martes, 29 de octubre de 2019

A LA DERECHA QUE HAY LUGAR

(mi artículo de esta semana en Semanario VOCES)


Aunque suene extraño, la fuerza más votada en las elecciones del domingo pasado fue la gran derrotada. Y lo fué porque perdió las mayorías parlamentarias que tuvo durante tres períodos consecutivos y porque perdió casi 200 mil votos, lo que la dejó en situación precaria para enfrentar la segunda vuelta de noviembre.
Hay algo que está muy claro; el FA ha sufrido un sostenido descenso electoral a partir del año 2004, año en el que obtiene el gobierno en primera vuelta. A partir de ahí, no ha hecho otra cosa que perder votos elección tras elección. Ya en mayo de 2005 (elecciones departamentales), los votos obtenidos en todo el país -a pesar de obtener siete nuevas intendencias que se sumaban a Montevideo- fueron menos que los de octubre de 2004. En las internas de 2009 la votación fue menor que en las internas anteriores, y en octubre de ese año se obtuvo un 4% menos que en octubre de 2004.
A pesar de ese proceso constante que culmina con la debacle del domingo pasado, jamás esa fuerza política se hizo una mínima autocrítica para corregir rumbos. Todo lo contrario, lo que primó fue una enorme soberbia, que quizá esté plenamente representada en la frase de Tabaré Vázquez: “nos vemos en las urnas”. Nos vimos en las urnas, y los resultados están a la vista.
En esta oportunidad, además del cúmulo de errores en la gestión de gobierno, se sumó un pésimo candidato, muy mal orador, y que eligió una candidata a vice totalmente desconocida y que se tuvo que ocultar para no perder más votos. Se pretendió disimular las deficiencias con cánticos y bailes y banderas, pero eso nunca es todo para ganar una elección.
Al parecer nadie está dispuesto a admitir la enorme decepción de muchos frenteamplistas a partir de que el primer gobierno se apartó de postulados históricos de izquierda. Eso generó la pèrdida de miles de votantes, pero fundamentalmente de miles de militantes comprometidos con el proyecto de izquierda. Lo cual generó, además, el vaciamiento continuo de los Comités de Base.
Los síntomas más notorios de esa decepción, fueron el desprendimiento de sectores (el 26 de Marzo y parte de la CI), el alejamiento de referentes históricos y éticos, fundadores del FA como Guillermo Chifflet y Helios Sarthou, y el comienzo de la pèrdida de votos en Montevideo.
Este retroceso por izquierda, fue de alguna manera compensado por un cambio sustancial de la composición del electorado frenteamplista, que fue incorporando -a medida que el FA se iba corriendo hacia la derecha- a votantes de la derecha y del centro (y no solo votantes, hasta legisladores ex integrantes de la JUP). De hecho, el FA comenzó a perder fuerza en Montevideo y a aumentar su electorado en el interior, tradicional reducto conservador.
El FA del 71 era un conglomerado de izquierda con postulados de izquierda (antiimperialista, antilatifundista, antioligárquico). Pero se ha ido transformando, entre otras cosas para lograr llegar al gobierno, y el FA que llegó al gobierno no es ni la sombra de aquel. Se ha transformado notoriamente en sus formulaciones programáticas, se ha ido modificando en sus referencias ideológicas, y ni que hablar en su convocatoria electoral y política (en el sentido de los destinatarios de su mensaje).
Y cuando un partido de izquierda se corre hacia el centro para ampliar su apoyo electoral, y luego llega al gobierno y aplica un programa de centro, no es tan extraño que sus votantes -que a esa altura son mayoritariamente de centro o de derecha- puedan volcarse eventualmente hacia otro partido que los represente mejor.
Cuando un partido se transforma en “catch-all”, es posible que crezca electoralmente e incluso que obtenga el gobierno (el FA es una clara prueba de ello). Pero eso tiene sus costos. Fundamentalmente el lavado ideológico logra sin duda la ampliación de posibles electores, pero hacen cada vez más difícil las distinciones en clave ideológica entre unos partidos y otros (los signos de identidad quedan reducidos a cuestiones instrumentales, la agenda de derechos, etc,). De esta forma, las diferencias entre derecha e izquierda tienden a reducirse cada vez más y el concepto predominante es el centro político. El electorado que se consigue no es un electorado cautivo ni mucho menos.
De manera que si el FA sigue hoy perdiendo votantes de izquierda, y además votantes de derecha (que se van a Cabildo Abierto, entre otros), no puede ser ninguna sorpresa para nadie.



