jueves, 14 de septiembre de 2017

HERIDAS DE CONSIDERACIÓN


(publicado esta semana en VOCES)

Finalmente Sendic le abarató los costos políticos del berenjenal en el cual él mismo había metido al FA.
El Plenario se encontraba en un gran problema. El desprestigio creciente del vicepresidente, más el informe del Tribunal de Conducta Política (TCP) ponía al Plenario Nacional ante la alternativa nada sencilla de sancionar (o no) a uno de sus más encumbrados dirigentes, en incluso ante la casi obligación de pedirle la renuncia.
En caso de no sancionarlo, estaría desautorizando la opinión del TCP, lo que probablemente habría significado la renuncia de sus integrantes, así como la del presidente del FA Javier Miranda. Habría quedado además el FA desprestigiado como fuerza política, al no ser capaz de establecer los límites de la ética y el decoro en sus representantes en cargos públicos. Máxime teniendo en cuenta que como fuerza política no había actuado, sino que el propio Sendic fue quien pidió someterse al Tribunal.
En caso de que hubiera sancionado a Sendic, y este hubiese cumplido con su promesa de permanecer en el cargo pese a todo, se habría visto cuestionada no solo la autoridad del TCP, sino también la del Plenario Nacional (máximo organismo entre Congreso y Congreso), y el gobierno se habría visto enfrentado a la situación de tener un vicepresidente que no era aceptado ni por la oposición ni por su propia fuerza política, con el consecuente desprestigio y desgobierno de aquí al final del período.
La renuncia de Sendic evitó estas situaciones dramáticas y complejas para el FA, y el asunto se saldó con una declaración (no hubo sanciones de ningún tipo) en la que apenas se toma nota de la promesa de renuncia del vicepresidente, se respalda lo actuado por la institucionalidad frenteamplista, habla de la unidad, y se llama a los frenteamplistas que estén en cumplimiento de funciones de gobierno a ser "celosos guardianes y atentos vigilantes " de sus funciones y a "velar fielmente por la unidad, integridad y los valores" de transparencia, honestidad y ética en la gestión.
Una salida inesperada por lo sencilla, sin duda. Un accidente que se preveía con varios muertos y heridos terminó sin mayores consecuencias, con apenas algunos lesionados de consideración (más allá del cadáver político del propio Sendic, que ya lo era antes del Plenario).
Habrá que ver de aquí en más cuál será el papel de quien suplante a Sendic en la vicepresidencia (todo indica que será Lucía Topolansky), de como será su relación con la oposición y con el presidente y si será capaz de mandarse menos macanas que su antecesor (ya arrancó con un gol en contra ya que fue la única persona en este mundo que vio el título de Sendic).
El daño más grave es hacia la interna, que ha sentido el impacto, y habrá que ver hasta donde las acusaciones cruzadas de traición y otros adjetivos que se escucharon por estos días y las heridas que dejaron puedan cicatrizar. No será fácil, por más que los frenteamplistas insistan en la manida unidad. Hay gente a favor y en contra del TCP, a favor y en contra de Miranda, a favor y en contra de Sendic. Faltan varios capítulos en ese aspecto.

