domingo, 27 de diciembre de 2015

ECONOMÍA E IDEOLOGÍA

En una reciente entrevista en el semanario Búsqueda, el canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, dijo algunas cosas que merecerían figurar en lo más alto del podio de las frases del año, en su afán por justificar la pretensión del gobierno de firmar TLCs y de ingresar a la Alianza del Pacífico y otros tratados por el estilo. Por ejemplo dijo: “La asunción del presidente Macri y su equipo muestra que es un gobierno que en lo económico no pone ideología”. Como si las políticas del consenso de Washington, los dictados del FMI o del BM y las presiones de los poderosos del mundo fueran del todo carentes de ideología.
Dijo también que “sin duda se debe dejar de analizar los temas comerciales desde lo ideológico. Eso tiene que cambiar, si no, nos vamos a quedar aislados. Las nuevas tendencias comerciales en el mundo nos obligan a analizar este asunto y asumir las situación con realismo”. Y más adelante: “ Me considero un hombre de izquierda, pero miro el mundo con realismo. Mirando la realidad del mundo, y no con ideología. Es simple eso: el comercio y la ideología son dos asuntos separados".
Claro que esto no es nuevo en el discurso progresista.
En su primer gobierno, e intentando justificar su voluntad de firmar un TLC con los EEUU, Vázquez dijo que “se equivoca quien en nombre de los principios cree que el comercio es un asunto de ideología”, y luego su ministro de economía (Astori) desarrolló aún más la idea diciendo que hay que equilibrar los principios con el pragmatismo, evitando prejuicios; que los objetivos se relacionan estrechamente con los principios, y que por lo general las herramientas y los instrumentos se emparentan especialmente con el pragmatismo. Que no podemos confundir las cosas ni dejar que esquemas ideológicos o prejuicios dificulten el camino de la elección de esas herramientas.
Es un discurso que pretende presentar la economía como una ciencia incontaminada que solo utiliza herramientas para obtener determinados fines, por fuera de cualquier ideología. Mientras pontifican las bondades y excelencias de la economía de mercado, del libre comercio y los tratados y acuerdos entre bloques, olvidan hablar de la creciente desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza, de la concentración del poder económico y financiero, del aumento del trabajo zafral, del problema de los emigrantes, de las necesidades sociales sin cubrir, de la desigualdad de las mujeres frente a los hombres, de los problemas ecológicos o la pobreza y el hambre mundial, como si esas cosas nada tuvieran que ver con la economía y el comercio. El lograr el crecimiento económico se ha convertido en el objetivo principal, ocultando cómo se está consiguiendo, a quién beneficia y cuál es la calidad de ese crecimiento. Eso, claro, es ideología pura. Enmascarada bajo la apariencia de objetividad científica, la economía ha ido construyendo una teoría con la que es posible justificar, ocultar y permitir un sin fin de desigualdades sociales, explotaciones miserables y atentados a la vida de los seres humanos. Las relaciones entre economía y poder no solo alimentan crisi económicas, sino también conflictos internacionales, fracturas y deteriorios sociales.
Muy por el contrario, podría decirse que la ideología económica es la pieza clave de la ideología dominante, la que tiene la peculiaridad de presentarse con ropajes científicos, apoyándose en razones parcelarias que encubren la sinrazón global de sus mensajes e interpretaciones.
Si las acciones no se corresponden con los principios que se proclaman, tanto las personas como los gobiernos dejan de ser creíbles. Pero para el discurso progresista, es necesario presentar la economía como algo puramente pragmático, alejado de objetivos y principios. Una fuerza política que se autodefine como de izquierda y antiimperialista, que llegada al gobierno adopta como una de sus primeras medidas la firma de un tratado por el cual le protege las inversiones al imperialismo yanqui, necesariamente debe justificar su forma de actuar.

Como decía Carlos Quijano en Marcha en el año 72: ..en definitiva, cuando las modas pasan sólo quedan los principios. Hay que defenderlos más en las malas que en las buenas, sin temor a perder amistades o a sumar enemistades. La única política fecunda es la que se ajusta a principios. Ya lo enseñaba –palabras más, palabras menos- Lenin”

jueves, 17 de diciembre de 2015

Memorias y desmemorias (publicado hoy en semanario VOCES)

Sin duda el hecho más notorio en lo político, en nuestro país durante el 2015, fue el traspaso de mando. Al menos el más recordado.
Lo que registrarán las memorias será que se fue Pepe Mujica, conocido internacionalmente como “el presidente más pobre del mundo”, un pobre que ganaba alrededor de U$S 13.500 mensuales, casado con alguien que gana una cifra parecida, y que cuenta en su patrimonio tres inmuebles por valor de más de U$S 200.000, dos vehículos, tres tractores y más de 2 millones de pesos en tres cuentas bancarias (según su propia declaración jurada). Aquel que les dijo a los docentes que si querían ganar más laburaran más, mientras se reunía con Soros y los grandes magnates e inversores extranjeros. El que extranjerizó más aún la tierra, nos llenó de transgénicos y pesticidas, el que nos quería ensartar con la megaminería y con el TISA, el que hizo de su frase “educación, educación, educación” una mera fantochada, como tantas otras.
Y la gente tiene bien presente que le entregó el mando a Tabaré Vázquez, el hombre que reconoció en la campaña electoral que podía ser más conservador que su oponente Lacalle Pou (y tal vez por eso ganó). El hombre que le había mentido a un pueblo en su primera presidencia diciéndole que no estaba negociando un TLC con los EEUU, el mismo que le ocultara vergonzosamente a todo el mundo que había pedido ayuda a Bush contra los argentinos, pero que después se lo contó muy alegremente a unos estudiantes de un colegio del Opus Dei.
Nadie registrará en su memoria que en enero de este año la Comisión Internacional de Juristas (CIJ) le pedía a Tabaré Vázquez que investigara los crímenes de la dictadura. El documento titulado "Uruguay: La lucha por Verdad y Justicia en la Encrucijada" destacaba la "coincidencia" entre quienes antes fueron enemigos para que no haya avances en las investigaciones.
Nadie recordará -seguro- que en febrero se supo que de acuerdo al reporte anual de la Unión de Bancos Suizos, el número de uruguayos ultrarricos aumentó 4,2% entre 2013 y 2014. Es decir, los uruguayos que poseen un capital por encima de los treinta millones de dólares aumentaron, y además la fortuna total acumulada por estos uruguayos creció hasta completar la friolera de 18 mil millones de dólares.
Tal vez pocos recuerden que en febrero la ONU expresó su "conmoción" ante los 10 asesinatos de mujeres ocurridos en las ocho primeras semanas del año en nuestro país, y que fueron realizados en su mayoría por parejas y exparejas (Uruguay ocupa el primer lugar en América Latina en cuanto a la tasa de mujeres asesinadas por su pareja o expareja). El 25 de noviembre, cuando se conmemoraba el Día Internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer, ascendió a 30 la cifra de mujeres asesinadas.
O que en abril La Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) emitió un comunicado desde Ginebra en el que realizaba fuertes cuestionamientos al Estado uruguayo por los tratos inhumanos a los que están sometidos los adolescentes privados de libertad y le pedía al gobierno de Tabaré Vázquez que “priorice las reformas de justicia juvenil para prevenir la tortura”.
En mayo supimos que las autoridades de OSE ocultaron la aparición sistemática de organismos tóxicos en el agua potable que se distribuyó en Montevideo, brindando información falsa a la población. Más de 35 informes internos de control de calidad del agua potable hechos por OSE a finales de 2013, demuestran la presencia de diversas cianobacterias tóxicas en el agua que se distribuyó en Montevideo. Las autoridades tenían conocimiento de la situación, pero en declaraciones a la prensa garantizaron la ausencia de microorganismos en el agua.

Es de suponer que todos recordarán que este año se nos fue un grande: don Eduardo Galeano, un memorioso.