José Luis Perera

miércoles, 16 de octubre de 2019

NADA NUEVO BAJO EL SOL

(mi artículo de esta semana en VOCES Semanario)


Las encuestas son una fotografía de un momento, y aun con sus imperfecciones, ayudan a tener una idea aproximada de lo que puede pasar en una elección. 
En los últimos seis días, en donde la publicidad sigue influyendo -hoy en día multiplicada hasta el paroxismo por el fenómeno de las redes sociales-, la gente sigue tomando decisiones que ya no serán registradas por ninguna encuesta.
El “voto oculto”, que históricamente fue de votantes de los partidos tradicionales (la mayoría silenciosa), hoy en día es oficialista. En 2004 el 34% de los indecisos votó al PN y el 27% al FA. De ahí en más, la mayoría de los indecisos se volcó por el FA, y es probable que vuelva a pasar en esta elección. 
En 2014 había un enorme malestar entre los votantes del FA, muchísimos de los cuales tenían pensado un voto castigo; eso era lo que recogían las encuestas y por eso daban los números que daban.
Sin embargo, a medida que el resultado de las encuestas se iba instalando y comenzaba a mostrar la posibilidad cierta de que el FA perdiera las mayorías y finalmente el gobierno, se produjeron dos cosas: 1) despertó a la militancia frenteamplista (“el susto despertó al mamado” dijo Topolansky), y 2) desató una brutal campaña de miedo a un posible gobierno de la “derecha” (fundamentalmente a través de las redes sociales).
Sin duda, ambas cosas dieron sus frutos, y a último momento, muchos frenteamplistas (la enorme mayoría de quienes figuraban en las encuestas como indecisos) que pensaban castigar con su voto lo pensaron muy bien y optaron por “el mal menor”.
Esto no lo pudieron registrar obviamente las encuestas, y muchos de estos frenteamplistas que votaron con bronca, ni siquiera lo reconocieron en las encuestas a boca de urna.
De manera que el escenario de hoy puede variar en los últimos días, aunque esta vez parece difícil que el gobierno mantenga las mayorías.
En la segunda vuelta, seguramente el FA pueda captar votos del PC, aunque dificilmente lo pueda hacer de CA, cosa que sí podría lograr Lacalle. Esto en principio dejaría con ventaja a Lacalle para obtener el gobierno, aunque todas las hipótesis son posibles.
La gobernabilidad del pais no está en juego, por cierto, porque el partido se juega en el centro. Es decir, acá no hay un enfrentamiento entre dos proyectos de país antagónicos. El proyecto, en cualquiera de los casos es el proyecto del gran capital, el de los Organismos financieros y políticos mundiales, y la disputa es por quién será el encargado de llevarlo a la práctica.
El Uruguay es un país que se ubica en el centro político. Un país dividido más o menos en dos mitades, una un poco más conservadora que la otra (el propio Tabaré Vázquez reconoció que él puede ser más conservador que Luis Lacalle, y que el FA es conservador, aunque no tanto como el Herrerismo) . Lo que está en juego en estas elecciones es cuál de esas dos mitades se impondrá.

jueves, 15 de agosto de 2019

UPM2 EL FIN A LA INCERTIDUMBRE (QUE NUNCA FUE)