viernes, 28 de julio de 2017

EL OPORTUNISMO POLÍTICO


Cuando salió a la luz pública la mentira de Sendic acerca del ya famoso célebre título adornado con medallas de oro, fuimos muchos los que lo condenamos por su conducta alejada de toda ética.
Lo condenamos sin pruebas? No, las pruebas estaban allí a la vista, las había brindado el propio Sendic que había dejado en su trayectoria un reguero de mentiras al respecto para luego desmentirlas él mismo ante las preguntas directas y sin vueltas de una periodista con ovarios.
Sin embargo, cuando el asunto llegó al órgano máximo del FA, el Plenario Nacional, la enorme mayoría de la dirigencia frenteamplista cerró filas para proteger al mentiroso. Lo hacían porque estaban convencidos de que Sendic era inocente y una víctima de ataques injustificados de la derecha y los medios? No, está claro que no, la mentira de Sendic era demasiado obvia. Lo estaban defendiendo a él porque a un compañero se lo protege? Si eso fuese así, lo sería hasta el final.
La dirigencia frenteamplista defendió a Sendic, en ese momento, porque creía estar defendiendo al FA. Su ceguera política les impedía ver que el efecto era el opuesto, que protegiendo a un mentiroso se estaban haciendo cómplices de la mentira y de la falta de ética. Ni hablemos de la senadora Topolansky que manifestó haber visto el título, que eso ya es para el libro Guiness de la inmoralidad (junto al diputado de la 1001 que dijo luego del Plenario, en su cuenta de facebook, que quienes habían ofendido a Sendic deberían pedir disculpas luego de sus explicaciones).
No solo se hicieron cómplices de la mentira y la falta de ética, sino que por añadidura acusaron a la oposición y a los medios de querer desestabilizar las instituciones, intentando confundir al Sendic político, al Sendic persona, con la institución Vice Presidencia, que obviamente no son los mismo. Y quien hace daño a las instituciones es quien ocupándolas las utiliza en su provecho personal.
Digámoslo también y muy claramente: no todos los sectores votaron la declaración de aquel Plenario. Hasta donde sabemos, ni Asamblea Uruguay ni el Nuevo Espacio lo hicieron. Porque tenían claro que Sendic mentía? Probablemente. Pero entonces, por qué no llevaron el caso al Tribunal de Conducta? Por la misma razón que los demás, por oportunismo político.
Sin lugar a dudas, mentir, y hacerlo en forma tan descarada cuando uno es un político que ocupa un cargo por demás relevante, es un asunto ético que debería ser combatido con firmeza para desterrarlo de la actividad política. Sin embargo, el Tribunal de Conducta del FA, cuyo papel es precisamente ese, y que puede actuar de oficio, no hizo absolutamente nada. Esa es la triste realidad. Y digo triste porque se supone que allí está lo mejor de esa fuerza política.
Ahora, y a partir de la compra de un colchón con la tarjeta corporativa de ANCAP (parece que para muchos comprar un colchón o un equipo deportivo es infinitamente más grave que mentir) en una nueva muestra de oportunismo político del peor, diferentes sectores del FA han comenzado a desmarcarse del bochorno que ellos mismos crearon.
Este lunes la Vertiente Artiguista emitió un comunicado en el que indica que el Frente Amplio, como organización política, debe "tomar las decisiones que correspondan en relación a eventuales conductas inapropiadas por parte de dirigentes y gobernantes". También el PDC hace lo propio y dice que cuando las “prácticas y errores” de los gobernantes pasan límites que “quiebran la credibilidad y la confianza pública, hay que tomar decisiones”.
Sí, muy bien, y tuvieron que esperar hasta hoy para darse cuenta?
El propio presidente de la república Tabaré Vázquez le dio su apoyo explícito a Sendic sabiendo perfectamente que mentía, y ahora a comenzado a dar señales de que estaría dispuesto a aceptarle la renuncia. Claro, en este caso es entendible, era un mentiroso que protegía a un mentiroso. Pero hasta ahí llega la solidaridad entre colegas.
Por si fuera poco el bochorno de la dirigencia, buena parte de la militancia frenteamplista ha dado muestras de una obsecuencia a prueba de pruebas, defendiendo lo indefendible primero, y ahora pidiendo que también se hable de la corrupción de sus rivales políticos, como si ello suavizara la propia.
En definitiva, un espectáculo patético que muestra a las claras que la corrupción, la mentira y la politiquería está en todos lados. No es lo mismo que decir que todos son iguales, que no se mal interprete. Hay gente muy bien intencionada y muy respetable en la política. Generalmente se terminan yendo para su casa. Voy a mencionar solo a uno en nombre de todos ellos: Guillermo Chifflet.

miércoles, 19 de julio de 2017

NI VÍCTIMA NI INGENUO (publicado esta semana en VOCES)


