jueves, 18 de diciembre de 2008

NO SE EQUIVOCÓ ANTES...SE EQUIVOCA AHORA



En Montevideo Portal, el publicista Esteban Valenti manifiesta que se equivocó y feo. Dice Valenti: “Hace dos semanas escribí que “Tenía confianza” que, finalmente, los frenteamplistas encontraríamos el camino para buscar la mejor fórmula para ganar las elecciones en octubre del 2009”. Yo creo que el publicista no se equivocó, porque efectivamente eso fue lo que sucedió: los frenteamplistas, en uso de nuestra soberanía y en un clima de unidad, iniciamos el camino para elegir la mejor fórmula (y el mejor programa) que nos permita ganar en primera vuelta las próximas elecciones. En cambio sí se equivoca ahora. Dice ahora que -luego del Congreso- “ha quedado demostrado un divorcio extremadamente peligroso entre las estructuras y la sociedad...”. No es así. En todo caso, el divorcio que quedó patente en el Congreso es el de algunos integrantes de nuestro gobierno con las estructuras del FA. Y eso por cierto que no nos alegra. Es algo que tendremos que tratar de evitar en nuestro próximo gobierno. Dice Valenti que “...ninguna de las propuestas de las “minorías” fueron tomadas en cuenta, ni en las negociaciones, ni en la plenaria...”. Y se equivoca nuevamente. Si no se hubieran aceptado las propuestas de la minoría, entre otras cosas no habría otros candidatos para competir en las internas en igualdad de condiciones, por ejemplo. Dice Valenti que “Había un derrotero trazado, acordado y negociado por tres grupos del FA y sus aparatos y no hubo nada, ni la mínima flexibilidad”. Se sigue equivocando el publicista. Hubo mucha flexibilidad, máxime si se tiene en cuenta las posiciones previas de quienes decían: “Soy yo o nada”. Pero además, parecería ser que –como siempre- la culpa la tienen los comunistas. En el pasado Congreso “Líber Seregni” se nos acusó de falta de flexibilidad para llegar a un acuerdo con el MPP y elegir a Constanza Moreira como presidenta del FA. Ahora se nos acusa de lo contrario, de haber llegado a un acuerdo con el MPP, pero parece que eso también es falta de flexibilidad. ¿Qué sería tener flexibilidad para algunos? ¿acceder a todo lo que ellos pretenden y dejar por el camino nuestras propias convicciones? ¿está mal que los grupos del FA negocien y hagan acuerdos? ¿o sólo está mal cuando esos acuerdos incluyen a los comunistas? Valenti dice también que se llegó a eso porque “se sabía perfectamente que del otro lado lo que había eran fuerzas y sentimientos auténticamente frenteamplistas y que nadie pondría en duda ni en peligro la unidad”. Ahora se equivoca aún más feo (llamémosle equivocación). El planteo de Valenti es divisionista: de un lado los auténticamente frenteamplistas y unitarios; del otro los malos (comunistas y tupamaros). En fin...patético...que se haga cargo de lo que escribe. Luego dice Valenti: “...pero lo más importante no es eso...lo más importante es que no le tienen confianza a la gente, creen que de esa manera impondrán su voluntad a los electores en junio. A puro aparato”. Se equivoca nuevamente. Tanta confianza le tenemos a la gente que no tenemos ningún problema en acceder a que otros compañeros se presenten a las internas en igualdad de condiciones. Por supuesto que no se le puede imponer nada a los electores, pero algunos (Valenti entre ellos) habrán tomado debida nota de que tampoco los grandes medios de comunicación, ni los politólogos ni las encuestas, pueden imponerle un candidato a los frenteamplistas. Luego dice Valenti: “Si aprobaron el pasaje de los cinco candidatos a las internas es porque no tenían ninguna otra posibilidad, porque no tenían potestades constitucionales para decidir otra cosa”. Se equivocó el publicista. El Congreso del FA es su máxima autoridad, y entre sus potestades está el elegir al candidato a presidente y vicepresidente. Por lo tanto, el Congreso sí podía decidir otra cosa. Quienes luego quisieran presentarse a las internas, estarían constitucionalmente facultados para hacerlo, pero sabiendo que lo harían por fuera de las instancias de la interna frenteamplista, con lo que ello implica.