Con las cartas vistas se comprueba que teníamos razón

Autor: William Yohai
26 de julio de 2019

Hace pocos días UPM aprovechó su presentación trimestral a los accionistas[i] para dar a conocer la famosa “Decisión Final de Inversión”.Construirá una planta de celulosa en Uruguay con capacidad para 2.1 millones de toneladas anuales.
1) En la versión en inglés se afirma que el  de la tonelada de celulosa será de U$S 280. Hemos calculado, junto a Gustavo Melazzi, en estudios publicados desde 2007 hasta la actualidad, que el costo de producción de las pasteras uruguayas debía aproximarse a U$S 300 la tonelada. La empresa nos da la razón.
Esto sitúa las ganancias previsibles de la empresa, a valores actuales de la celulosa de unos U$S 700 la tonelada, de U$S 800 millones anuales. Si recalculamos a un precio aproximado promedio los últimos 10 años de U$S 550[ii] la ganancia no bajaría de U$S 500 millones anuales. Como el mismo informe r esalta, no hay en el mundo, grandes inversiones en producción de celulosa previstas para los próximos años. Se puede afirmar que las estimaciones de ganancias serán mucho más cercanas o superiores a los niveles máximos que a los mínimos.
Como UPM afirma que invertirá en total U$S 3.050 millones (2.700 en la planta, y 350 entre el puerto y Paso de los Toros) se presume que recuperará la inversión entre 3 y 6 años. Todo un récord para grandes inversiones de este tipo. También podemos afirmar que, al exencionar a la empresa de IRAE el estado uruguayo dejará de percibir entre U$S 125 y 200 millones por año. Este es un aporte que no se ha mencionado para la instalación de la planta. Si tomamos un horizonte de 20 años (tiempo de vida útil estimado de la planta) Uruguay aporta-pierde entre U$S 2.500 y 4.000 millones como resultado de esta generosa exención[iii].
2) Entre las razones esgrimidas por los jerarcas del gobierno y aceptadas por la gran mayoría de la prensa y la oposición política (con matices) para las inmensas concesiones que el estado uruguayo aceptó en el contrato ROU-UPM[iv] hay una que predomina y dice aproximadamente así: “Esta es la mayor inversión de la historia del país, reactivará el centro de la República que exhibe los peores indicadores económicos y sociales….si no concedíamos todo eso la inversión no se llevaba a cabo
El informe de UPM desmiente en forma implicita pero al mismo tiempo categórica ese razonamiento: “La disponibilidad de eucaliptus está asegurada a través de las propias plantaciones propiedad de UPM, de las arrendadas así como de acuerdos de suministro con proveedores privados. Hoy las plantaciones propias y arrendadas cubren 382.000 hectáreas capaces de suministrar tanto la planta de Fray Bentos como la nueva de Paso de los Toros”. Si no hacía la planta: ¿que iba a hacer UPM con los 7-8 millones de toneladas de troncos que estaban creciendo aceleradamente? De allí el título: la incertidumbre que nunca fue.
3) Más adelante el informe se jacta de que, a U$S 1.286 por tonelada de producción instalada la de PdT es una de las más baratas de las existentes en el mundo….¿cómo podría ser de otra manera si el estado uruguayo está invirtiendo no menos de  U$S 3.000 millones para facilitarle la logística[v] a la empresa y encima la está subsidiando con U$S 1.450 millones, a razón de 72.5 anuales para pagar una energía eléctrica que no necesita ni necesitará por lo menos por 15 años?[vi]
4) Podríamos abrir un capítulo “delirios varios”. Ya demostramos con la información oficial (OPYPA)[vii] que, considerando la historia del empleo en la cadena forestal y especificamente en la forestal celulósica, la cantidad de empleos que se puede esperar genere la nueva planta una vez instalada y funcionando es magra. No más de 500. De 4.000, que menciona el contrato ROU-UPM ahora crecen, mágicamente a 10.000. En la construcción de la planta el informe de viabilidad ambiental (documento de la empresa) habla de un promedio de 2.850, con máximos de 4.000. O sea, mínimos de mucho menos que eso.  Comparemos: desde 2014  se perdieron 50.000 empleos. El total de asalariados en el país ronda los 1.600.000….¿cuánto cambiarán esos 2.850 la situación global? Dudamos mucho que la construcción del ferrocarril y el viaducto empleen más de 500 personas durante 2 o 3 años. Son obras que se realizan a partir de maquinaria pesada con poca gente trabajando.
5) El ministro Astori se ufana del crecimiento del pbi que traerá el año que viene el comienzo de la construcción de la fábrica y demás obras. Toda la construcción de aquella implicaría, en dinero, un gasto de entre U$S 600 y 700 millones. Unos 200 anuales. Eso es un 0.33% (aproximadamente) del pbi anual del país. Menos aún impactarán las demás obras. Cabe aclarar que, desde el punto de vista de la inversión (formación bruta de capital, fbk,  en términos técnicos) el impacto en el pbi se corresponde mucho más con la masa salarial empleada que con la inversión total (U$S 2.700 millones). En efecto, el grueso de esta cifra se genera a partir de maquinaria importada. Computa como “maquinaria y equipos” dentro de la fbk pero se debe deducir del pbi como importaci&oacu te;n. Y por supuesto, el próximo año comenzaremos a pagar intereses por los desembolsos que ya están generando las inversiones en curso (viaducto, traslados portuarios, etc.).
Eso sí, una vez funcionando la planta hará crecer el pbi nacional en poco menos (y en esto somos más optimistas que el gobierno) del 3%[viii]. un impacto puramente numérico y que se debe a la masa de dólares que figurarán como exportados. Escasísima repercusión interna.
Lo que también es claro: frente a este crecimiento del pbi se produce un considerable aumento de la deuda pública. El país no tiene “resto” económico lo cual se manifiesta en un déficit fiscal global cercano a 5% del pbi. Por tanto todas las inversiones ocasionadas por el proyecto causarán un aumento de la deuda mayor al 8% del producto[ix]. Por algo en el  conjunto de informes que publicó Búsqueda[x] el día 25/7 se lee: “La nueva planta de UPM promete dar un empuje a la economía uruguaya en un contexto de estancamiento. Sin embargo, esta buena noticia ya la habíamos incorporado en nuestra línea de base cuando revi samos a ‘negativa’ la perspectiva (de la deuda pública) el año pasado. No proyectamos que el impacto económico y recaudatorio de la planta, por sí solo, ayude mucho con el creciente déficit fiscal o estabilice el ratio deuda/PBI. Esto depende de medidas de ajuste fiscal que todavía están ausentes, aunque anticipamos que esto podría aclararse después de las elecciones”, declaró a*Búsqueda* el analista de Fitch Ratings Todd Martínez.”
Ese informe de Ficht es el que comentamos en el trabajo citado (nota final vi)
6) Visto todo lo anterior….¿tenemos los uruguayos algo para festejar del anuncio del 23 de julio?
Los lectores sabrán extraer sus propias conclusiones. 


