jueves, 23 de junio de 2011

RESPONSABILIDADES MAYORES (1a.parte)



Nosotros, por formación teórica, tenemos como método analizar los temas yendo de lo general a lo particular. Esto es: ver el contexto más general en el que vamos a encuadrar el problema particular. Y el tema de la baja de la edad de imputabilidad, no puede ni debe analizarse fuera del contexto mundial, regional y del país.
Es insoslayable ubicar este problema concreto en medio de la más profunda y extensa crisis, la que más responde a cuestiones estructurales y no meramente cíclicas, que haya vivido el capitalismo como modo de producción. Está en cuestión el sistema de producción, y todas las teorías burguesas se resquebrajan: el neoliberalismo, el keynesianismo, el neo desarrollismo, la socialdemocracia. Ninguna puede acertar en la explicación de la crisis, ni tampoco en un programa de salida para su resolución.
Pero esta descomunal crisis que afecta a todo el sistema, conduce naturalmente a la elevación de la lucha de clases, al crecimiento del descontento social, y a fenómenos de descomposición social muy variados.
Esta es una parte del gran escenario económico mundial que se desarrolla sobre la base de la crisis estructural del capitalismo. Cada cosa que sucede en esa escala, impacta en nuestro país, y nos seguirá impactando, aunque muchos no sean conscientes de ello.
LAS CULPAS DE LOS MAYORES
Y lo importante que tenemos que tener presente, es que esta estructura económica de las formaciones capitalistas no logra resolver el hambre extrema de más de 1.000 millones de personas, mientras otros 1.500 millones sobreviven con apenas dos dólares al día.
Por lo tanto, las causas que explican esta situación, pueden reducirse a una: la sobrevivencia de un sistema capitalista de producción que, dominando absolutamente el planeta, arribó a sus propios límites y no puede resolver los problemas fundamentales de la humanidad.
James Wolfensohn, ex presidente del Banco Mundial, señaló en una reunión del Grupo de los 8 (G 8): “si no se resuelve el problema de la pobreza, nadie tendrá paz, pues 5.000 millones de los 6.000 millones de habitantes del planeta viven en países del Tercer Mundo”.
Esta tremenda pauperización contrasta con la ostentación de riqueza concentrada en una cúspide de 1.220 personas y familias en el mundo que poseen una fortuna superior a los 1.000 millones de dólares en cada caso.
En esta situación que venimos describiendo, no hay absolutamente nada, vamos a decirlo muy claramente: NADA, que pueda ser adjudicado a los menores de edad. Esta realidad planetaria que venimos describiendo, es en su totalidad, una obra pura y exclusiva de los mayores. Menos aún podremos adjudicar algún grado de culpa a los menores pobres. Podríamos hasta especificar que este mundo injusto e inhumano que describimos es obra de mayores, y de mayores de buena posición económica, puestos que son quienes deciden el rumbo de las economías de los países.
Los niños, nada tienen que ver con esto. Muy por el contrario, la pobreza –esa pobreza generada por los mayores- es la primera causa de mortalidad infantil en el mundo. El hambre y la malnutrición, la falta de agua potable y de atención sanitaria, enfermedades como la neumonía o la diarrea -curables con unos pocos pesos- matan 26.000 niños menores de cinco años al día, casi todos en los países empobrecidos (que no pobres).
Mayores que tienen en sus manos la solución de estos temas, son quienes permiten que estas muertes se sigan sucediendo día tras día. No hay ninguna responsabilidad de los menores de edad en ello. Hablamos de mayores que son responsables de la muerte de 26.000 niños al día.
Quisiéramos ver a algunos, que salen raudamente a recolectar firmas para bajar la edad de imputabilidad y condenar a niños por rapiña, quisiéramos verlos recolectar firmas para condenar a estos mayores que asesinan 26.000 niños por día, y que condenan al hambre y la miseria a 2.500 millones de personas en el mundo.
Pero no es solo el problema del hambre y la pobreza. En el mundo se obliga anualmente a más de un millón de niños a prostituirse, se les compra y vende con fines sexuales o se los usa en la industria de la pornografía infantil; una industria multimillonaria basada en la privación a los niños de sus derechos, de su dignidad y de su infancia. Explotación sexual que condena a los niños a una de las formas más aberrantes de trabajo infantil, que amenaza su salud mental y física y todos los aspectos de su desarrollo.
En este momento, sólo en la India, entre 270 mil y 400 mil menores están siendo prostituidos; en Tailandia 80 mil menores, de los cuales 60 mil no alcanzan los 13 años de edad; en Indonesia el 20% de las mujeres explotadas sexualmente son menores de edad. Pero cosas similares suceden en las grandes potencias mundiales como Estados Unidos y Canadá, en donde se prostituye a cerca de 100 mil menores (20 mil en la ciudad de Nueva York). Al menos otros 100 mil son explotados en la "industria" de la pornografía infantil.
La realidad es que la mayoría de los niños y niñas explotados termina muriendo de SIDA, tuberculosis u otras enfermedades como consecuencia de las relaciones que son obligadas a mantener. Quienes promueven y hacen toda esa basura, quienes lucran con ello y además la consumen, no son niños. Son mayores de edad.
POR ESTOS PAGOS
En América latina ha habido avances importantes en los últimos años. Según la CEPAL, la pobreza en la región se redujo 11 puntos entre 2002 y 2008, pero hay 80 millones de niños que viven en situación de pobreza. De ese total, el 18 por ciento habita en condiciones de pobreza extrema (32 millones).
Y viniendo a nuestro país, digamos algo que no puede ser obviado al referirse a este tema: El 50 % de los menores de 18 años viven en condiciones de pobreza. El informe de la CEPAL que mencionamos dice que “Pese a esta reducción, los niveles de pobreza en la región siguen siendo elevados, afectando principalmente a mujeres y niños. En particular, Uruguay se ubica entre los países con mayor grado de infantilización de la pobreza, estimándose que la incidencia de la pobreza en los niños uruguayos es tres veces mayor que en el resto de la población”.
En Uruguay, la pobreza infantil aumentó en forma sistemática desde 1986, entre otras razones porque sucesivos gobiernos no supieron aprovechar los mejores momentos económicos, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). En 1986, había dos niños pobres por cada adulto mayor de 65 años pobre. En 1995, esa relación pasó a siete niños por cada adulto y en 2003 a nueve niños por cada adulto.
En 2002, la pobreza afectaba al 24% de la población uruguaya; sin embargo, el 47 por ciento de todos los menores de seis años vivían en un hogar pobre. Esto equivalía a 104.000 niñas y niños de esa franja de edad sin acceso suficiente a alimentos, bienes y servicios básicos en este país de 3,3 millones de habitantes.
Cuando estos niños hambreados y explotados de todas las maneras posibles por los mayores, se transforman en delincuentes, ¿Qué hacemos con ellos? ¿Ocultamos nuestra responsabilidad y los estigmatizamos?
La solución de fondo a los problemas de esta, nuestra sociedad -problemas de absoluta responsabilidad de los mayores- pasa por cambiar radicalmente a la propia sociedad, al sistema imperante que genera estas abominaciones. Porque en el fondo, se trata de un aspecto más de la lucha de clases. El plebiscito que se promueve desde la derecha más rancia de este país, no apunta a combatir los delitos cometidos por los menores. No se basa en un estudio serio de la problemática que estamos analizando, sino apenas en una serie de mitos sobre el tema. Mitos que abordaremos en nuestra próxima nota la semana que viene.