Le molesta también a Valenti que se hubiera podido votar por más de un candidato (en realidad lo que le molesta es que eso haya dejado en tercer lugar a su candidato, pero no lo dice). Mi punto de vista es que eso permitió cosas positivas, como por ejemplo que los delegados pudieran votar por quien estaban mandatados a hacerlo por su Comité o grupo político, pero también por el que personalmente les resultaba más adecuado. A vía de ejemplo, en nuestro Comité fuimos con diez delegados y teníamos la decisión de votar por quién en el momento apareciera como el que tenía más votos (de esa manera colaborábamos a tomar una decisión en el Congreso). El acuerdo alcanzado por la Mesa Política, que permitía votar por más de un candidato, hizo que nuestros delegados votaran, además de por Mujica, por Astori, Carámbula y Daniel Martínez. Es decir, esa posibilidad también hubiera permitido que el candidato de Valenti obtuviera más votos (el publicista, que también es un analista político, tendrá que analizar por qué razón eso no sucedió). Dice Valenti que “...es fácil mantener la unidad y proclamarla desde las tribunas cuando no se deja ni siquiera pasar un aviso en un congreso y es absolutamente copado por la mayoría”. No se de cual Congreso habla Valenti, en el que yo estuve el único (único) sector que pudo exponer su posición sobre candidaturas ante todo el mundo fue Asamblea Uruguay. Ningún otro pudo hacerlo.
Más adelante Valenti sangra por una herida que se auto inflige: “Es posible que yo siga siendo muy ortodoxo, que siga recordando las épocas en que un solo partido tenía más del 65% de los delegados a un congreso y sacaba el 47% de los votos en las elecciones nacionales y nunca quiso imponer sus candidatos a los cargos comunes”. Se sigue equivocando. Eso no se llama ortodoxia; se llama grandeza. Pero no hay que confundir. Que se pueda tener ese tipo de actitudes, no quiere decir que necesariamente haya que tenerlas. No tiene ningún sentido que por el sólo hecho de tener la mayoría algún sector resigne cargos, para que no sea considerado una imposición. Por cierto, tampoco aceptamos la utilización de la mayoría como único argumento, pero no es este el caso.
Valenti dice que todo esto “...fue posible por el lento resecamiento de las estructuras del Frente, porque se creyó equivocadamente que con el gobierno y desde el gobierno se podía manejar la política”. Grueso error. Si algo demuestra el Congreso “Zelmar Michelini” es que las estructuras del Frente están más vivas que nunca. Numerosísimas asambleas analizando el documento -lo que dio como resultado infinidad de propuestas que lo mejoran sustancialmente y nos permiten ver el futuro gobierno con optimismo- y un clima de unidad en la toma de decisiones como hace tiempo no se veía, no es precisamente un resecamiento. Aunque le concedo razón a Valenti en la segunda parte de su afirmación. Es verdad, y esperamos que hayan tomado debida nota algunos compañeros: quien crea que desde el gobierno se puede manejar la política se equivoca. La política en el Frente Amplio se hace en los Comités de Base. Entre otras cosas, porque somos coalición y movimiento, y el movimiento no está en las estructuras de gobierno. Muchos apostaron a hacer política desde el gobierno, y ahora pagan las consecuencias. Valenti lo sabe y más adelante lo dice claramente, en la que quizá sea la única frase que comparto: “...fue posible por nuestra desidia...cuando miles y miles nos miramos el ombligo en nuestras casas. Tuvimos nuestro premio. Y si no nos despertamos a tiempo tendremos el premio mayor: una buena derrota en octubre, porque las elecciones no se ganan a publicidad y discursos, se ganan con gente movilizada, organizada y trabajando en serio. Y si no, a llorar al cuartito”. Ahí están los Comités de Base, son para eso, y allí son bienvenidos todos los frenteamplistas para trabajar por un nuevo gobierno del FA.

