viernes, 21 de marzo de 2014

DE GUANTANAMO A URUGUAY

La noticia corrió ayer como reguero de pólvora: Uruguay recibiría algunos de los presos que mantiene hoy ilegalmente EEUU en la base de Guantánamo. Y por cierto, a la par de la noticia corrieron también las especulaciones: ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿vamos a hacer de cárcel de los EEUU? ¿es moneda de cambio por alguna otra cuestión?
Intentaré unas reflexiones con los pocos elementos a mano, que no son más que las noticias que ayer aparecieron en los medios.

LAS PARTES

Al menos a simple vista, en el problema hay involucradas tres partes principales: los EEUU y su gobierno, Uruguay y su gobierno, y los propios presos de Guantánamo.
Seguramente se pueda hilar muchísimo más fino, y se podría incluir en futuros análisis a Cuba (no olvidar que Guantánamo está en Cuba), a los países de origen de los propios presos (que son muy variados y muchos de ellos con situaciones internas muy complejas), así como también la trama de intereses que pueda tener –y que siempre tiene- el imperialismo y que muchas veces involucra terceros países o grupos de países que permanecen en las sombras.
Por ahora, no estoy en condiciones de entrar en esos detalles, por lo que me limitaré  a analizar los tres principales actores nombrados arriba.

GUANTÁNAMO

Digamos previamente algo sobre la cárcel en cuestión. Guantánamo fue un gran laboratorio, creado por la Administración Bush. Tras el 11-S, después de haber logrado involucrar a la OTAN y a todos sus aliados en una guerra planetaria contra el terror, Bush junior se atrevió a algo que nunca había hecho EEUU: trasladar unilateralmente, encapuchados y encadenados, a un grupo de prisioneros desde un escenario de guerra -como Afganistán e Irak- compartido con muchos aliados, hasta una base naval propia situada a miles de kilómetros de distancia. Y lo hizo.
Era algo inédito. Ni siquiera los trasladaba a EEUU para someterlos a sus tribunales federales, como hizo con Noriega en 1989 tras la invasión de Panamá, sino a un territorio de ultramar.
Y hay que decir que la Alta Comisionada de la ONU para lo Derechos Humanos, Mary Robinson, se quedó sola al denunciar la violación flagrante de las Convenciones de Ginebra y del derecho internacional.
Y Bush siguió adelante. Por una orden presidencial decretó que esos detenidos no eran en realidad prisioneros de guerra y que por lo tanto no se podían acoger a los derechos que les reconoce la Convención número 3 de Ginebra, sino que eran combatientes enemigos. Y a partir de ese momento, y través de una compleja trama legal urdida por el equipo legal de la Casa Blanca y el Pentágono, los detenidos pasaron a estar fuera de la jurisdicción de la legislación vigente en los EEUU continentales. Así nació el limbo legal que negó todo derecho a los detenidos, pero que a su vez complejiza su liberación.
Por esa cárcel han pasado más de 800 presos, detenidos en diversas partes del mundo con la complicidad de los gobiernos.