[iii]      Para ver una comparación internacional. www.resonandoenfenix.blogspot.com “New York Times, UPM y nosotros”
[iv]      Hemos escrito abundantemente sobre el tema ver www.resonandoenfenix.blogspot.com . Algunos de estos trabajos han sido publicados además por BRECHA y VOCES. También hemos participado en múltiples mesas redondas en todo el país y en algunos programas de radio y televisión.
[v]      Un breve resumen: el ferrocarril nos cuesta U$S 2.400 millones, viaducto sobre accesos a Montevideo, traslado de puerto pesquero y dique Tsakos 300, dragado en 20 años no menos de 200, obras viales no menos de 100, et c. Cabe aquí precisar un concepto: cuando se suman los costos que se llevarán a cabo durante varios años se acostumbra calcular el valor actual de esos pagos. Nos parece que en este caso no corresponde: Uruguay pagará intereses por todos y cada uno de ellos. Por lo tanto la reducción de montos que cabría al aplicar el valor actual se anula al tener en cuenta los intereses generados por la deuda contraída.
[vi]             “El factor de carga anual, o sea, entendido como la relación entre el consumo durante un período de tiempo determinado y el consumo que habría resultado de la utilizaci&oacut e;n permanente de la potencia máxima, fue de 64,3%, lo que representó un decremento de 0,77% en relación al año anterior” así reza el informe de UTE disponble en: https://portal.ute.com.uy/sites/default/files/generico/Memoria_2017.pdf (Págs. 16/17). Proyectando el crecimiento actual de la demanda  de energía, recién después de 2035 haría falta agregar nuevas fuentes de generación. Sin contar con el hecho de que el mismo será cubierto cada vez más a expensas de desarrollos dispersos en base a eólica y fotovoltaica con contrato de compra-venta con UTE.
[vii]     Ver en www.resonandoenfenix.blogspot.com “UPM2 ANATOMÍA DE LA MENTIRA: EL EMPLEO”
[viii]    Ver también el blog “resonando” “La insoportable levedad de los análisis económicos del gobierno parte 2”
[x]      Se puede consultar en www.resonandoenfenix.blogspot.com

miércoles, 14 de agosto de 2019

LOS ACUERDOS ESTÁN

(Publicado esta semana en VOCES)

Dijo Villar: ... la opción en octubre es entre “oligarquía y pueblo”…Pero así como Mujica te decía una cosa y la otra, ahora Villar te dice una cosa y Martínez la otra. Y así como Villar señaló que “el pueblo somos nosotros”, Martínez salió a buscar a los representantes de la oligarquía, para buscar acuerdos.
Uno llama a blancos, colorados e independientes a acordar políticas de estado, y la otra habla del “brutal proyecto neoliberal de la derecha”. Y uno no entiende muy bien cuáles políticas de estado se pueden acordar con quienes tienen un “brutal proyecto neoliberal”.
¿Es verdad que la contradicción de fondo en este país, es entre oligarquía y pueblo? A mi entender sí, porque en el fondo existe la contradicción histórica de clases, y de lo que se trata es de la lucha entre esas clases.
Eso es una cosa. Pero muy otra cosa es decir que en octubre “esa” es la cuestión, y que de un lado está el partido del pueblo (el que hoy está en el gobierno) y del otro lado los partidos de la oligarquía. Porque en la democracia que vivimos, la que conocemos, los gobiernos no son otra cosa que meros administradores de los intereses de la clase dominante: la burguesía.
Y es por eso que los partidos que pueden acceder al gobierno pueden perfectamente acordar en un montón de cosas. Sobre todo en aquellas cosas que favorecen precisamente a las oligarquías, tanto a las criollas como a las extranjeras.
Por poner un ejemplo, los partidos no tendrían ningún problema en pactar la continuación del modelo forestal celulósico ¿verdad? Recordemos simplemente que el modelo fue iniciado en un gobierno de Sanguinetti, que fué profundizado en un gobierno de Lacalle (que tiene fuertes intereses en el negocio forestal) y que fue llevado a la práctica a fondo por los gobiernos del FA.
De manera que el discurso de Martínez es falaz; el quiere montar un decorado para algo que ya está pasando. No será nada diferente de lo que hemos venido padeciendo hasta ahora, ni diferente de lo que vendría si ganara otro que no fuese Martínez: un gobierno al servicio de la oligarquía y sus intereses.
No habrá en octubre ninguna contradicción entre oligarquía y pueblo, no al menos entre las opciones con posibilidades de gobernar. Todos piensan gobernar para un modelo forestal celulósico. Todos piensan gobernar para un modelo financiero al servicio del capital, con bancarización obligatoria. Todos seguirán por el camino de las grandes inversiones que extranjerizan los medios de producción en pocas manos. Todos gobernarán para el agronegocio sojero, para las oligarquías que lucran con los transgénicos y los agrotóxicos. Esto es, los grandes acuerdos ya existen.
Y si hay algún acuerdo puntual, por fuera de eso, pronto será olvidado, como aquel de 2014 que comprometía el 1% del PBI en inversión en Ciencia y Tecnología.

