miércoles, 16 de julio de 2008

REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA EN EL PRIMER PUNTO DEL ORDEN DEL DIA



En los próximos días, el Frente Amplio comenzará a abordar los aspectos macroeconómicos del programa. Si hay una tarea de primer orden, y un compromiso ineludible para un futuro nuevo gobierno del Frente Amplio, es profundizar la disputa por la distribución de la riqueza. Lo que implica a su vez hablar del problema de la riqueza y de su concentración en pocas manos. Por cierto, no es un tema que incumba solamente al gobierno (aunque en buena medida, los instrumentos de política económica válidos para ello estén en manos del gobierno). No es una tarea que la podamos -ni la debamos desarrollar solos-, sino que necesita de la construcción de alianzas con sectores que históricamente han compartido con nosotros la lucha por las demandas populares y democráticas. No es descargando sobre el grueso de las capas medias el peso de las cargas fiscales, por ejemplo, que conseguiremos los aliados necesarios para esta batalla fundamental. Es necesario para ello contar con los trabajadores, con las organizaciones sociales, con los pequeños y medianos productores de la ciudad y del campo, con los pequeños y medianos empresarios, etc. Porque si la producción no se canaliza por aquellos que son los que comparten intereses de clase con nosotros, la riqueza no se va a distribuir democráticamente. Va a seguir concentrada y va a concentrarse cada vez más.
Por lo tanto, habrá que ver como mejoramos la reforma tributaria, que es mejor que lo que había, no tenemos dudas, pero que no va en el sentido de redistribuir la riqueza. Si a pesar de los instrumentos que nuestro gobierno viene aplicando y que supuestamente iban en el sentido de redistribuir –léase reforma de la salud, reforma impositiva, plan de emergencia y de equidad, etc.- no tuvieron ese efecto (las últimas estadísticas dicen que la brecha entre pobreza y riqueza ha seguido aumentando), entonces el problema está en otro lado.
Por otra parte, si no somos capaces de distribuir la riqueza a medida que la economía crece, probablemente ingresemos en el círculo vicioso que nos lleve a una nueva crisis y a injusticias aún mayores. Las cifras del crecimiento del PBI por habitante, comparadas con el crecimiento del ingreso por persona nos dicen que cada vez un sector más minoritario se beneficia del esfuerzo de todos los uruguayos. Si en el quinquenio 2003/2007 el salario prácticamente no varía (la variación es de 0,07 %) pero el PBI aumentó un 37,6 %, alguien, algún sector de la sociedad (que no es el de los trabajadores ni el de los jubilados) se llevó ese crecimiento de la riqueza generada.
POBREZA Y DESIGUALDAD
Tengamos en cuenta además la incidencia que en los últimos tiempos ha tenido en los sectores más pobres de la población el aumento del precio de los alimentos. En la medida en que los hogares más pobres son los que dedican mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos, el aumento de éstos incide en mucho mayor medida en esos hogares. El IPC -que mide la evolución de una canasta media de los hogares del país- no da cuenta de la evolución del poder de compra de los pobres, por la razón antes señalada. En 6 años el IPC aumentó un 78.9%, mientras que los precios de los alimentos se elevaron más del 103%. En el 2007 el incremento de estos últimos más que duplican a los anteriores. Y esto sin duda causa estragos en los hogares más pobres.
Sin embargo, hablar de superar la desigualdad y de combatir la pobreza no es lo mismo. Tanto la pobreza como la desigualdad son relevantes, pero la superación de una no involucra necesariamente el mejorar la otra. El ejemplo más claro es que si en una sociedad todos son igualmente pobres, la desigualdad sería cero. Y si de alguna manera, mediante una transferencia externa se pudiera lograr que alguien en esa sociedad superara su condición, se reduciría la pobreza pero aumentaría la desigualdad. Hecha esta aclaración entre distribución y pobreza, es conveniente recalcar que este artículo se ocupará solamente de la distribución.
ALGUNAS HERRAMIENTAS
Las medidas económicas más comúnmente mencionadas como idóneas para modificar la distribución del ingreso son las destinadas a la educación, los impuestos y el gasto social. Es indudable que las políticas de educación en los sectores de menores recursos incrementan la productividad y los ingresos de los beneficiarios. Sin embargo, este tipo de políticas requieren de un buen tiempo de maduración, y sólo tienen efecto sobre la distribución en el largo plazo. Entre las de corto plazo están los impuestos. Las políticas impositivas progresivas, que gravan más a los de mayores ingresos, generan recursos que luego pueden ser invertidos en políticas sociales en los hogares de menor ingreso permitiendo superar situaciones de pobreza y mejorar la distribución. Esto que en teoría puede funcionar, es cuestionable como vemos en la práctica. Porque ¿es posible llevar a cabo reformas impositivas lo suficientemente agresivas como para afectar la distribución de los ingresos? ¿Cuáles serían los costos de tales medidas? Y por otro lado, ¿tiene el gasto social un efecto real sobre la distribución del ingreso? En principio, hay estudios que demuestran que al combinar un impuesto regresivo como el IVA, que significa un porcentaje muy alto de la recaudación, y cuya base imponible afecta a toda la población, con un impuesto progresivo como el Impuesto a la Renta, que afecta a un segmento más pequeño de la población, las reformas impositivas no tienen ningún efecto sobre la distribución. Y no incide en la distribución porque los deciles más ricos de la población pagan una fracción menor de su ingreso por concepto de IVA que los deciles más pobres. Esto no significa restarle importancia a la cuestión de los impuestos, porque de todas maneras estos ingresos que tiene el Estado y que luego puede dedicar a políticas son los que si inciden en la distribución. Las políticas sociales sí generan una reducción significativa de los niveles de desigualdad. Y dentro del conjunto de las políticas sociales, aquellas destinadas a educación son las de mayor impacto en cuanto a su efecto distributivo.
Pero tanto para el actual gobierno, como para cualquier otro en el mundo hay algo que siempre es válido: En primer término, una estrategia de ingresos progresiva; esto es, que quienes más tienen más paguen, que quienes menos tengan menos paguen, y quienes no tienen nada, no paguen nada. En segundo término –pero tan importante como el primero- una estrategia de gastos igualmente progresiva; esto es, que quienes más tienen reciban menos beneficios sociales, que quienes menos tienen reciban más beneficios, y quienes no tengan nada, reciban todo.
En nuestra próxima nota abordaremos otros aspectos que tienen que ver con políticas distributivas de la riqueza, como pueden ser las políticas de subsidios, el control del capital financiero y otras.