LA HERENCIA DE OBAMA

Barak Obama heredó de Bush, en 2009, 242 presos encerrados en la prisión militar de Guantánamo. El entonces flamante nuevo presidente prometió, entre las primeras medidas de su mandato, eliminar las comisiones militares, juzgar con todas las garantías a los detenidos y cerrar la prisión en el plazo máximo de un año. Fue una de sus promesas estrellas, una de las que más eco mediático tuvo en todo el mundo. Sin embargo, 5 años después, todavía quedan allí más de 150 presos.
Aunque muchos de los detenidos tienen aprobada su liberación, todavía permanecen tras las rejas. Otros deberían haber sido procesados, pero probablemente no lo serán nunca y su estatus legal difícilmente vaya a cambiar.
En enero, Obama repitió su promesa para Guantánamo: en el discurso del Estado de la Unión, aseguró que en 2014 debería finalmente cerrarse la prisión en la isla, mientras Washington reduce su papel militar en Afganistán y busca -al decir del mandatario- alejarse de una "postura de guerra permanente". "Este debe ser el año en que el Congreso levante las restricciones restantes sobre la transferencia de detenidos y en que cerremos la prisión en Bahía de Guantánamo", dijo Obama.
Hay muchas razones por las que a Obama le conviene cumplir con su promesa de cerrar la cárcel. Entre otras, su costo: se calcula que al gobierno le cuesta US$800.000 por recluso al año, cuando el costo de mantener a un individuo en una cárcel de máxima seguridad en suelo estadounidense es de US$25.000 anuales. Por otra parte, la cárcel es altamente ineficiente, ya que no cumple con los objetivos para los que fue creada, y en nada colabora en la supuesta “lucha contra el terrorismo”. Los datos son elocuentes: después de 11 años, solo retiene a 166 prisioneros, ha liberado ya a 613. Los informes de Inteligencia reconocen que muchos de esos liberados se radicalizaron durante su cautiverio y hay constancia de que varios se han incorporado a la yihad en algún país. Sus relatos sobre las vejaciones y torturas sufridas y las reiteradas ofensas al Islam han concitado aún más odio contra EEUU y Occidente entre sus familiares, amigos o vecinos, en su tribu o clan. Además, la existencia de la prisión y las reacciones como la huelga de hambre de los presos parece estar dañando el prestigio internacional de Estados Unidos. "Es un lastre estratégico porque fomenta el reclutamiento de individuos por grupos extremistas" comentó un analista estadounidense.
Lo cierto es que la mitad de los presos estarían en condiciones de ser trasladados a su país de origen sin temor alguno. Son yemeníes a quienes se les ha dado el visto bueno para ser liberados.
Según la legislación actual, el presidente tiene la autoridad para iniciar el proceso de transferencia de algunos detenidos, ya sea a sus países de origen o a un tercero.
Eso es en base a una ley de 2011, promulgada en 2012, que le da mayor discreción al gobierno para transferir a los reclusos. Eso incluiría por lo menos a la mitad de los prisioneros.
Hay unos 40 más que están señalados para ser enjuiciados y eso se podría llevar a cabo en tribunales en EE.UU. y sus condenas se cumplirían en prisiones de máxima seguridad en el país.
Pero Obama a su vez tiene una gran oposición en el Congreso entre muchos legisladores; hay una oposición intransigente a que los presos de Guantánamo sean juzgados por tribunales civiles en territorio estadounidense, con todas las garantías procesales que ello les concedería a los acusados. Y a su vez hay una intensa oposición a transferir a los detenidos a cárceles de máxima seguridad en EE.UU., y el Congreso ha prohibido el uso de fondos públicos con ese fin. Simultáneamente, hay oposición a que sean trasladados a sus países de origen por temor a que vuelvan a incorporarse a grupos terroristas que luego atenten contra los EEUU.
Cuando en los primeros meses de su primer mandato Obama intentó convencer a varios gobernadores para que aceptaran albergar en las prisiones de sus respectivos Estados a aquellos presos de Guantánamo que resultaran condenados tras ser juzgados hipotéticamente en tribunales federales, se encontró con la resistencia no solo de los republicanos, sino también de varios gobernadores demócratas.
De ahí la estrategia de liberar prisioneros en terceros países. Las últimas liberaciones fueron las de tres ciudadanos chinos, trasladados a Eslovaquia, más de cinco años después de que su detención fuera declarada ilegal por un juez federal. Fue el 31 de diciembre de 2013.

