LA DERECHA SE MUEVE


Tras un período prolongado en el que se pudo constatar un avance de las ideas progresistas en todo el mundo, ahora es posible ver –no comienza ahora, sino que se hace más visible- una contraofensiva de la derecha que no conviene tomar a la ligera. Entre otras razones, porque parece claro que esta derecha del siglo XXI es capaz de usar los métodos que otrora fueron prácticamente exclusivos de la izquierda (marchas, manifestaciones, etc.), pero además, porque sus recursos son infinitamente más poderosos que los de las fuerzas populares, aún cuando estas últimas estén en el gobierno. Pero además, porque uno de los elementos característicos es el tema de la agresividad de la ofensiva derechista. Son los casos de la derecha republicana en EEUU, de la oposición en Argentina, de la derecha berlusconiana en el poder en Italia, de las derechas reaccionarias insurgentes en Bolivia o Venezuela, y tantos otros ejemplos que muestran la reacción visceral y violenta de esa derecha mundial ante el mínimo avance, no ya de fuerzas revolucionarias, sino simplemente progresistas.
AL NORTE
En España, se ha llegado al límite ridículo – y dramático a la vez-, que tiene atónitos no solamente a los ciudadanos españoles decentes, sino a los del mundo entero, mediante el cual un juez de reconocido prestigio internacional como Garzón puede ser procesado -con casi total seguridad- por abrir una causa sobre el franquismo, en la que sus acusadores son la extrema derecha española (entre ellas Falange, la organización que sirvió de sostén ideológico y organizativo al régimen franquista). Lo que se intenta es que la Justicia no investigue los crímenes del franquismo, pero la campaña en contra del juez Garzón arreció hace poco más de un año a raíz de que el magistrado destapara el caso Gürtel, la red de corrupción en la que resultaron implicados dirigentes del PP de Madrid y Valencia. Pero por otra parte, cualquier medida del actual gobierno socialdemócrata español, sean leyes ampliando los derechos de minorías como los homosexuales o los inmigrantes, de ampliación de la ley del aborto, la retirada de Afganistán, o incluso una simple y tímida ley antitabaco han sido objeto de unas campañas mediáticas de un carácter manipulador y nauseabundo.
En Italia, Berlusconi ha obtenido de diputados una nueva ley que, en los hechos, al establecer la suspensión automática de los juicios por delitos punibles con menos de diez años de cárcel; estaría protegiendo al propio Berlusconi frente a los casos de corrupción que hay abiertos contra él.
Si alguien soñaba con la esperanza de un cambio progresista en Estados Unidos, con la elección de Obama como presidente, seguramente ya se habrá despertado. Nada ha cambiado. Obama inició su gestión con algunos anuncios progresistas como la anulación de las torturas por parte de la CIA o el cierre de Guantánamo. Pero se aclara que son anuncios y no medidas concretas, y esto es parte central de la gestión Obama: hacer anuncios progresistas que los medios hegemónicos reproducen, mientras en realidad se aplican medidas conservadoras, o se mantiene todo tal como está. Guantánamo sigue igual, sigue siendo un centro de torturas con la excusa de la lucha contra el terrorismo, pero su cierre fue noticia en todo el mundo. Las agresiones contra Afganistán e Irak continúan, y Obama estrenó su premio nobel de la paz viajando a Afganistán por primera vez y de manera sorpresiva, y desde allí volvió a manifestar su compromiso con la guerra y 3 días más tarde se lanzó una nueva gran operación en la ciudad de Kandahar. Al día siguiente la noticia fue que el presidente de EEUU impulsa la exploración petrolera de 1 millón de kilómetros cuadrados de plataforma marítima, un proyecto que había fomentado Bush durante su gobierno y que el propio Obama había criticado por sus consecuencias ecológicas. Obama tal vez afecte los intereses de algunas aseguradoras de salud (y esto despierta la furia de la ultraderecha republicana, que concurre armada a los actos en contra de la reforma de la salud), pero a la semana siguiente fortalece su alianza con los dos grandes sostenes del poder imperial: el militar industrial y el petrolero.
AL SUR
El arma principal de la derecha son los medios de información, con los cuales intenta reforzar su hegemonía político-cultural. Por eso asistimos a un golpismo mediático que se concreta por medio de la desinformación, de la tergiversación de los hechos, del uso de calificativos sin sustento, de la sátira malintencionada, de la creación de miedos a la inseguridad, a las pandemias, a la crisis económica, todas las cuales no serían resultado del sistema capitalista sino del populismo y de la ineficacia y corrupción de los gobiernos que no son simples peones del capital financiero (como, por ejemplo, el de Venezuela, el de Cuba, el de Bolivia, el de Ecuador y hasta el moderadísimo gobierno de Argentina). De manera que la derecha cuenta, para su contraofensiva ante los avances populares, con los grandes medios de comunicación a su servicio, con el sistema financiero como respaldo, con los sistemas políticos y judiciales corruptos, y cuando esto no alcanza, con la fuerza bruta desembozada o encubierta bajo diversos disfraces. Como ejemplos paradigmáticos de esto último, están los de Honduras y Haití. En este último país, unos 12 mil efectivos de las Fuerzas Especiales y de los Marines desembarcaron supuestamente para proporcionar “seguridad”. Se ha anunciado ya el incremento del número de tropas de la misión de de las Naciones Unidas de “mantenimiento de la paz” de unos 9 mil a 12 mil 500 efectivos. Esta enorme ocupación militar no tiene el propósito de suministrar auxilio sino de suprimir disturbios de los trabajadores y pobres de Haití. En Honduras, lo que existe es una abierta dictadura militar disfrazada de gobierno civil. El informe de la CIDH no deja dudas: “condena y lamenta los asesinatos de tres miembros activos de la resistencia al golpe de Estado, registrados el último mes en Honduras. Asimismo, la CIDH deplora los secuestros, detenciones arbitrarias, violaciones sexuales y allanamientos ilegales de que han sido víctimas personas de la resistencia contra el golpe de Estado y sus familiares.
La virulencia de la campaña contra Cuba desatada por la derecha con la excusa del caso Zapata se enmarca en una campaña sistemática y sostenida que va de la mano con una campaña contra Chávez.
POR CASA
En nuestro país, blancos y colorados están muy preocupados porque el Parlamento discuta sobre la muerte por huelga de hambre de un preso común en Cuba, pero no se les ha escuchado una preocupación semejante por los asesinatos diarios que ocurren en Honduras por parte de la dictadura de ese país. Días pasados, el Canal 4 muestró varios cadáveres desparramados en la vía pública, en Honduras, e informó que fue a causa de “enfrentamientos entre bandas rivales”. La derecha uruguaya cuenta además con sujetos como Danilo Arbilla, que defiende al canal golpista venezolano y escribe sobre “…atropello de la dictadura venezolana, que no respeta ningún tipo de fronteras ni límites; ya sean en materia de libertades y derechos, como los territoriales". Es el mismo Danilo Arbilla que fue funcionario de confianza de la dictadura en uno de los períodos más violentos de la represión contra la prensa y contra la ciudadanía en general. Algunos de sus méritos: 14 clausuras definitivas de medios de prensa, 159 transitorias, la requisa de tres diarios extranjeros, de un libro y de una revista de la Unesco. Fueron presos dos directores de periódicos y dirigente de APU, mientras que dos de ellos marcharon al exilio, y en años posteriores murieron tres periodistas en la cárcel a causa de las torturas recibidas; así como decenas de periodistas fueron encacelados. Y este sujeto se permite hablar sobre democracia.

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