jueves, 4 de julio de 2019

¿CAMBIA? NADA CAMBIA

(Publicado esta semana en Semanario VOCES)

Desde que se realizan las elecciones internas, ha quedado bien claro que si las elecciones no fuesen obligatorias la abstención sería enorme. En estas, apenas se logró un 3% más que en la anterior (que fue la de más baja participación), y posiblemente ese repunte se deba a los fenómenos de Sartori y Manini, que convocaron a un electorado diferente del habitual.
En 1999 concurrieron el 53,7 % de los habilitados, en 2004 el 45,7%, en 2009 el 44,8%, en 2014 bajó al 37%, y ahora, el 40. La enorme mayoría de los uruguayos es indiferente a lo que pasa en las internas.
En el Partido Nacional, nada que sorprenda, salvo señalar lo positivo que significa que, al parecer, en este país no puede venir un tipo con mucha guita y con ese solo expediente ganar una elección.
En el Partido Colorado, la buena nueva de que los dinosaurios se extinguen.
En lo que tiene que ver con el oficialismo, la comprobación de algo que es evidente aunque se diga lo contrario: el FA vota bien cuando lleva candidato único, y quienes sostienen que la competencia aumenta la participación o bien lo hacen de ignorantes o bien de interesados.
Porque los datos puros y duros dicen todo lo contrario:
Año 2004, candidato único: 53% votaron en las internas al FA
Año 1999 y 2014, dos candidatos: 44% y 35% respectivamente
Año 2009, tres candidatos: 41%
Año 2019, cuatro candidatos, 24%
Esto es, a más candidatos, menos votos.
El resultado en la interna oficialista no debería sorprender a nadie, desde luego. Ni por la cantidad pobre de votos ni por el ganador (Martínez). Cosse no logró convencer a nadie y cuando intentó hacerlo en una parodia de debate lo que logró fue transferir votos a Andrade. El resultado de tanta mediocridad oficial fue que el FA votó menos que en las elecciones anteriores (47 mil votos menos) y la oposición aumentó su votación.
No debería sorprender tampoco la votación de Manini Ríos. En un país que por dos veces perdonó los crímenes de la dictadura, que haya 40 mil votos por un militar parece hasta poco.
En cuanto a lo más importante -el futuro del país- el panorama es patético. De acuerdo a los resultados del fin de semana, los partidos con aspiraciones a gobernar el país son el Partido Nacional y el Frente Amplio, muy probablemente luego de un balotage entre Lacalle y Martínez.
Cualquiera sea el resultado luego de esas instancias, nada cambiará. Seguirá el mismo modelo económico que hasta ahora, el campo se seguirá extranjerizando, la economía concentrando y primarizando, los eucalíptus, la soja, los agrotóxicos y transgénicos tienen su futuro asegurado, al igual que las megainversiones como la de UPM2 y otras.
Y nada hubiese cambiado (hablo de verdaderos cambios) si las cosas hubiesen sido diferentes este fin de semana. Imagine usted lector que en lugar de Martínez hubiese ganado Cosse, o que en lugar de Talvi hubiese ganado Sanguinetti, o que en lugar de Lacalle hubiese ganado Sartori. O imagine cualquier otra combinación posible de nombres. ¿Cree usted que algo sería diferente?
En este sentido, lo que marcan las elecciones internas es claramente eso: la enorme mayoría de los uruguayos sigue apostando a las mismas caras, todas con el mismo proyecto de país, y comportándose como si fuesen diferentes; nada nuevo bajo el sol.