jueves, 11 de diciembre de 2008

NO HAY OTRA: EL CONGRESO DEBE DECIDIR



En pocas horas más dará comienzo el Congreso Extraordinario “Cro.Zelmar Michelini”. Dos son los temas que se definen en este Congreso: 1) el Programa que llevaremos adelante en nuestro próximo gobierno, y 2) los candidatos comunes que ocuparán la presidencia y vicepresidencia en ese próximo proceso.
Si bien el artículo 18 establece que “Como norma general se agotarán los esfuerzos políticos para lograr acuerdo en todos los temas que no sean de simple procedimiento.”, en el caso de que ese consenso no se logre, el artículo siguiente establece las diferentes mayorías por las que pueden tomarse las resoluciones (relativa, calificada, especial, de reconsideración).
Sobre el segundo punto, el Estatuto del Frente Amplio es muy claro, y sus disposiciones están contenidas en el artículo 84: luego de una serie de votaciones (que en esta oportunidad se obviaron), el Plenario Nacional elevará al Congreso la nómina de candidatos propuestos y los fundamentos de su propuesta. El Congreso tomará resolución por 2/3 de sus miembros.
Quiere decir entonces que desde el punto de vista estatutario la cuestión es muy clara: el Plenario Nacional propone los nombres al Congreso, y es este quien decide las candidaturas, por 2/3.
Ahora bien, desde que por vía de la reforma constitucional se estableció de forma obligatoria las elecciones internas en los partidos políticos, al menos una vez sucedió que a esas internas el Frente Amplio concurrió con dos candidatos (Tabaré y Danilo), con la salvedad de que uno de ellos (Tabaré) era el candidato “oficial”, y al otro se lo “habilitaba” a presentarse. De manera que esta es una situación que podría volver a plantearse en esta ocasión. Es decir, el Congreso podría llegar a aprobar una fórmula por 2/3 de votos (no descartamos el consenso, hay que seguir buscándolo hasta el último instante), y luego podría habilitar a otros candidatos que quieran presentarse en las internas. Hasta aquí, nada es extraño, estas cosas han sucedido y no tienen que preocuparnos, están dentro de las reglas de juego que nuestra fuerza política ha definido y que la ciudadanía toda se ha dado. Pero otras propuestas que andan en la vuelta sí nos preocupan.
EL PAPEL DE LOS COMITÉS DE BASE
El propio compañero Tabaré Vázquez ha planteado reiteradas veces lo que para las fuerzas de izquierda es algo esencial: un nuevo concepto de ciudadanía. “Para nosotros la ciudadanía es también participación –ha dicho–, es protagonismo de la gente en las cosas que hacen a la vida cotidiana. La democracia misma exige una dimensión consensuada y más participativa.” Y por otra parte, estos puntos de vista (que tienen que ver con ir más allá de la democracia representativa) el Frente Amplio los ha asumido desde su propia Declaración Constitutiva del año 71, en la que destacábamos “la necesidad de actuar coordinadamente en todos los campos de la acción política sobre la base de que atribuimos al pueblo, organizado democráticamente, el papel protagónico en el proceso histórico”. No hace mucho, el compañero Chiflet recordaba al general Arturo Baliñas –para citar una opinión entre otras de gran prestigio– que dijo: “El Frente será una fuerza popular organizada. Todos tenemos presente la necesidad de que el centro de gravedad se debe desplazar de las dirigencias a las bases, sin romper la relación que debe haber entre ambos sectores”. Y a quien le da nombre a este Congreso, a Zelmar Michelini, que habló del FA como un arma de lucha “con amplia participación popular: con bases organizadas y cuerpos opinando”.