La aseveración de Sendic: “si es de izquierda no es corrupto, y si es corrupto no es de izquierda”, es falsa (como tanta cosa que ha dicho). La gente es corrupta o no lo es, y no depende de su orientación política. Hay gente en la izquierda que es absolutamente corrupta (ver cuantos petistas hay metidos hasta el cuello en los escándalos del lavajato y el mensalao), y hay gente de derechas que es muy honesta.
Por lo tanto, no pongo las manos en el fuego ni por Lula ni por nadie. Los hechos están ahí: el PT está mezclado con el PMDB, el PSDB, el PP y otros de la misma calaña, en un enorme proceso de corrupción.
Esa alianza y otras, más o menos coyunturales, que Lula se vio obligado a tejer para garantizarse una gobernabilidad que le permitiese sacar adelante su Presidencia, fue el peaje que los poderes fácticos le impusieron; y no es retórica. Los votos que Lula consiguió durante años para sus propuestas legislativas se obtuvieron a cambio de dinero. En algo así de ‘simple’ consistió el mensalao, el gran escándalo de corrupción que azotó las presidencias de Lula (2003-2010).
No es útil defender a las personas por lo que dicen sino por lo que hacen. Y lo hecho por Lula y el PT deja mucho que desear. Dicen que “el que se acuesta con niños amanece mojado”. Muchos de los corruptos comprobados que están ahora en el gobierno Temer, fueron también parte de los gobiernos del PT, son sus aliados. La dirección del PT traicionó el sueño de la clase obrera brasileña al resolver gobernar el sistema junto con la burguesía y para la burguesía.
Que A planee hacer B, no significa necesariamente que todos los B son producto de la acción de A. Lo que quiero decir es que la derecha internacional siempre estará coordinando acciones para echar abajo gobiernos progresistas o de izquierda, así como las izquierdas siempre estarán coordinando acciones para luchar contra los gobiernos de derecha (las izquierdas internacionales también coordinan sus acciones, no otra cosa es el Foro de San Pablo, por ejemplo). Pero las caídas de estos gobiernos no necesariamente son el producto de estas coordinaciones. Muchos caen por su propio peso, porque no cumplen con sus promesas, porque se muestran incapaces de transformar lo que se suponía que iban a transformar, porque se corrompen, etc.
Quien quiera adjudicar la condena de Lula a una venganza de la derecha, a un producto de la lucha de clases, debería tal vez explicar por qué el mismo juez que lo condenó metió preso a Odebrecht antes que a Lula.
El juez federal Sergio Moro condenó a Marcelo Odebrecht a más de 19 años de cárcel por corrupción pasiva, lavado de dinero y asociación para dilinquir, culpable por el pago de millones de dólares (durante el gobierno de Lula) en sobornos a funcionarios de Petrobras (empresa del estado) a cambio de obtener contratos e influencia.
Tampoco es una maniobra para evitar que Lula sea candidato, ya que no tiene ningún impedimento para serlo. Las cortinas de humo funcionan para aquellos que están dispuestos a no ver; si pretendió serlo, con los trabajadores brasileños no ha funcionado, ellos están dando batalla contra las medidas del gobierno de Temer; curiosamente (o no tanto) Lula ha estado ausente de esas luchas.
José Luis Perera

domingo, 2 de julio de 2017

PROGRESISTAS


Hay algunas constantes características de los votantes y militantes oficialistas, que pueden ubicarse en tres grandes grupos (algunos más grandes que otros).
a) los que consideran que los gobiernos progresistas de los últimos 12 años son lo mejor que le ha pasado al país en toda su historia, y que lo que queda es asegurar y profundizar los cambios que se han generado en estos años;
b) los que entienden que se han hecho cosas buenas pero que también son evidentes los desastres tanto de gestión como de política económica y hasta morales y éticos, y si bien defienden lo hecho, critican y protestan abiertamente contra lo que está mal;
c) los que llevan una procesión interna que les dice que las cosas no están para nada bien, pero que no critican abiertamente, y reclaman a quienes sí lo hacen que además hagan propuestas, que no basta con criticar sino que hay que proponer alternativas.

VEAMOS

EL GRUPO a)
No me voy a detener demasiado en el primer grupo. Su forma de ver la realidad es más bien la de un hincha de fútbol, son camiseteros y no hay forma de hacerles comprender que el país no comenzó cuando llegó el FA al gobierno. Aplauden todo lo que venga de su gobierno y de su fuerza política sin detenerse demasiado a analizar si está bien o está mal; si lo hizo el FA en el gobierno está bien, si no tienen argumentos para defenderlo aguardan pacientemente a que vengan de arriba, y aunque sean una guarangada lo repiten cual si fueran las sagradas escrituras.
Cito a mi amigo Eduardo Ancho: Socialmente y mirando con objetividad, más allá de cada una de nuestras peripecias personales, nuestro país está mal. Somos hoy más vulnerables, hemos envenenado peligrosamente el agua, el aire y la tierra, nuestra soberanía está en cuestión, jamás la extranjerización de la tierra ha llegado a los actuales niveles, un alto porcentaje de los trabajadores tiene ingresos equivalentes a un tercio de la canasta familiar. Pero una cantidad de bienes, antes vistos como lujos o ni siquiera existentes, constituyen un espejismo que confundimos con la realidad. Hay mas autos y posibilidades de llegar a más cosas, ya que a través de sutil propaganda, combinada con un tremendo descenso de precios por incremento de la productividad, el capitalismo se nutre de voraces consumidores que de cualquier forma buscan acceder a la felicidad en lugares diseñados par comprar, en los dominios del Dios MERCADO. Esta nueva religión ha encontrado adeptos por todos lados y no parece compatible con los clásicos postulados de izquierda, como la justicia social, el rechazo a la explotación y la igualdad, percibidas hoy casi como reliquias del pasado”.
Prefieren hablar de otra cosa, en especial de las cosas malas que sucedieron hace más de doce años, cuando el FA no era gobierno. NO importa si esas cosas son archisabidas, o si los episodios pasaron por la justicia como corresponde y ya se expidió; la cuestión es no hablar del presente. El mensaje es el siguiente: antes era igual o peor.
Este grupo seguirá votando e hinchando por el FA pase lo que pase, porque no están dispuestos a cuestionar ni a cuestionarse.