¿PARTIDO, QUÉ PARTIDO? (por Andrés Figari)

En las postrimerías de la revolución francesa, algunos descubrieron que la tan ansiada Revolución había sido un fiasco; que sólo había servido para sustituir a unos poderosos por otros, que el pueblo llano, los que no eran propietarios, el “proletariado”, seguía tan pobre y oprimido como siempre. No tenían discrepancias con los “ideales” de la revolución (Libertad, Igualdad y Fraternidad), tampoco con sus motivos profundos (mejor distribución de la riqueza).
Así que no se conformaron y resolvieron modificar la situación de la manera que les parecía más acertada: organizarse como un “partido” que apoderándose del Estado, les permitiera imponer su gobierno. A pesar de que la conspiración fue descubierta y que la “revolución de los iguales”-como así se llamaba- no se llevó a cabo, no impidió que algunas de sus ideas básicas – vía marxismo primero y leninismo después- pasaran a formar parte de las “verdades reveladas” del pensamiento revolucionario. Entre esas verdades (o premisas) se destacaban: 1) el proletariado (clase obrera) debía organizar su propio “partido”, independientemente de los partidos de “la burguesía”; y 2) su objetivo estratégico sería la “toma” del poder del Estado (“burgués”). Era la época de la primera internacional, la de los “parias de la tierra” y de la “famélica legión”.
Al principio, como el “proletariado” no tenía derecho al voto, tampoco tenía sus propios representantes; el “partido” era ilegal y su método de lucha era necesariamente, conspirativo. Más adelante, cuando lo dejan votar, el “partido” se hace público y se organiza como los partidos “burgueses” para competir por las bancas parlamentarias, con la esperanza de alcanzar la mayoría que le permita formar su propio gobierno y mientras tanto hacer aprobar leyes que mejoren su situación económica. Es el origen de la carrera por los cargos y de la burocracia partidaria. (Segunda Internacional)
Concomitantemente a su progreso en el terreno legal y a su integración al sistema político, el “proletariado” empieza a dejar de ver el Estado como el estado de los “patrones” y pasa a sentirse integrado a la “nación”. Por otro lado, las mejoras que obtiene por el saqueo de las colonias y/o por las políticas “inclusivas” surten sus efectos; el “proletariado” sin patria deviene patriota, el nacionalismo y el racismo se consolidan y la conquista del poder político por la vía legal -el “cretinismo parlamentario”,- (Lenin dixit) se constituye en el método de lucha política por excelencia.

Dejando de lado las diferentes maneras que esta visión del “partido” fue aplicada según el momento y lugar, partía de dos premisas básicas: 1) que la “contradicción” a dirimir con la burguesía era la cuestión de la propiedad y consecuentemente, el del acceso a la riqueza y 2) que el obstáculo que se interponía era su fuerza bruta concentrada en el Estado. Se creía que si algún día el partido llegaba al gobierno el resto sería mucho más fácil. Bastaría con poner los “medios de producción” al servicio del pueblo para que la revolución del proletariado triunfara (y el mundo fuese más justo). En ningún lugar ocurrió eso; ni donde el proletariado fue gobierno por la fuerza de las armas, ni donde su “partido” resultó el más votado. Si dejamos de lado la casuística, la Historia enseñó otra cosa.
 1) Que la fuerza que se requiere para terminar con la propiedad privada de los medios de producción y consecuentemente con el poder de los propietarios, es infinitamente más grande de lo que se suponía y es mucho más difuso de lo que se pensaba. 2) Que la mayor parte del poder de los propietarios reside no tanto en el control que ejercen sobre los medios de producción, sino en el que ejercen sobre la “cabeza” del “proletariado” y gracias a ello, en la totalidad de las instituciones, Estado incluido.
Resumiendo, desde que la burguesía ejerce el poder político, la clase obrera –salvo contadas y efímeras ocasiones, no ha sido capaz de derrotarla, entre otras cosas porque aspira a lo mismo. Paralelamente a la evolución del capitalismo también ha evolucionado el “sujeto” de la revolución. El proletariado miserable y rebelde se ha convertido en clase media integrada, consumista y dócil, que si algo desea no es justamente una revolución, sino a un parte de eso que consumen los burgueses y a la que no tiene acceso. Por ese motivo, cada paso adelante, cada conquista, ha sido - políticamente hablando- un retroceder hacia el conformismo.
A esta altura es evidente que el “proletariado” subestimó el carácter de la guerra que tenía por delante y fracasó en su objetivo estratégico. No era, (o por lo menos ahora no es) cuestión de “tomar el cielo por asalto” como se pensó en algún momento, sino de algo muy diferente; se trata de una guerra de desgaste donde el que tiene mayores reservas morales gana. En todo caso y si la metáfora bélica sirve para algo, se trata de una guerra cultural donde la victoria política vendría como consecuencia de un largo asedio y después que el “proletariado” haya conseguido imponer sus propios dioses.
La conclusión que se desprende de todo esto, es que en ese caso, el “partido” debería parecerse mucho más a una iglesia que a un ejército y que su lucha (política) debería estar más cercana al proselitismo religioso que a las campañas electorales. Si este fuese el camino correcto, si se lograra derrotar las ideas de la burguesía que nos aplastan, si fuésemos capaces de imaginar un mundo que no sea una réplica del que habitamos, no sería tanto por un cambio de “método” como por una re valuación
de los objetivos.

Andrés Figari Neves
16-12-2015

jueves, 10 de diciembre de 2015

ARGENTINA, VENEZUELA Y EL TITANIC (por Andrés Figari)

Entre las tantas lecciones que dejan los resultados electorales de Argentina y de Venezuela hay una que se destaca sin lugar a dudas: la gente no vota al que frustra sus expectativas económicas o dicho más campechanamente, al que la amenaza con hacerla pasar mal.
Que esto no es ninguna novedad es cosa sabida, que “el bolsillo es la víscera más sensible”, tampoco.  Lo nuevo e interesante de esta archisabida lección, es la consecuencia que esto genera en una eventual estrategia que tenga por objetivo una verdadera transformación social, cuando el “desarrollo” entendido como crecimiento económico (más de todo para todos) es inviable.
Durante un siglo y medio, tirios y troyanos; los apologistas de la propiedad privada y del libre mercado por un lado, y los partidarios del colectivismo y la revolución social por el otro, coincidieron en dos cosas: 1) que la pobreza era el mal universal y 2) que esa “injusticia” se resolvía con más y mejor producción.  Sea porque se lo dejaba en manos del mercado, sea porque se apelaba a la planificación centralizada,  el problema era resoluble; solo era cuestión de tiempo.  Se vivía en un mundo de abundancia donde la riqueza simplemente estaba mal repartida; esa era la buena nueva, esa era la promesa, habría panes y peces para todos, simplemente había que esperar (o luchar) para conseguirlos.
Pero hete aquí que ahora, cuando todos estaban convencidos de que ese era nuestro destino; cuando  ya nadie espera otra cosa de la vida, cuando ya nada tiene sentido fuera de tener más, o consumir mejor, el planeta -esa cosa que gira alrededor del sol y que casualmente nos provee de todos los recursos que hacen posible nuestra consumo-  dice: “basta, no aguanto más”.
Y claro es una pésima noticia para aquellos que quieren postularse.  ¿Cómo se le dice a la gente que estaba equivocada? ¿Cómo se le explica que no es una cuestión de derechos sino de posibilidades? ¿Especialmente cómo se convence que renuncie a sus expectativas “al que solo tiene chiripá de bolsa”, a la vista del despilfarro obsceno de tantos? ¿Finalmente qué política hacer si esa no es la “razón” de la política?
También se puede cerrar la boca y no hacer nada. Jugar de “silenciador”, dejar que siga el mismo rumbo, hacerse cómplice y trabajar en la misma dirección de los que lucran con el desastre.  Es una escena de pesadilla; la humanidad a bordo del Titanic que ha chocado contra el iceberg y la tripulación en lugar de sonar la alarma, sugiere cambiar de camarote o probar los últimos saladitos.
10-12-2015

miércoles, 30 de septiembre de 2015

VAGOS NO

(publicado hoy en semanario VOCES)

Uno debería tener el derecho de pedirles las credenciales que los habilitan a decir las cosas que dicen algunos dirigentes (políticos, sindicales, empresariales y de toda laya). Cuando Sendic habla de desterrar la holgazanería y la viveza criolla, cuando Read habla de restablecer la cultura del trabajo, o cuando Mujica dice que los uruguayos no nos matamos trabajando, quienes los escuchamos deberíamos tener la posibilidad de preguntarles con qué derecho generalizan sobre los hábitos de los uruguayos en general. Sobre todo porque, por ejemplo, uno se pone a escribir esta nota un lunes después de haber trabajado doce horas, y luego de haber trabajado todo el fin de semana.
Sus afirmaciones obviamente pueden ser verdaderas en algunos casos, pero  absolutamente falsas para la mayoría de los casos. Hay uruguayos muy laburadores y hay de los que son medio atorrantes, sin duda, al igual que holandeses, alemanes o brasileños vagos y los que no lo son. Pero a mí no me gusta (y sospecho que a muchos uruguayos tampoco) que me incluyan en la generalización de vagos y atorrantes. En particular porque hace ya muchísimos años que trabajo más de 10 o 12 horas para sobrevivir, al igual que cientos de miles de compatriotas.
“¿Somos vagos los uruguayos?”, se pregunta Voces.
Pues no. Los propios datos oficiales del INE, contrastados con la información que brinda la OCDE, muestran que los uruguayos estamos bien en relación con ese tema. En los países europeos trabajan en promedio entre 30 y 34 horas semanales, como en Portugal, España, Finlandia, Reino Unidos, Suiza y Suecia. Los últimos cinco lugares de la lista los ocupan, además de Holanda, Alemania, Noruega, Francia e Irlanda, en todos los casos con cargas horarias inferiores a las 30 horas semanales.
Los uruguayos trabajamos en promedio seis horas más que la media de los trabajadores de los países que conforman la OCDE, que alcanzan a 33,28 horas por semana. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) a 2011 muestran que la carga horaria de trabajo de los uruguayos es de 39,3 horas semanales. Los mexicanos lideran la tabla con 42,8 horas semanales de promedio y los holandeses ocupan la última posición con 26,5 horas trabajadas en promedio en la semana.
De todas formas, la tendencia es a trabajar cada vez menos, en los países civilizados, puesto que los adelantos científicos y tecnológicos, cuando están al servicio del hombre, deberían servir para que la vida sea más disfrutable y para que se pueda trabajar para vivir y no vivir para trabajar.
De manera que la contracción o no al trabajo no es una característica que diferencie demasiado a los uruguayos de los trabajadores de otros países.
Si tuviera que elegir una característica propia de los orientales (del oriente del río Uruguay), es su tremendo conservadurismo político.
El Uruguay es un país que se puede ubicar en el centro político. Un país dividido más o menos en dos mitades que no son derecha e izquierda, como algunos nos quieren hacer creer, sino una mitad más conservadora y una mitad menos conservadora, en donde derecha e izquierda son expresiones mínimas.
El Frente Amplio obtiene el gobierno en 2005 cuando logra reunir tras su propuesta a la mitad menos conservadora. Y en ello no hay tanto un mérito de la izquierda en cuanto a convencer a las mayorías, sino más bien un rebajamiento progresivo del programa de izquierda original, hasta ponerse a la altura de esa mitad menos conservadora.
No se trata de un crecimiento de la conciencia de los uruguayos en el sentido de comprender que las políticas conservadoras que se llevaron adelante a lo largo de la historia del país eran nefastas y que se hacía necesario un cambio de rumbo radical, sino de la adquisición de conciencia por parte de la izquierda de que, si no rebajaba sus aspiraciones en cuanto a los cambios que pretendía hacer, jamás lograría llegar al gobierno.

