viernes, 7 de agosto de 2015

SEÑORES: MODERACIÓN, CAUTELA


(publicado esta semana en Semanario VOCES)

Cuando comienza a perfilarse una crisis, o al menos una situación económica delicada, las palabras que más se escuchan en boca de economistas y políticos del establishment en general son: “moderación”, “cordura”, “prudencia”, “sensatez”, “seriedad”, “austeridad”, “cautela” y otras por el estilo.
Claro, nunca están dirigidas a pedirles a los políticos moderación o sensatez en sus salarios. Jamás están dirigidas a apelar a la cordura de diputados y senadores para lograr que, sin rebajar sus salarios, renuncien a prebendas escandalosas como el pago de celulares, diarios, etc, erogaciones que superan por sí solas el salario de un trabajador. 
Esas palabras jamás están dirigidas a los políticos pidiéndoles sensatez y cautela en sus contrataciones de secretarios privados y en los sueldos que les pagan; no a que paren con el acomodo de amigotes y familiares.

Nunca están dirigidos esos vocablos a pedir moderación y sensatez a los banqueros y al sistema financiero en general, jamás están dirigidos a los empresarios pidiéndoles austeridad y moderación en las suculentas ganancias que vienen embolsando desde hace años. No van dirigidas a las empresas extranjeras para que entiendan que un mínimo de cordura, de sensatez, de seriedad, indica que dejaremos de regalarles exenciones impositivas.
No, nunca, jamás.
Siempre están dirigidas a los trabajadores, al común de la gente, y conllevan un mensaje claro: “ciudadanos y ciudadanas, uruguayos y uruguayas, sepan que la mano viene torcida, y que nosotros tenemos que seguir viviendo tan bien como hasta ahora y llenando nuestros bolsillos como hasta ahora; y sepan que si alguien tiene que pagar la crisis serán ustedes, que no habrá aumentos salariales, que habrá desocupación, y que tendrán que bancársela como puedan. Que a ustedes no les rebajaremos las tarifas, que no les perdonaremos las deudas, que no habrá forma de atenderlos y que el famoso “blindaje” nos blinda a nosotros, no a ustedes”.
Cuando la economía está floreciente, los salarios de los ministros se llevan casi al doble, mientras a los docentes se les dice que si quieren ganar más que trabajen más.
¿Es bueno el anuncio del gobierno en cuanto a las inversiones programadas? Sí, claro que lo es; en particular para los empresarios que harán suculentos negocios con esas inversiones. Pero hay  426 mil trabajadores que perciben salarios menores a $ 12 mil líquidos. Eso es decir salarios de hambre, junto a jubilaciones y pensiones igual de famélicas. El país va a crecer un 15 % y, mientras el país crecerá (eso es lo que pregonan) a tasas del 3% el salario simplemente se congelará e incluso en algunos escenarios pueda perder poder adquisitivo. El salario mínimo llegará apenas a 13.430 pesos en 2018 y está actualmente en 10.000 vergonzosos pesos.
El camino de los trabajadores siempre es la lucha, porque en definitiva esto es algo tan viejo como el mundo: la lucha de clases.

NI MITO NI LEYENDA (publicado esta semana en VOCES, en el 50 aniversario del asesinato del Che)

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