miércoles, 30 de mayo de 2012

TOUT VA TRÈS BIEN


Comenzaré diciendo –como para que nadie se llame a engaño- que voy a disentir con la mayor parte de los análisis posteriores a las elecciones del domingo 27 de mayo. Mi valoración no es positiva ni nada que se le parezca. De manera que si alguien espera escuchar aplausos, cambie de canal.
LA DIRECCIÓN DE LOS PARTIDOS
Nunca estuve de acuerdo –y luego de esta experiencia menos que menos- con la elección de la dirección del FA a padrón abierto con adhesión simultánea. Me parece –con total respeto lo digo- un reverendo disparate. Las direcciones de los partidos las eligen las estructuras de ese propio partido, como debe ser. Porque son los militantes que día a día participan a lo largo del complejo sistema democrático que los partidos establecen para su funcionamiento, quienes conocen a esos militantes, y quienes pueden valorar su comportamiento, su dedicación, su capacidad para tomar decisiones, su habilidad para generar debates, su capacidad para buscar acuerdos y consensos, su historia personal y partidaria, sus relaciones con los diferentes sectores, y tantas otras características que debe tener un dirigente.  Cuando las direcciones partidarias se ponen a votación a padrón abierto y con adhesión simultánea, lo que pone en consideración, no es ninguna de las características antes mencionadas, sino aquello que el votante puede percibir por lo que le cuenta la propaganda, por la cartelería mejor lograda (fotoshop mediante), o por la adhesión partidaria previa, esto es, si soy simpatizante del sector tal o cual, votaré al candidato del sector tal o cual, o por los candidatos que este sector promueva. Y claro, esto no garantiza que en la dirección del partido estén los mejores dirigentes, sino solo aquellos que han sido mejor promovidos, que no necesariamente coinciden.
LO HECHO, HECHO ESTÁ
De todas maneras, lo hecho, hecho está. Por las razones que fueren, triunfaron quienes clamaban porque esto se hiciera. Desde algunas redes frenteamplistas, desde semanarios progresistas, mediante entrevistas en radio y en periódicos y donde fuere, dirigentes o simples frenteamplistas reclamaban que se renovaran las autoridades de la fuerza política, y que esto incluyera al presidente del FA. Y no solo eso; reclamaban además candidaturas múltiples, porque al parecer eso era más democrático, y además por añadidura, era más atractivo para los votantes frenteamplistas e iba a generar una mayor participación. Curiosamente, fue desde algunos de esos mismos sectores que surgieron luego las campañas por el voto en blanco o la abstención.
Nosotros no estábamos de acuerdo, y en su momento lo dijimos: “Somos partidarios de las candidaturas únicas. No es una postura nueva, siempre hemos dicho que cuando se trata de elecciones internas dentro del Frente Amplio, preferimos llegar a acuerdos e ir con candidatos de consenso” (El Popular, 21/2/2012). Pero se impuso otra postura, la de las candidaturas múltiples. Decía por ejemplo Danilo Astori por esos días: "la competencia es más atractiva" para el electorado; "...si se da esa posibilidad (la de una candidatura única) estamos dispuestos a sumarnos a ella", dijo, aunque luego admitió que "quizás la competencia sea lo más atractivo para contribuir a la mayor participación posible". Tampoco era una opinión nueva, claro, ya pensaba lo mismo en 2008, cuando en las elecciones internas fuimos con tres candidatos y logramos la peor votación desde que se realizan esas elecciones. En esa elección interna (para elegir el candidato a la presidencia), tuvimos menos votos con tres candidatos que cuando fuimos con un candidato único, pero algunos dirigentes políticos no se dieron cuenta, o se dieron cuenta y no tomaron nota, y entonces cuatro años después repiten el mismo sonsonete: “la competencia es más atractiva para lograr una mayor participación”. Y se vuelven a equivocar. Pero esta vez se equivocaron con mayor profundidad que antes, y tal vez sea por eso que nadie quiere comparar los resultados de ahora con los del 2006.
Porque si se compara con 2006, se verá no solo que es falso que a mayor cantidad de candidatos, mayor votación (todos los datos empíricos muestran lo contrario), porque en el 2006 ni siquiera había un candidato único: no había candidato. En 2006, sólo se elegía el Plenario Nacional, y sin embargo, hubo 50 mil votos más que en esta oportunidad. Lo que demuestra que era también falso que los frenteamplistas quieren elegir al presidente. Porque no hay que olvidar que además, esta vez se elegían los presidentes de las diferentes departamentales del interior del país, por lo cual el elector no solo podía elegir al Plenario Nacional (que ya lo venía haciendo), sino que ahora podía elegir también a sus delegados a los Plenarios Departamentales (cosa que antes no ocurría en elecciones abiertas en el interior, solo en Montevideo y Canelones), y por añadidura a los presidentes de esas departamentales. Es decir que la oferta era múltiple y variadísima, puesto que además en los departamentos también hubo candidaturas múltiples para las presidencias departamentales. Y sin embargo, la votación cayó en Montevideo, y cayó en Canelones y en 14 departamentos del interior del país. Aún en aquellos en donde se fue hasta con cuatro candidatos a la competencia.