El Uruguay es un país en donde en las últimas elecciones la abrumadora mayoría de los ciudadanos votaron por partidos conservadores, y los partidos de izquierda obtuvieron una votación mínima. A tal punto, que en la segunda vuelta se enfrentó el candidato ultraconservador Luis Lacalle Pou, que salió segundo en las generales, a Tabarè Vàzquez, el candidato del progresismo que reconoció unos días antes de las elecciones, que él puede ser más conservador que Luis Lacalle, y que “el FA es conservador, aunque no tanto como el Herrerismo”. Cuestión que está quedando más que clara por estos días de desalojos de estudiantes y de palos policiales.

jueves, 3 de septiembre de 2015

CONSERVADURISMO AL DESNUDO

En julio de 2013 en un artículo para el Portal Rebeliòn señalé: “Para el futuro, el panorama para la izquierda no puede ser más desolador. Para lograr un viraje hacia la izquierda, necesita al menos dos cosas: un programa de izquierda y un candidato de izquierda. Ambas cosas parecen difíciles de lograr”(ninguna de esas cosas se lograron). Y agregaba: “En cuanto a candidaturas, más allá de un fuerte movimiento desde las bases por candidaturas múltiples o alternativas, es más que evidente que el ex presidente Tabaré Vázquez contará con el apoyo mayoritario de los sectores y grupos del FA… Un Vázquez que, desde que dejó su investidura, no ha hecho más que mostrar a todo el mundo que es más conservador que lo que uno podía llegar a imaginarse”.
El propio Vázquez reconoció unos días antes de las elecciones, que él puede ser más conservador que Luis Lacalle, y que “el FA es conservador, aunque no tanto como el Herrerismo”. Eso es harto evidente y el conflicto de la enseñanza viene a poner las cosas más claras  y transparentes. La declaración de esencialidad de la enseñanza, además de ilegal, es una medida más que conservadora (reaccionaria si se quiere, en la medida que ataca las libertades sindicales y el derecho de huelga), adoptada por un gobierno conservador, en una coyuntura en que la lucha de clases comienza a tensarse.Al parecer, los inversionistas comienzan a correrse hacia países como Paraguay, en donde se les dice: “vengan acá y hagan lo que quieran”,  y para competir con eso hay que terminar con las demandas de los trabajadores.
La ministra de educación, en un rapto de sinceridad muy loable, dio también una muestra cabal de hasta dónde puede llegar el conservadurismo de los integrantes de este gobierno. En unas declaraciones a la prensa expresó que “Si en vez de tener 65 tuviera 18 años tal vez estaría en la calle también manifestando”. Es decir, para María Julia Muñoz está bien luchar por un mundo mejor a los 18 años, pero lo que corresponde a los 65 es ponerle trabas a esa lucha.
En una entrevista que se le realizara a  Juan Castillo apenas nombrado Director de Trabajo, el periodista le pregunta: “Sobre su próxima función y una situación concreta: el PIT-CNT cuestionó el decreto sobre ocupación de lugares públicos que firmó el presidente José Mujica, pero el decreto existe ¿Qué hará si se ocupa un liceo?”, a lo cual Castillo respondió: “Y hay que desocupar. No voy a hacer de cuenta que la película empieza cuando yo llego. Yo entro y estas son las reglas de juego. Capaz que no las más deseadas, hay de todo, pero las reglas de juego marcan que existen decretos y leyes que marcan límites y pautas”.
Esto es, Castillo estaba dispuesto en ese momento a declarar servicios esenciales y a desocupar liceos, y su Partido no dijo una sola palabra acerca de ello. Pero ahora, cuando el movimiento sindical se puso en pie de lucha ante la situación concreta, parecen reaccionar de su letargo, luego de haber apoyado con toda el alma la elección de este gobierno conservador que además integran, y que sin duda seguirán apoyando más allá de estos decretos reaccionarios.
Acompañando este panorama conservador, El PIT-CNT, ante una medida arbitraria que atacaba directamente el derecho de huelga –derecho básico de los trabajadores organizados- apenas reaccionó con un paro parcial, y recomendó a los gremios de la enseñanza que levantaran las medidas a cambio del levantamiento de la esencialidad

viernes, 7 de agosto de 2015

SEÑORES: MODERACIÓN, CAUTELA


(publicado esta semana en Semanario VOCES)

Cuando comienza a perfilarse una crisis, o al menos una situación económica delicada, las palabras que más se escuchan en boca de economistas y políticos del establishment en general son: “moderación”, “cordura”, “prudencia”, “sensatez”, “seriedad”, “austeridad”, “cautela” y otras por el estilo.
Claro, nunca están dirigidas a pedirles a los políticos moderación o sensatez en sus salarios. Jamás están dirigidas a apelar a la cordura de diputados y senadores para lograr que, sin rebajar sus salarios, renuncien a prebendas escandalosas como el pago de celulares, diarios, etc, erogaciones que superan por sí solas el salario de un trabajador. 
Esas palabras jamás están dirigidas a los políticos pidiéndoles sensatez y cautela en sus contrataciones de secretarios privados y en los sueldos que les pagan; no a que paren con el acomodo de amigotes y familiares.

Nunca están dirigidos esos vocablos a pedir moderación y sensatez a los banqueros y al sistema financiero en general, jamás están dirigidos a los empresarios pidiéndoles austeridad y moderación en las suculentas ganancias que vienen embolsando desde hace años. No van dirigidas a las empresas extranjeras para que entiendan que un mínimo de cordura, de sensatez, de seriedad, indica que dejaremos de regalarles exenciones impositivas.
No, nunca, jamás.
Siempre están dirigidas a los trabajadores, al común de la gente, y conllevan un mensaje claro: “ciudadanos y ciudadanas, uruguayos y uruguayas, sepan que la mano viene torcida, y que nosotros tenemos que seguir viviendo tan bien como hasta ahora y llenando nuestros bolsillos como hasta ahora; y sepan que si alguien tiene que pagar la crisis serán ustedes, que no habrá aumentos salariales, que habrá desocupación, y que tendrán que bancársela como puedan. Que a ustedes no les rebajaremos las tarifas, que no les perdonaremos las deudas, que no habrá forma de atenderlos y que el famoso “blindaje” nos blinda a nosotros, no a ustedes”.
Cuando la economía está floreciente, los salarios de los ministros se llevan casi al doble, mientras a los docentes se les dice que si quieren ganar más que trabajen más.
¿Es bueno el anuncio del gobierno en cuanto a las inversiones programadas? Sí, claro que lo es; en particular para los empresarios que harán suculentos negocios con esas inversiones. Pero hay  426 mil trabajadores que perciben salarios menores a $ 12 mil líquidos. Eso es decir salarios de hambre, junto a jubilaciones y pensiones igual de famélicas. El país va a crecer un 15 % y, mientras el país crecerá (eso es lo que pregonan) a tasas del 3% el salario simplemente se congelará e incluso en algunos escenarios pueda perder poder adquisitivo. El salario mínimo llegará apenas a 13.430 pesos en 2018 y está actualmente en 10.000 vergonzosos pesos.
El camino de los trabajadores siempre es la lucha, porque en definitiva esto es algo tan viejo como el mundo: la lucha de clases.

miércoles, 1 de julio de 2015

TISA, ¿QUIÉN ES EL GRAN BONETE?