jueves, 16 de junio de 2011

DISPAREN CONTRA EL FA




El Semanario Voces entrevistó a Eduardo Vaz, al que definen como “una de las caras visibles de las Redes”, profesor de matemáticas y “un agudo analista de la realidad”. También dicen que, “su pasado de militancia comunista le ha dejado la impronta del análisis marxista, que utiliza como un método para ver el mundo”.
Por más que leímos y releímos la entrevista, no encontramos ningún elemento que nos haga pensar en que Vaz esté analizando la realidad con un método marxista. Entre otras cosas, porque lo que trasluce su forma de pensar es una negación de la capacidad del ser humano de modificar la realidad, negando la potencialidad transformadora del materialismo dialéctico. El materialismo histórico es ante todo un método de análisis y de transformación de la realidad social, no un instrumento para comprenderla y ver como nos adaptamos a ella.
SIEMPRE SUCEDIÓ ASÍ
Dice por ejemplo Vaz -refiriéndose al proceso reciente del proyecto interpretativo de la ley de impunidad-: “Parece que en la izquierda existe un pensamiento mágico, casi infantil, porque después que el presidente en un país como Uruguay dice que esto no va, pensar que va a salir es desconocer toda la historia política uruguaya”. Según el análisis “marxista” de Vaz, si el Frente Amplio elabora una estrategia (conjuntamente con el Poder Ejecutivo, digámoslo de paso), la sigue fielmente, y cuando está a punto de culminar el proceso viene el presidente y dice “esto no va”, entonces hay que hacer lo que ordena el presidente. ¿Por qué? Muy sencillo, porque así ha sido durante toda la historia de la política uruguaya; punto. Marxismo puro y duro.
No son estas las únicas cosas que hay que aceptar como son. Vaz nos dice por ejemplo: “Hay un reportaje a Jorge Saravia en Brecha, donde este afirma que si los dirigentes del Frente no entienden que ellos son blancos y que hicieron un acuerdo con Mujica para un proyecto de país para esta etapa, que no son izquierdistas fundacionales, sino que siguen siendo blancos, es porque no entienden nada”. Entonces al parecer todo el FA debería hacer lo que dispone Saravia, porque hizo un acuerdo con el presidente. No importa si eso va contra el proyecto histórico del FA, no importa incluso si lo que quiere Saravia va contra lo que estableció el FA en su programa. Para Vaz “Hay un núcleo ideológico que intenta aferrarse a una concepción del pasado que fue superada por la historia”. Lo nuevo es lo de Saravia, y el problema es ese núcleo ideológico, eso es lo que frena el desarrollo del FA.
Este seguidismo a lo que dicen o mandan los líderes, o los jefes, no solo se manifiesta aquí, sino que más adelante Vaz lo expone en una forma aún más contundente: El entrevistador dice: “En el período pasado todos nos quejamos de que no se le dio bola a la fuerza política, que era un apéndice de Tabaré. Ahora se le trata de dar participación y se arma este lío” (le faltó decir: para que no se arme lío lo mejor es no darle participación a la fuerza política). Y Vaz responde: “Los líderes del Frente Amplio, sobre todo Mujica y Tabaré no lo son por designio divino, es por la capacidad que tienen de hacer política. ¿Y Tabaré como resolvió el asunto? Poniendo a los jefes en el gabinete y esa era la verdadera mesa política del Frente Amplio. Los pesos pesados de la izquierda, los que cortaban el bacalao, los que lo cortan siempre, estaban en la misma mesa con Tabaré Vázquez. Resolvió la conducción del ejecutivo y de la fuerza política en la misma reunión, era fantástico aquello. Tabaré lo tenía muy claro, la orgánica del Frente Amplio era imposible que resolviera la política gubernamental y se aseguró el mando político teniendo a los jefes consigo”. Esta es la solución fantástica para Vaz. Un lugar en donde estén los jefes, los que cortan el bacalao, junto al gobierno, decidiendo, y sin una molesta fuerza política que se inmiscuya en lo que no le corresponde. Claro, esto seguramente haría desaparecer al Frente Amplio como tal, y uno se pregunta como harán esos jefes para volver a ser gobierno sin una fuerza política que los respalde. Pero Vaz tiene la solución: una agencia publicitaria y las redes.
NOSOTROS SOMOS LA SOLUCIÓN
Para este “agudo analista de la realidad”, “El Frente Amplio como herramienta mostró todo su potencial y ahora está mostrando ser el principal freno a un proyecto progresista y de izquierda en el Uruguay”. Y solo se salvan dos cosas: “Hay que ver los hitos que nos marcan, el congreso del Frente, las elecciones, la pobrísima campaña electoral. ¿Donde estuvieron los dos grandes aportes? En la publicidad que hizo una empresa y en las redes. La estructura quedó totalmente al margen”.