¿Por qué decimos esto? Porque algunos compañeros vienen planteando con insistencia la idea de que el Congreso defina pasar a todos los candidatos en igualdad de condiciones a las elecciones internas. Es decir, que no haya un candidato oficial elegido por el Congreso. Y esto nos parece de todo punto de vista -y con el mayor de los respetos- un verdadero disparate. En primer lugar, porque no es estatutario. El artículo 94 define las competencias del Congreso, y el mismo establece en su literal b) Designar los candidatos únicos del FA a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, a propuesta del PN. Si el congreso estableciera que los candidatos no se designan allí, sino en las internas, estaría yendo contra el Estatuto. Pero fundamentalmente, las razones de mayor peso son políticas, y –desde nuestro punto de vista- tienen que ver con el papel de los Comités de Base en la estructura del Frente Amplio. Si las negociaciones en torno a las candidaturas han sido llevadas a cabo por los sectores políticos (y está bien que así sea), y luego la elección definitiva se hace en una elección interna abierta -en la que pueden votar incluso los no frenteamplistas- ¿qué papel estarían jugando en este tema los Comités de Base? Absolutamente ninguno. Y recordemos que el Congreso es la autoridad máxima de la fuerza política, y que fundamentalmente se trata de un Congreso de Comités de Base. Lo que significa que la autoridad máxima de la fuerza política estaría resignando nada menos que su facultad de elegir a quien llevará como candidato a la presidencia y vicepresidencia de la República.
Pero imaginemos por un instante que la propuesta tiene andamiento, y que todos los candidatos pasan a las internas en igualdad de condiciones. ¿Qué hacen los Comités de Base de aquí a junio del 2009? ¿Apoyan a todos los candidatos? ¿Hoy le dicen a la vecina que vote por fulano y mañana le dicen que no, que mejor por sutano, y pasado le dice que no, que vote por perengano? ¿o por el contrario, cada comité se pronuncia por uno de los candidatos? Estaría en su derecho, ¿no? De esa manera, podríamos llegar a tener a cien comités haciendo campaña por un candidato, cien por otro, cien por otro, y así sucesivamente. Lo que seguramente llevaría al descalabro total del Frente Amplio; grupos políticos haciendo campañas por separado, cada uno por un candidato diferente, y comités de base en lo mismo, todos contra todos. Un verdadero disparate. ¿O tal vez se pretenda una tercera opción? Tal vez lo que se pretenda es que los comités de base ni apoyen a todos ni tomen partido por ninguno, es decir, que pasen a una inacción total de aquí a junio de 2009, que la miren por TV. Un absurdo total, el adiós definitivo a lo que algunos consideran el pilar fundamental de la fuerza política, como el Gral. Licandro, que refiriéndose a los comités de base decía: “hay que crecer desde la base, la base es el fundamento, por algo se dice que es la base, el basamento, el fundamento de toda edificación, bueno la edificación política aparece afirmada en los comités de base que son los diferentes y conjuntamente los pilares del edificio que estamos edificando”. O como lo decía el compañero Wladimir Turiansky: “Si el movimiento desaparece, si se debilita, si deja de ser una parte activa y fermental del FA, éste sólo será un acuerdo de partidos, unidos en torno a un lema, todo lo fuerte que se quiera, con sustento en un “sentimiento” frenteamplista construido en un pasado “que ya fue”, pero correrá los peligros de los otros partidos, los tradicionales, también apoyados en un sentimiento “que ya fue” pero despojados de la argamasa democrática que sólo se genera en la base. Entonces seremos una fuerza de izquierda por su programa, es probable, pero no por la práctica de participación democrática sustancial a ese pensamiento.” De manera que, desde nuestro punto de vista, del Congreso debemos salir con una fórmula oficial, como mandan los Estatutos, si es por consenso mejor, si no, por mayoría. Y si otros compañeros quieren ir a las internas, habilitarlos, pero sabiendo que hay una fórmula oficial del FA, por la que trabajarán de aquí en mas todos los comités de base haciendo carne en la práctica aquello de “el pueblo unido jamás será vencido”, y no como consigna pintada en el frente de un comité.

NI MITO NI LEYENDA (publicado esta semana en VOCES, en el 50 aniversario del asesinato del Che)

Si un mito es una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que ti...