Si uno tuviera que evaluar las acciones de los gobiernos por sus posibles impactos sobre la sociedad (y es una buena forma de evaluarlas), diría que del anterior gobierno se destaca nítidamente el ingreso al TISA.
Una negociación que implica que las leyes económicas que los Estados aprueben en el futuro vendrán impuestas por acuerdos secretos entre medio centenar de gobiernos aliados de EEUU y de la UE, sin que parlamentarios ni ciudadanos conozcan los verdaderos motivos por los que se legisla a favor de las grandes corporaciones multinacionales incluso cuando se está perjudicando los intereses públicos.
Un acuerdo que alrededor de 50 gobiernos negocian en absoluto secreto, un pacto internacional de cuyo contenido sólo nos hemos enterado gracias a la filtración de Wikileaks.
Un TISA que en los hechos restringe la capacidad de los gobiernos de gobernar, ya que el mismo establece que "En el cumplimiento de las obligaciones y compromisos bajo el Acuerdo, cada partícipe [país firmante del acuerdo] debe adoptar todas las medidas razonables a su disposición para asegurar su cumplimiento por los gobiernos regionales y locales y por las autoridades y organismos no gubernamentales dentro de su territorio". De manera que los gobiernos prácticamente deberán limitarse a hacer cumplir dentro de su territorio lo que se establezca en el tratado. Algo seguramente sin parangón en la historia.
Seguramente, un Tratado para el cual un gobierno de izquierda no tendría más que críticas demoledoras, y que denunciaría en todos los foros mundiales como una ofensiva de las trasnacionales para maniatar a los gobiernos del mundo a sus intereses.
Pero lo cierto es que nuestro país ingresó a las negociaciones del TISA al parecer en 2014, y las formas en que ese ingreso se procesó son tan oscuras y confusas como el propio TISA.
Algunos dicen que el tema fue tratado en el consejo de ministros y aprobado, pero otros lo niegan.
En su momento, el ex ministro Almagro informó que la idea de integrar el TISA surgió del Ministerio de Economía y Finanzas, que luego fue analizado en el ámbito de la Comisión Interministerial para Asuntos de Comercio Exterior (CIACEX) que está integrada por el Ministro de Relaciones Exteriores, los Ministros de Economía y Finanzas; Ganadería, Agricultura y Pesca; Industria, Energía y Minería; Turismo y Deporte y un representante de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República.
También según Almagro, la CIACEX concluyó que es “oportuno y conveniente ingresar a la negociación, para poder asumir un papel más directo en ella, incidir en sus resultados y, de esa manera, posicionar los intereses de Uruguay de la mejor forma posible”. Dichas conclusiones se presentaron en un Consejo de Ministros en el que se resolvió la participación de Uruguay en el acuerdo. 
De manera que al menos esos ministros (y es de suponer que los sectores del FA al que pertenecen) estaban enterados. Y no solo que estaban enterados, sino que creían “oportuno y conveniente” ingresar al TISA.
Al parecer ahora, salvo el sector de Danilo Astori y Nin Novoa, ningún sector del FA aprueba las negociaciones ¿los ministros de entonces, aprobaron tamaño engendro sin consultar a los sectores a los que pertenecen? El ex ministro Aguerre, que integraba la CIACEX y que recomendó el ingreso al TISA, por qué ahora está en contra?...el ex ministro Kreimerman que integraba la CIACEX y que recomendó el ingreso al TISA, por qué ahora está en contra?...
¿Qué papel jugó el presidente Mujica en esta fantochada? Por lo que parece, no tenía ni la menor idea de que se trataba. Cuando el PIT-CNT hace un paro en contra del TISA, Mujica ironiza diciendo “¿Usted cree que el Grupo de los 20 se va a impresionar por un paro del PIT-CNT?”, lo cual muestra su absoluta ignorancia, ya que el G20 nada tiene que ver con el TISA.
La cuestión es que nadie se hace responsable de la cuestión, y el Frente Amplio (que es la fuerza política que se supone que está gobernando) recién ahora está analizando -más de un año después de que el gobierno solicitó el ingreso al TISA- la conveniencia o no de permanecer en las negociaciones.
Y al parecer todo el mundo está ahora en contra del TISA, incluso los sectores que en ese entonces recomendaron ingresar a las negociaciones.

¿En qué manos estamos? ¿quién gobierna realmente? ¿en qué manos recaen las decisiones más importantes que toman nuestros gobernantes? ¿en qué quedó la tan mentada transparencia?

miércoles, 17 de junio de 2015

BENDECIDO POR TODOS LOS ISTAS

(Publicado en semanario VOCES)

“Década perdida” -expresión utilizada en sus orígenes para designar un período de estancamiento en un país o región- no aplicaría al período 2005-2015 en nuestro país, ya que el crecimiento económico mostró cifras importantes. Ahora bien, desde el punto de vista del discurso histórico y los proyectos previos de una izquierda que era antiimperialista, antilatifundista y antioligárquica, sin duda que lo fue, y los próximos cinco serán más de lo mismo.
La política económica aplicada no cambió para nada el régimen de acumulación forjado en el neoliberalismo, basado en crecer mediante la inversión extranjera directa; por el contrario, esa política continuó y se profundizó. No modificó en nada las políticas macroeconómicas ni sustituyó el andamiaje jurídico heredado, el cual fue utilizado como palanca para el crecimiento. No se eliminaron ninguna de las leyes del período neoliberal (ley forestal, zonas francas, arrendamiento rural, promoción y protección de inversiones, de puertos, etc), e incluso se promovieron otras que sostienen aún más el régimen de acumulación (reducción del impuesto a las ganancias empresariales, PPP, puerto de aguas profundas, bancarización, minería de gran porte, etc..).
La política macroeconómica se orientó a generar un “clima de negocios” amigable para los capitales trasnacionales, contener la inflación y reducir el déficit fiscal.
Aprovechando un contexto internacional favorable que demandaba materias primas en el mercado mundial y una afluencia de capitales hacia los países en desarrollo, se logró un importante crecimiento económico y un efecto derrame. Se redujo la pobreza y la indigencia, se aumentó el salario real, se redujo el desempleo, la informalidad y el subempleo.
Esto explica en buena medida la estabilidad social, ya que se ha contado por un lado con el beneplácito del sector empresarial nacional y trasnacional, y por otro lado con apoyo popular. Ahí radicaría su éxito, en posibilitar al mismo tiempo un gran dinamismo económico y una mejora de importantes sectores populares que habían padecido las consecuencias sociales más negativas de la crisis.
Mientras el neoliberalismo se caracterizó por el intento de reducir al estado a su función más elemental -la defensa de la apropiación privada de las ganancias- el modelo progresista uruguayo asumió la “compensación social” de los efectos más regresivos del sistema, aumentando el gasto público social.
Todo esto, sin embargo, no ocurrió en el marco de una modificación de las estructuras económicas y de poder, sino que por el contrario, tendió a reproducirlas.
El modelo aplicado no ha modificado el carácter dependiente, aún en el contexto de crecimiento económico señalado. Lejos de atenuarse, se consolidó la primarización de la economía, especializada en bienes agroindustriales de bajo valor agregado, mientras las importaciones tienen un carácter de bienes industriales de media a alta tecnología. Por otra parte, hay un claro proceso de extranjerización de la propiedad y de la producción, especialmente en el sector agroindustrial, con el consiguiente flujo de ganancias al exterior.
La distribución del ingreso ha permanecido prácticamente incambiada, y no se han producido cambios significativos en la proporción del ingreso apropiado por los sectores populares, manteniéndose en el entorno del 40%.
En resumen, el modelo aplicado desde 2005 es un nuevo modo de regulación del capitalismo en Uruguay, con un marco macroeconómico y normativo tendiente a favorecer la acumulación de capital, sin modificar las características estructurales de la sociedad. Se consolidó una economía con clara orientación agroexportadora, con procesos de concentración y extranjerización de su aparato productivo, que tiende a perpetuar su inserción dependiente en la economía mundial. No se avanzó en la reducción del mercado como regulador de la economía ni se cuestionó en nada la propiedad privada. Muy por el contrario, aún en el contexto de mejora de la situación de amplios sectores de la población y de gran dinamismo económico, la tendencia ha sido a reproducir la desigualdad social, manteniendo casi inalterada la proporción de riqueza que es apropiada por los sectores populares, y por tanto su situación relativa con respecto al capital. Todo con la bendición de capitalistas, comunistas, imperialistas, sindicalistas, socialistas y un largo etc. de “istas”.

jueves, 11 de junio de 2015

Desagradecido… jamás


Tengo que reconocer que soy un carnero, no hice el paro dispuesto por el sindicato. Ni este paro ni el anterior, ni el anterior.

