto es así realmente o la figura acompaño las políticas efectivas?
– Creo que las figuras pueden ser muy simpáticas, pero las políticas que estamos viendo -monocultivos de soja, minería a cielo abierto, sin cambios estructurales y reproduciendo la desigualdad- hablan por sí solas. Los personajes por más interesantes que sean no llegan a configurar políticas de Estado. Entonces aquí estamos ante un déficit de políticas de transformación.
- Con Dilma Rousseff en Brasil, Tabaré Vázquez en Uruguay, un 2015 en Argentina que probablemente nos depara un presidente más conservador en términos internacionales, una Venezuela a la defensiva. Hoy parece que el único líder que queda firme de la izquierda en América Latina es Evo Morales. ¿Qué rol está teniendo este bloque progresista y de izquierda en el continente de cara a lo que se viene?
– Pienso que el ciclo progresista en Sudamérica ha terminado. Entiendo por ciclo progresista el que comenzó con el Caracazo de 1989 como primer levantamiento popular opuesto al ajuste neoliberal y que después se convirtió en gobierno. O sea, el progresismo como fuerzas transformadoras que promueven cambios progresivos creo que está llegando a su fin. Seguirá siendo gobierno durante un tiempo pero vemos que en general están a la defensiva.
Es decir que lo que más están haciendo es mantener. Ya dejaron de promover cambios positivos. Por otro lado los cambios positivos de estos gobiernos fueron políticas focalizadas para atender la pobreza, pero eso fue en un primer momento. Diez años de esa política no produce transformaciones, simplemente hace que la pobreza sea más baja. Hace falta implementar un modelo que transforme, que integre, que genere empleo digno y que ya no hagan falta esas políticas focalizadas.
Si seguimos exportando soja a China, si seguimos con la minería, con el petróleo, con los monocultivos, el ciclo de transformaciones se agota por sí solo. Y no hay ni claridad política, ni deseo, ni voluntad de ir más allá. Porque para hacerlo hay que tocar intereses muy pesados que son precisamente los que están apoyando a estos gobiernos.
Los movimientos populares lentamente están volviendo a la resistencia. Primero en Brasil con las manifestaciones de 2013. En Argentina tuvimos un hecho muy importante en diciembre de 2010 con la ocupación del Parque Indoamericano. Ahora tenemos el caso de Malvinas Argentinas donde han frenado a Monsanto. Los movimientos están ahí. Cualquier corrimiento a la derecha o crisis económica que se haga caer sobre las espaldas de los sectores populares va a haber un clarísimo relanzamiento de los movimientos.