EL GRUPO b)
Son un grupo absolutamente necesario; son los que pueden hacer pensar a los del primer grupo, puesto que critican desde adentro y son naturalmente escuchados (aunque muchísimas veces son tildados de “traidores” por los del grupo a, por atreverse a cuestionar a su partido y a su gobierno).
Tienen claro que la única forma de avanzar es la crítica y la autocrítica, la corrección inmediata del rumbo cuando la dirigencia apunta hacia otro lado, cuando se desconocen los lineamientos colectivos y se llevan adelante proyectos y ambiciones personales.
No son camiseteros, y son capaces de ver con ojos críticos para deslindar lo que está bien de lo que está rematadamente mal.
Su permanencia como militantes y/o votantes del FA estará determinada por el grado de recepción a sus demandas y por parte de la dirigencia, el gobierno y sus compañeros de ruta.
Obviamente, muchos de ellos son también partidarios de la teoría del “mal menor”, por lo que seguirán votando al FA de cualquier modo ante la eventualidad de que este pierda el gobierno. No perciben que con esa actitud hipotecan cualquier posible cambio, ya que mientras el FA siga ganando elecciones seguirá por el mismo rumbo (justamente por eso, porque le asegura ganar elecciones que es su único objetivo).

EL GRUPO c)
Es el más sufrido. Saben que esto que está haciendo su fuerza política en el gobierno no tiene absolutamente nada que ver con lo que eran sus sueños, que el rumbo era hacia el sur y el barco rumbeó directo al norte desde el principio.
Les duele en el alma lo que ven, pero su amor por el FA les impide hablar abiertamente de lo que está mal, consideran eso una traición a sus principios. Son los que proclaman que “los trapos sucios se lavan en casa”. Creen que muchos compañeros dieron su vida, fuero torturados y desaparecidos por querer llevar adelante este proyecto, y creen que abandonarlo es abandonarlos. No se dan cuenta de que dieron su vida por otro proyecto radicalmente diferente; no por esto. Sufren en silencio los desastres de su gobierno. Saben que ellos querían una reforma agraria y que su gobierno amplió los latifundios y extranjerizó la tierra; saben que estaban contra el capital financiero y tienen que sufrir la bancarización obligatoria de su gobierno; son antiimperialistas y tienen que sufrir que su gobierno le proteja las inversiones al imperio o quiera un TLC hasta con los marcianos si fuera posible.
Cuando alguien critica, reclaman propuesta. Es una especie de grito desgarrador que significa algo así como: “ya se que esto es una mierda, proponeme algo y me salgo”.
No se dan cuenta que la propuesta existe desde hace décadas, que no hay que inventarla, que está en los propios documentos fundacionales del FA, que solo hay dos caminos: o se obliga a sus dirigentes a girar 180 grados, o se abandona definitivamente el proyecto traicionado y se empieza a construir algo nuevo.

