jueves, 19 de febrero de 2009

EL FRENTE AMPLIO ANTE LAS INTERNAS


Una de las cuestiones no menores, que está generando discusiones en los organismos del FA por estos días, es cuál debe ser la actitud del Frente Amplio como tal en lo que tiene que ver con la campaña electoral en las internas. Nos parece importante dejar planteadas algunas reflexiones como aporte a la discusión.
Lo primero que habría que decir, es que si se hubieran respetado las posiciones históricas de nuestra fuerza política (“un programa, un candidato”) y establecidas en el Estatuto, hoy esta discusión no estaría en el orden del día. El FA hubiera salido de su Congreso de diciembre con un programa y un candidato comunes, ya habría estado en condiciones de salir a pelear desde enero mismo por las elecciones nacionales de octubre, sacándoles por otra parte seis meses de ventaja a la derecha. Pero esto no ocurrió así, y hoy tenemos tres candidatos (podrían haber sido cinco) compitiendo en la interna, sectores embanderados cada uno por su lado con alguno de estos candidatos, divisiones a la interna de los sectores, y un desconcierto total a nivel de las bases. En resumen, tenemos todo lo que advertíamos que sucedería de no salir con el candidato del Congreso y luchamos denodadamente para evitar.
Pero remitámonos a los hechos. El Congreso resolvió por un lado que los 5 precandidatos fueran votados uno a uno, y que se podía optar por más de uno. Recordemos que efectuada la votación, sólo uno de ellos alcanzó y superó el porcentaje de 2/3 exigido por el Estatuto, y ese fue José Mujica. Pero inmediatamente después (en forma contradictoria con lo anterior y apartándonos de los Estatutos), resolvimos habilitar a quienes no habían obtenido el porcentaje necesario, a participar en las internas “en igualdad de condiciones”. Esta última resolución es la que lo cambia todo. A partir de allí, el Frente Amplio está habilitado a tomar diversos caminos. Si a un Comité de Base se le ocurriera hacer campaña en las internas por Mujica, su decisión sería inobjetable. Su postura estaría avalada por lo resuelto en el Congreso, y además estaría reforzada por el hecho de haber sido el único que obtuvo los 2/3 estatutarios.
Ahora bien, si ese mismo Comité optara por hacer campaña por Astori, o por Carámbula, su decisión también sería inobjetable. Porque –nos guste o no (a mi no me gusta)- esta posición también estaría avalada por lo que todos (por abrumadora mayoría) aprobamos en el Congreso. No es sostenible –desde mi punto de vista- de ninguna manera decir que el FA solo puede hacer campaña por uno de los candidatos, cuando es el propio FA (en su organismo máximo, el Congreso) quien habilitó a todos.
También podría, ese mismo Comité, resolver hacer campaña por todos los candidatos a la vez; al menos no habría ninguna disposición que lo impidiera. O podría resolver no hacer campaña alguna. Y por último, el FA podría adoptar por la que, a nuestro entender, sería la mejor de las opciones: “una campaña institucional, a favor del FA, levantando el programa del Congreso y defendiendo los logros del gobierno mientras enfrenta la campaña de la derecha”.
Esta es a nuestro entender la mejor de las opciones, básicamente por dos razones: 1) porque ya es bastante patético ver el panorama que se presenta con sectores divididos haciendo campaña cada uno por su lado, y si a eso le agregáramos un Comité haciendo campaña por un candidato, disputándole los muros a otro Comité vecino que hace su campaña por otro, entonces estaríamos firmando el certificado de defunción del FA; 2) porque en estas circunstancias a las que nos han llevado, recae en los Comités de Base, en la orgánica frenteamplista la responsabilidad (y por qué no el honor) de levantar las banderas históricas del FA y llenar las calles de frenteamplismo.
Lo reiteramos: hubiéramos querido otra cosa. Hubiéramos querido a bases y sectores desde ya en la calle con las banderas del FA luchando por un triunfo arrollador en octubre, para seguir profundizando los cambios. Pero el escenario al que nos ha llevado las ambiciones personales de algunos es otro. Y tenemos que tener la lucidez necesaria para ajustar la táctica a los cambios de escenario. Hay cosas que no se pueden imponer a puro voluntarismo sin correr el riesgo de dejar cosas por el camino. No sea cosa que por ganar en junio perdamos octubre. Lo que resolvimos en el Congreso, producto del acuerdo entre los sectores, tal vez no haya sido la mejor de las soluciones, pero es a lo que se pudo llegar. Los resultados podrían haber sido peores. Podríamos haber salido del Congreso sin resolver el tema candidaturas, y eso si que hubiera sido lamentable, ya que hubiéramos dado la imagen de una fuerza política incapaz de llegar a acuerdos.
Y por otra parte, nunca se pueden perder de vista los objetivos de la etapa. Mi objetivo, el de mi sector político, es que gane Mujica, y para ello daremos nuestros esfuerzos de aquí a junio. Pero para el Frente Amplio, el objetivo debe ser ganar en octubre en primera vuelta “con el candidato que gane en junio”, sea el que sea. Como bien dice Felipe Michelini (Brecha, 13/2/09, pág.8): “La erradicación de la indigencia, la superación de la pobreza, el abatimiento de la brecha de desigualdad, la inserción internacional del país, el papel de las empresas públicas en la sociedad, las acciones de economía social….no se deciden en junio”.
Y para finalizar, creemos firmemente que el Frente Amplio como tal debe hacer una campaña definitivamente frenteamplista y unitaria en base a la propuesta de la Presidencia del FA, porque suscribimos plenamente lo que dice el compañero Eduardo Bonomi (Brecha, 13/02/09, pág.9): “Hay que hacer una campaña por lo alto, frenteamplista, vinculando la acción política con el desarrollo de la conciencia, y tratando de que se alcance la mayor comprensión del programa y la propuesta frenteamplista; procurando que el 28 de junio, sin que importe a quien se vote, se concurra a votar al Frente Amplio, y después, sin que importe demasiado quién haya ganado, se siga la campaña para volver a ganar en octubre”.