jueves, 10 de julio de 2008

CAMBIOS AHORA Y PARA EL FUTURO


Todos sabemos que el Frente Amplio recibió un país que recién comenzaba a emerger de entre las ruinas y que además poco sabíamos de la experiencia efectiva de gobernar a nivel nacional. A pesar de todo, hicimos un muy buen gobierno, infinitamente mejor que los que este país había conocido, y sobre todo con una sensibilidad diferente, que escucha el reclamo popular. Eso sólo alcanzaría para reclamar al pueblo una nueva oportunidad. Esta vez para profundizar los cambios. Hoy tenemos un país bien diferente, un país que vamos a recibir saneado en su economía por nuestro gobierno, en un escenario en el que deberemos hacer todos los esfuerzos para que siga creciendo pero con equidad. Es decir, distribuyendo la riqueza generada por su gente.
Se ha logrado un crecimiento económico espectacular (7% anual), empujado por los precios internacionales de los productos que exportamos, hemos mejorado sustancialmente los índices de desocupación abierta y mejorado el salario real, producto de los consejos de salarios y la lucha de los trabajadores organizados. Hemos mejorado en materia de derechos humanos, y los resultados están a la vista, con buena parte de los principales responsables de la violación de los derechos humanos tras las rejas. Hemos atendido la emergencia social con el MIDES y sus diferentes planes, como habíamos reclamado desde hace años a los partidos tradicionales cuando estaban en el gobierno y como prometimos a la población si nos votaban.
DE AQUÍ EN MÁS
De lo que se trata ahora, es de profundizar esos cambios en algunos casos, y de modificar el rumbo en otros. Y para eso tenemos que poner a nivel de gobierno mucho esfuerzo e imaginación en la aplicación de medidas. Nuestro gobierno debe profundizar en la aplicación del programa vigente, porque no está todo hecho y porque mejorar los resultados obtenidos es lo que nos va a permitir llegar a fin de este período con un escenario favorable a la continuidad de nuestro proyecto de país. Porque las dificultades que estamos teniendo sobre todo en lo que tiene que ver con la distribución nos pueden poner en una situación compleja y a la vez paradójica. Tal vez estemos elaborando programa para el próximo período pero no tengamos la oportunidad de aplicarlo al no resolver adecuadamente la aplicación del que tenemos entre manos. Las luces amarillas se prenden por todos lados: aumento de los precios que no se han podido controlar adecuadamente y que presionan la inflación al alza; inflación que los trabajadores serán los primeros en pagar si no se acuerdan cláusulas gatillo en los consejos de salarios; los últimos datos del INE señalan una caída de 3,2% del poder de compra de los hogares uruguayos, no sólo por la reducción de los ingresos sino también por el aumento de los precios de la canasta básica, por más que en el largo plazo la tendencia es al aumento; la concentración del ingreso en el decil más alto y el descenso de la masa salarial con relación al PBI están indicando que la concentración del ingreso no sólo no ha cambiado sino que se ha ido incrementando y que es mayor aún que en el 2002. Estos datos debemos tomarlos como una advertencia. Si no procesamos cambios sobre estas cuestiones en lo inmediato, tendremos situaciones conflictivas en el mediano plazo, y eso sin dudas que tendría un impacto electoral negativo. Porque además todo esto se da en el marco de una crisis global que no para. Entonces apliquemos ahora la modificación de las franjas del IRPF, estudiemos posibles detracciones, hagamos que aporten los que más tienen, aumento del salario mínimo, diversificación de los certificados de importación para poder operar en la baja de precios, instalación de entes testigos, busquemos otras medidas, pero hagámoslo ahora. Los más necesitados no pueden esperar al próximo período de gobierno.