OTROS
No hay que engañarse, existen obviamente otros grupos. Están (y son legión), los que están absolutamente conformes con lo que hace este gobierno, sin tener ninguna camiseta puesta, simplemente porque se ven favorecidos con sus políticas. Cambiarán si un día este gobierno los deja de favorecer.
Están (y son legión) los votantes conservadores, que esto es lo que quieren. De los tres o cuatro partidos conservadores que existen en la oferta electoral, eligen este porque consideran que hace mejor las cosas. No quieren ni en sueños ningún cambio que signifique riesgos a su buen vivir. No les hagan olas.

miércoles, 21 de junio de 2017

ES LO QUE SOMOS (publicado esta semana en VOCES)


Me resisto a analizar el episodio de las bicicletas en términos de quien tuvo razón (ninguno la tiene).
Nuestra sociedad se parece cada día más a una selva (donde reina la ley del más fuerte). El tránsito es solo una muestra muy visible de esto. La ley de la selva, la ley del más fuerte (o la ley del revólver, ahora que algunos quieren volver a la ley de duelo para resolver problemas de honor), son lo contrario a una sociedad, la que debería estar organizada en torno a principios, valores e ideales, como pueden ser la solidaridad, la justicia, la razón, etc.
La forma de ser de una sociedad se va conformando en torno a una multiplicidad de factores de la vida cotidiana: el maltrato en el transporte, las veredas en mal estado, la despersonalización de la atención telefónica con contestadoras y musiquitas, la explotación laboral, la radio a todo volumen en el ómnibus, el pungueo diario en las calles, el abuso de los precios, la prepotencia en el tránsito, etc.
El tránsito en nuestro país es una muestra clara de lo que es nuestra sociedad. Allí se ve claramente la falta de respeto por las normas, el individualismo, la falta de solidaridad, la prepotencia, la viveza criolla, la violencia a flor de piel y hasta cierto instinto asesino. 
Las bicicletas son un vehículo más en la calle, y tienen que circular cumpliendo normas debidamente establecidas. Sin embargo, los ciclistas reconocen que casi ninguno las respeta, aunque prefieren diluir su responsabilidad apuntando a la prepotencia (indudable) de los automovilistas. Como si la cuestión se redujera a una pelea por la supervivencia en la selva del tránsito capitalino.
Así somos los uruguayos. Festejamos nuestra viveza y nuestra impunidad. Nos regocijamos de evitar un gol con la mano, y nos enojamos si no dejan impune a nuestro crack que mordió al rival. Porque nos hemos acostumbrado a la impunidad y a la viveza. Somos ese jugador y somos el político que se compra cosas para sí con la tarjeta corporativa. Somos el que quiere arreglar las diferencias a los tiros, como barrabravas en el estadio. 
Y somos también el que se afana la guita de los demás, a través de un cambio o sin él. Somos el ministro de defensa promoviendo que la población se arme para defenderse, el productor rural que fumiga sobre la gente, el milico que prepotea en la comisaría, el que se saltea la cola, el que te pasa por la derecha, el que circula por la izquierda tan campante, el que te basurea en las redes sociales, te putea y después te elimina, los que linchan a un niño por el robo de un celular, y todo eso junto.
El aumento del parque automotor es una mínima parte del problema; el problema es el aumento de la grosería, de la prepotencia, del individualismo, del “hago la mía” y los demás que se arreglen.
No somos lo que parecemos. Ni tan democráticos, ni tan derechos ni tan humanos, ni tan solidarios, ni tan igualitarios. Somos frustrados y temorosos, egoístas y discriminadores aunque no lo admitamos. Somos eso que nos devuelve el espejo de la prensa a diario; lo que hacen y dicen “los otros”.
No solo la equidad depende en gran medida de la educación; la convivencia civilizada también.

José Luis Perera

miércoles, 7 de junio de 2017

RED DE INTELECTUALES, ARTISTAS Y MOVIMIENTOS SOCIALES EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD ¡CON LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA POR SIEMPRE! ¿Quién acusará a los acusadores?

Respuesta al comunicado de intelectuales contra el proceso bolivariano de Venezuela

Bajo la implícita formula del “yo acuso” y unas horas antes de la reunión de la OEA en la que se discutiría nuevamente la intervención en Venezuela, más de una centena de intelectuales y académicos latinoamericanos, europeos y norteamericanos, firmaron recientemente una solicitada titulada “Llamado internacional urgente a detener la escalada de violencia en Venezuela”. Dicha solicitada constituye toda una declaración de principios de su posición respecto a la coyuntura bolivariana, elaborando diagnósticos, atribuyendo responsabilidades, y prescribiendo una salida a la crisis que tiene lugar en el país caribeño.