viernes, 13 de febrero de 2009

MANTENEMOS NUESTRA COHERENCIA



No está de más repetir una y otra vez cómo llegamos los comunistas a decidir nuestro apoyo a la candidatura de Mujica a la presidencia por el Frente Amplio. Y no está de más porque un día si y al otro también, diferentes medios de prensa de nuestro país y del exterior dan la noticia de que el Partido Comunista apoya un día a un candidato, y otro día a otro, como si a quien votar en junio fuera una especie de duda existencial del Partido. Y sin embargo, nuestro Partido ha demostrado una total coherencia desde el principio mismo de la discusión de las candidaturas, y nuestro discurso (hecho carne en la práctica) ha sido siempre uno y el mismo. Cuando tempranamente se comenzaron a largar nombres por la prensa como futuros candidatos, y esta se hacía un festín con la danza que tenía para ofrecer a su público, fuimos los comunistas quienes salimos a parar la mano, porque no era esa la forma que nos habíamos dado históricamente los frenteamplistas para discutir un tema tan delicado. También dijimos muchas veces, e insistimos en ello, que lo importante era el programa, y que luego de tener los acuerdos sobre el programa recién era el tiempo de discutir candidaturas. Pero por sobre todo destacábamos la importancia de llegar a los consensos o a las grandes mayorías para que el candidato fuera electo en el Congreso, y que las elecciones internas eran el peor escenario para el Frente Amplio. Un titular del diario “La República” lo expresaba en setiembre de 2008 de forma más clara aún: “PCU apuesta al consenso en Congreso del Frente Amplio - El Partido Comunista del Uruguay (PCU) insiste en que las candidaturas presidenciales deben surgir del Congreso del Frente Amplio (FA). Para el sector, lo prioritario no son los nombres, sino definir por consenso el programa y los candidatos izquierdistas”. Y de esa manera actuamos. Los comunistas en los diferentes comités de base trabajaron intensamente en las asambleas hacia el Congreso, y sobre el final, discutieron también candidaturas. Por otro lado, la dirección de nuestro Partido mantenía conversaciones con los demás sectores del Frente Amplio en torno a cuestiones programáticas y, por supuesto, también sobre candidaturas, pero sobre una base muy clara: el PCU no descartaba ningún candidato a priori, el FA tenía muchas figuras importantes para integrar la fórmula. En ese sentido, también descartábamos las “fórmulas cantadas” que se nos quería imponer a través de la prensa. De esa forma, los comunistas llegamos a nuestro propio Congreso, y allí dimos la discusión sobre las cuestiones programáticas que íbamos a proponer al FA para incluir en el programa común, y también discutimos sobre candidaturas. Y allí, en nuestro Congreso, los comunistas decidimos soberanamente dejar en manos del Comité Central la decisión final sobre ese tema, puesto que las conversaciones con los demás sectores del FA seguían en curso y aún no había elementos suficientes para tomar una decisión en ese momento (hablamos de 11 de octubre de 2008). Finalmente, el 7 de diciembre, nuestro Partido emite un comunicado público que dice en su punto 3: “Que la mejor solución para el FA es nombrar los candidatos por consenso. Hoy, y por distintas razones, ningún candidato lo puede asegurar. Más allá de diferencias que hemos mantenido con algunos de ellos, es voluntad del PCU sumar a una fórmula de consenso, para lo que trabajaremos hasta el final. En tal sentido exhortamos a todos los candidatos y sectores, a los gestos de grandeza a que nos tiene acostumbrados el FA, haciendo primar la sabiduría colectiva del congreso y asumiendo orgullosamente el lugar que éste les adjudique para representar al FA en las elecciones nacionales”. Y en su punto 4: “De no lograrse el consenso, impulsaremos un candidato que cuente con amplio respaldo en el Congreso. Dicho candidato, en las condiciones actuales, es el compañero José Mujica.” De manera que ese es nuestro candidato, el que votamos en el Congreso, el que haremos todos los esfuerzos para que sea el candidato del Frente Amplio en octubre, para ganar en primera vuelta, y el que naturalmente votaremos en junio.