Es decir, desde el año 2008 los únicos grandes aportes en lo que tiene que ver con el FA, fueron una empresa publicitaria y las redes. Claro, a su “agudo análisis” le faltan algunos elementos que quizás no aporten mucho, pero que convendría al menos mencionar. Este hombre desconoce por completo cualquier cosa que no sea un banderazo, esto es, desconoce que hubo miles y miles de militantes repartiendo volantes y folletos, hablando con la gente, pintando muros, pegando afiches, pero además organizando todo lo que tiene que ver con la participación concreta en el acto eleccionario, con sus delegados circuitales y generales, con el apoyo logístico desde los Comités de Base, organizando el transporte y la alimentación de los delegados y de quienes atienden las mesas repartiendo las listas, etc. Más allá de eso (que obviamente no lo hicieron ni las redes ni la empresa publicitaria), desconoce cualquier otra cosa que haga la estructura orgánica del FA. Como Vaz ve el mundo a través de una computadora, solo ve lo que hacen las redes. Entonces dice por ejemplo que lo de las redes “Es un camino y en nuestro país mostró su potencial en la campaña electoral. Y no solo ahí, porque hizo un festejo en la rambla por los cuarenta años con miles de personas en la calle, mientras el Frente organizó una reunión cerrada en el Parlamento”. Vaz ni se enteró de los cientos de festejos de todo tipo y color que se hicieron a lo largo y ancho del país (y en el exterior) por parte de los Comités de Base, Coordinadoras y Departamentales del FA. Claro, lo que no pasa por su computadora no existe.
NI TANTO NI TAN POCO
Y hay algunos datos que también hay que poner en el análisis. Por ejemplo, que las redes comenzaron a aparecer sobre fines del año 2004, con el Proyecto Miramar (un grupo de amigos que se reunía en una casa), como lo ha señalado el propio Vaz en entrevistas anteriores. Quiere decir que el Frente Amplio triunfó en las elecciones de 2004, por primera vez en la historia, en primera vuelta y con mayoría absoluta en el Parlamento, sin la más minima participación de las Redes. Ahora bien, reconocemos el aporte de las éstas en las últimas campañas (no vamos a hacer lo mismo que hace Vaz), pero haciendo algunas precisiones. En las internas de 2009 las redes participaron, y sin embargo, fue la peor votación que tuvo el FA desde que éstas se realizan. Las redes también participaron en las elecciones de octubre, en donde fueron la vedette de la campaña, con el banderazo y todo lo demás, pese a lo cual tampoco pudimos ganar en primera vuelta como nos habíamos propuesto (y como habíamos logrado en 2004 sin las redes), y no pudieron evitar que perdiéramos dos diputados. Las redes volvieron a tener una activa participación en la campaña de mayo -en Canelones, integraron hasta el comando más cercano a los candidatos (y esto también lo desconoce Vaz, que dice en la entrevista: “Acá no logramos nunca que se reuniera nadie con las redes formalmente”-y sin embargo perdimos cuatro intendencias y en Canelones bajamos la votación. De manera que ni tanto ni tan poco. Pero hay que tener en cuenta también que así como algunas redes actuaron con una actitud frenteamplista y trabajaron por el triunfo del FA (con relativo éxito, como vimos), otras redes hicieron exactamente lo opuesto, y trabajaron por el voto en blanco. Vaz por cierto que niega esto. Lo que pasa que Vaz es un ignorante de muchas cosas, y dice por ejemplo: “Tenemos un lujo con Canzani…, uno de los grandes cientistas sociales de este país. ¿Qué importa lo que dice Canzani? Nadie le pregunta nada”. Y claro…como es un ignorante no sabe que Agustín Canzani no solo es consultado, sino que está comprometido con la Comisión de Programa del FA de Canelones, compromiso que incluye a la Fundación Líber Seregni.
Son muchas las cosas que habría que decir sobre la nota de VOCES, pero no quiero dejar de mencionar el pobrísimo nivel de los entrevistadores, que más que preguntar parecen inducir constantemente al entrevistado a responder lo que ellos quieren. Preguntas como: "¿Hay una casta burocrática de izquierda enquistada en el Frente?" O la otra: "¿Cómo se llega a esto? Da la impresión que quedamos prisioneros de Puig, el PVP y tres gatos", más que preguntas son afirmaciones que esperan una confirmación por parte del entrevistado. Es el aporte que parece que tienen para hacer estos compañeros. Además del título de la nota: “El Frente es el principal freno a un proyecto de izquierda”.