Usted, estimado lector/lectora, no encontrará en ningún medio de prensa, a ningún dirigente, reconocer que estaban errados, que la competencia en realidad no genera mayor participación, y que a los adherentes o simples votantes del FA no les interesa un comino elegir al presidente del FA.
LO QUE SE ESCUCHA
Usted escuchará decir (ya lo escuchó) a un Danilo Astori que "existe una distancia entre gobierno y el pueblo frenteamplista, que lo percibe y por eso no tiene la participación que debería tener". Que es exactamente lo mismo que dijo una vez finalizado el Congreso en el año 2008, al no haber logrado ser electo como candidato a la presidencia, con palabras prácticamente idénticas (aunque ahora la distancia es con el gobierno): “...una distancia importante entre la estructura de los órganos de dirección del Frente y lo que podríamos llamar el “pueblo frenteamplista”, y que no se diferencia demasiado de lo que dijo y opinó luego de que fracasó en el Parlamento (gracias a él y al presidente) el proyecto interpretativo de la ley de impunidad. Porque allí también expresó “…hay una distancia muy clara entre lo que piensa y resuelve la estructura frentista y lo que piensa el pueblo frentista”. No espere otra cosa estimado lector/lectora de Danilo Astori, el eterno interpretador de lo que piensa el pueblo frenteamplista. En 2008 dijo que el Congreso se equivocó porque no lo eligió a él como candidato; luego las internas le dieron la razón al Congreso pero Astori jamás reconoció que se había equivocado. Dijo además que iba a competir y que la competencia era buena porque provocaba mayor participación; compitieron tres candidatos y la votación fue peor que cuando fuimos con candidato único, y además votamos peor que el Partido Nacional, pero Astori tampoco reconoció que se había equivocado. Ahora volvió a repetir la misma canción: mayor competencia=mayor participación, y se volvió a equivocar, con cuatro candidatos votamos peor que sin candidato alguno, y obviamente que no lo reconocerá.
A pesar de que al comienzo de la campaña muchos dirigentes expresaban que había que llegar a los 200 mil votos, y a pesar de que a medida que se avanzaba en la misma y se captaba la sensación térmica el número se ajustaba a la baja, usted no escuchará a ningún dirigente decir que 52 mil votos menos que en el 2006 es una mala señal. Al contrario.
Usted escuchó decir, que "en los lugares donde se había perdido la intendencia (Salto y Florida) parecería que las heridas se sanaron y se obtuvieron más votos". Si perdí votos en la mayoría de los departamentos, no importa, pongo como ejemplo de lo bien que nos fue el de dos de los tres departamentos que tuvieron una mejor votación que en 2006. Listo. Usted escuchó decir que "fue un muy buen resultado, porque la expectativa inicial era muy incierta por el nivel de desmovilización que tenía el Frente”. Esto es: la expectativa era incierta, porque estábamos desmovilizados, y la realidad demostró que lo que temíamos era cierto, por lo tanto: muy buen resultado. Fantástico. Usted escuchó decir que los 170.000 frenteamplistas que concurrieron a las urnas son una "muy buena señal" para la izquierda. "Teníamos una desmovilización muy grande en Uruguay y en el Frente y con esta campaña muy intensa logramos una buena votación". Aunque nadie le explicó por qué es una buena señal que a la fuerza política que gobierna este país desde hace 7 años, y supuestamente haciendo un gobierno fantástico, la vote cada vez menos gente, instancia electoral tras instancia electoral. Si esas son las buenas señales, no quisiera ver las malas.
Usted escuchó decir que no se puede comparar esta instancia electoral con la de 2006, porque "hay un desgaste normal del gobierno" tras siete años de gestión. O esto otro, de un dirigente diferente: "en 2006 la situación era otra, hacía un año que se había empezado a gobernar y no había casi desgaste”.
Y nadie le explicará por qué Hugo Chavez, que fue electo por primera vez en el año 1998 obtiene elección tras elección un porcentaje mayor de adhesiones. Ni nadie le explicará por qué la revolución cubana después de más de 40 años cada vez que convoca al pueblo participa por millones. Cuando uno recurre a los ejemplos en el mundo, no parece tan “normal” el desgaste en el gobierno. Aún para la socialdemocracia.
Usted tal vez escuchó, estimado lector/lectora a un solitario Botinelli que dijo algo parecido a lo que siento yo, aunque tal vez por motivos diferentes: "El Frente lejos de felicitarse debería preocuparse por estos resultados".