NO ES CUALQUIERA
La posición de nuestro Partido podrá ser discutible, pero no es caprichosa. En lo fundamental, está basada en la defensa y conservación de la herramienta Frente Amplio y tiene que ver con la construcción del bloque alternativo de los cambios. Una vez analizada la formación social uruguaya y visualizado el abanico de posibles fuerzas sociales objetivamente interesadas en las transformaciones democráticas del país, era necesario construir su unidad en todos los planos. Es decir, darle forma a la fuerza social de los cambios, las grandes mayorías organizadas que construyen el programa y lo llevan a la práctica y que, por eso mismo, lo hacen suyo y lo defienden. Y la construcción de la fuerza social de la revolución es el resultado de una larga tarea colectiva que, en lo que tiene que ver con nuestro Partido, éste se propuso llevar adelante ya desde su declaración programática del año 1958. Esa previsión teórica se fue concretando en el Congreso del Pueblo en 1965, en la fundación de la CNT en 1966, transformada luego en PIT-CNT, y por la unidad de la izquierda, donde contribuimos a la formación del FIDEL en 1962 y más tarde el Frente Amplio, en 1971. Y por eso trabajamos por consolidar y perfeccionar las herramientas creadas históricamente por nuestro pueblo.
Entendemos además que nuestro Partido cumple un papel preponderante para darle unidad (de acción, programática, política, ideológica) a la alianza o bloque de partidos y fuerzas sociales organizadas. Y para cumplir ese rol en el conjunto de las fuerzas del cambio, el Partido mismo debe tener unidad ideológica, política, programática, organizativa y de acción. Y ello solo es posible si se respetan los principios del centralismo democrático. Es decir, si nos caracterizan la fidelidad, la disciplina, la coherencia ético-política, la democracia y la unidad interna. Unidad no es unanimidad, por cierto. Pero la unidad implica la disciplina entendida en su origen democrático, no como una imposición exterior. “Disciplina luego, y no antes, de intercambiar opiniones, de confrontar ideas, de discutir. Entendida, entonces, como no anulante de la personalidad en sentido orgánico, ni de la libertad, sino que solamente limitante del arbitrio y la impulsividad irresponsable, sin hablar de la presuntuosa vanidad de figurar” ( Concepción del Partido – aprobado por el III Congreso Extraordinario). Y la unidad de acción significa que el conjunto del Partido, ante un problema político o de funcionamiento, luego de adoptada, tiene una posición única que debe ser defendida y aplicada por el colectivo y por cada uno de sus integrantes sin discusión. El Partido no puede definir o encarar ninguna actividad correctamente, sin la unidad de acción. De lo contrario, el Partido aparecería disperso y disgregado en su accionar político o en los frentes de masas, lo que sembraría confusión y perdería la confianza de las masas.
De manera que les debería quedar claro a quienes quieren hacer aparecer al Partido Comunista como dubitativo. Nuestro Partido hará campaña por la candidatura del compañero José Mujica, el único que en el Congreso del Frente Amplio obtuvo más de los dos tercios necesarios para serlo, de acuerdo a los estatutos de la fuerza política.