viernes, 10 de junio de 2011

¿DEMOCRATIZAR EL FRENTE AMPLIO?





Se ha escuchado mucho por estos días hablar sobre la necesidad de “democratizar” el Frente Amplio. Y cuando se dice esto, se habla de modificar su estructura orgánica y sus estatutos. Y uno no tiene más remedio que preguntarse si cuando se habla de democratizar se está hablando de “hacer democrática una cosa que no lo es”, que sería una posible definición de “democratizar”. Porque si es a esto a lo que se refieren, habría que decir que no estamos en absoluto de acuerdo, y que en este país no debe haber –y seguramente no lo haya en muchas otras partes del mundo- un partido político más democrático que el Frente Amplio. Un frente que contempla en su estructura orgánica la participación de partidos políticos de orígenes e ideologías absolutamente disímiles, junto a ciudadanos independientes, que es coalición y movimiento, pero que además incluye en la participación a todo el universo de votantes de su colectividad. De manera que no aceptamos en absoluto que se diga que el Frente Amplio no es democrático.
Si de lo que se quiere hablar es de la necesidad de “mejorar” la democracia interna del FA, sin duda vamos a estar de acuerdo, siempre es posible mejorar, pueden contar con nosotros para ello. Ahora bien, hablemos entonces de cuáles son las instancias internas que se pueden mejorar en cuanto a su calidad democrática. Porque lo que hemos escuchado hasta ahora parece ir en sentido contrario.
PARA DEMOCRATIZAR
Siempre ha sido un valor apreciado para la izquierda en nuestro país, como señal de democracia, la participación. La fórmula podría ser: a mayor participación, mayor democracia. Por eso decíamos en el año 71, en la declaración constitutiva del Frente Amplio: “Contraer en este mismo acto, el formal compromiso de establecer un programa común, ceñirnos a él en la lucha fraternal y solidaria colaboración, así como actuar coordinadamente en todos los campos de la acción política, sobre la base de que atribuimos al pueblo, organizado democráticamente, el papel protagónico en el proceso histórico. Establecer que esta coalición de fuerzas -que no es una fusión y donde cada uno de sus partícipes mantiene su identidad-, ha de estar dotada de una organización con núcleos de base y autoridades comunes, mandato imperativo y demás mecanismos de disciplina que aseguren el cumplimiento efectivo de los compromisos y postulados convenidos. Declarar que el objetivo fundamental del Frente Amplio es la acción política permanente y no la contienda electoral ; al mismo tiempo afrontará unido las instancias comiciales, con soluciones honestas y claras que restituyan a la ciudadanía la disposición de su destino, evitando la actual falsificación de su voluntad. En función de estos principios y objetivos convocamos al pueblo a incorporarse al Frente amplio y a participar activamente en la lucha y en los trabajos que emprendemos” (*). (Dicho sea de paso, no pudimos encontrar en la página del FA, entre los documentos fundacionales, la Declaración Constitutiva).
De manera que cuando uno escucha hablar de democratizar al frente amplio, piensa inmediatamente que lo que se busca es una forma de que el pueblo organizado tenga un papel aún más protagónico, dado el sitial que en la izquierda le atribuimos en el proceso histórico. Uno piensa inevitablemente que lo que se busca es profundizar aquello de “la acción política permanente”, el pueblo organizado y participando, haciéndose dueño de su propio destino, y no lo electoral. Y reiteramos, si es de eso de lo que se habla, entonces cuenten con nosotros.
LA POBREZA DE LAS PROPUESTAS
Sin embargo, todavía no hemos escuchado propuestas en ese sentido, y las pocas que se han escuchado parecen ir en el sentido exactamente opuesto, cuando no demuestran un desconocimiento de cómo funciona el Frente Amplio.
Porque por ahí se ha escuchado decir que una buena forma de democratizar el Frente Amplio es que sus autoridades se elijan a padrón abierto, es decir, que puedan votar todos los frenteamplistas. Pues bien, el Congreso, que es la máxima autoridad del FA no puede elegirse en elecciones a padrón abierto puesto que es un Congreso de delegados, que antes de ser electos se reunieron previamente para estudiar y discutir el orden del día y los documentos previos, etc. El órgano que actúa como máxima dirección entre Congreso y Congreso, el Plenario Nacional, ya se elige actualmente a padrón abierto y con adhesión simultánea. Esto es, cualquier ciudadano, cualquier votante, puede presentarse el día de las elecciones internas y participar haciéndose adherente en ese momento. Un adherente de un Comité, si va el 25 de agosto y quiere elegir las autoridades de su Comité, no puede hacerlo si no tiene determinada antigüedad como adherente y si no se encuentra al día en su cotización. Sin embargo, cualquier ciudadano puede elegir el Plenario Nacional, aunque se adhiera ese mismo día y aunque nunca hubiese aportado nada al FA. Pero se plantea como un gran aporte a la democratización del FA que la elección de sus autoridades se haga a padrón abierto (¿?). Algunos agregan que el presidente del FA se pueda elegir también a padrón abierto (hoy lo elige el Congreso). Puede ser, habría que discutirlo, nosotros preferimos que sea elegido en una discusión interna. Elegir el presidente de una fuerza política tiene más que ver con definir el perfil del mismo, por saber si cuenta con el consenso de la mayoría de los sectores, por saber de sus cualidades negociadoras y componedoras, etc. Preferimos entonces que la elección del mismo pase por definiciones internas, antes que por la imposición de una mayoría en una elección, tal vez impuesta por los medios de prensa o por los fabricadores de imagen. Sea como sea, no creemos que aporte a la democratización.
Otra propuesta que anda por ahí, refiere a quitarle representación a las bases en el Congreso. Y aquí estamos en una propuesta que va en el sentido contrario a la profundización de la participación. Si los Comités de Base flaquean, si comienzan a disminuir su participación, entonces, en lugar de analizar las formas para que vuelvan a ser lo que fueron, en lugar de estudiar las formas de hacerlos más habitables, pero también de hacer que sus opiniones sean más escuchadas y atendidas, en lugar de eso, lo que se propone es recortarles su participación en los organismos de dirección. Además, no está muy clara la cuestión en cuanto a contenidos. Porque al parecer todo se resolvería haciendo que el Congreso se componga de mitad bases y mitad sectores. Pero los delegados de base que participan en un Congreso, tienen determinadas exigencias; las asambleas del Comité al que pertenecen deben haberse reunido previamente a discutir los documentos, y los delegados electos tienen que haber participado en esas discusiones; y además, las asambleas deben tener un quórum mínimo, en proporción a la cantidad de adherentes del Comité, entre otras cosas. Estas exigencias ¿correrían también para los sectores? ¿O los sectores simplemente les dirían a sus delegados lo que tienen que votar? Cuestiones que no forman parte de la propuesta pero que hacen al contenido, y no a la forma.
TAMBIEN BOLAZOS
Se ha dicho por ahí, que mientras los legisladores y el Presidente de la República fueron votados por cerca de un millón de personas, la actual estructura del Frente Amplio solo fue votada por menos de 3 mil personas. Cuestión que además de ser falsa, no tiene en cuenta algunas cosas. Es falsa porque la actual estructura del FA no fue votada por 3 mil personas sino por 220 mil. Pero además, no son cosas comparables. No se puede comparar una elección de autoridades nacionales y departamentales, en donde el voto es obligatorio, con una elección interna de autoridades. Si el Frente Amplio tiene un millón de votantes y en la elección interna de sus autoridades participan 220 mil (el 22%), no es algo a criticar, sino todo lo contrario, es algo a exhibir ante el mundo entero como un logro importantísimo. Por poner un ejemplo, el PT de Brasil obtuvo en las últimas elecciones casi 20 millones de votos, pero su presidente fue votado por 500 mil afiliados (2,5%) en las elecciones internas. Sin embargo, muchos se atreven a criticar a ese Plenario Nacional del Frente Amplio, y hasta se ha dicho en forma despectiva que “nadie los conoce”, como si el ser conocido fuera un mérito, como si la virtud más importante de un militante político sea estar en los medios, y no la lucha diaria y constante por las conquistas populares, por mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías de uruguayos.