viernes, 25 de mayo de 2012

LLAMANDO A ENGAÑO




En lo que es su última evacuación en Uypress, Esteban Valenti (aquel que dijo alguna vez que si su candidato Danilo Astori perdía en las internas el se iba para la casa) la emprende contra el editorial de El Popular, cuyo título era “El 27 de mayo y los dos proyectos de país”.
Y en su primera jugada sale con la plancha en alto, diciendo que “…por un lado los arrumacos y los sombrerazos para el público y detrás del telón las verdaderas ideas y los verdaderos objetivos. Eso también es antidemocrático”, dice el abandónico arrepentido. Y uno piensa que se estará refiriendo a alguien que por ejemplo dijo “El MPP no me garantiza que ame al Frente Amplio”, o que tal vez se esté refiriendo a uno que en su propio sitio –uypres- escribió que “los candidatos que provienen del MPP y del PCU votaron juntos en los 2 últimos Plenarios donde unos pocos definieron cuántos debían ser y qué condiciones debían tener los candidatos a presidente del FA. Hay en su historia antecedentes de otras actitudes anti-democráticas. Más aun, no hay en sus plataformas y declaraciones, idea alguna de democratización de las estructuras del FA”.
Pero no, se está refiriendo al editorial de El Popular. Y veamos por donde viene la argumentación.
Dice Valenti refiriéndose al editorial de marras: “está claro que los dos proyectos de país también están dentro de la propia izquierda, dentro del FA. Es lo que han llamado “el gobierno en disputa”.Aunque en todo el editorial no se hable ni una sola vez de enfrentamientos de proyectos dentro de la izquierda ni de gobierno en disputa.
Pero veamos lo que dice textualmente el Editorial. Habla de que en la campaña se han visto dos formas o dos planteos; uno que ve únicamente los problemas internos del FA, de su estructura; y otro que vincula las elecciones del 27 a la gestión del gobierno. Y dice el editorial: “creemos que pecan de reduccionismo y minimizan lo que entendemos es el aspecto central: el enfrentamiento de dos proyectos de país y la confrontación con la derecha”; agregando enseguida: “El Frente Amplio es el instrumento político fundamental que tiene el movimiento popular uruguayo para pelear por su proyecto de país y luchar por la hegemonía (en el sentido gramsciano) contra el bloque de poder de las clases dominantes”.
Sin dudas, se podría expresar ese pensamiento de mil formas, pero parece estar meridianamente claro: el editorialista entiende que hay dos proyectos de país, y que hay que confrontar con la derecha (no a la interna), y luego lo aclara más y dice que el FA es el instrumento para defender el proyecto de país del movimiento popular contra el proyecto del bloque de poder, de las clases dominantes.
Pero al parecer esto está claro para todos menos para Valenti, que ve allí en el editorial dos proyectos de país dentro de la propia izquierda, dentro del FA, y además dice que es lo que han llamado el gobierno en disputa. Valenti tergiversa lo que dice el editorial, y lo hace a sabiendas, porque no es ningún nabo. Bueno…no se.
Y más adelante dice algo realmente fantástico, proviniendo de alguien que en teoría está defendiendo supuestos valores democráticos (vamos a concederle esa intención): “Y está claro que pretenden mejorar la correlación de fuerzas para disputar el gobierno ganando la presidencia del FA. Eso no es lo grave, porque en definitiva existen remotas posibilidades…”. Es decir, no es grave que el PCU, como otros sectores lo están haciendo, dispute la presidencia del FA y pretenda mejorar su correlación de fuerzas, porque en definitiva no tiene posibilidades de lograrlo (según Valenti). Si tuviera posibilidades, entonces sí sería grave (y tal vez Valenti ya tiene ideas muy democráticas para impedirlo). Curiosa visión de la democracia. No es grave que alguien compita dentro del marco de la democracia y de las reglas de juego establecidas, por obtener un puesto político, siempre y cuando no tenga posibilidades de lograrlo. Hemos escuchado disparates, pero como ese ninguno hasta ahora.
