jueves, 23 de junio de 2016

UNA SOCIEDAD VIGILANTE

(Publicado hoy en Semanario VOCES)

Cuando se discutió en el Parlamento la propuesta de Bordaberry sobre corrupción, la senadora frenteamplista Daisy Tourné dijo que todos coincidimos en que Uruguay no tiene problemas serios de corrupción en este momento, ni siquiera sospechas. Por más que existan problemas en la región no son de impacto directo y que involucren al país".
Bueno...todos no...somos muchos quienes no coincidimos con esa visión idílica del Estado uruguayo, y tenemos serias sospechas de que existe corrupción en este país, y que la caja de Pandora que se abrió en la región tarde o temprano salpicará por estas tierras. El caso ANCAP es sospechoso por donde se lo mire, por ejemplo.
Que no existiera ese flagelo en nuestro país sería un verdadero milagro. La corrupción no es algo exclusivo de nuestra época, ha existido desde la noche de los tiempos. Por ejemplo, la purificación del templo que mencionan los cuatro evangelistas, destapa un caso de corrupción por parte de las autoridades religiosas en connivencia con los mercaderes. Los hebreos piadosos realizaban en el templo de Jerusalén ofrendas y sacrificios de animales con el fin de alabar a Dios. Como la Ley determinaba que los animales destinados al sacrificio no podían tener defectos físicos, los sacerdotes inspeccionaban meticulosamente aquellos animales que los oferentes traían. Con demasiada frecuencia, encontraban pequeñas imperfecciones que les servían de excusa para rechazar los corderos, terneros, bueyes o palomas que los fieles trasportaban desde sus alejadas aldeas. Para “solucionar” tales inconvenientes, ofrecían la posibilidad de volver a adquirir, en el mismo templo, otros animales con garantías de perfección pero, claro, a un precio bastante más elevado. Las ganancias proporcionadas por este negocio de los animales sin defectos se repartían entre vendedores y sacerdotes.
La corrupción se ha dado tanto en las dictaduras como en las democracias, en el sistema feudal y en el absolutismo, en el capitalismo como en el socialismo, en países ricos y en países pobres. En nuestro país existió corrupción -por hablar de las últimas cinco décadas- en dictadura, en los gobiernos rosados y también en los progresistas (no es necesario recordar los procesados y presos de todo pelaje).
Sin embargo, para Tourné habríamos llegado, con los gobiernos del FA, no solo al fin de la historia sino al “fin de la corrupción”.
La mala noticia es que la corrupción ha existido siempre, existe y seguirá existiendo mientras exista la sociedad tal como la conocemos, y lo que hay que buscar es la forma de castigar a los corruptos, de la misma manera que se castiga a los punguistas, a los violadores o delincuentes de cualquier monta. La impunidad de los casos de corrupción hiere a la sensibilidad colectiva y facilita la aparición de un imaginario social en donde "todo está permitido", ya que si los que roban millones de dólares no son inculpados, ¿Por qué razón yo no me puedo llevar unas hojas de papel de la oficina a mi casa para que las usen mis hijos?
Y el castigo debe ser ejemplar, porque el corrupto -si entendemos la corrupción como la práctica que consiste en hacer abuso de poder, de funciones o de medios para sacar un provecho económico o de otra índole, y la corrupción política como el mal uso del poder público para obtener una ventaja ilegítima- en el 99,9/% de los casos es el pueblo quien termina pagàndola. Quien crea que las coimas las pagan los empresarios, vive en el limbo. El dinero para las coimas se obtiene de los sobreprecios que se pagan en los contratos con el Estado, lo que es lo mismo que decir que los corruptos se llenan los bolsillos con dinero de la gente.
Y el daño no es solo económico, porque la corrupción produce una desconfianza generalizada frente a las instituciones estatales, y esa pérdida de credibilidad social es uno de los costos más graves, porque afecta la relación entre el ciudadano y el Estado, y privatiza la vida pública.
Pero las posibilidades de avanzar en el castigo de la corrupción son bastante escasas si nos atenemos a los antecedentes. Basta tener en cuenta que practicamente la única ley que ha permitido procesar y encarcelar a un puñado de corruptos es la que castiga el delito de “abuso innominado de funciones” (desde 2001 hasta el año 2012 la Justicia uruguaya procesó a 106 jerarcas públicos por ese delito. Casi nueve procesados por año; de ellos, fueron a prisión 56, mientras que los 50 restantes lograron evitar la cárcel). Siendo esta la única ley, todos los partidos han intentado derogarla.
De todas maneras, cualquier estrategia anticorrupción debería enfocarse hacia la prevención del delito. Y en ese sentido, la estrategia ha de contener un elemento fundamental: la participación activa de la sociedad civil en el control. Si la corrupción proviene del ámbito estatal, la lucha contra ella no puede descansar justamente en el Estado. Muchos de los integrantes de la sociedad civil tienen un interés especial en lograr un Estado no corrupto, incluyendo el sector privado, los medios de comunicación, profesionales y, sobre todo, el ciudadano común que sufre las consecuencias de la corrupción. Por ello, no cabe duda de que la sociedad civil constituye un elemento fundamental en una estrategia contra la corrupción.

jueves, 9 de junio de 2016

IMPUNES IMPARTIENDO VALORES (como el Uruguay no hay)




Hace ya un año, la página web del Ministerio de Defensa daba cuenta de una Resolución de la ANEP, por la cual el Consejo de Educación Inicial y Primaria autorizaba la distribución del CIMARRÓN en las Inspecciones Departamentales de todo el país.


