lunes, 25 de julio de 2016

CERO AUTOCRÍTICA


Desde que se realizan las elecciones internas de los partidos luego de la reforma constitucional, la evolución de la votación del Frente Amplio fue la siguiente: Recordemos que en 1999 hubo competencia en las internas del FA (competían Tabaré Vázquez y Danilo Astori), y el porcentaje de participación fue del 44%; en 2004 , cuando no hubo competencia interna, el porcentaje aumentó al 53%. Volvió a haber competencia en 2009 (esta vez con tres candidatos) y la votación bajó considerablemente (el porcentaje estuvo en el entorno del 41%). En 2014 volvió a bajar abruptamente (competían Vázquez y Constanza Moreira) y no llegó al 35%.
En lo que tiene que ver con la elección de autoridades propia del FA, la evolución es aún más dramática. Esta es la quinta que realiza el FA en sus 45 años. La primera fue en 1997, y votaron 143.575 adherentes; la segunda en 2002 y participaron 195.702 frenteamplistas; la tercera en 2006, donde se alcanzó la máxima participación: 222.795 adherentes. En 2012 por primera vez se eligió la presidencia en elecciones abiertas (en flagrante violación del propio estatuto del FA) y se perdieron 53 mil votos, llegando apenas a los 170 mil. La de este domingo vuelve a mostrar un abrupto descenso de otros 70 mil votantes. Sin embargo, parece que todo el mundo está feliz. Al parecer el problema fue el frío. Nada tienen que ver el abandono de principios históricos, una política económica que ha generado la concentración y extranjerización de los medios de producción, el corrimiento hacia la derecha, etc.
Es importante este descenso continuo de la cantidad de votantes en la elección interna de un partido político? Bueno, debería serlo. Especialmente en una fuerza política que se considera de izquierda. En el 71, se destacaba que la existencia misma del Frente Amplio era posible “...por tener al pueblo como protagonista...”. Es decir, había una izquierda que apostaba a la formación de ciudadanía consciente y comprometida, y no a la generación de simples votantes. Porque en el fondo la discusión no es sobre formas, es ideológica: que tipo de sociedad queremos construir y que tipo de ciudadanía estamos generando con nuestra acción.
Pero lo más grave, es la falta de autocrítica y de reflexión de la mayor parte de la dirigencia de esa fuerza política ante un hecho que es innegable: la pérdida constante de aquellos votantes más comprometidos y participativos. En internas anteriores llegó a adjudicarse la baja votación al miedo a la “gripe porcina”; en las internas de 2012 se dijo que había sido un error organizar unas elecciones internas a mitad de un período de gobierno, y que por ello no se podía esperar la misma cantidad de participación que cuando se hacen al comenzar un período; ahora se hicieron a un año de comenzar el gobierno y la participación bajó casi a la mitad y la culpa es del frío.
En las pasadas internas la única voz que planteó un esbozo de autocrítica fue la de Juan Castillo, que dijo: “…la caída de la votación del Frente Amplio respecto al año 2006 muestra "un enojo de los frenteamplistas" hacia algunos temas. A nivel del interior hubo un 30% de votos menos y en Canelones se votó un 25% por debajo del 2006. Creo que esto está ligado a problemas que tiene la fuerza política, eso era lo que nos hacían saber los frentistas en las asambleas cuando recorrimos el interior del país en las giras que hicimos los candidatos". “Hay mucha confusión entre los dirigentes, hay discusiones entre el gobierno y la fuerza política, algunas cosas que se prometieron no se hicieron, y hay cosas que se están haciendo y no fueron consultadas".
 
Nadie parece querer reconocer que el FA está en una seria crisis, que el descontento es generalizado. En las internas de 2014, Vázquez pidió que las diferencias internas no se hicieran públicas y se procesen en los ámbitos internos correspondientes. Lo cual no es más que un modo de evitar el debate de ideas, y de ocultar a los votantes frenteamplistas las diferencias de todo tipo (ideológicas, metodológicas, políticas y hasta personales) que existen en su interior.
Si el debate se da en la interna, como pide Vázquez, lo que se quiere es que el votante se guíe por una imagen, por la cantidad de gente que se puede acarrear a un acto o a otro, tal vez por la cantidad de vehículos en una caravana, por el jingle vistoso en el spot televisivo, etc...
No es nuevo. Permanentemente, desde que el FA está en el gobierno, se ha pretendido acallar las diferencias, remitir la discusión de las mismas a una interna que termina siendo una caja negra en donde se guardan cosas sin resolver.

Y mientras se pretende que no se discuta en público a quienes tienen diferencias, el oficialismo difunde a diario sus ideas por los grandes medios de difusión o lleva adelante cosas que nunca nadie debatió en ninguna interna. Tal vez alguien por ahí sepa en que interna se discutió el pedido de ayuda a Bush, la búsqueda de un TLC con los EEUU, el ingreso al TISA o el intento actual de ingresar a la Alianza del Pacífico, por decir algo. O lo que es peor aún, por qué en la interna se deciden cosas como el retiro de las tropas de Haití y en el gobierno se decide lo contrario. Por qué en los ámbitos internos se decide la anulación de la ley de impunidad y el presidente Mujica y el vice Astori van al parlamento a decirles a los legisladores que no lo hagan. Tal vez por ahí se llegue a alguna conclusión que exclarezca la pérdida del voto comprometido.

NI MITO NI LEYENDA (publicado esta semana en VOCES, en el 50 aniversario del asesinato del Che)

Si un mito es una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que ti...