José Luis Perera


miércoles, 29 de mayo de 2019

DEMAGOGIA DE AMBOS LADOS (publicado esta semana en VOCES)


El Frente Amplio corre el riesgo de perder las elecciones, fundamentalmente por la pérdida de votos por izquierda, y ese dato está influyendo en la agenda parlamentaria y del ejecutivo.

La ley orgánica militar, del consejo de estado de la dictadura, siguió vigente durante 45 años, y si el gobierno actual se decidió por fin a modificarla hay que celebrarlo, aunque sea evidente el oportunismo; y apoyarlo con el voto. Esas y tantas otras rémoras de la dictadura, debieron ser modificadas o directamente eliminadas hace ya mucho rato. Las jubilaciones de privilegio, entre otras. Pero hemos tenido gobiernos que muy poco quisieron hacer a ese respecto, y prefirieron hacer la plancha para no molestar a los militares y así poder contar con su apoyo tácito.
La principal excusa esgrimida por parte de la oposición para no votar las modificaciones, fue que “no era el momento dada la cercanía de las elecciones”. No se entiende muy bien cuál sería el impedimento para votar algunas leyes en momentos previos a las elecciones. Si el impedimento es que se puede afectar las expectativas electorales de un partido entonces es un argumento fuera de lugar. Tanto los gobiernos, como los parlamentarios que los controlan, deberían tener claro que su función es gobernar y legislar, independientemente de intereses partidarios. Pero claro, eso es un ideal muy lejano de la realidad: que los partidos ponen en primer lugar sus propios intereses, y luego los del país.
¿Sería posible lograr consensos sobre este tipo de leyes si se hicieran a mitad o al principio de un período de gobierno? Quizá, no lo podemos ni afirmar ni negar, porque ha sucedido que los votos faltan en cualquier parte del período. La ley de impunidad intentó ser anulada mediante otra ley en el año 2011, a mitad de un período de gobierno, y por cierto que hubieran sido necesarios los más amplios consensos en esa instancia; sin embargo, ni siquiera se logró entre los promotores de la anulación y el proyecto naufragó.
La demagogia es de ambos lados, desde el oficialismo que impulsa medidas para recuperar votos, y desde el sector de la oposición que no da los votos al proyecto para no perder los suyos. También fue demagógico todo el accionar del presidente de la república en el “caso Gavazzo”, pretendiendo limpiar su conciencia con la baja de los militares que integraban el tribunal, o cesando al ministro de defensa, que había hecho su tarea como debía. Es indudable que el primero en ser cesado debió ser el secretario de presidencia, ya que es impensable la renuncia del propio presidente, que es lo que hubiera pasado en un país en serio.
Las mejores fuerzas armadas son las que no existen. Este proyecto, será un paso adelante en la democratización de las que tenemos, pero la real se logrará cuando se termine la impunidad, y aquellos que ensuciaron el honor de las fuerzas armadas paguen por los delitos aberrantes cometidos. La verdad y la justicia son los caminos idóneos para que las nuevas generaciones de militares encaren su vocación con una cabeza diferente.

José Luis Perera



miércoles, 10 de abril de 2019

AQUELLOS VIENTOS

(mi artículo de esta semana en VOCES)
Que no se ha logrado insertar a los militares a la vida democrática es un hecho constatable permanentemente. El único cambio verificado desde el retorno del país a la democracia es la vuelta de los militares a los cuarteles, que no es lo mismo ni mucho menos.
No hay un único responsable de que la fuerzas armadas mantengan intacta -como institución- su visión autoritaria y retrógrada de la sociedad. Podríamos señalar como mínimo tres grandes responsables:
  1. En primer lugar, las propias fuerzas armadas, incapaces de reconocer que su actuación durante los años de dictadura no solo fue ilegal (no están llamadas a ocupar los cargos de gobierno bajo ninguna circunstancia), sino además que establecieron un régimen de terror en donde la violación de todos los derechos humanos fue una constante desde el primero al último día de esa larga noche de la historia.
  2. En segundo lugar (no estoy señalando un orden de importancia), el sistema político en su conjunto, que pactó con los militares a espaldas del pueblo la salida de la dictadura, y que luego votó la impunidad de todos los crímenes cometidos por el Estado durante esos años.
  3. Y en tercer lugar, el propio pueblo uruguayo (su mayoría, para ser más exactos), que llamado por dos veces a terminar con la impunidad, prefirió dejar todo como estaba, en una actitud tan cobarde y pusilánime que nos pinta de cuerpo y alma como sociedad.
En ese marco general, difícilmente podría haberse generado una verdadera inserción democrática militar. Muy distinta habrían sido las cosas si el sistema político hubiera actuado con dignidad y el Estado hubiese encarado desde un principio la actuación libre de la Justicia como cuestión principal. La depuración de las fuerzas armadas de sus elementos más inmundos e inhumanos, era una tarea de primer orden al retorno de la democracia, porque no hay democracia con criminales impunes y portando armas que el pueblo mismo pone en sus manos.
Si así hubiesen actuado, el pueblo los habría apoyado. Los pueblos en general responden a sus líderes, y si sus líderes actúan con cobardía y el pueblo los avala...
Ese fue el principio de todos los males, y el molde de actuación política de aquel entonces se mantuvo incambiado hasta hoy. Los sucesos de estos días no son otra cosa que la continuación de la impunidad y sus consecuencias. Los generales que integran tribunales de honor para juzgar a sus pares tienen la misma cabeza antidemocrática y enferma que los juzgados por ellos; los comandantes que hoy son destituidos fueron nombrados por el mismo que los destituye, y el comandante Feola que ahora designa Vázquez (¿y que lo destituirá?), y que se negó a condenar hechos sobre desaparecidos porque no sabe "si están confirmados o no", no surgen por generación espontánea. La impunidad continuará siendo impune.