ELABORAR PROGRAMA
Y el Frente Amplio elaborando programa. Con el aporte de todos, de los sectores y de las bases, de los que militan en la fuerza política y de quienes actúan en el gobierno y pueden aportar toda la experiencia en el ejercicio del mismo, de los técnicos y de los no técnicos, de todos los que tengan algo que aportar en las instancias orgánicas del frente amplio. Se está trabajando en base a los mismos cinco ejes temáticos: "Uruguay productivo, Uruguay social, Uruguay innovador, Uruguay democrático, Uruguay integrado y Uruguay cultural", superando lo anterior con el agregado de la "experiencia" adquirida en el ejercicio del gobierno. Las treinta y dos unidades temáticas ya comenzaron a trabajar y de allí saldrá el documento base que contendrá "las grandes líneas programáticas" que será a su vez debatido por el congreso del Frente Amplio que sesionará en diciembre.
Habrá que ver entonces como podemos mejorar en materia de derechos humanos, porque falta todavía recorrer un trecho enorme en la medida en que aún no contamos con información necesaria sobre la localización de los cuerpos de los desaparecidos. Se deberá recoger la incontrastable realidad de que no puede haber punto final, como lo muestra la cada vez más importante columna de pueblo de los 20 de mayo.
Tendremos que ver las razones profundas de por qué las importantes mejoras originadas por el fuerte crecimiento económico no han cambiado la desigualdad de las últimas décadas, sino que por el contrario han generado una mayor concentración del ingreso. Y en ese sentido, como dice el compañero Roberto Conde, “tenemos que recurrir a los textos clásicos: el poder económico concentrado es un enemigo natural de la redistribución del ingreso, por tanto en esa redistribución del ingreso hay implícita una lucha por el poder, frente a la cual no hay que plantarse solamente desde el terreno del programa económico sino desde el terreno de la estrategia política”.
Y habrá sin duda que evaluar las experiencias de los planes de emergencia social y de equidad, para combatir con mayor eficacia los problemas de la indigencia y la pobreza que no hemos podido hacer descender a los niveles deseables pese a todo el esfuerzo desarrollado.
Tendremos que analizar como elaboramos en materia económica un proyecto nacional que defina una estructura productiva acorde con la inserción regional e internacional y que contemple la creación de empleos productivos y de calidad. Un proyecto que nos permita zafar, en conjunto con la región, de las relaciones comerciales que el mundo desarrollado nos impone, más interesado en nuestros recursos naturales y en imponernos sus recetas neoliberales que en ayudarnos a superar la dependencia.
Habrá que ver el crecimiento que estamos teniendo y si este va en el rumbo adecuado. Si seguiremos exportando fundamentalmente productos primarios, cuando en el mundo de hoy se exportan rubros más dinámicos, o si nuestra estrategia de país estará dirigida a la exportación de más valor agregado, con más empleo, con más contenido tecnológico. Y ni que hablar de la estrategia de país que indique los rumbos, que establezca cuánto debemos destinar a la forestación, cuánto a las agroindustrias, al software. Que le hinque el diente al tema de la extranjerización de la tierra, etc. De todas estas cosas intentaremos hablar en los próximos artículos.