 O sea, no hice nada para merecer el 10% de aumento que el gremio consiguió luchando. Por cada $100 que ganaba, hoy gano 110, pero si ganaba $20,000, hoy gano $22.000. Si, $2.000 más que antes sin haber hecho nada. Todo gracias a mis compañeros de trabajo que luchan.
Pero soy un carnero agradecido, por eso quiero agradecerles infinitamente a los compañeros de trabajo que luchan por mí y se los haré saber a mis hijos, que mis compañeros de trabajo también luchan por ellos. Si lo hago por intermedio de esta nota es porque me daría vergüenza  decirles esto cara a cara aunque los vea todos los días en el lugar de trabajo.
Gracias, porque cuando compro 10 caramelos, uno lo pago con la lucha de mis compañeros de trabajo y no con la mía.
Gracias, porque de cada 10 kilos de yerba que compro, 1 kilo es por la lucha de mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque de cada 10 litros de nafta que pongo en el tanque, 1 litro es por la lucha de  mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque de cada 10 días de vacaciones que tomaremos con mi familia, 1 día es gracias a mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque de cada 10 veces que vaya al cine, una, será gracias a la lucha de mis compañeros de trabajo y no a la mía.
Gracias, porque de cada 30 días que mis hijos van al club, 3 son gracias a la lucha de mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque 3 días por mes pago la luz por la lucha de mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque de todo lo que gasto, un 10 % es gracias a la lucha de mis compañeros de trabajo.
Gracias, porque si llego a tener 10 hijos, 1 lo criaré con el aumento de sueldo  conseguido por la lucha de mis compañeros de trabajo.
Seré carnero, pero un desagradecido jamás. Gracias.  Gracias.  Gracias.”
                                                                                                  
Esta nota apareció en el lugar donde yo trabajo. 
Raquel desde Paysandú               11-06-2015

martes, 9 de junio de 2015

LOS IMPUNES CONSTRUYENDO CIUDADANÍA


La página web del Ministerio de Defensa, da cuenta de una Resolución de la ANEP, por la cual el Consejo de Educación Inicial y Primaria autoriza la distribución del CIMARRÓN en las Inspecciones Departamentales de todo el país.
“El CIMARRÓN es un personaje de historieta que aparece en la revista producida por el Ejército Nacional “La Fuerza de todos”, una publicación mensual hecha íntegramente por la Institución. “La Fuerza de todos” integra diferentes temáticas del ámbito militar y su relación con la sociedad, cada número aborda diferentes aportes, “La Fuerza de la Música”, “La Fuerza de Nuestra gente”, “La Fuerza del entrenamiento”, “La Fuerza de la Paz” entre muchas otras”, es lo que explica la página del MDN.
“CIMARRÓN, el perro autóctono de Uruguay, que acompañó a Artigas en todas sus hazañas –nos explican-, se ha convertido en el personaje ideal para narrar el pasado y contar sobre las distintas actividades del Ejército Nacional. Su vestimenta se adapta al contexto histórico en que se encuentra, ya que vivió el nacimiento del Prócer, la Batalla de las Piedras, la Declaratoria de la Independencia y la Jura de la Constitución o acompaña a nuestro Cascos Azules a las Misiones Operativas de Paz.  CIMARRÓN estará entonces según la Resolución en apoyo en el área de campo disciplinar de construcción de ciudadanía”.
Sucede que los militares uruguayos, las fuerzas armadas como institución, fueron responsables de crímenes monstruosos, jamás conocidos en este país. Durante diez años se dedicaron a secuestrar ciudadanos, a encarcelarlos, torturarlos, violarlos, matarlos y hacerlos desaparecer. Llegaron al colmo del sadismo brutal y asesino de secuestrar una madre embarazada con el único propósito de robarle el bebé y luego matarla y hacerla desaparecer.  
Y uno se pregunta: ¿Les explicará el Cimarrón a los niños como hacían los militares para torturar seres humanos indefensos, cómo eran capaces de violar mujeres y hombres atados y encapuchados? ¿será capaz el Cimarrón de contarles la verdad a nuestros gurises? ¿les dirá el sabueso dónde están los desaparecidos?
Puede quizá causar asombro que un país que pasó por una atroz dictadura, en donde los militares violaron y pisotearon todos los derechos humanos y jamás mostraron arrepentimiento por ello, se autorice a que ese mismo ejército (en tanto no sea depurado, en tanto no se sepa la verdad, en tanto no se aclaren definitivamente sus crímenes seguirá siendo el mismo ejército) imparta enseñanza a sus niños, o lo que es lo mismo, ese ejército sea el que “apoye en la construcción de ciudadanía”. Y puede causar aún más asombro en aquellos que crean que ese país está gobernado por la izquierda.
Pero solo se asombrará quien no conozca al Uruguay. Uruguay es el país de la impunidad, y es el país en donde el ministro de defensa acusa de enfermitos y enfermitas a los defensores de los derechos humanos y nadie se anima a tocarlo. Es el país de la cola de paja, en donde ahora dejamos a nuestros niños en las manos de los impunes.
Quienes al día de hoy, insisten en el olvido, quieren a los “pobres viejitos” libres, como Mujica o Topolansky; quienes quieren un “nunca más enfrentamiento entre hermanos” como Tabaré Vázquez; quienes tratan de “enfermitos y enfermitas” a quienes con toda razón condenan los crímenes aberrantes de la dictadura, como el ministro Fernández Huidobro, ahora dan un nuevo paso, pretenden que a través de la enseñanza las nuevas generaciones olviden hasta el último rastro de la ignominia de los asesinos y torturadores.
A algunos seguramente les causará asombro.
A otros nos causa un profundo asco.

domingo, 31 de mayo de 2015

EL OTRO NIRVANA

He leído con asombro en el portal Rebelión -asombro que no puedo disimular- un artículo de Iñaki Errazkin, titulado LA FALACIA DEL NIRVANA. Y digo con asombro ya que en una página que publica artículos que podemos calificar de izquierda, el artículo que menciono es de un conservadurismo extremo.
Al parecer, y de acuerdo al planteo de este señor, habría una izquierda que se plantea un “nirvana”, que sería el resultante de la liberación de los deseos. Una izquierda que plantea alternativas idealizadas a los problemas, en lugar de soluciones posibles. Una izquierda que se plantea “lo mejor” cuando es sabido (porque lo dijo Voltaire) que eso es enemigo de “lo bueno”.
De esa manera, la naciente PODEMOS no es una organización revolucionaria, ni tampoco es “lo mejor”, pero es “una solución táctica pragmática, inteligente, ilusionante y alejada de las falacias”. Es “lo bueno”.
El planteo de Iñaki Errazkin es por demás conservador, y se emparenta obviamente con los progresismos tan en boga en nuestro continente.
Lo cierto es que estos progresismos lo que plantean es más capitalismo; y más capitalismo es  más explotación, miseria para las mayorías, destrucción del planeta, guerras económicas, financieras y de las otras, de las que se matan pobres contra pobres. Y claro que hay muchos interesados en que ni soñemos con el Nirvana y nos conformemos con algún cambio cosmético.
Los cambios posibles que llevan adelante los progresismos, no son alternativas idealizadas, son “lo bueno”. No importa si eso significa el deterioro de la educación, la agricultura contaminante, el agua podrida, una salud de mala calidad para las mayorías y una de primera para los ricos; no importa que las mega inversiones generen mega desastres y mega expoliación de los recursos, ni importa la impunidad y la descomposición social, en la que a pocos le importa todas esas cosas mientras tengan la barriga llena y la ilusión de fumarse un porro o comprarse un auto chino; no importa si eso también significa corrupción y poca transparencia y todo lo demás, porque eso es “lo posible”...No sueñen, nos dice Iñaki, dejen de lado las utopías.
Como dice María Luisa Battegazzore, “El mensaje de que el capitalismo es la estación terminal del proceso histórico –noción que Perry Anderson considera el núcleo doctrinal del neoliberalismo- persiste y ha prosperado en el proyecto dominante en el “progresismo”, para el cual no existe otro horizonte, ni siquiera pensable, salvo en el terreno de la utopía, donde son colocados los proyectos emancipatorios y revolucionarios, transformados en residuos de la memoria o en mitos del pasado”.
Y por eso los líderes progresistas son festejados a lo largo del planeta, porque son pseudo izquierdistas (con lo cual consiguen el apoyo de grandes masas desesperadas) pero sus prácticas se diferencian en muy poco de lo que han sido y son los gobiernos conservadores. En este sentido, basta ver la calma y la complacencia con que es aceptado en los más variados círculos el discurso conciliador del ex presidente Mujica, que a esta altura es un referente de la burguesía y presentado como ejemplo ante las grandes masas del mundo entero.
Battegazzore ha dicho por ejemplo –y con certera precisión- que “Por primera vez en la historia de la izquierda uruguaya se hace la defensa, sin ambages, no sólo de un proyecto de desarrollo capitalista, sino de un plan basado en la inversión extranjera y la desestimación del concepto y la realidad del imperialismo”.