El CIMARRÓN es un personaje de historieta que aparece en la revista producida por el Ejército Nacional “La Fuerza de todos”, una publicación mensual hecha íntegramente por la Institución. “La Fuerza de todos” integra diferentes temáticas del ámbito militar y su relación con la sociedad, cada número aborda diferentes aportes, “La Fuerza de la Música”, “La Fuerza de Nuestra gente”, “La Fuerza del entrenamiento”, “La Fuerza de la Paz” entre muchas otras”, es lo que explica la página del MDN.


“CIMARRÓN, el perro autóctono de Uruguay, que acompañó a Artigas en todas sus hazañas –nos explican-, se ha convertido en el personaje ideal para narrar el pasado y contar sobre las distintas actividades del Ejército Nacional. Su vestimenta se adapta al contexto histórico en que se encuentra, ya que vivió el nacimiento del Prócer, la Batalla de las Piedras, la Declaratoria de la Independencia y la Jura de la Constitución o acompaña a nuestro Cascos Azules a las Misiones Operativas de Paz. CIMARRÓN estará entonces según la Resolución en apoyo en el área de campo disciplinar de construcción de ciudadanía”.


Ahora el ejército propone (y según parece todos los partidos políticos están chochos con la idea) hacerse cargo de los “ni ni” , que son aquellos que NI trabajan NI estudian (y tampoco NI secuestran NI torturan NI hacen desaparecer NI violan mujeres NI hombres indefensos). Lo que propone el comandante en jefe del ejército es "Darles una educación cívica, prepararlos en valores, darles cierta disciplina, normas de higiene, primeros auxilios, enseñarles oficios... en cierta forma, darles la posibilidad de poder transitar por la vida con ciertas herramientas que, hoy, en su estado de marginalización, no tienen".


La propuesta es que una institución enferma de cobarde impunidad sea la que prepare a jóvenes en valores.


Todos sabemos que los militares uruguayos, las fuerzas armadas como institución, fueron responsables de crímenes monstruosos, jamás conocidos en este país. Durante diez años se dedicaron a secuestrar ciudadanos, a encarcelarlos, torturarlos, violarlos, matarlos y hacerlos desaparecer. Llegaron al colmo del sadismo brutal y asesino de secuestrar una madre embarazada con el único propósito de robarle el bebé y luego matarla y hacerla desaparecer.

Y uno se pregunta: ¿Les explicará el Cimarrón a los niños como hacían los militares para torturar seres humanos indefensos, cómo eran capaces de violar mujeres y hombres atados y encapuchados? ¿será capaz el Cimarrón de contarles la verdad a nuestros gurises? ¿les dirá el sabueso dónde están los desaparecidos? Serán esos los valores, la disciplina que inculcarán a los NI NI?

Puede quizá causar asombro que un país que pasó por una atroz dictadura, en donde los militares violaron y pisotearon todos los derechos humanos y jamás mostraron arrepentimiento por ello, se autorice a que ese mismo ejército (en tanto no sea depurado, en tanto no se sepa la verdad, en tanto no se aclaren definitivamente sus crímenes seguirá siendo el mismo ejército) imparta enseñanza a sus niños, o lo que es lo mismo, ese ejército sea el que “apoye en la construcción de ciudadanía”. Y puede causar aún más asombro en aquellos que crean que ese país está gobernado por la izquierda.

Pero solo se asombrará quien no conozca al Uruguay. Uruguay es el país de la impunidad, y es el país en donde el ministro de defensa acusa de enfermitos y enfermitas a los defensores de los derechos humanos y nadie se anima a tocarlo. Es el país de la cola de paja, en donde ahora dejamos a nuestros niños y jóvenes en las manos de los impunes.

Quienes al día de hoy, insisten en el olvido, quieren a los “pobres viejitos” libres, como Mujica o Topolansky; quienes quieren un “nunca más enfrentamiento entre hermanos” como Tabaré Vázquez; quienes tratan de “enfermitos y enfermitas” a quienes con toda razón condenan los crímenes aberrantes de la dictadura, como el ministro Fernández Huidobro, ahora dan un nuevo paso, pretenden que a través de la enseñanza las nuevas generaciones olviden hasta el último rastro de la ignominia de los asesinos y torturadores. Y para ello al parecer cuentan con el beneplácito del sistema político mayoritario.

A algunos seguramente les causará asombro. Otros, como siempre, aplaudirán a rabiar. Muchos callarán avergonzados.

A otros nos causa un profundo asco.

CUARTA REVOLUCIÓN CON INVERSIÓN DE CUARTA

En el marco de la Semana de la Industria 2017, la ministra Carolina Cosse, se refirió a lo que calificó de “continuación de la cuarta rev...