jueves, 5 de febrero de 2009

DEFENDER LA ORGANICA DEL FRENTE AMPLIO



defender la “orgánica” como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos
(con las disculpas del caso a Don Mario Benedetti)

Hacia el Congreso del FA que se desarrollaría en diciembre, nuestro Partido en su propio Congreso hacía énfasis en la necesidad de construir un programa que profundizara los cambios iniciados en este gobierno y, respetando los estatutos y la estructura del FA, resolver ese programa y el candidato en el Congreso, única instancia estatutaria prevista para definir tales aspectos, buscando los consensos o las grandes mayorías para ello. La declaración final del XXVIII Congreso finalizaba diciendo: “Como frenteamplistas de todas las instancias, lo que resolvamos en el Congreso del FA será lo que impulsemos”.
Y en eso estamos. Defendiendo por sobre todas las cosas lo resuelto por la orgánica frenteamplista. En ese marco es que fuimos al Congreso “Zelmar Michelini” y aprobamos un programa y un candidato. No dudamos en decir que nos honra y nos llena de orgullo pertenecer a una fuerza política que, 38 años después de una accidentada y difícil historia, sigue manteniendo su democracia interna como el primer día. Porque vale la pena recordar que el Congreso “Zelmar Michelini” no comenzó el sábado 13 de diciembre. Recordemos que durante meses muchos compañeros prepararon las bases para la discusión del programa a presentar a todos los adherentes frenteamplistas. Luego, durante meses, más de 2.500 asambleas de los comités de base en todo el país y en el exterior discutieron el programa a plantear a la ciudadanía en las próximas elecciones. Con los aportes surgidos de esas asambleas llegamos al Congreso, y allí más de 2300 congresales discutieron en las comisiones temáticas y presentaron las propuestas al plenario, que las volvió a discutir y finalmente aprobó un programa de profundización de los cambios iniciados en el primer gobierno de izquierda. Lo mismo podemos decir acerca del tema candidaturas. Si bien la resolución del tema por parte del Congreso no llegó a insumir dos horas, hay que recordar que los sectores políticos del Frente Amplio estuvieron negociando todo este tiempo con el objetivo de llegar a un acuerdo, y que los propios Comités discutieron sobre candidaturas en los meses previos. Por cierto, no era esto lo que esperaba la derecha, y se llevó una profunda decepción. Como siempre, los defraudamos; ellos esperaban las agresiones, los ataques, la división. Y se quedaron sin nada, porque nuestra fuerza política demostró como siempre el valor de la unidad y la madurez alcanzada en el propio ejercicio del gobierno. El Congreso, entonces, eligió un candidato. José Mujica fue el único de los cinco precandidatos que obtuvo más de los 2/3 requeridos por los Estatutos. El Congreso definió el candidato del FA y habilitó a otros cuatro compañeros a presentarse a la interna. Y en esa línea de defensa de la orgánica interna, el último comunicado del Comité Ejecutivo del PCU del 24 de enero pasado dice: “Fieles a la concepción del FA, en las internas trabajaremos para que se elija como candidato a la presidencia de la Republica al que definió el Congreso: el compañero José Mujica”.
TERCER POLO