miércoles, 27 de febrero de 2019

ATENDER LAS CAUSAS


(publicado esta semana en Semanario VOCES)
El problema de la vivienda es de múltiples causas, y como tantos otros, si se atacan los efectos y no las causas jamás llegan a solucionarse.
Uno de los factores es, desde luego, el económico, y es tal vez el menos difícil de superar, si se dispusiera de algo previo: voluntad política para destinar los recursos necesarios.
Cuando uno ve las acciones de gobierno, así como los proyectos de algunos pre candidatos, puede deducirse perfectamente cuáles son sus prioridades y en qué lugar está la vivienda.
Cuando un presidente plantea como buque insignia de su gobierno la construcción de viviendas a través del Plan Juntos, y destina una miseria en el presupuesto para hacerlo (al Antel Arena se destinaron tres veces más recursos que para la construcción de viviendas), promete construir 4 mil viviendas en cinco años (cuando el déficit es de más de 50 mil), pero apenas construye mil, entonces podemos evaluar en su justa dimensión cuál es la voluntad de solucionar el problema.
Si tenemos en cuenta las cifras que se manejan de lo que el estado uruguayo invertirá en obras al servicio de UPM2, alcanzaría para construir unas 80 mil viviendas (algo así como todo el déficit habitacional del país).
Pero además los asentamientos son consecuencia de una situación de pobreza y exclusión que afecta a amplios sectores de la población. Exclusión que consiste en condiciones como falta de empleo o empleo mal pago e inestable, falta de acceso a créditos, pobreza y marginación, etc.
Los pobres urbanos han aprendido a proveerse un hogar de la forma más a su alcance, aunque este sea precario e insalubre, porque además tienen otras necesidades más apremiantes y difíciles de resolver, como lograr un trabajo decente, atención de salud, alimentación vestimenta, y todo lo demás.
Hay experiencia suficiente, no solo en nuestro país, en el mundo entero, que muestran el fracaso de los esfuerzos por dotar de vivienda sin que existan condiciones sociales, de trabajo y de vínculos vecinales.
Por lo tanto, no se puede tener un enfoque que simplemente atienda a las consecuencias (la falta de vivienda). La causa del problema de la vivienda son la pobreza y la exclusión. La exclusión debe ser entendida en un amplio sentido económico, social y humano. Su principal característica puede ser la económica, pero incluye oportunidades y capacidades para labrarse un camino en una sociedad productiva, con empleo, educación y salud. Cuando hablamos de esto, hablamos de derechos humanos, ni más ni menos “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure [a ella], así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial [...] la vivienda." (Artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).


José Luis Perera








martes, 12 de febrero de 2019

EL CIRCO


(Publicado esta semana en Semanario VOCES)