No ofenderemos la inteligencia ni la moral de los suscribientes (algunos verdaderas “vacas sagradas” del mundo académico crítico) poniendo en tela de juicio su compromiso político o sus competencias interpretativas. Asumiremos cada afirmación de la solicitada como lo que es, como una tesis errónea sobre el acontecer del proceso bolivariano de Venezuela. Y como tal, la someteremos a análisis, dando cuenta de que también los acusadores pueden y deben ser acusados. También los intelectuales, además de pontificar desde las encumbradas alturas de las academias, deberán dar cuenta de sus aciertos y sus errores en este dramático impasse continental, que bien podrá significar la clausura conservadora de un ciclo político ascendente, o bien el remanso previo a una eventual segunda oleada progresista y de izquierda en la región. Una derrota de las clases populares latinoamericanas no dejará de salpicar a los intelectuales en su prescindencia orgánica, en su incapacidad pedagógica, o en sus desinteligencias a la hora de calibrar juicios certeros. 

El concepto de “guerra de cuarta generación” o de “guerra de baja intensidad”, es mucho más que una hipérbole para señalar la intensidad de una coyuntura específica. Es, más bien, la descripción de toda una estrategia insurreccional del imperialismo norteamericano para roer la joya más dura de la corona: la porfía de una revolución venezolana que, como ha hecho la cubana, viene a ofender nuevamente las aspiraciones virreinales de Estados Unidos respecto de su patio trasero. Más aún si consideramos la vital importancia económica y geopolítica de Venezuela para la reciente administración republicana de Donald Trump. Demostrada está la capacidad venezolana de religar a las experiencias progresistas y de izquierda y de tensionarlas hacia los límites de lo posible con una audaz política de integración latinoamericana, así como su control soberano sobre importantes recursos estratégicos tan caros a los proyectos de desarrollo de los países centrales como el petróleo o la biodiversidad. Sólo Venezuela, partera de este nuevo ciclo histórico, puede, con su caída, sellar su clausura irremediable. Así lo ha entendido Estados Unidos, más no así, pareciera, algunos de nuestros más prestigiados académicos.

Venezuela parece encontrarse en el preciso y doloroso tránsito entre dos de las etapas analizadas por Antonio Gramsci en sus análisis de situación y correlaciones de fuerza (es decir, en el análisis del grado de organización, autoconciencia y homogeneidad alcanzados por grupos sociales antagónicos). Hace tiempo que Venezuela se desplazó eficazmente de un momento meramente económico-corporativo hacia un momento político, con la formación de una identidad popular común al conjunto de las clases populares (el chavismo) y con su confrontación global con las clases dominantes. El fallido golpe de estado de 2002, el desbaratado paro petrolero, y la asunción de un socialismo para el siglo XXI señalan este derrotero. Ahora bien, este momento político sostenido hasta el 2013, y su consiguiente empate hegemónico entre bloques sociales, comenzó a desmoronarse con la muerte de Hugo Chávez Frías y se consumó con el cierre del cerco internacional tras la derrota electoral del kirchnerismo en Argentina y con el golpe institucional a Dilma Rousseff en Brasil. El tercer momento analizado por Antonio Gramsci, el inevitable momento político-militar al que nos estamos precipitando, fue, paradójicamente, alcanzado no sólo por la radicalización endógena del chavismo, como por la reacción envalentonada de una derecha local y trasnacional dispuesta al más descarnado de los revanchismos.
       
Ahora bien, analizar este momento político-militar en ciernes, implica considerar que las guarimbas de la oposición, el asesinato de referentes chavistas en el campo y en la ciudad, la infiltración incesante de paramilitares colombianos, la formación de milicias bolivarianas, el fortalecimiento de la unión cívico-militar y el patrullaje militar de las costas venezolanas por las potencias emergentes, son mucho más que testimonio de la desbordada pasión caribeña. Son, en cambio, síntomas de toda una etapa que amerita categorías de análisis específicas, para entender la radicalización militarista del imperialismo norteamericano en su largo pero irrefrenable declive global. En nuestra opinión, ignorar la dimensión de este proceso lleva a análisis superficiales que intuyen derivas autoritarias, presuntos autogolpes, o militarizaciones ociosas de la clase política de los gobiernos latinoamericanos. Siempre bajo la óptica de intelectuales propensos a describir “déficit” de democracia por estas latitudes, siempre con la vara de concepciones eurocéntricas y pretendidamente universales sobre lo que ha de ser lo democrático. 