jueves, 3 de julio de 2008

LOS BUEYES DELANTE DE LA CARRETA


Desde que el mundo es mundo, esa es la forma correcta de avanzar. Para un partido político de izquierda, el programa es un aspecto esencial en una contienda electoral. Son las ideas y los proyectos políticos los que definen la batalla en el terreno electoral. Es el programa el que identifica los problemas cotidianos de la gente y el que despierta el entusiasmo político por ese partido. Identificar esos problemas y encontrar los caminos para su solución es la única forma de lograr la movilización de la gente y obtener su adhesión por una causa. Afirmar que una elección no puede ser ganada con contenidos es una suposición lisa y llanamente equivocada. Aún admitiendo que los votantes que analizan minuciosamente el programa antes de tomar una decisión puedan ser los menos, y hasta la excepción. Porque nadie puede negar que para los electores es muy relevante la capacidad de los partidos para resolver los temas que consideran importantes. Desde nuestro punto de vista, de lo que se trata es de conjugar tres factores, todos ellos de importancia: La definición del partido, con su ideología y trayectoria, el programa electoral y la imagen del candidato. Pero no se puede sostener de ninguna manera que primero hay que tener una estrategia electoral y un candidato para ganar las elecciones y que luego recién veremos si hay que maquillar un poco el programa para que se adapte a ese candidato. Y eso, de cierta manera, es lo que algunos compañeros están planteando.
EL PLANTEO DE BARAIBAR
En una entrevista que le realiza “La Diaria” el día martes pasado, Baráibar expresa que no ve bien que se reúnan el Partido Socialista con la Vertiente o el Partido Comunista con el MPP para avanzar en coincidencias programáticas. Según el, lo primero es ver como vamos a ganar las elecciones. Luego recién ver si hay que ajustar algún punto del programa y los candidatos mas apropiados para llevarlo a la práctica. Pero por encima de todo está ganar las elecciones. Y lo explica muy claramente: “Puede haber un candidato “X” que interprete muy adecuadamente determinado programa, pero que después resulta derrotado en las elecciones de 2009, y el programa que se aplica en las elecciones de 2010 a 2015 no es el programa más a la izquierda que se pretendía, sino que es el programa restaurador de la coalición blanquicolorada”. Según el compañero, “No tenemos que enfrascarnos en un debate ideológico de si el programa tiene que estar más o menos a la izquierda. Esta discusión el FA no la tuvo en sus 37 años de historia”. Primero: el compañero Baráibar tiene muchos años en el Frente Amplio, tantos como el FA mismo, por lo tanto no puede decir que el FA nunca tuvo debate ideológico en torno al programa. El FA tuvo, tiene y tendrá debate ideológico sobre un montón de cosas; pero sobre todo acerca del programa. Es justamente ahí, en la elaboración del programa, en donde afloran a la superficie los temas esencialmente ideológicos. Segundo: nosotros también queremos ganar las elecciones. Y queremos ganarlas porque nuestra concepción es la de avanzar en democracia, y por lo tanto profundizar los cambios. Porque con nuestro gobierno del FA hemos tenido avances significativos en varios aspectos. Hemos avanzado sobre todo en lo que tiene que ver con los derechos humanos. También en el plano social, con los aportes fundamentales del Plan de Emergencia y de los Consejos de Salarios, que en definitiva significan un mayor equilibrio en las relaciones capital /trabajo en donde los trabajadores empiezan a tener una mayor fuerza y poder de negociación que la que tuvieron en las últimas décadas. También –esto hay que decirlo- se ha dado un crecimiento económico espectacular, con precios internacionales exorbitantes de los productos que exportamos, del arroz, de la carne, de la soja, etc. Y por otra parte, están en marcha las reformas de fondo que habíamos prometido en la campaña como lo son la de la salud, la impositiva y la de educación, mientras damos los primeros pasos en la reforma del Estado. Pero entendemos que hay más cambios por hacer y rumbos que modificar. Lo ya hecho debe