URUGUAY

Todo lo que provenga de EEUU, en los uruguayos –al igual que en otros ciudadanos de todo el mundo- provoca el encendido de luces amarillas, y no es para menos. Tenemos además una historia –incluso de historia reciente- de gobiernos genuflexos respecto del imperialismo, por lo cual esas prevenciones son naturales y hasta bienvenidas.
Pero es obvio que al recibir a presos de Guantánamo nuestro país le está haciendo un favor al gobierno de Obama, por lo cual, de haber algo oculto, alguna transacción que desconocemos, necesariamente debería ser algo que favoreciera a nuestro país, algo que compensara ese favor que le hacemos al gobierno yanqui.
Y en ese caso, nada de que preocuparse. Estaríamos siendo beneficiados por llevar a cabo una acción humanitaria al dar refugio a prisioneros que han pasado años en las mazmorras del imperialismo. Un negocio redondo.
Por otro lado, los uruguayos tenemos una rica historia de protección y refugio a decenas de miles de inmigrantes que huían de las hambrunas provocadas por las guerras y el futuro incierto de los europeos del siglo pasado.
Y en contrapartida, miles de uruguayos recibieron refugio político en diversos países del mundo cuando los años de plomo, cuando el terrorismo de estado asolaba estas tierras.
De manera que el recibir a los presos de Guantánamo en carácter de refugiados –no vienen en carácter de presos, lo que sería sin dudas una ignominia- Uruguay no hace otra cosa que continuar con su historia de país generoso, y retribuir en parte la generosidad de otros países que nos acogieron en los momentos duros. Rescato unas palabras de Pedro Cribari: “¿Cómo dudar entonces en acoger hoy a víctimas del terrorismo de Estado de EEUU que hizo de Guantánamo un feroz campo de concentración, no de delincuentes sino de ciudadanos sospechosos?. Los torturó, los deshumanizó durante 12 años y ahora que se abre una rendija no puede haber dos posturas: Uruguay debe concederles refugio para que recobren la libertad y una vida digna”.
En tanto el trámite de refugio se ajuste a lo que establecen los tratados internacionales, nuestro país no debería de ninguna manera oponerse a ofrecer refugio a estos presos.

LOS PRESOS DE GUANTÁNAMO

Guantánamo ha desaparecido. Solo parece preocupar a las propias víctimas que están allí, a sus familiares y allegados y a las organizaciones humanitarias y defensores de los derechos civiles que siguen luchando en solitario para recordar al mundo que en la bahía de Guantánamo sigue existiendo uno de los campos de concentración del siglo XXI.
Solo años después el Tribunal Supremo estadounidense logró que los mandos militares de Guantánamo dieran a conocer la identidad de los detenidos. Hasta ese momento eran desaparecidos, al mejor estilo de las dictaduras que asolaron nuestras tierras. Y esto sucedía a la vista de todo el mundo, a la vista de la ridículamente llamada comunidad internacional.
Buena parte de ellos, sobre todo los primeros que llegaron, eran campesinos y fueron capturados en amplias redadas en zonas rurales de Afganistán, denunciados por señores de la guerra locales. Estos los acusaron de ser talibanes o colaboradores de ellos, lo fueran o no, poco importaba. Importaba el dinero, se dirimían además viejas disputas por una tierra o entre clanes.
Muchos de ellos, tras ser liberados después de años de cautiverio, reconocieron que no sabían ni dónde habían estado, y luego tampoco les decía mucho saber que se trataba de una base en pleno Caribe. ¿Qué sabía del Caribe un campesino analfabeto pastún?
En general los presos fueron secuestrados en otros países, torturados durante largos periodos en agujeros negros -prisiones en países aliados de los EEUU, y trasladados por la CIA a Guantánamo, donde continuaron las torturas.
Es obvio que el traslado de algunos de estos presos (al parecer 5 de ellos) a nuestro país sería un cambio radical en sus condiciones de vida, ya que lo harían en carácter de refugiados.
De acuerdo con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, un refugiado es una persona que "debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a él".
El Estado que recibe al refugiado, no puede expulsar ni devolver a los refugiados o solicitantes de asilo a cualquier país donde puedan correr peligro, comprendido, claro está, el mismo país del cual huyen.
Deben además garantizar el acceso de los refugiados a sus derechos económicos y sociales, al menos, en el mismo grado en que los extranjeros residentes en el país de asilo lo hacen, y por razones humanitarias, deben permitir la admisión de al menos el cónyuge y los hijos dependientes de cualquier persona a quien se le haya reconocido el estatuto de refugiado.
Un refugiado tiene derecho de asilo en condiciones de seguridad, lo que incluye algo más que la propia seguridad física. Los refugiados deberían recibir al menos la ayuda básica y los mismos derechos que cualquier otro extranjero que sea residente legal. Así, los refugiados tienen derechos civiles básicos, incluyendo la libertad de pensamiento, de movimiento, y el derecho al respeto como persona. De igual forma, los derechos económicos y sociales se aplican a los refugiados al igual que a otros individuos: derecho a asistencia médica, derecho a trabajar para los adultos, y derecho a la escolarización para los niños.
De manera que estos presos que recibiría nuestro país, cambiarían radicalmente su situación para mejor. Lo cual no puede provocar –al menos en mi- otra cosa que alegría y satisfacción.