domingo, 2 de noviembre de 2014

ACERCA DE LAS ENCUESTAS

Es un hecho que las encuestas –o las encuestadoras- y los politólogos que las analizan y efectúan pronósticos con ellas, están en la picota. Los números de las consultoras están bajo severo escrutinio, y siempre quienes van perdiendo en intención de voto son los más críticos de los sondeos de opinión, se desempolvan los resultados de encuestas (y desvíos) pasados y se recuerda una y otra vez, los errores de estimación Lo que hay que ver es si esto se justifica o no.
En 2004 los sondeos sobrestimaron al FA y subestimaron a los blancos; en 1999 fue a la inversa.  En 2014 subestimaron al FA y sobrestimaron a blancos y colorados.
En general, dentro del margen de error, el porcentaje de adhesión al Frente Amplio en la semana previa a las elecciones de octubre de 2004 se ubicó, según las diversas encuestadoras, entre 50,9% y 54%. En realidad la izquierda alcanzó el 50,4% de los votos. La estimación para la votación blanca varió entre 29% y 32%, cuando en realidad Jorge Larrañaga alcanzó el 34,3%. Algunas empresas sobrestimaron a los colorados. Cifra, por ejemplo, le dio un porcentaje de 12,5%, pero lograron 10,3%.
En cambio, las encuestas subestimaron a la izquierda en las elecciones nacionales de 1999: Cifra ubicó al Frente un punto por debajo de su votación; Factum dos puntos y medio debajo; Interconsult y Equipos tres puntos debajo (todas dentro del margen de error de tres puntos porcentuales).
En el caso de los blancos, aquella vez hubo una sobrestimación de su votación, pero por un máximo de un punto de diferencia. Pero la votación colorada fue subestimada, por entre cuatro y cinco puntos de diferencia. Para la segunda vuelta del 99 todas las empresas pronosticaron una definición muy pareja, y finalmente el candidato colorado Jorge Batlle ganó por una diferencia de siete puntos no prevista en las encuestas.
Lo que no se puede decir, a juzgar por los antecedentes, es que las empresas intenten siempre volcar la balanza hacia un mismo lado; las teorías conspirativas no resisten el menor análisis.
Las encuestas son una fotografía de un momento, con sus imperfecciones. Ayudan a tener una idea aproximada. Y la última encuesta se hace una semana antes de la elección, pero algunas personas deciden su voto al final o pueden llegar a cambiarlo por eventos puntuales en los días previos.
También hay que tener en cuenta que la última encuesta antes de una elección no abarca lo que sucede en los últimos seis días, en donde la publicidad sigue influyendo, y hoy en día multiplicada hasta el paroxismo por el fenómeno de las redes sociales.
Se ha sostenido que las encuestas no computan las zonas rurales. Equipos y Factum incluyen en sus encuestas las zonas urbanas pequeñas y las zonas rurales. Otras empresas no encuestan allí, pero incluyen mecanismos de proyección que toman en cuenta esas zonas.
Es conocido el fenómeno del “voto oculto”, que históricamente jugaba a favor de los partidos tradicionales (al punto que al votante colorado se le llamó la mayoría silenciosa), ya que sus votantes solían "subdeclarar", pero también es cierto que ahora aparecen votantes del Frente que subdeclaran, en la medida que el Frente es gobierno y se tradicionaliza como partido. Eso ya cambió en 2004, por la sencilla razón que no estamos ante el típico electorado de izquierda.
Las empresas tienen muestras cercanas a las 1.000 personas, a más consultados, menos errores. Se seleccionan manzanas en forma aleatoria y hay controles de sexo y edad, para que la muestra sea representativa del conjunto de la población.
Cuántos indecisos hay y cómo son esos indecisos es algo que varía según las diversas empresas encuestadoras. En 2004 el 34% de los indecisos votó al Partido Nacional y el 27% al Frente Amplio. En cambio en 2009, Óscar Bottinelli (Factum) afirmó que la mayoría de los indecisos eran de origen o simpatía frenteamplista, lo cual "no quiere decir que su destino sea el Frente Amplio", ya que "tienen desencanto o enojo con ese origen". Algo que sin duda pasó también en 2014.
Para Interconsult también, la mayoría de indecisos en 2009 eran ex votantes en 2004 del Frente Amplio y, en menor medida, del Partido Nacional. Si los i
ndecisos se distribuían en partes iguales entre los tres principales partidos, el Frente llegaría al 47%, arañando la mayoría parlamentaria, de acuerdo al análisis de Juan Carlos Doyenart. Lo que sucedió fue justamente que no se repartieron en partes iguales, porque los indecisos eran mayormente ex votantes del FA y decidieron volver a hacerlo.
QUE PASÓ ESTA VEZ
Mi hipótesis es que había un enorme malestar entre los votantes del FA, muchísimos de los cuales tenían pensado un voto castigo en estas elecciones, algo que ya había pasado en las nacionales de 2009 y en las departamentales de 2010.
Eso era lo que recogían las encuestas y por eso daban los números que daban.
Sin embargo, a medida que el resultado de las encuestas se iba instalando y comenzaba a mostrar la posibilidad cierta de que el FA perdiera las mayorías parlamentarias y finalmente el gobierno, el resultado tuvo dos vertientes: 1) despertó a la militancia de base frenteamplista que tomó el toro por los cuernos y se puso la campaña al hombro, y 2) desató una brutal campaña de miedo a un posible gobierno de la derecha (fundamentalmente a través de las redes sociales).
Sin duda, ambas cosas dieron sus frutos, y a último momento, muchos frenteamplistas (la enorme mayoría de quienes figuraban en las encuestas como indecisos) que pensaban castigar con su voto lo pensaron muy bien y optaron por “el mal menor”.
Esto (más los errores que siempre tienen todas las encuestas) no lo pudieron registrar obviamente las encuestas, y muchos de estos frenteamplistas que votaron casi obligados, ni siquiera lo reconocieron en las encuestas a boca de urna (Daniel Chasquetti contaba que estuvo todo el domingo trabajando junto al sordo González y las encuestas a boca de urna daban exactamente los mismos resultados que las de la última semana: un 43% para el FA).
Quienes hablan de manipulación de las encuestas, no tienen en cuenta algo muy elemental: las empresas viven de eso, y no ganan nada pronosticando resultados que no se van a verificar en los hechos, porque viven de su prestigio y del grado de confiabilidad que logren generar.
En todo caso, podrían manipular en lo previo, pero jamás harían lo que hizo un sordo González el mismo domingo luego del cierre de las urnas. ¿qué sentido tendría hacer una manipulación de los números cuando las urnas ya estaban cerradas? ¿a quién y con qué objetivo podría influenciar con una manipulación numérica cuando la gente ya había votado?
Las encuestas son un instrumento que sirve para muchas cosas, entre otras, para hacer pronósticos sobre lo que puede llegar a pasar. Pero no son un oráculo, porque lo que realmente pasa es el resultado de millones de decisiones absolutamente personales que confluyen el mismo día en el interior de miles de urnas.

EL OPORTUNISMO POLÍTICO

Cuando salió a la luz pública la mentira de Sendic acerca del ya famoso célebre título adornado con medallas de oro, fuimos muchos los qu...