profundizarse y hay que ver cuales son los rumbos que estamos tomando. Por ejemplo: el crecimiento que estamos teniendo, ¿va en el rumbo adecuado? Seguimos como a lo largo de la historia exportando fundamentalmente productos primarios, cuando en el mundo de hoy se exportan rubros más dinámicos, esto es, con más valor agregado, con más empleo, con más contenido tecnológico. ¿No tenemos que profundizar en una estrategia de país que indique los rumbos que debemos tomar? ¿Qué nos diga cuánto debemos destinar a la forestación, cuánto a las agroindustrias, al software? Pero además: ¿ya está todo hecho en cuánto al empleo? ¿Las estrategias en torno a ese tema, son las únicas posibles? Está bajando la tasa de desempleo, es cierto, fundamentalmente por el crecimiento económico, y esto es muy positivo. Pero ¿no serán necesarias otras políticas sectoriales y selectivas que estimulen la creación de empleo genuino y productivo? Porque no es únicamente el problema del desempleo; no debemos olvidarnos del porcentaje enorme de población ocupada que no figura en el BPS (trabajo “en negro”), más allá de los avances en ese sentido, de ese trabajo informal que no están incorporados ni al sistema de salud ni a la seguridad social. Y ni hablar del subempleo y del desempleo abierto. Entonces, ¿qué vamos a hacer con estas cosas? ¿vamos a dejar que las resuelva el mercado en un próximo gobierno del FA? ¿Vamos a dejar también en manos del mercado la redistribución de la riqueza? Esto es Programa. Y esto es lo primero.
DEFENDER LOS LOGROS DEL GOBIERNO
Baráibar dice que “Hoy, a tres años de gobierno, el FA no asumió a cabalidad el ser gobierno”. Y luego añade que “...al no asumir que somos gobierno, no hemos asumido la defensa del gobierno”. Dice además que “Hoy tendría que haber centenares de militantes que salgan a convencer a la gente en los barrios sobre la gestión del gobierno”. Y se queja de que eso no se está haciendo: “Vamos a los comités de base, a las coordinadoras, al plenario, a la mesa política, y es una larga lista de cuestionamientos, de observaciones o de desconfianza con relación a la gestión de gobierno”, dice el compañero de Asamblea Uruguay. Nosotros decimos que sí, que hay que resaltar los logros del gobierno. Y lo hacemos. Pero quienes piensan que con ese solo expediente nos aseguramos un próximo período, se equivocan de cabo a rabo. Si así fuera, Lacalle estaría todavía gobernando este país, porque nadie como el Partido Nacional defendió los logros de su gobierno. Según los blancos, no hubo mejor gobierno que el suyo en la historia del Uruguay como país, y lo siguen sosteniendo, pero la gente opinó otra cosa. Y nunca escuchamos a los colorados hacer otra cosa que defender los logros de sus gobiernos. Lo hicieron con mucha firmeza y convicción, y además con todos los grandes medios de difusión a su servicio para hacerlo. Pero la gente no es tonta. La gente sabe cuales son sus problemas cotidianos, los que tiene que afrontar a la hora de ir al supermercado, a la hora de parar la olla, y quien no comprenda esos problemas y no encare las soluciones podrá tener el mejor candidato del mundo, pero no ganará elecciones. Pero además –y esto también es importante- no hará avanzar la conciencia del pueblo para que lo acompañe en los cambios.
Para decirlo con palabras de Rodney Arismendi: “El Frente necesita afirmación. Primero, de su identidad, de su programa, de su razón histórica de existir, acompañado de la credibilidad de la gente y del enriquecimiento con las nuevas inquietudes y las nuevas respuestas a los problemas que la vida crea. Pero necesitamos un Frente en la calle; un Frente que nació en el 71 como opción transformadora, revolucionaria, con un compromiso político, una declaración de principios y un programa, y que no apareció como fuerza integrable al sistema y dispuesta a entrar en la sala de la buena sociedad” (*)

(*) Rodney Arismendi: Mejorar el FA; no alterar su esencia transformadora. Revista Estudios Nº120

CUARTA REVOLUCIÓN CON INVERSIÓN DE CUARTA

En el marco de la Semana de la Industria 2017, la ministra Carolina Cosse, se refirió a lo que calificó de “continuación de la cuarta rev...