miércoles, 19 de marzo de 2014

CUANDO TU DERECHO DEPENDE DE UN SORTEO

El derecho a la educación es un derecho humano fundamental reconocido y se entiende como el derecho a una educación primaria gratuita obligatoria para todos los niños, una obligación a desarrollar una educación secundaria accesible para todos los jóvenes (sin distinción racial), como también un acceso equitativo a la educación superior. Adicionalmente abarca también la obligación de eliminar la discriminación en todos los niveles del sistema educativo, fijar estándares mínimos y mejorar la calidad.
Está contenido en numerosos tratados internacionales de derechos humanos pero su formulación más extensa se encuentra en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, ratificado por casi todos los países del mundo. El Pacto en su artículo 13 reconoce el derecho de toda persona a la educación:
- Los Estados convienen en que la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su obra hacia dignidad, y debe fortalecer el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales.
- Convienen asimismo en que la educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos, y promover las actividades de las Naciones Unidas en pro del mantenimiento de la paz.
- La "enseñanza primaria debe ser obligatoria y accesible a todos gratuitamente";
- La "enseñanza secundaria, en sus diferentes formas, incluso la enseñanza secundaria técnica y profesional, debe ser generalizada y hacerse accesible a todos, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita";
- la "enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita";
- Debe "fomentarse o intensificarse, en la medida de lo posible, la educación fundamental para aquellas personas que no hayan recibido o terminado el ciclo completo de instrucción primaria";
- "Debe proseguir activamente el desarrollo del sistema escolar en todos los ciclos de la enseñanza, implantar un sistema adecuado de becas, y mejorar continuamente las condiciones materiales del cuerpo docente".
EN NUESTRO PAÍS
En nuestro país, existe la Ley N°18437 (Ley general de educación), que establece lo siguiente:
Artículo 1º. (De la educación como derecho humano fundamental).- Declárase de interés general la promoción del goce y el efectivo ejercicio del derecho a la educación, como un derecho humano fundamental. El Estado garantizará y promoverá una educación de calidad para todos sus habitantes, a lo largo de toda la vida, facilitando la continuidad educativa.
Artículo 2º. (De la educación como bien público).- Reconócese el goce y el ejercicio del derecho a la educación, como un bien público y social que tiene como fin el pleno desarrollo físico, psíquico, ético, intelectual y social de todas las personas sin discriminación alguna.
Artículo 6º. (De la universalidad).- Todos los habitantes de la República son titulares del derecho a la educación, sin distinción alguna. El cuidado y educación de los hijos e hijas para que éstos alcancen su plena capacidad corporal, intelectual y social, es un deber y un derecho de los padres.
TODO BIEN PERO....
Nadie entendería que un derecho humano fundamental –digamos por ejemplo el derecho a la vida- dependiera de la buena suerte. Todos nos sentiríamos alarmados si se nos dijera: “señor, no hay problema, usted tiene garantizado el derecho a la vida, solo tiene que darnos sus datos, y si sale favorecido en un sorteo que realizaremos, su derecho le será garantizado; si no sale sorteado, lamentablemente morirá”.