De manera que el planteo de Iñaki es algo así como “el otro nirvana”, el de los explotadores: un pueblo sumiso que apenas aspire a lo posible dentro del marco de un sistema que los explota, y que luego se conformará si consigue tan solo la mitad de ese mínimo posible.

miércoles, 27 de mayo de 2015

VERDAD Y JUSTICIA O ESTIGMA (publicado en Semanario VOCES)

Las fuerzas armadas son estigmatizadas, no cabe la menor duda.
El estigma, es una condición, atributo, rasgo o comportamiento, que hace que su portador sea incluido en una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa. Esa desaprobación social se debe a características que son percibidas como contrarias a las normas culturales establecidas.
Claro que el estigma puede venir de un prejuicio. Por ejemplo: podría decirse que los islamitas son estigmatizados, y que el común de la gente piensa que un islamita es un terrorista o lo es potencialmente, cosa que es absolutamente falsa.
En el caso de los militares uruguayos, el origen no es un prejuicio. El estigma proviene de una década de dictadura, en donde las fuerzas armadas como institución fueron responsables de crímenes monstruosos, jamás conocidos en este país. Durante diez años se dedicaron a secuestrar ciudadanos, a encarcelarlos, torturarlos, violarlos, matarlos y hacerlos desaparecer. Llegaron al colmo del sadismo brutal y asesino de secuestrar una madre embarazada con el único propósito de robarle el bebé y luego matarla y hacerla desaparecer.
De manera que si la sociedad desaprueba esas conductas y las considera como contrarias a las normas culturales establecidas y aceptadas por todos (y por suerte que lo hace, y debería hacerlo con más énfasis), naturalmente estigmatiza a los integrantes de las fuerzas armadas.
Es obvio que no todos los militares son o fueron violadores de los derechos humanos. Y que bien se podría señalar solo a los culpables y no estigmatizar a los militares en su conjunto.
La razón es también evidente: porque las FFAA jamás mostraron arrepentimiento por su conducta infame, y aún hoy siguen defendiendo lo que hicieron. Pero además, como institución, nunca colaboraron para esclarecer la verdad sobre el genocidio cometidos por muchos de sus integrantes, y siempre se han opuesto a que los asesinos, torturadores y bestias varias de entre sus filas, sean juzgados.
De esta forma, son los propios militares los que han generado su estigma, y luego lo han reforzado todo lo posible con su pacto de silencio.
Claro que no han sido los únicos, y han tenido colaboradores varios en el campo civil y político para que ese estigma siga permaneciendo.
Quienes pergeñaron la salida “democrática” con una ley de impunidad (colorados y blancos con excepciones), estaban poniendo sólidos cimientos para ese estigma, y estaban impidiendo que las FFAA como institución pudieran rehabilitarse frente a la sociedad a la que muchos de sus miembros habían pisoteado durante esos años.
Si la justicia hubiera podido actuar; si los responsables hubieran pagado por sus crímenes, si la sociedad hubiese conocido la verdad sobre los desaparecidos, si los familiares hubieran podido llorar a sus muertos, en definitiva, si las cosas hubiesen sido como debían ser en una sociedad verdaderamente democrática, los hechos ocurridos hubieran sido aborrecidos y condenados, claro está, pero el estigma no hubiese prosperado. Pero después, más de la mitad de los uruguayos, convocados a las urnas en dos oportunidades, prefirieron continuar con la impunidad, y por lo tanto con el estigma.
Cuando conoce toda la verdad, y puede diferenciar a los honestos de los corruptos, a los asesinos y cobardes de los que no lo son, a los torturadores de los que no lo son, la sociedad no estigmatiza a un grupo, sino que señala y condena a los verdaderos culpables dentro de ese grupo.
Quienes al día de hoy, insisten en el olvido, quieren a los “pobres viejitos” libres, como Mujica o Topolansky; quienes quieren un “nunca más enfrentamiento entre hermanos” como Tabaré Vázquez; quienes tratan de “enfermitos y enfermitas” a quienes con toda razón condenan los crímenes aberrantes de la dictadura, como el ministro Fernández Huidobro; Cedrés, el presidente del Centro Militar con sus declaraciones, etc, son quienes refuerzan y consolidan el estigma de las FFAA (doy nombres concretos para no estigmatizar a los políticos en su conjunto).

Quienes más hacemos contra la estigmatización, somos los “enfermitos y enfermitas” que señala Fernández Huidobro, justamente, los que luchamos por verdad y justicia y le decimos no a la impunidad.

lunes, 25 de mayo de 2015

INSEGURIDAD IDEOLÓGICA


No hace falta ser un experto politólogo para diagnosticar la notoria inseguridad ideológica que sufren, tanto los partidos llamados de izquierda, como la dirigencia gremial oficialistas.
Este progresismo inmunodeprimido se ha visto invadido por innumerables virus, desde colorados riveristas, batllistas, empresarios masones, capitalistas ortodoxos, oportunistas de todo tipo, embajadoras de "african-look" y hasta probados fascistas de  ultra-derecha como por ejemplo el diputado del FA por Rio Negro, "Tany" Mendiondo. Increíble pero cierto.
El 22 de julio de 2011 la revista Caras y Caretas publica un artículo del periodista Roger Rodríguez en donde se revela el papel de la JUP en el asesinato Santiago Rodríguez Muela joven estudiante del liceo N 8 de Montevideo; a su vez se señala a los principales dirigentes de la JUP entre los cuales destaca a Rogelio Constante "Tany" Mendiondo como director del semanario jupista “Nuevo Amanecer”.
Todo esa virulenta invasión es debido a la anemia intelectual-política que los líderes han propiciado, por un lado para manejar mejor a sus adherentes, por otro lado porque esos líderes no tienen una definición, un norte( perdón, algunos si lo tienen), una alternativa al capitalismo que se han conformado con tratar de administrar.
 El progresismo se ha convertido en una empresa recaudadora de votos.
Es tanta la inseguridad ideológica de la juventud progresista que cabría preguntarles cuanto hace que no se alimentan con Marx, Engels, Bakunin, Lenin,Trotsky, Gramsci, Artigas, El Che, Trias, Arismendi, Chomsky, etc.Eso, si alguna vez lo hicieron.
¿Cuántos jóvenes piensan que son de izquierda  porque adhieren al partido que ha gobernado estos últimos años?¿Cuánto hará que dentro de los partidos de ideas no se habla de comunismo, de socialismo, de liberación nacional o de política en general?
Y ni que decir de los grupos-movimientos sin ningún tipo de ideología.

Estrato de: Marenales. Diálogos con el dirigente histórico tupamaro. Sergio Márquez  Zacchino. Argumento. 2010:
 Periodista:"—El Mpp logra grandes masas de votos, ¿pero consigue avanzar en que esos caudales se auto identifiquen como “de izquierda”?”
Marenales: —“No tienen ideología. Si viene alguien que los emocione más que el Pepe, lo votan. Y uno de los responsables de que no haya ideología es él (Mujica)...Es la crítica fundamental que le hago a mis compañeros. Han estado en la dirección desde el principio del Mpp, y sin embargo está desideologizado por completo. Si el Mpp creció con los votantes de los partidos tradicionales, ¿qué saben de liberación nacional y socialismo? Vinieron porque el Pepe los emocionó.......”.

También sufren de inseguridad ideológica los dirigentes gremiales oficialistas. Menos conciencia de clase es igual a menos independencia de clase, se paró para apoyar un partido político al que ahora hay que combatir. Los cursos y cursillos para sindicalista parecen dictados por el enemigo. No se habla más de plus-valía, de explotación. Se aprende a negociar en los términos del capitalismo; rentabilidad, productividad, etc. Se disciplina para aceptar míseros aumentos como logros importantes. Hacen creer que 0,0000000000 (por aquello del marketing) es muchísimo más que nada.
Esta inseguridad ideológica que sufre el progresismo ya se volvió crónica. Solo puede empeorar. Nadie se puede curar si los remedios recetados ya han fracasado en otras oportunidades. Y menos  aún si no existe una voluntad para curarse (¿giro a la izquierda? Ja, ja).
Habría mucho más para decir al respecto, esto es solo una aproximación al tema inseguridad ideológica.
Como dice la canción: "cambia, todo cambia". Si cambiará.

           Raquel desde Paysandú     25-05-2015

domingo, 24 de mayo de 2015

TLC CON LA UNIÓN EUROPEA, ALIANZA DEL PACÍFICO: ADIÓS INTEGRACIÓN?