Valenti dice que “En cada capítulo al que refiere el editorial podríamos discrepar y estoy seguro – que aunque no lo digan – discrepan la mayoría de las fuerzas que integran el Frente Amplio y que el editorial de El Popular no expresan ni de cerca las posiciones de la mayoría de los frenteamplistas”. Y reiteramos el planteo central del Editorial: confrontar con el modelo de país de la derecha. Dice por ejemplo más adelante el editorial: “Los cambios concretados en los dos gobiernos nacionales del Frente Amplio y en los gobiernos municipales han transformado en varias esferas al país y han mejorado la vida de los uruguayos. La derecha, política, social y mediática resiste esos cambios, quiere frenarlos y quiere volver atrás”. Dice también que “La derecha busca instalar, y en gran medida lo logra, que el problema de la inseguridad es responsabilidad del gobierno del Frente Amplio y que su solución definitiva pasa casi exclusivamente por un tema policial. Eso es falso, es mentira y hay que decirlo y dar la batalla política e ideológica. No es inocente la derecha que devastó la sociedad, que aplicó 30 años ininterrumpidos de neoliberalismo, que destruyó el tejido social, que arrojó a la mitad de la población al abandono y la exclusión, que promovió y promueve un sistema de valores donde el consumo y el individualismo son el santo y seña. ¿Alguien pensó que la crisis bestial del 2002 y su devastación social nos iban a salir gratis? El consumismo como objetivo individual y generador de status social trae como contrapartida la violencia de los excluidos, son dos caras de la misma moneda. Basta con mirar el mundo y verlo”.
Valenti discrepa con eso, y no solo con eso, ya que dice: “Discrepamos sobre la seguridad, sobre la salud, sobre la educación, sobre la política económica, sobre las políticas sociales y sobre unas cuantas cosas más”. Nos permitimos dudar que la mayoría de los frenteamplistas discrepen con lo que dice el editorial.
Un editorial que culmina diciendo: “Es en este escenario que valoramos las elecciones del 27 de mayo. Para las transformaciones necesarias en el Uruguay se necesita una izquierda fuerte y a la ofensiva. Que profundice los cambios, con una mejor gestión de gobierno. Pero también se necesita una fuerza política, el Frente Amplio, parada en el centro del escenario político nacional, dando la batalla política, ideológica y cultural. Organizando la gente y movilizándola para seguir construyendo un Uruguay mejor y no retroceder hacia el Uruguay partido, de exclusión, que dicho sea de paso, solo traerá más violencia e inseguridad. Para que el Uruguay siga cambiando, para que lo que se ha cambiado no tenga marcha atrás, se necesita más y mejor Frente Amplio.
Un Frente Amplio comprometido con el gobierno, sí, pero no reducido a la gestión o a su apoyo, fuertemente relacionado con el movimiento popular organizado y con el pueblo no organizado, articulador de las demandas y promotor de la organización y la lucha contra la derecha.
Un Frente Amplio dando la lucha política e ideológica. Un Frente Amplio defendiendo y construyendo un proyecto de país distinto, con valores distintos, dando la pelea cultural en toda la sociedad. Este proceso no empieza ni termina el 27 de mayo, pero tiene un momento trascendente el domingo y la cita es para todas y todos”.
No dudamos que Valenti está a años luz de esta visión del FA, del país y la sociedad, pero nos permitimos dudar de que no sea la visión mayoritaria de los frenteamplistas. Y esto lo decimos más allá del resultado del domingo que viene.

(Quienes deseen leer el artículo de este energúmenos pueden ir a http://www.uypress.net/uc_28514_1.htm l)

ACLARACION MUY IMPORTANTE!!!

