miércoles, 14 de septiembre de 2016

ERAMOS TAN PUROS (Publicado esta semana en VOCES)


Para calibrar en su justa dimensión el descontrol en la administración de los dineros públicos hay que agregar hechos que rodearon la gestión de los gobiernos progresistas todos.

Solo por nombrar algunos: corrupción en casinos y procesamiento de Bengoa; cierre de PLUNA con su parodia de remate, procesamiento de Campiani (inversor traído por Danilo Astori para salvar la empresa) así como de Calloia y Lorenzo; manejo a nivel de boliche de los dineros de ANCAP y sus colaterales, que culminó con una pérdida millonaria en dólares que tuvimos que cubrir todos los uruguayos; empresas fundidas (FRIPUR) que dejan clavos al Estado para que luego el mismo Estado le compre energía a otra empresa de los “fundidos”.

Es admisible -sería necio no admitirlo- los errores en la gestión; nadie está libre de cometerlos. Lo que no es admisible -al menos no forma parte de la cultura de izquierda- es la falta absoluta de autocrítica, la negación patética de los hechos y hasta el encubrimiento patotero y mafioso de los responsables, cuando no el juego del gran bonete negando las culpas propias y adjudicándoselas a sus propios correligionarios.

Pero la desprolijidad no tiene que ver solo con lo económico, sino que también es política y ética. Un Frente Amplio que hace su campaña electoral diciendo que todo está bien, y cuando llega al gobierno “se entera” que Mujica dejó de regalo el peor déficit fiscal desde la crisis del 2002; una medida loable, como la participación en la liberación de los presos de Guantánamo que luego nos enteramos que fue para venderle naranjas a los EEUU; un vicepresidente que miente descaradamente acerca de un título que no posee mientras el presidente le da su respaldo y el plenario de su fuerza política lo aplaude de pie; una ministra de educación que destrata a los educadores y los menosprecia; un ex ministro de defensa que destrataba e insultaba a los defensores de los derechos humanos; una diputada socialista que se refiere al presidente de su fuerza política con un “Viejo de mierda te vamos a romper el culo te guste o no”, un ministro del interior que en lugar de investigar a los barrabravas protege a su esposa implicada y amenaza con investigar a periodistas que ponen el tema en la opinión pública, etc. Hoy nos enteramos que El ingeniero químico Alejandro Nario, director de DINAMA, será denunciado la próxima semana en Crimen Organizado por presuntos delitos de “conjunción del interés público con el privado” y “uso de información privilegiada”.

LA CENTRAL Y LA OPOSICIÓN

En cuanto al rol de la central obrera y de la oposición, sin duda ocurren dos fenómenos; por un lado, los dirigentes de la central han dejado de lado su independencia de clase y han llamado abiertamente a votar a estos gobiernos. No solo eso, sino que la enorme mayoría de sus dirigentes son también dirigentes o activos militantes de los partidos que integran los gobiernos del FA. Eso sin duda limita su capacidad crítica y la toma de posiciones condenatorias de los hechos de despilfarro y mala administración de sus propios compañeros. Por si fuera poco, la corrupción y los demás fenómenos que afectan al sistema político han salpicado también al movimiento sindical (recordar al dirigente de la salud Alfredo Silva y la corrupción en ASSE, el sonado caso del plan de viviendas sindicales, etc.).

La oposición obviamente tiene cola de paja, y no solo por hechos del pasado. El ensordecedor silencio de los partidos de oposición ante el escándalo de la falta de aportes en la secretaría de Asamblea Uruguay, nada menos que el grupo que lidera el ministro de economía, ameritaría sin más trámite un llamado a sala o una interpelación, algo a lo que son tan afectos. Ese llamativo silencio ameritaría una profunda investigación del BPS.

La devaluación del sistema democrático en el imaginario colectivo, tiene que ver mucho con estas cosas. Sin duda desprolijidades, corrupción y mal manejo de los dineros públicos ha habido siempre, y si lo que vemos los últimos años preocupa, es tal vez porque muchos teníamos esperanzas de que un gobierno “de izquierda” mostrara una forma diferente de cristalinidad, transparencia y honestidad en la administración de los bienes colectivos. Los hechos parecen reforzar la opinión generalizada de que “todos son iguales”.


EL OPORTUNISMO POLÍTICO

Cuando salió a la luz pública la mentira de Sendic acerca del ya famoso célebre título adornado con medallas de oro, fuimos muchos los qu...