En el mes de enero, mientras EL POPULAR no estaba en la calle, surgió un tema en la agenda política veraniega que -por lo menos en sus inicios- se presentó poco claro. El artículo en cuestión se refería a la posibilidad de que se creara un tercer espacio en la interna del Frente Amplio para el mes de junio, en donde se definirá quien es el candidato único a la presidencia por nuestra fuerza política. Hemos escuchado básicamente dos razones por las que se haría necesario un “tercer polo”: 1) Una de ellas sería evitar la polarización que significa la existencia de sólo dos candidatos, ya que ello conllevaría casi seguramente el rompimiento del Frente Amplio; 2) que muchos votantes frenteamplistas no están de acuerdo ni con Mujica ni con Astori, y por lo tanto ese “tercer polo” permitiría que alrededor de un 15% de ese electorado tenga a quien votar. Y bien, veamos la primera de ellas. Afirmar que la polarización entre dos candidatos conduce prácticamente sin vueltas al rompimiento del FA, hubiera sido una buena razón para salir del Congreso con un solo candidato, pero no parece ser un buen argumento luego de que se habilitó a cinco de ellos a presentarse. Lo que si podría llegar a ser funesto para el FA, sería lo que alguno por ahí a planteado: la posibilidad de que ese “tercer polo” sea el que defina en la futura Convención surgida de las internas, echando por tierra aquello de que “el que gana, gana”. Si Mujica salió electo en el Congreso, y luego resultara ganador en las internas, y alguien pretendiera torcer la voluntad mayoritaria expresada en ambas instancias, eligiendo al perdedor de las internas, entonces si, seguramente eso sería el rompimiento del FA. Por lo tanto, ese argumento hay que descartarlo de plano. Curiosamente, algunos de quienes dicen querer evitar la polarización, son quienes hacen todo lo posible para que esa polarización ocurra. Sólo hay que leer algún artículo por estos días, en el que al referirse a la interna frenteamplista se habla de: “choque de trenes”, “debate sangriento”, “reproches mutuos”, “período confrontacional”, “carnicería”, “heridas entre hermanos”, “tira la piedra y esconde la mano”, “nos vende carne podrida”, “desnudo escandaloso”, “barras que se reparten la torta a dentelladas”, “aspiraciones personales”, “prebendas”, “piñata”, “aspiraciones burocráticas”, etc, todo en el mismo artículo (Alberto Grille, Caras y Caretas). En cuanto a la segunda razón para la conformación del “tercer polo”(darles un candidato a quien votar a los frenteamplistas que no están afines de votar ni a Astori ni a Mujica), lo que nos plantea es una pregunta: ¿a quién votarán en octubre esos frenteamplistas en caso de que el ganador sea Mujica o Astori, como seguramente sucederá? En lugar de buscarles un candidato a quien votar, diferente al que seguramente será, ¿no deberían –los partidarios de un tercer polo- salir a convencer a esos frenteamplistas de que lo importante es votar al Frente Amplio, defender su estructura orgánica, su programa, su mística, lo hecho y lo que falta por hacer, en lugar de buscarles un candidato hasta junio? No creemos que el tema de fondo pueda ser (nunca lo ha sido) encontrar un candidato que sea satisfactorio para una masa de votantes. Muy por el contrario, creemos como decía Claudio Migliarini antes del Congreso en las páginas de EL POPULAR: “Fórmulas y candidatos puede haber muchos. Más de los que podemos suponer. Ese no es el problema. El problema o el desafío de siempre es convencer a nuestros hombres y mujeres de que voten al FA, independientemente de cuál sea su candidato. Porque entre otras cosas, hasta el candidato frenteamplista menos mentado es mejor, para el interés nacional y popular, que el más atractivo candidato blanco o colorado. Y es tarea de todos los frenteamplistas hacerle ver esta verdad al pueblo”.

EL OPORTUNISMO POLÍTICO

Cuando salió a la luz pública la mentira de Sendic acerca del ya famoso célebre título adornado con medallas de oro, fuimos muchos los qu...