Por supuesto que hay un proceso de militarización y una escalada de violencia, pero lejos de ser el resultado de factores internos, esta militarización es permanentemente inducida por la agresión imperialista en todos sus niveles (diplomático, político, económico, militar, mediático, financiero). ¿O debemos enumerar acaso los golpes de estado en Honduras, Paraguay y Brasil que anteceden la presente arremetida? De nada valen las groseras teorías de los dos demonios para analizar las causas de la violencia venezolana: ¿o qué significa entonces el “origen complejo y compartido de la violencia” señalado por la solicitada? ¿O la identificación, aparentemente simétrica, de “extremistas” de derecha y totalitarios de izquierda, que redunda al finalizar el texto en el señalamiento de un único e inaudito responsable de la violencia: ¡el estado y el gobierno bolivariano! ¡Justo quienes insisten en una estrategia de paz!¿Qué deberían haber hecho, según estos intelectuales, Fidel Castro y los revolucionarios cubanos ante la invasión de Playa Girón? ¿Sentarse a parlamentar con diplomáticos inexistentes mientras las bombas atronaban en Bahía de Cochinos? ¿Enfrentar con papeletas electorales los fusiles de los mercenarios? ¿Peticionar cautamente ante la OEA?

El más elemental de los análisis críticos ha de ser capaz de separar la paja del trigo, de distinguir la violencia fundante y la mera violencia reactiva de las clases y los gobiernos populares, y de entender, como Antonio Gramsci, que no hay resolución pacífica o democrática (en el sentido estrictamente liberal del término) a la lucha de clases. Tarde o temprano las clases dominantes, en su impotencia electoral, acudirán a golpes blandos comandados por las corporaciones judiciales o mediáticas, y cuando también estos se muestren inútiles, harán sonar nuevamente la hora de la espada.

Por eso, la pretendida mirada “más allá de la polarización”, ese vano intento de otear una realidad límpida tras las nieblas de una lucha política sin cuartel, se demuestra imposible. Se trata, nuevamente con Gramsci, de “tomar partido”, lo que no significa apoyar enceguecidamente a un proceso político o a su conducción eventual, sino de elegir el campo desde el que se enuncian las críticas y desde el que se cumplen las tareas específicas de la praxis intelectual. El intelectual “orgánico” no es un modelo de intelectual de izquierda, sino el único en sentido estricto: es decir, aquel que reflexiona en conjunto, codo a codo, sin la mediación de pedestales odiosos, con los sujetos populares organizados. No deja de resultar sugestivo que una solicitada firmada por académicos de tan alto nivel prescinda de las más elementales categorías de análisis del arsenal político crítico, dando por tierra con el intento de fundar una caracterización certera sobre el proceso bolivariano. Ni clases sociales, ni dependencia estructural, ni tampoco el imperialismo, aparecen siquiera mencionados en la solicitada, mientras éstas son herramientas que cualquier comunero o comunera venezolana hace tiempo que ha incorporado a su vocabulario político, en lo que constituye otra faceta de un proceso de democratización (y de socialización del poder) bien radical. 

Creemos encontrar en la solicitada, en cambio, una fetichización notable de la democracia en sus formatos liberales. Porque, ¿desde qué otra concepción de la democracia es posible juzgar como antidemocrático a un proceso que combate a una Asamblea Legislativa en desacato por juramentar a diputados elegidos de manera fraudulenta, y que ha intentado, sin tener atribuciones constitucionales para ello, destituir cuatro veces al Presidente Maduro, lo que sin duda constituyen intentos de golpe de Estado, pero que, sin embargo, la sostiene plenamente en funciones?¿Desde dónde se intuye una deriva antidemocrática en un proceso que aún moviliza activamente a cientos de miles de personas y que sostiene y amplía elementos democráticos cualitativos como las Comunas y los Consejos Comunales? ¿Dónde están los elementos autoritarios de un gobierno que responde a la agresión institucional y a la violencia callejera con la más protagónica de las respuestas, es decir, con una convocatoria re-constituyente que relance hacia adelante la radicalidad de un proceso largamente estancado por el asedio externo y los errores internos?