Desde el día 5 de mayo de 2012, no escribo más en el semanario El Popular, por lo cual los artículos que de ahora en más aparezcan en mi blog no comprometen a nadie más que a mí

José Luis Perera

jueves, 3 de mayo de 2012

LA SOCIEDAD Y LOS LIDERES

Leíamos la semana pasada en La Diaria una entrevista al compañero Oscar De Los Santos, intendente de Maldonado e integrante del FLS, en la que manifestaba un montón de opiniones, algunas compartibles, otras no tanto. No las vamos a transcribir todas (quien quiera puede leer la nota en http://ladiaria.com.uy/articulo/2012/4/la-linea-delgada/), ya que nos quedaríamos sin espacio para opinar nosotros, pero inevitablemente tendremos que citarlo.
VAMOS POR PARTES
En su opinión, la sociedad uruguaya es “mayoritariamente de centro izquierda”, aunque a algunas corrientes del Frente Amplio les cueste entenderlo: “No nos podemos seguir comiendo la comida de pensar que esta sociedad va a girar hacia la izquierda porque nos paremos arriba de un escenario a gritar cuatro consignas”.
Es probable que la orientación política mayoritaria de la sociedad uruguaya sea de centro izquierda (habría que estudiarlo más detenidamente). Lo que no entendemos muy bien, es a quienes se refiere con lo de hacer girar a la sociedad hacia la izquierda gritando cuatro consignas. No creemos que exista ningún sector de izquierda (no en el FA) que esté proponiendo disparates como ese. En todo caso, en el gobierno hay sectores que priorizan los aspectos más de centro, del Programa del FA, y otros hacemos énfasis en los aspectos más de izquierda, que son los que benefician a los sectores populares y no a los inversores extranjeros. Por eso insistimos en la distribución de la riqueza (que está en el Programa), en una mayor participación del Estado en la vida económica (que está en el Programa), o en un instrumento movilizador y programático como la Convención Constituyente (que está en el Programa). Y si bien es cierto que la sociedad no girará hacia la izquierda porque gritemos cuatro consignas, es seguro que se quedará donde está si no proponemos más izquierda, o que puede girar a la derecha si otros líderes encuentran las consignas adecuadas (como la inseguridad, por ejemplo).
Para De Los Santos, “la mejor consigna es la que más acumula, la que más moviliza”. Sí, estamos de acuerdo, pero no sabemos cual es su consigna para acumular. En todo caso, la afirmación que hace el intendente en la nota: “Lo que está pactado con la sociedad es eso y se está cumpliendo”, no parece ser una consigna que movilice demasiado, más bien invita a quedarse en casa ya que todo marcha de maravillas.
Se queja luego de que el oficialismo “dilató demasiado” la discusión sobre las PPP “por problemas político ideológicos”. Y sí, por supuesto, abrir las puertas a la participación de las multinacionales extranjeras en terrenos en los que tradicionalmente invertía el Estado, es un asunto político e ideológico de primer orden. ¿Y qué pretendía De los Santos…qué todo el mundo votara de ojos cerrados sin dar discusión un tema de esa magnitud? Pretender que esas cosas no se discutan, es también un posicionamiento ideológico.
El intendente de Maldonado piensa que el FA todavía tiene pendiente una discusión respecto de “cómo prioriza los intereses colectivos por sobre las aspiraciones sectoriales o personales”, ya que actualmente sucede que “los colectivos más chicos suelen tener una visión más estrecha”. Es probable que si, que haya que dar esa discusión, muchas veces existen aspiraciones personales o sectoriales que parecen primar sobre las colectivas. Pero no entendemos la referencia a los colectivos chicos con visiones estrechas. Como suponemos que no se está refiriendo a su propio grupo, la Alianza Progresista, que logró con la lista 738 el 5,2% en las internas de 2009, sería bueno saber a qué grupo se refiere.
EL PROYECTO EN TELA DE JUICIO
El periodista le pregunta al intendente: “¿Qué opina de la idea de que el gobierno necesita un giro hacia la izquierda?”. Y esta es la respuesta: “El programa del FA es de centro izquierda. Lo que está pactado con la sociedad es eso y se está cumpliendo. Si alguien quiere que gire más a la izquierda tiene derecho a protestar, de eso se trata la democracia, pero no tiene ningún derecho a poner en tela de juicio un proyecto político que es de todos. La gente no votó cualquier cosa, votó un candidato y un programa… No hay derecho a que posiciones minoritarias, mediante estructuras que no son representativas, impugnen cuestiones programáticas que la inmensa mayoría de la sociedad no les lleva”.