(*) Las negritas son nuestras

viernes, 3 de junio de 2011

LA COMPRENSIBLE INDIGNACIÓN



En muy pocos días, diversos hechos que tienen que ver con los derechos humanos, han desatado la indignación de muchos frenteamplistas, los que se sienten además desconcertados y atónitos. Y no es para menos. Los comprendemos, porque también nosotros nos hemos sentido indignados. En primer lugar -y el hecho más notorio- el proceso que culminó en el naufragio del proyecto interpretativo que anulaba los efectos de la ley de impunidad. No vamos a entrar en detalles que todos ya conocemos sobre ese proceso. Pero sí vamos a señalar que de ninguna manera podemos compartir que se acuse a la estructura orgánica del FA, y menos que menos a los Comités de Base, de tamaño desaguisado.
QUE CULPA TIENE EL TOMATE
El proyecto interpretativo que anulaba los efectos de la ley de impunidad naufragó en la madrugada del viernes 20 de mayo, día de la marcha del silencio, y el sábado 21 algunos compañeros ya habían empezado la autocrítica, esa rara autocrítica que consiste en criticar a los demás, en encontrar las razones de los fracasos siempre en otros. No puede entenderse de ninguna manera, que se concluya en que “existe una contradicción entre la estructura del FA y la voluntad frentista”. Y menos aún, puede entenderse la afirmación de que la estructura en el FA ya "no representa al pueblo frenteamplista, ni los valores de las organizaciones sociales". Porque está claro que en esta lucha contra la ley de impunidad, no ha habido mayor coincidencia que entre las resoluciones de la estructura del FA y los valores de las organizaciones sociales, que no han hecho otra cosa que luchar contra la impunidad desde que la misma se instaló en este país.
Al parecer –de acuerdo al menos a lo que informa una nota de El País- se trata de “una movida para quitarle poder a las bases”. En caso de que fracase la negociación –dice la referida nota-, Asamblea Uruguay, el sector que lidera Astori, convocará a un "plebiscito interno" para que los frenteamplistas decidan qué hacer con las bases. Si eso es todo, si algunos sectores del FA entienden que los problemas del FA se deben al poder de las bases, y si creen que los problemas del FA se solucionan quitándoles poder a estas, entonces estamos en graves problemas, porque estaría demostrando una pobreza ideológica de magnitudes gigantescas, y una ceguera imperdonable.
Entre otras cosas, porque el proyecto interpretativo que terminaba con la impunidad, no fue elaborado por las bases, sino por los sectores políticos; fue aprobado en la Mesa Política Nacional (integrada por los mismos sectores que están en el Parlamento) y enviado a la Cámara de Diputados donde fue votado por los 50 diputados (ninguno de ellos de las bases, obviamente), se le hicieron modificaciones por parte de los sectores políticos en el Parlamento para que pudiera ser aprobado en el Senado, y allí fue votado por todos los senadores (ninguno es de las bases), con el único voto contrario de Saravia; las bases tienen en el Plenario Nacional apenas el 50% de los votos, y las resoluciones sobre la ley interpretativa siempre fueron tomadas por UNANIMIDAD, es decir, por las bases sí, pero también por todos los sectores; y finalmente, quienes echan a perder todo el proceso son el presidente y el vicepresidente, quienes van al Parlamento a pedir que no se vote. Pero resulta que parece que el problema es “el poder que tienen las bases”, y todo se soluciona quitándoles parte de ese poder. Una conclusión, además de injusta, disparatada.
EL ATAQUE A LA JUEZA MORA
Según el diario El Observador, luego que el semanario Búsqueda informara que la jueza Mariana Mota estuvo en la Marcha del Silencio, organizada por familiares de desaparecidos el 20 de mayo, la Suprema Corte le pidió a la jueza que en 48 horas informe si estaba en el lugar y en ese caso qué hacía allí. Hasta donde sabemos, nuestra Constitución de la República en su artículo 77, numeral 4º establece: “Los magistrados judiciales… deberán abstenerse, bajo pena de destitución e inhabilitación de dos a diez años para ocupar cualquier empleo público, de formar parte de comisiones o clubes políticos, de suscribir manifiestos de partido, autorizar el uso de su nombre y, en general ejecutar cualquier otro acto público o privada de carácter político, salvo el voto”.