Volver a historizar a la democracia, escindir el ideal de sus imperfectas realizaciones institucionales, desfetichizar sus elementos formales y comprender sus nuevas modalidades emergentes, resulta imprescindible para no caer presa de una valoración liberal-republicana y en suma, colonial, sobre qué es lo democrático. Es más, creemos que ni siquiera desde una visión liberal consecuente es posible criticar al proceso bolivariano que, como ningún otro proyecto, supo tomar, profundizar y radicalizar la democracia liberal formal con mecanismos consultivos, plebiscitarios y revocatorios absolutamente inéditos. No hay democracia a secas, democracia pura, democracia al margen de la historia y de las determinaciones clasistas, nacionales, étnicas y sexo-genéricas de la lucha política. Hay, o habrá democracia de los trabajadores, los campesinos, los pobres, los indígenas, los afrodescendientes, los estudiantes, los migrantes, los jubilados, las mujeres. Y ésta solo se conquistará cuando los intereses de las clases populares se impongan: si será por las buenas o por las malas, por métodos consuetudinarios o violentos, por vía electoral o a través de una dolorosa guerra civil, lo decidirán como siempre, los que tienen todo que perder, pero también todo que ganar en Venezuela y en el conjunto de Nuestra América.

miércoles, 24 de mayo de 2017

SOLO ENRIEDA A LOS CHICOS (publicado esta semana en Semanario VOCES)



En términos generales, podemos decir que la noción de justicia es histórica, relativa a un modo de producción específico. La esclavitud no es injusta desde el punto de vista de una sociedad esclavista, ni la explotación sería injusta según las reglas contractuales propias de la producción mercantil generalizada. 
 El marxismo entiende al Estado como un órgano de dominación de una clase sobre otra. La división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) en las repúblicas burguesas compone un sistema de engranajes para mantener esta dominación sobre el pueblo trabajador, junto a otras instituciones, como las Fuerzas Armadas, la Iglesia, entre otras. 
Ninguno de estos poderes es imparcial, sino que defienden a su clase, es decir la clase explotadora, aunque se disfracen como poderes independientes.

No obstante, dentro del propio derecho burgués es evidente que la justicia actúa de modo diferente con los pobres y los ricos.
Si un pobre comete un hurto, seguramente que usted no lo verá al poco tiempo paseando por Gorlero o viviendo en una chacra de José Ignacio. Sin embargo, un señor que fue el jefe de la banda que cometió la estafa más importante de los últimos 40 años, que en el año 2002 condenó a la pobreza a casi un millón de uruguayos, que provocó el suicidio de unas 500 personas y se quedó con unos 1.500 millones de dólares de ahorristas uruguayos, argentinos y paragüayos, apenas estuvo en la cárcel 5 años. Se llama Juan Peirano y lleva una apacible vida en Punta del Este.
Si usted es joven y pobre y comete un delito, seguramente dormirá tras las rejas por el tiempo que marca el código. Nadie lo verá por la rambla paseando a su perrito en brazos como lo hace un señor llamado Eugenio Figueredo, procesado por una causa internacional de corrupción, lavado de activos y estafa.

Alí Primera cantaba: “La policía es siempre eficiente cuando se trata de los pobres”. Y mucho antes el gaucho Martín Fierro afirmaba: “La ley es tela de araña, y en mi ignorancia lo explico, no la tema el hombre rico, no la tema el que mande,
pues la rompe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos”.

Hay una muy buena película argentina llamada Relatos Salvajes. En la misma, el actor Oscar Martínez compone a un millonario al que un día su hijo lo despierta llorando y diciéndole: “Atropellé a alguien con el coche”. A partir de ahí se desespera por evitar que ese hijo vaya a la cárcel, por más que para ello deba apelar a diversos ilícitos”.
Y el actor explica: “la ley no es igual para todo el mundo. Hay una Justicia para ricos y otra para pobres. Para empezar, una persona rica puede contratar un abogado que el de pocos recursos no. Amén de los vínculos y conexiones que tiene alguien así. Los que pueden hacer eso son una minoría”.
Y lo más interesante: “Mirá, no voy a decir dónde filmamos, por lo que te voy a contar. Nosotros rodábamos en un barrio muy caro, en una casa que sale más de US$ 10 millones. Las de por ahí ninguna bajaba de los US$ 3 o US$ 4 millones...Un señor muy amable se asomaba. Muy simpático. Un vecino lindante. Y resulta que ese vecino era un ex juez. Todos sabemos lo que cobra un juez. Con el sueldo de un juez no te podés comprar una casa de 3, 4 o 5 millones de dólares. Salvo que los haya heredado. Es imposible que con su sueldo se la haya comprado ”.

HERIDAS DE CONSIDERACIÓN

(publicado esta semana en VOCES) Finalmente Sendic le abarató los costos políticos del berenjenal en el cual él mismo hab...