No seamos tan drásticos, y supongamos que el derecho fundamental en cuestión es el derecho a la salud. Y supongamos que usted está gravemente enfermo, pero los hospitales tienen cupos, entonces todos los enfermos como usted participan de un sorteo, y los beneficiados en el sorteo son atendidos, en tanto los demás quedan abandonados a su suerte. Terrible, ¿no?
Pues bien, en nuestro país, la educación es un derecho humano fundamental, todos los habitantes de la República son titulares del derecho a la educación, pero en muchas instituciones de educación a nivel terciario, ese derecho está supeditado a la suerte en un sorteo. No es en todas las facultades ni en todas las carreras, pero en muchas de esas instituciones existen cupos, y el llenado de esos cupos se realiza por sorteo.
Voy a comentar un par de casos que conozco porque les tocó directamente a mis hijos.
Así le sucedió a mi hija, quien se inscribió en la Facultad de Arquitectura, para cursar en el programa de Diseño y Comunicación Visual. Mediante un sorteo, quedó fuera de la misma. Como dato anecdótico, diré que mi hija tuvo una actuación brillante en el liceo, y que deseaba fervientemente cursar esa carrera. Al quedar fuera, terminó inscribiéndose en Administración de Empresas, en la facultad de economía, ya que allí no realizaban ningún sorteo.
También tengo otros dos hijos. El mayor, cursa actualmente Facultad de Arquitectura, y allí también tiene problemas de ese tipo, ya que no les permiten cursar más de dos materias, y siempre y cuando sean favorecidos en un sorteo para poder hacerlo. El año pasado, se quedó sin cursar ninguna materia.
El otro, se anotó para cursar la Licenciatura en Educación Física en el Instituto Superior de Educación Física de la UDELAR, dio unas pruebas físicas que salvó, pero al estar establecido determinado cupo de estudiantes y un sorteo, quedó afuera.
Por cierto, mi hijo ahora no quiere estudiar nada de nada, y perdió todo interés en salir adelante, ya que de nada le sirvió prepararse y rendir las pruebas para luego quedar fuera del sistema por un simple sorteo.
¿Y qué otra cosa podría hacer? ¿Esperar al año que viene y anotarse de nuevo para ver si tiene suerte, y si no la tiene seguir probando todos los años? ¿Es de esa manera que el Estado garantiza y promueve la educación para todos los ciudadanos?
Es claro que de esta forma, en el sistema de enseñanza se viola flagrantemente lo que la propia ley define como “un derecho humano fundamental” que el estado debe “garantizar” y “promover”.
Si la educación es un derecho humano fundamental, y si todos los habitantes de la República son titulares del derecho a la educación, ¿cómo es posible que los jóvenes sean privados de ese derecho mediante un simple sorteo? ¿En qué clase de país vivimos si el goce de un derecho humano fundamental depende de un sorteo? ¿podemos hablar luego de los jóvenes NI NI (ni estudian ni trabajan) si cuando quieren hacerlo les decimos NO NO? ¿Quiénes deciden cuántos jóvenes pueden estudiar y cuántos van a quedar afuera del sistema? ¿Sobre qué bases deciden quitarles el derecho a algunos? ¿Es en función de las necesidades del país, o en función de las posibilidades de cada institución por el presupuesto que se le asigna?
Las preguntas son muchas más, pero lo cierto es que así no se construye un país de primera, sino uno de cuarta, y que la máxima presidencial “educación, educación y más educación” pasa a ser “decepción, decepción y más decepción”, y lo peor es que los decepcionados son jóvenes, la peor decepción para construir un país en serio
.