Es evidente que cualquier juez que concurra a una Marcha en defensa de los derechos humanos no está formando parte necesariamente de ninguna comisión o club político, ni está suscribiendo ningún manifiesto (de hecho la marcha del silencio ni siquiera cuenta con una parte oratoria, y menos un manifiesto, y menos aún partidario), ni está ejecutando ningún acto público de carácter político. Un juez que concurra a una marcha en defensa de los derechos humanos universales, está manifestando su adhesión a esos principios universales, que deben estar por encima (y lo están) de cualquier bandería política. Lo que debería suceder, y lo que enorgullecería a la gran mayoría de los uruguayos, y lo que incluso les llevaría tranquilidad y confianza en la Justicia, sería que todos los jueces de nuestro país participaran de una marcha en defensa de los derechos humanos, de la verdad y la justicia.
Además del precepto constitucional, está también la Ley Nº Ley 15.750 (Ley Orgánica de la Judicatura y de Organización de los Tribunales), la que establece en su Artículo 94 que los Jueces se abstendrán:
1º) De expresar y aun insinuar su juicio respecto de los asuntos que por ley son llamados a fallar, fuera de las oportunidades en que la ley procesal lo admite.
2º) De dar oído a cualquier alegación que las partes o terceras personas a nombre o por influencia de ellas, intenten hacerles en forma distinta de la establecida en las leyes.
Y en este caso, menos se puede aún decir que el participar en una marcha en defensa de los derechos humanos, de la verdad y la justicia, sea expresar su juicio respecto de los asuntos en los que el juez o la jueza están llamados a fallar. Porque en el juicio, el juez se manifestará en cuanto a la culpabilidad o no del acusado, pero es de suponer que no se manifestará en cuanto a la pertinencia o no de los derechos humanos universales protegidos, y que todos los jueces tendrán en cuenta esto último.
Mientras en la Argentina, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación dictaminó que un juez está “inhabilitado éticamente” para desempeñarse en el alto tribunal “por su acreditada participación en organismos de poder” durante la última dictadura militar, en nuestro país queremos inhabilitar a una jueza por su compromiso con los derechos humanos. Una condecoración más para mostrar en la ONU cuando asumamos la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de ese organismo.
DELITOS COMUNES
Para completar este panorama, la Suprema Corte de Justicia (SCJ) ratificó por mayoría que las violaciones a los derechos humanos cometidas por la última dictadura militar son delitos comunes y no de lesa humanidad, por lo que prescribirán el 1 de noviembre próximo. Si, claro, eso es lo que dice la Corte. Que secuestrar a una persona en otro país con personal pago por el Estado, para luego traerla a nuestro país y someter a esa persona a las más terribles torturas en dependencias del Estado y por funcionarios del Estado, para luego asesinarla (puede ser por ejemplo castrándola y dejando que se desangre), y finalmente hacer desaparecer el cadáver, que un delito como ese, no tiene nada de diferente al robo de una gallina o a una rapiña. La única diferencia es que el ladrón de gallina y el rapiñero van a una cárcel común, a donde van todos los delincuentes, mientras que el secuestrador, torturador y asesino múltiple va a un lugar con todas las comodidades, especialmente acondicionado para él.
Es comprensible entonces la indignación, porque estas cosas que describimos no suceden –como algún distraído podría llegar a pensar- en Honduras, por ejemplo, que hoy día vive bajo una dictadura, o en algún país gobernado por la derecha más reaccionaria. No, estas cosas están pasando en un país considerado ejemplo de democracia en muchas partes del mundo. La confirmación de la impunidad y su profundización en tres actos, sucede en este querido Uruguay, en este país que pagó tan alto precio por la recuperación democrática, en este país que tuvo en su momento el record mundial de presos políticos en proporción a su población. Y bajo un gobierno de "izquierda". Es acá donde suceden estas cosas, en el país que ha sido elegido para presidir el máximo organismo de derechos humanos de las Naciones Unidas. Si. Por eso la gente se indigna.