No vamos a hacer un listado de las cosas del Programa que no se están cumpliendo, pero reiteremos algunas que citamos más arriba. Por ejemplo, el Programa dice: “En esta etapa la profundización de las reformas estructurales hacen necesario habilitar los marcos normativos adecuados para procesarlas. Para ello, entre otras medidas, será necesario incluso convocar una Convención Nacional Constituyente dentro del primer año de gobierno”. Ya entramos en el tercer año de gobierno y nadie –salvo el movimiento sindical- ha movido un dedo para cumplir con lo prometido. Exigir que esto que está en el Programa se cumpla, ¿es “querer que el gobierno gire más a la izquierda”? ¿Es “poner en tela de juicio un proyecto político que es de todos”? ¿No es exactamente al revés? ¿No será que quienes ponen en tela de juicio el proyecto de todos son quienes no cumplen con el programa que entre todos hicimos?
El Programa dice: “El sistema tributario debe promover una mayor equidad en la estructura impositiva y de aportes a la seguridad social, relacionando la carga tributaria con la capacidad de contribución de los distintos sectores sociales y económicos. El objetivo es que contribuya más quien tenga más”. Sin embargo, el impuesto al patrimonio -el que asegura que los que tienen más paguen más y el que puede poner freno a la concentración de la riqueza-  se ha ido rebajando, y en unos años pasará a 0,1%. Quienes reclamamos que se cumpla con esta parte del Programa, ¿forzamos un viraje imprudente a la izquierda? ¿Somos esas posiciones minoritarias que mediante estructuras que no son representativas, impugnamos cuestiones programáticas? Si los somos, nos gustaría que se nos dijera.
El Programa habla de Políticas de empleo, de distribución del ingreso y de la riqueza, y dice que “La redistribución del ingreso y de la riqueza es un elemento de identidad de la izquierda”. Habla también del salario, y dice que “la política salarial del período 2010 – 2014 debe tener claramente un efecto redistributivo y para ello es necesario mejorar la relación entre masa salarial e ingreso nacional (indicador de la redistribución funcional de los ingresos)”. No obstante, varios estudios –entre ellos uno del Instituto Cuesta Duarte – demuestran que la masa salarial perdió entre 1998 y 2010 un 4% (de 34% a 30%). Ni más ni menos entre U$S 1600 y 2000 millones  -según el año que se tome para el estudio-, embolsados por los más ricos, por los que tienen más, en perjuicio de los que menos tienen. ¿Quién está poniendo en tela de juicio el proyecto de todos?
LOS GOBIERNOS TAMBIÉN INCIDEN
Como dijimos, no vamos a cuestionar si la sociedad uruguaya es mayoritariamente de centro izquierda o no. Pero sí queremos decir que la acción de los gobernantes (en tanto líderes) tienen mucho que ver con como piensa la sociedad. El mismo día que leíamos la entrevista a De Los Santos, leímos un artículo del diario argentino Página 12 que comenzaba diciendo así: “Los altos niveles de acuerdo que concitó la nacionalización de YPF ponen de manifiesto que uno de los principales éxitos del proceso iniciado en el 2003 por Néstor Kirchner y continuado por Cristina ha sido cultural: la recuperación por parte del pueblo argentino de la concepción de que el Estado debe jugar un papel preponderante en la conducción tanto del modelo de desarrollo económico-social, como en la gestión de los recursos que son imprescindibles para asegurar su continuidad y profundización (*).
Para celebrar la recuperación de YPF, se realizó un acto multitudinario (se calculan entre 100 y 150 mil personas) encabezado por la propia presidenta argentina y con una mayoritaria presencia de jóvenes. “Si algo recuperamos es la capacidad de soñar, pero soñar con libertad, pensando que después va a ser posible”, decía una joven militante que concurrió a ese acto. No es tan difícil explicarse como aquellas miradas de reojo hacia “la política”, en la Argentina previa al kirchnerismo, se transformaron en fervor militante, en “orgullo por apropiarse de esa herramienta para empezar a ser, cada quien, protagonista de la historia colectiva”, al decir de la periodista Marta Dillon.
Sin embargo, de este lado del río, nos lamentamos de la pérdida de militancia. Nada es casual.

(*) Página 12 - Un Estado recuperado - Daniel Filmus 

ES LO QUE SOMOS (publicado esta semana en VOCES)

Me resisto a analizar el episodio de las bicicletas en términos de quien tuvo razón (ninguno la tiene). Nuestra sociedad se parece ca...