El embajador de la Unión Europea en Uruguay, Juan Fernández Trigo, dijo en radio Carve que desde el bloque hay una “especial satisfacción por el hecho de que el tema del acuerdo" (TLC) entre el mismo y el Mercosur "vuelva a estar en la primera línea en cuanto a la noticias que se generan en la región”. "Estamos encantados con el clima de efervescencia que vemos y estamos dispuestos a hacer todos lo esfuerzos por nuestra parte para que esta negociación definitivamente se pueda cerrar", aseguró.
También habló Nin Novoa, y no ahorró adjetivos para describir la importancia del claro pronunciamiento brasileño: dijo que era "una gran noticia", una "novedad absoluta" y que "estamos muy reconfortados, muy satisfechos".
Por otra parte, Astori aseguró que en este tema Brasil, Uruguay y Paraguay "están exactamente en el mismo rumbo". En realidad Astori estaba eufórico, y no era para menos. Astori, que lleva años criticando el Mercosur y pidiendo que se abra más al mundo, considera que la postura brasileña "es la flexibilidad que tanto reclamamos". Un eventual acuerdo con la UE sería "fundamental para concretar otros acuerdos". Además servirá para acumular información que pueda ser útil a la hora de negociar el acuerdo de liberalización del comercio de servicios, el polémico TISA.
LA OPACIDAD DE LAS NEGOCIACIONES
Pero lo más grave es el sigilo con que se maneja la cosa pública.  Para poder decidir qué tipo de entendimiento con Europa es necesario, posible y conveniente para el MERCOSUR resulta imprescindible que los gobiernos, entidades sectoriales, partidos políticos y organizaciones sociales y académicas que proclaman defender el interés nacional y regional no se dejen llevar por enunciados eufóricos y superficiales, y se convoquen inmediatamente análisis serios, tanto generales como regionales y sectoriales, que incluyan el estudio de los efectos estructurales de corto y largo plazo y planteen posibles alternativas superadoras de negociación.
No debería dejarse una negociación crucial con la Unión Europa sólo en manos de un grupo pequeño de “especialistas” y la presión de grupos de interés o medios de comunicación superficiales o sectorizados por posiciones ideológicas o intereses económicos particulares, como se ha repetido a lo largo de la historia latinoamericana.
Un TLC  en las condiciones que ha venido planteando la UE para otros países (como Colombia y Perú) es totalmente contradictorio con los propósitos de desarrollo económico independiente que han proclamado en forma reiterada los gobiernos del MERCOSUR, los mismos que rechazaron en 2005 la propuesta de un acuerdo similar con los EEUU, el ALCA. Lo que se plantea es un acuerdo similar, y hasta tal vez más negativo, que muchos TLCs, que encuentran duras resistencias en Argentina y Venezuela, e importantes oposiciones en Brasil, y que generaron una dura oposición en nuestro país en 2006.
Algunos de los impactos pronosticados de un TLC son un significativo aumento del desempleo, debido a la liberalización del comercio de productos industriales y agrícolas; la caída de los niveles salariales asociada con el aumento del desempleo; además de una sensible caída de los ingresos fiscales, con los impactos consiguientes en la reducción de gastos de salud, educación y programas de apoyo social.
Por las consecuencias que puede acarrear para todos los pueblos es necesario generar un amplio debate a todos los niveles en los países integrantes del MERCOSUR. La trascendencia de las negociaciones en marcha requiere que sus alternativas sean conocidas en forma amplia y puestas en debate público. Deben eliminarse sin más demora los niveles de confidencialidad que hoy exigen los negociadores europeos y, paradójicamente, defienden como “comprensible” voceros del establishment. Existe el peligro de aceptar una negociación a tapas cerradas y como hecho consumado, para luego recién ser puesta a consideración pública y parlamentaria.
ABRIRSE A CAMBIO DE QUE?
Los aspectos comerciales son sólo uno de los capítulos, y tal vez no el más importante, de las negociaciones. Basándose en los antecedentes de acuerdos similares negociados por la UE recientemente, es posible suponer que la UE estaría solicitando que se comprometa la eliminación reciproca en un corto plazo de los tributos de más del 80% del espectro arancelario.
Con toda seguridad -aunque pudiera otorgar algunas concesiones- la UE seguirá sosteniendo subvenciones y protección a su sector agrícola. Se privaría así a los países del MERCOSUR el poder alcanzar el que sería el beneficio comercial esperado más importante a cambio de una apertura inédita masiva de los mercados locales a una competencia abierta de una economía más desarrollada, sobre todo evidente para muchísimos productos industriales y servicios.
Se repetiría, aun en un grado mayor, un escenario de graves descompensaciones económicas que hoy observamos en la misma Europa por las asimetrías entre los países del norte respecto a los de sur y del este.
En forma engañosa suele afirmarse que se trataría sólo de una negociación comercial. No es así, La mayor parte de los temas en discusión son de carácter estructural y comprometen el conjunto de la economía en aspectos críticos tales como: servicios, patentes, propiedad intelectual, compras públicas, inversiones y competencia. La eventual provisión del tratamiento de “nación más favorecida” a los países de la UE, aun si se incluyeran salvaguardas de excepción, vulneraría los muy proclamados objetivos de defender y priorizar el fortalecimiento de empresas regionales y la diversificación de matrices productivas. Aun si continuaran los discursos que prometen países productivos con justicia social, se inhibirían para los países del MERCOSUR estrategias y políticas públicas elementales de desarrollo económico, utilizadas históricamente también por los países europeos, como ser: la sustitución de importaciones, priorizar el compre nacional, brindar créditos diferenciales para el desarrollo de regiones o sectores nacionales más desfavorecidos. El futuro de nuestros países puede ser completamente comprometido por una mala negociación.
Por lo pronto, las exigencias de este tipo de acuerdo de inhibir decisiones soberanas independientes para introducir cambios legislativos, arancelarios, financieros o impositivos (cuestiones que también están en juego en el TISA), vulnerarían la capacidad elemental de nuestros países para priorizar la integración con América Latina y reasignar en forma estratégica para la diversificación productiva y el mejoramiento social rentas diferenciales obtenidas por la explotación de recursos agropecuarios, mineros y energéticos.
EN QUE CONTEXTO
El contexto en el que avanzan estas negociaciones, es el de la continuidad de una importante crisis económica internacional de la que no se percibe el final, y cuyo epicentro hoy está en Europa. En algunos países del Viejo Continente los índices de desocupación superan los dos dígitos, sobre todo entre mujeres y jóvenes; los sistemas financieros fueron “auxiliados” por los Estados con salvatajes millonarios pero continúan quebrados y se suceden fuertes convulsiones sociales frente al desarme de las viejas conquistas de los Estados de bienestar. En última instancia todos estos hechos son fruto de transformaciones a nivel global del capitalismo.
En segundo lugar, en las últimas décadas se vieron cambios significativos en el comercio internacional. Se ha modificado sensiblemente la composición de las potencias que concentran la mayor parte del comercio, fundamentalmente con la incorporación de China (hoy principal exportador del mundo) y de Corea del Sur. Aunque estos países no tienen capacidad, al menos por el momento, de disputar la hegemonía mundial, constituyen un obstáculo serio para los intereses de las viejas potencias europeas y de los Estados Unidos.
En tercer lugar y vinculado a esto último, está el fracaso de las discusiones en la Organización Mundial de Comercio (OMC) para liberalizar el comercio internacional, producto de los intereses encontrados entre las distintas economías. Luego de la virtual disolución de las “Rondas de Doha” durante el 2013, producto de la falta de acuerdo tras más de diez años de negociaciones, se buscan salidas alternativas.
Es en este contexto que se enmarca no sólo la discusión de un tratado de libre-comercio entre el Mercosur y la UE sino también entre esta última y los EEUU (ATCI), lo que implicaría una triangulación en el eje de occidente que actuaría como barrera para la penetración China en la región. Por otro lado, si bien en el plano latinoamericano el proyecto del ALCA fracasó, EEUU fabricó la “Alianza del Pacífico” que integra a Chile, Colombia, Perú y México y desde donde se viene avanzando en los planes de liberalización del comercio internacional con Asia, Norteamérica y Europa. Esto último tampoco está por fuera de los intereses que defienden actualmente Uruguay, Brasil y Paraguay.