YO TE AUTOCRITICO





Para algunos, autocrítica parece que significa “criticar en auto”, y cuando hablan de autocrítica cuidado, porque te pueden pasar por arriba. De alguna forma, será porque “van en coche”, ya que cuentan con los grandes medios de comunicación a su alcance, incluso los de la derecha, que gustosamente difunden y reproducen propuestas que, en la estructura orgánica del FA, aparecen mucho tiempo después.
SOBRE EL PUCHO, LA ESCUPIDA
El proyecto interpretativo que anulaba los efectos de la ley de impunidad naufragó en la madrugada del viernes 20 de mayo, día de la marcha del silencio, y el sábado 21 algunos compañeros ya habían empezado la autocrítica, esa rara autocrítica que consiste en criticar a los demás, en encontrar las razones de los fracasos siempre en otros.
El vicepresidente de la República, Danilo Astori, fue el primer dirigente político de primer nivel que abordó los hechos políticos resultantes del fracaso parlamentario, y lo hizo en el marco del discurso que dio al cumplirse 17 años de la fundación de Asamblea Uruguay. Según Astori, el proceso por el cual el FA intentó anular la Caducidad "se destacó por su desprolijidad política y por haber actuado sin objetivos claros”. Dijo que los errores que se cometieron a lo largo de este proceso fueron cometidos por todos los actores “si excepción". Sostuvo además que la interna del Frente Amplio mostró un nivel de contradicción interno muy importante. Y punto. Hasta ahí es lo que uno con un gran esfuerzo puede llegar a suponer que se trata de una “autocrítica”. E inmediatamente después de eso, todas las baterías apuntadas hacia el mismo lugar de siempre: la estructura orgánica del Frente Amplio.
De acuerdo a lo que informa la prensa: Astori habría dicho que hay una distancia muy clara entre lo que piensa y resuelve la estructura frentista y lo que piensa el pueblo frentista. “Luchamos por la democracia en el país y queremos más democracia en el Frente”. La democracia interna de la coalición está cuestionada por la distorsión de las representatividades que existen en la estructura donde pequeños grupos desde el punto de vista electoral tiene un peso muy importante en los organismos de decisión. Como se recordará el Plenario del Frente Amplio, elegido solo por algunos miles de adherentes al FA, obligó a los legisladores, que tiene más de un millón de votos, a que votaron lo que en ese organismo se había resuelto. El Frente Amplio está en una crisis entre su electorado y simpatizantes, su estructura y dinámica interna, sus legisladores y su propia gestión gubernamental. Astori ha llamado a mejorar el clima interno, a dejar de lado reproches y en especial reivindicó el papel de Asamblea Uruguay de la que dijo:” Sobre eso a los integrantes de la AU no hay que explicarles nada, porque nunca fallamos en nuestros 17 años de vida, siempre aceptamos lo que resolvió la mayoría".
CUANDO SE TIENE RAZÓN…
Cuando el compañero Astori habla de “desprolijidad política” y de un nivel de contradicciones importante, no podemos más que estar de acuerdo. Y un solo ejemplo basta para demostrarlo.
El 24 de setiembre de 2010, el diario La República anunciaba que la Mesa Política del Frente Amplio aprobó un texto interpretativo para que lo impulsen sus legisladores. La iniciativa resuelve –decía el artículo- la dificultad de anular los efectos de la Ley de Caducidad mediante tres artículos que "interpretan" obligatoriamente que los artículos 1, 3 y 4 de esa norma son "inaplicables" y que los juicios cerrados por su aplicación pueden ser reabiertos. Astori señaló que "en esa propuesta hay participación de muchos compañeros y compañeras, incluso miembros del gobierno también, que han dado su opinión. Recuerden también que esto viene vinculado con una demanda que ha sufrido, o ha recibido mejor dicho, el Estado uruguayo en cuanto a acciones referidas al campo de Derechos Humanos".
El 20 de octubre de 2010, La República mostraba las opiniones dentro de la izquierda sobre el proyecto interpretativo que se iba a aprobar, y decía: “El vicepresidente argumentó que la Ley de Caducidad no debería estar en el ordenamiento jurídico del país porque es inconstitucional. Agregó que el texto propuesto no violenta las dos consultas realizadas a la ciudadanía. "Es un texto que la deja sin efecto y la declara inaplicable en orden a dos tipos de argumentos: la Constitución de la República y los tratados internacionales que ha suscrito el país", comentó. Agregó que "en el primer referéndum se le preguntó a la ciudadanía si se deseaba derogar la referida Ley y la ciudadanía contestó que no; en el segundo caso se le preguntó si se deseaba anular la Ley y la ciudadanía contestó que no". "Este texto no es ni una cosa ni la otra, es un texto que deja sin efecto la Ley y la declara inaplicable en orden a dos tipos de argumentos: la Constitución de la República y los tratados internacionales que ha suscripto el país", añadió Astori. Por consiguiente, indicó que votará favorablemente el mencionado proyecto de ley”.