La situación de algunos países hermanos estará, por cierto, en la agenda de discusión electoral en este año. Y lamentablemente no para esclarecer a la ciudadanía acerca de esos temas, sin duda importantes, sino porque cada tienda obtendrá sus réditos políticos al plantearlos.
Por cierto, el espectro de centro/derecha intentará presentar al presidente venezolano Maduro como a un dictador implacable y al Frente Amplio en su conjunto como el defensor de una dictadura (y explotando sus contradicciones internas).
Intentarán desde luego mostrar la situación económica venezolana como el futuro que nos espera de no cambiar el timón del gobierno en las próximas elecciones.
El FA – en el que no existen unanimidades respecto de la situación venezolana (para algunos sectores efectivamente Maduro es un dictador, y para otros es el líder del socialismo del siglo XXI, mientras que para la mayoría es un presidente que sería mejor que no existiera para no tener que defenderlo poniéndose colorados)- intentará a su vez mostrarse unánime en lo que tal vez sea la única coincidencia interna: la defensa de la libre auto determinación de los pueblos.
Por otra parte, el oficialismo hará un uso despiadado del viraje argentino y brasileño a la derecha, e intentarán asustar con la posibilidad de que un Bolsonaro o un Macri charrúa pase a regir los destinos de nuestro país si, por uno de esos desatinos que suelen tener los pueblos (que se equivocan cuando no me votan a mí), los uruguayos decidieran no revalidar la confianza en el progresismo.
Nada de eso es verdad, desde luego. El Uruguay no será una “dictadura” al estilo venezolano si se mantiene el progresismo en el gobierno; y si el socialismo del siglo XXI llegara a golpear las puertas de esta penillanura levemente ondulada recién lo hará tal vez un siglo después, siempre a destiempo, a la uruguaya.
Tampoco gobernará por acá un Bolsonaro partidario de la dictadura militar. Pero lo cierto es que esos temas son funcionales a ambos bandos, y desviarán la atención de lo que verdaderamente importa.
A nadie le interesa analizar las causas de fondo de esos fenómenos, porque en realidad a nadie le conviene. Llegar a las raíces de los problemas socavaría sus propios cimientos y verían temblar el lugar en donde están parados. Por eso es que solo se habla de las consecuencias. Porque lo que está mal es el sistema, y es eso lo que hay que cambiar, y desde luego ni unos ni otros tienen el más mínimo interés en hacerlo.
Mientras tanto, los pueblos siguen incrementando su hastío y padeciendo gobiernos, y los ciudadanos creyendo que depositando el voto en la urna luego de este circo habrán cambiado algo.
Los gobiernos en lo suyo: al servicio del capital.


José Luis Perera

martes, 29 de enero de 2019

DESAFÍO AL GOBIERNO A DEBATIR  ASPECTOS ECONÓMICOS DE UPM II


 

El gobierno omite cuidadosamente hablar con precisión de los aspectos económicos del proyecto de una nueva planta de celulosa de UPM a orillas del Río Negro.

Sobre esto hemos escrito abundante y detalladamente. Los datos que se han ido conociendo y que muestran la inconveniencia económica del proyecto son:




1) El ferrocarril UPM costará 2.498 millones de dólares (2.225 la PPP durante 15 años más 173 que desviaron en la última rendición de cuentas desde el fondo de estabilización energética con ese fin).

2) El traslado del puerto pesquero a Capurro más el viaducto encima de la vía férrea frente al puerto de Montevideo costará más de 200 millones de dólares.

3) UTE se comprom ete a comprar energía durante 20 años. No necesitará la misma, y si lo hace será por los perjuicios que ocasionan a la generación de las represas la obligación contractual de mantener un flujo mínimo en el Rio Negro para paliar la contaminación de UPM. Costo:
1.450 millones de dólares.
4) Uruguay (ROU en el contrato) se obliga a su costo a reforzar cuadros técnicos de DINAMA para acelerar la aprobación del proyecto. Costo desconocido, pero seguramente millonario.

5) Modificación de planes de estudio (nuevas carreras) en enseñanza técnica de tres departamentos según necesidades de la empresa. Costo desconocido, seguramente millonario.

6) Pago por estudios y control del proyecto ferroviario. Costo: 5 millones de dólares.

7) Dragado del puerto de Montevideo. Costo (a confirmar) 30 millones de dólares anuales.

Todos estos datos provienen de fuentes públicas escritas así como de declaraciones de autoridades del gobierno nacional.

Lo aquí enumerado supera los 5.000 millones de dólares. La empresa invertiría, si es que decide hacerlo, en total 2.400 millones de dólares (2.000 mi llones de euros).

Economistas han ejemplificado usos alternativos de ese dinero por parte del estado uruguayo, por ejemplo, invirtiendo en la construcción de viviendas de tipo económico, en zonas urbanas con servicios.

Con 5.000 millones de dólares se podrían construir más de 4.000 viviendas por año. Se generarían unos 6.000 puestos de trabajo permanentes. En 15 años se habrían construido 60.000 viviendas para unas 210.000 personas.

Desafiamos al gobierno nacional a un debate público frente a los medios de difusión para analizar estos aspectos.

Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus)
28 de enero de 2019.

A LA DERECHA QUE HAY LUGAR

(mi artículo de esta semana en Semanario VOCES) Aunque suene extraño, la fuerza más votada en las elecciones del domingo pasado fue...