VÁZQUEZ-DILMA, UN SOLO CORAZÓN
A fines del año pasado, escribí un artículo que titulé ALIANZA DEL PACÍFICO EN LA AGENDA. En él, señalaba que “...los actores más importantes del actual gobierno y del que asumirá el 1° de marzo del año que viene han manifestado su interés en ingresar a la misma como miembros plenos”. Y agregaba a otros interesados en nuestro ingreso en esa alianza: “Y sin duda también es cierto que EEUU nos quiere allí. Así lo manifestó la agasajada embajadora yanqui, Julissa Reynoso, en un almuerzo de trabajo organizado por la Cámara de Comercio Uruguay – Estados Unidos, antes de que Mujica visitara a Obama. Allí la diplomática dijo que durante la visita ambos dignatarios conversarían  sobre el nuevo bloque de países sudamericanos. “Sería bueno que Uruguay se sume al nuevo modelo de integración que impulsa EE.UU”, dijo Reynoso, y agregó que EE.UU “tiene una nueva estrategia de libre comercio y concibe a Uruguay como un socio principal desde el punto de vista político”.
Señalaba también algo muy importante, que fuera expresado por Carlos Pérez del Castillo, ex embajador de Uruguay ante Naciones Unidas, la Organización Mundial de Comercio, entre otras organizaciones internacionales –entre 1998 y 2004– y  que aseguró en un evento organizado por la Cámara de Comercio Uruguay – Estados Unidos, en el club de golf: “...el país puede convertirse en una suerte de “bisagra” entre el bloque regional y la Alianza del Pacífico, y planteó, a través de dos rumbos de acción, el camino para que el Mercosur le permita a Uruguay extender el comercio internacional sin abandonar el bloque. Para el diplomático, Uruguay cuenta con mucho “campo fértil” para avanzar con la Alianza del Pacífico, especial por su ubicación geográfica y su “buena reputación internacional”. El país se puede transformar “en un denominador común entre este bloque y el Mercosur y actuando como Estado ‘bisagra’ entre ambos grupos, oficiando de puerta de entrada y salida entre el Atlántico y el Pacífico”.
Pero señalaba además en ese artículo un hecho sumamente importante: una noticia procedente de Brasil. La noticia decía así: “El flamante ministro de Desarrollo, Industria y Comercio designado por Dilma Rousseff, Armando Monteiro, señaló ayer que la política comercial avanzará, si el Mercosur no acompaña, en forma UNILATERAL.. El objetivo es ... ¡sellar un acuerdo con la ALIANZA DEL PACÍFICO, con o sin el Mercosur!”
Y agregaba a renglón seguido: “De manera que el próximo gobierno frenteamplista -de prosperar este giro a la derecha del gobierno de Dilma-  tendría como aliado nada menos que al socio mayor del Mercosur, Brasil, lo que significaría un desastre para el proyecto de integración progresista”.
La cumbre Vázquez – Dilma de hace pocos días, no hace más que confirmar mis anuncios.

jueves, 21 de mayo de 2015

MARCHA 21: JUSTICIA YA

Pero ¿a quién le piden verdad y justicia cuando van a la marcha los diputados, senadores, ediles, ministros, etc. A algún dios. A algún extraterrestre. No quieren darse cuenta de que el pueblo les reclama a todos ellos que hagan mucho más de lo que hasta ahora han hecho. No quieren darse cuenta o se hacen los desentendidos?
¿No será tiempo de mirar para adentro. Tiempo de dejar de hacerse trampas  al solitario. De dejar de mirar para otro lado como perra a la que le están haciendo el amor?
 Porque el Ministro de Defensa tiene todos los datos de la dictadura a disposición. Sólo es cosa de abrir los archivos e investigar.
 Esto también es impunidad: "....todos los que permanentemente hablan mal de las Fuerzas Armadas y los militares son enfermitos y enfermitas", dicho por el Ministro Fernández Huidobro. Sobre los datos a recabar dijo: "hay civiles que tienen mucha información, acá el golpe fue cívico-militar, lo dieron civiles, incluso hasta el equipo económico estaba conformado por civiles".  Si Ministro, y siguen siendo civiles los que cobijan a los terroristas de estado.
Y el Ministro de Defensa es integrante del gobierno frenteamplista. Lo nombró el Presidente Vázquez. Es un civil. No lo eligieron los militares. Y el Presidente es el jefe de las FFAA, puede pedir los archivos y destituir a los que desobedezcan sus órdenes.
¿Cuándo van a dejar de tirar la pelota para adelante. Cuándo dejarán de nombrar comisiones y más comisiones que solo son para ganar tiempo y nunca resuelven nada? Los violadores, ladrones, torturadores y asesinos andan por las calles, cobran la jubilación por haber torturado, violado, matado. Viven de esa jubilación que el pueblo uruguayo les paga.
 No hace falta ser un iluminado para darse cuenta de que hay casi nulo interés oficialista en encontrar la Verdad, en promover el Juicio y Castigo a los violadores, torturadores y asesinos. 
La próxima Marcha del Silencio, de no haber un notorio adelanto en materia de juicios y castigo a los culpables, en vez de ser silenciosa debe de ser una Marcha del Grito. Un gigantesco grito contra la impunidad. Pero también un grito contra los cómplices de la impunidad, contra los que pudiendo haber hecho mucho no hicieron nada. Contra todos los cómplices, por acción o por omisión. Un grito que les exija, que les ordene que hagan lo que el pueblo reclama: VERDAD, JUICIO Y CASTIGO.
Van 20 Marchas del Silencio, que en la Nº21 gritemos bien fuerte JUSTICIA  YA.

                                                                                                   
Raquel desde Paysandú    21-05-2015

jueves, 14 de mayo de 2015

A VECES NO

En algún momento pensé que Tabaré Vázquez había dicho una gran verdad cuando expresó: “Mujica a veces dice estupideces”. Pero se equivocó, en realidad debió decir: “Mujica a veces NO dice estupideces”.

Algunos justifican sus dichos sobre la base de que la mayoría son verdad, y de que es muy bueno que diga lo que piensa. Claro que no necesariamente decir lo que se piensa -aunque sea verdad- es una virtud. Si un señor saliera todos los días por el barrio a contar lo que piensa de su esposa y lo que hizo la noche anterior en la cama con ella, no sería muy virtuoso que digamos, por más que contara la estricta verdad.
Sin duda es bueno que los políticos digan lo que piensan y que digan la verdad. Siempre y cuando se refiera a los temas que tienen que ver con el país, sus problemas y lo que de verdad piensan sobre ello, claro está (es poco interesante la opinión de los políticos sobre la inmortalidad del cangrejo o sobre el sexo de los ángeles).
El presidente, más aún, debería tener cuidado con lo que dice y como lo dice, porque es institucionalmente el representante de todos, acá y en el exterior.
Sin embargo, Mujica se auto adjudicó un papel diferente: hablar de todo, de lo que se le antoja, hacerlo desde un Olimpo en donde él mismo se encuentra en completa soledad, y no aportar ni una mísera idea para cambiar las cosas de las que habla. No obstante (o tal vez gracias a ello), ha contado con el beneplácito de los grandes medios locales y mundiales para difundir sus dichos.
Mujica ha hablado, y mucho, de los uruguayos. No de sus problemas concretos y como solucionarlos; prefirió hablar sobre su forma de ser, sobre sus gustos, sus actitudes o su moral, cuestiones para los cuales obviamente los uruguayos no lo votaron, porque además no son problemas sobre los cuales el pueda hacer algo. Dijo que los uruguayos no nos caracterizamos por matarnos en el laburo, somos medio atorrantes, y no nos gusta tanto trabajar. Nos ha criticado cientos de veces por ser consumistas, y también de no ser solidarios. Ha criticado a los intelectuales, a los empleados públicos, la emprendió también contra los docentes y sus sindicatos, y contra todo lo que se mueve.
Ahora, nos enteramos de lo que verdaderamente hace Vázquez cuando dice que va a pescar con su barra de amigos, que Astori no es de los que gustan mear escondidos, o que sus compañeros de partido Couriel y Morerira son “más capitalistas que la puta madre” (¿él es socialista?). Simultáneamente defiende a los militares y critica a quienes luchan contra la impunidad, mientras elogia a Sanguinetti y a Paco Casal. Por si fuera poco, mete en un tremendo lío al ex presidente Lula, con el escándalo de corrupción en Brasil.
¿Dice la verdad? En algún caso los involucrados lo desmintieron. ¿Dice lo que piensa? Creo que si. ¿Es esa la sinceridad y la verdad que pedimos de un político? No. Al ciudadano no le interesa lo que Mujica piensa sobre Vázquez o como gusta de mear Astori. Al ciudadano le interesaría saber lo que de verdad piensa sobre el TISA y por qué nos metió allí, y no que mienta descaradamente como cuando dice que Uruguay fue invitado a ingresar y aceptó. Nos gustaría saber cual fue su verdadero papel en el desastroso remate de PLUNA, por ejemplo. Pero sobre esas cosas Mujica es avaro en su verborragia.
¿Por qué lo hace? Buena pregunta. En primer lugar porque se sabe impune e ininputable. No parece ser una estrategia para construir algo (más bien es destructivo). Parecería que lo hace simplemente para satisfacer su ego personal, su soberbia y megalomanía. La soberbia es un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás, y se basa en el deseo de ser preferido por otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad. La megalomanía es una condición psicopatológica caracterizada por fantasías delirantes de poder, relevancia, omnipotencia y por una inflada autoestima. Mujica es un soberbio y un megalómano. Pero ojo: estos personajes de opereta circense prosperan en sociedades propensas a festejarlos. Su problema no habla mal solo de él, aunque sin dudas él ha contribuido a profundizar la pereza mental de la mayoría de los uruguayos.

José Luis Perera
Publicado hoy en Semanario VOCES

CUARTA REVOLUCIÓN CON INVERSIÓN DE CUARTA

En el marco de la Semana de la Industria 2017, la ministra Carolina Cosse, se refirió a lo que calificó de “continuación de la cuarta rev...