Argumentación clara y contundente del compañero Astori, que compartimos de principio a fin.
El 12 de abril, y en consonancia con lo anterior, el compañero Danilo Astori levantó su mano en el Senado para aprobar el proyecto. Pero curiosamente, pocos días después, en una entrevista en el diario El País, sale a decir: “Pensaba y pienso que lo mejor para dejar sin efecto la impunidad de crímenes cometidos en el pasado es la derogación de la ley de Caducidad. Estamos viendo, en el trámite del proyecto interpretativo, las consecuencias negativas que puede tener desde el punto de vista político y jurídico el camino que hoy se está siguiendo y por eso este compás de espera que tenemos ahora".
Esto es, luego de que el proyecto había sido aprobado en la Cámara de Diputados, y luego de que –con modificaciones- había sido votado en la Cámara de Senadores. Y pocos días después concurre al Parlamento, junto al presidente Mujica, a pedirle a los parlamentarios del FA que no voten el proyecto.
Sin dudas, no podemos dejar de estar de acuerdo, se trata de enormes desprolijidades políticas y de un nivel de contradicciones importantes. En cuanto a la disciplina partidaria, y a la afirmación del compañero Astori de que “nunca fallamos en nuestros 17 años de vida, siempre aceptamos lo que resolvió la mayoría”, permítaseme relativizarla. La disciplina partidaria implica aceptar la decisión de la mayoría y trabajar por ella; porque si acepto la decisión y luego trabajo en contra… ¿QUE CULPA TIENE EL TOMATE?
Pero lo que no puede entenderse de ninguna manera, es que a raíz del proceso que culminó en la no aprobación del proyecto interpretativo se concluya en que “existe una contradicción entre la estructura del FA y la voluntad frentista”. Y menos aún, puede entenderse la afirmación de que la estructura en el FA ya "no representa al pueblo frenteamplista, ni los valores de las organizaciones sociales". Porque está claro que no ha habido mayor coincidencia que entre las resoluciones de la estructura del FA y los valores de las organizaciones sociales, que no han hecho otra cosa que luchar contra la impunidad desde que la misma se instaló en este país.
Al parecer –de acuerdo al menos a lo que informa una nota de El País- se trata de “una movida para quitarle poder a las bases”. En caso de que fracase la negociación –dice la referida nota-, Asamblea Uruguay, el sector que lidera Astori, convocará a un "plebiscito interno" para que los frenteamplistas decidan qué hacer con las bases. Si eso es todo, si algunos sectores del FA entienden que los problemas del FA se deben al poder de las bases, y si creen que los problemas del FA se solucionan quitándoles poder a estas, entonces estamos en graves problemas, porque estaría demostrando una pobreza ideológica de magnitudes gigantescas, y una ceguera imperdonable.
Entre otras cosas, porque el proyecto interpretativo que terminaba con la impunidad, no fue elaborado por las bases, sino por los sectores políticos, fue aprobado en la Mesa Política Nacional (integrada por los mismos sectores que están en el Parlamento) y enviado a la Cámara de Diputados donde fue votado por los 50 diputados (ninguno de ellos de las bases, obviamente), se le hicieron modificaciones por parte de los sectores políticos en el Parlamento para que pudiera ser aprobado en el Senado, y allí fue votado por todos los senadores (ninguno es de las bases), con el único voto contrario de Saravia; las bases tienen en el Plenario Nacional apenas el 50% de los votos, y las resoluciones sobre la ley interpretativa siempre fueron tomadas por UNANIMIDAD, es decir, por las bases sí, pero también por todos los sectores; y finalmente, quienes echan a perder todo el proceso son el presidente y el vicepresidente, quienes van al Parlamento a pedir que no se vote (ambos pertenecientes a sectores políticos, no a las bases). Pero resulta que parece que el problema es el poder que tienen las bases, y todo se soluciona quitándoles parte de ese poder.

ES LO QUE SOMOS (publicado esta semana en VOCES)

Me resisto a analizar el episodio de las bicicletas en términos de quien tuvo razón (ninguno la tiene). Nuestra sociedad se parece ca...