martes, 4 de marzo de 2014

EL VOTO QUE EL ALMA PRONUNCIARÁ

Como todos sabemos, este año habrá dos instancias electorales: una en junio (elecciones internas) y otra en octubre (elecciones nacionales). Si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta en primera vuelta, habrá una tercer instancia en noviembre.
VARIADAS POSIBILIDADES
Como siempre, las opciones son sumamente variadas a la hora de enfrentarse al cuarto secreto. Incluso está la posibilidad de no enfrentarse al susodicho cuarto y quedarse quietito en la casa, aunque esa opción no es gratuita, salvo que uno tenga un certificado médico o alguna otra documentación que pruebe su imposibilidad de concurrir a tan magno evento.
Y no olvidemos que muchos ciudadanos uruguayos (cientos de miles) que tienen el derecho constitucional del voto, no podrán ejercerlo. Son los compatriotas que viven en el exterior y que ese día no podrán venir a votar a su país. 
Los cautivos
Están los que los politólogos denominan votantes cautivos, que son aquellos que por tradición o por extremo compromiso con sus partidos, los votarán sea como sea, contra viento y marea. Este tipo de votantes existe en todos los partidos, y no tienen prácticamente problema alguno para tomar su decisión.
Sin embargo
Sin embargo, algunos votantes fieles a sus partidos no son tan cautivos, y dependerá de cómo se resuelva la interna de junio. Habrá votantes del partido Colorado que si triunfa en la interna el candidato tal, no votarán a su partido, y lo mismo sucede en el Partido Nacional y en el Frente Amplio (en los demás no hay competencia interna).
El descontento
El descontento en cuanto a la resolución interna de junio, tiene muchas vías para ser canalizado.
Vía 1 – cambiar de partido. El votante de un partido, descontento con quien resultó electo como candidato en junio, puede optar por votar a cualquier otro partido.
Vía 2 – votar en blanco (introducir un sobre vacío, o con cualquier objeto extraño, en la urna).
Vía 3 – votar anulado (introducir un sobre con una lista cualquiera rota o rayada o poniendo listas de diferentes partidos, etc.)
Vía 4 – no concurrir a votar y pagar la multa correspondiente (aproximadamente una UR).
Los descontentos del oficialismo
En el caso del Frente Amplio, el descontento tiene diferentes vertientes, aunque sus manifestaciones electorales serán idénticas. Habrá sin duda votantes descontentos con el candidato elegido en las internas, pero habrá también quienes estén descontentos con los sucesivos gobiernos del FA.
Hay quienes, por más que el/la candidata/a no les guste, votarán igual al FA. Son votantes cautivos, y para ellos la elección interna es un mero trámite, ya que sea quien sea el/la  candidato/a, tienen decidido su voto.
Hay otros que manifiestan que de ninguna manera votarán por uno/a de los/as dos candidatos/as, y que solo votarán al FA si gana su preferido/a. En este caso, como dijimos, esos votantes tienen cuatro vías para manifestar su descontento.
Lo mismo para quienes están descontentos con el gobierno. Unos (los votantes cautivos) seguirán votando de todas maneras al FA aunque estén desconformes. Su argumento más contundente es el del “mal menor”. “Por más que hagamos las cosas mal –dicen- nunca la haremos tan mal como los otros”. Otros, decepcionados totalmente, optarán por algunas de las 4 vías ya mencionadas.
Las consecuencias
Ahora bien, las consecuencias de cómo se manifiesta electoralmente el descontento, no son iguales.
El votante que enojado con su partido decide votar a otro partido (Vía 1), afecta directamente a uno y beneficia directamente a otro.
En cambio los votantes que enojados con sus partidos deciden votar en blanco (Vía 2) o anulado (Vía 3), tendrán consecuencias que favorecen al partido mayoritario, si esos votantes enojados provienen de los partidos minoritarios. Tanto un votante colorado como uno nacionalista o un independiente, que enojados deciden votar en blanco o anulado, estarán favoreciendo la obtención de la mayoría parlamentaria de quien se perfila como el mayoritario: el Frente Amplio.
Y esto es así porque los votos anulados o en blanco no son neutros en el actual sistema electoral. Quienes optan por esas opciones, si bien hacen más difícil un triunfo en primera vuelta de la fórmula más votada, a la vez facilitan que llegue a la mayoría parlamentaria.
Si un partido obtiene, por ejemplo el 48,5% de los votos totales y hay un 3% de votos en blanco y anulado, para ver la proporción de votos que cuentan para el Parlamento hay que sacar de la base de cálculo esos votos blancos y nulos. Entonces, el 48,5% de los votos totales corresponde al 50% de los votos a partidos.
Esto es, si hubieron 3% de votos en blanco y anulados, los votos válidos son 97%, y por tanto obtendrá la mayoría parlamentaria el partido que haya obtenido la mitad de 97, es decir, el 48,5%.
Si el porcentaje de voto en blanco y anulado es mayor, 4%, por ejemplo, entonces con el 48% del total de votos emitidos alcanzaría para lograr la mayoría absoluta en el Parlamento.
En cambio, si los votos en blanco o anulados son el 2%, la mayoría parlamentaria absoluta se obtiene con el 49% de los votos a partidos.
O lo que es lo mismo: a menor cantidad de votos en blanco y anulados, más difícil la obtención de la mayoría absoluta en el Parlamento.
Si el enojado es del partido mayoritario
No pasa lo mismo si los votantes enojados que pasan a votar en blanco o anulado pertenecen al partido mayoritario.
Pongamos ejemplos numéricos para que se entienda:
En las elecciones de 2004, el Frente Amplio obtuvo mayorías parlamentarias y el triunfo en primera vuelta. Los números fueron estos:

FA: 1.124.761 (50,45%)
PN: 764.739 (34,30%)
PC: 231.036 (10,36%)
PI: 41.011 (1,84%)
Otros: 15.492 (0,7%)
En blanco y anulados: 52.414 (2,35%)

En las elecciones de 2009, las mayorías parlamentarias se obtuvieron por un pelito, y el FA no pudo ganar en primera vuelta, teniendo que ir al balotage. Los números fueron los siguientes:

FA: 1.105.262 (47,96%)
PN: 669.942 (29,07%)
PC: 392.307 (17,02%)
PI: 57.360 (2,49%)
AP: 15.428 (0,67%)
En blanco y anulados: 64.387  (2,79%)


Como vemos, el FA perdió de una elección a otra 19.499, la mayoría de los cuales se explican por los 15.428 votos de la AP (que antes pertenecían al FA), y el resto podrían estar distribuidos entre el PI (que creció) y los votos en blanco y anulados (que también crecieron). Los votos que perdió el PN podrían haber ido a parar al PC en su mayoría. Lo cierto es que no existieron grandes cambios, y que no es esperable que se produzcan en las elecciones venideras.
Supongamos que el FA pierda en esta elección un 1% de sus votos, y que ese 1% pase a engrosar la cifra de “blancos y anulados”. Serían 11.053 votos que se pierden, por lo que el FA pasaría a tener un 47,48%. Mientras que los en blanco y anulados pasarían a ser el 3.27%.
Si los votantes por partidos son el 96,73%, (100 - 3,27) la mayoría se obtiene con el 48,36%, por lo cual el FA no tendría las mayorías.
Si el FA perdiera un 0,5% de los votos y estos pasaran a ser en blanco o nulos, los números serían los siguientes:
Perdería 5.526 votos, por lo cual su porcentaje de votación sería del 47,72%, y a su vez los votos en blanco y nulos serían el 3,03%.
De esa manera, el porcentaje de votos partidarios pasaría a ser del 96,97%, y se obtendría la mayoría parlamentaria con el 48,48%, por lo cual el FA tampoco obtendría esa mayoría.
Pero si el FA perdiera un porcentaje similar al que perdió de una elección a otra (un 1,73%), tampoco lograría la mayoría. 
Esto es solo matemática, claro. En política pueden pasar cosas diferentes. Pero lo cierto es que tanto los votos en blanco como los anulados, si provienen del Frente Amplio, pueden ser un voto castigo eficaz, en la medida en que le hace perder las mayorías parlamentarias e impide el triunfo en primera vuelta.


ES LO QUE SOMOS (publicado esta semana en VOCES)

Me resisto a analizar el episodio de las bicicletas en términos de quien tuvo razón (ninguno la tiene). Nuestra sociedad se parece ca...