miércoles, 27 de junio de 2018

UN MUNDIAL DE LA VIVIENDA


(publicado esta semana en VOCES)

Un país con gran poderío económico, puede darse el lujo de organizar un Mundial de fútbol, ya que no solo dará algunos dividendos económicos durante el mismo, sino que añadirá prestigio al país y tal vez hasta gloria deportiva.
Otra cosa es para países no tan poderosos y para los cuales el esfuerzo económico puede ser tremendo.
La organización de los mundiales cada vez requiere más inversiones, y el retorno de las mismas no es tan claro. Por otra parte, el movimiento de dinero es de tal magnitud que, como siempre, atrae la corrupción.
Antes del anterior mundial, Dilma Rousseff dijo que el país no se vería afectado por el préstamo que obtuvo para las inversiones en el mismo, que solo suponía el 0.16% del PBI brasileño. También decía la aseguradora Euler Hermes que la Copa añadiría un 0,2% de crecimiento al PBI.
Y la consultora internacional Ernst and Young estimó un impacto económico que multiplicaría por cinco la inversión realizada: "Nuestro cálculo es que habrá un efecto cascada en toda la economía brasileña. A la inversión en infraestructura (...) hay que añadir el impacto en el consumo, la recaudación impositiva y los negocios que se hacen y se harán gracias al Mundial", decían.
Y negocios hubo y habrá en torno a los mundiales, donde ganan los de siempre y muchísimo dinero.
Sin embargo, Brasil tuvo apenas una expansión de 0,1% de su PBI en 2014, escapando apenas de una recesión (su peor desempeño económico desde 2009, cuando encogió 0,2% por los efectos de la crisis económica internacional).
Esto quiere decir que el mundial no tuvo ningún efecto, o que tuvo un efecto negativo? No, tal vez lo que quiere decir es que apenas logró que no hubiera recesión. Nada más. Es decir, un impacto mínimo.
Como dice el mexicano Hernán Gómez, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y analista político especialista en América Latina: “Creo que los países se hacen una expectativa equivocada de lo que van a obtener con un Mundial, especialmente países en vías de desarrollo, que están en un camino a convertirse en países que pasan de un grado de bajo a un grado más alto de desarrollo”...“De alguna forma siempre quieren usar este tipo de actos o eventos para mostrar que son grandes y poderosos y a mí me parece que es una forma equivocada, especialmente cuando es un país que todavía tiene carencias tan grandes, sociales y de educación”.
Por ahora Rusia ostenta el galardón de “el mundial más caro de la historia”, con 14 mil millones de dólares, pero el próximo seguramente lo superará, ya que participarán 48 selecciones y lo organizarán un triunvirato de países poderosos.
Supongamos que hoy estuviéramos en 2030, y que organizar el evento implicara 15 mil millones, y que Uruguay invirtiera la tercera parte (5 mil millones), casi un 7% de su PBI en un evento deportivo. Un verdadero disparate. Máxime si tenemos en cuenta todo lo que se podría hacer con ese dinero.
Una inversión de esa magnitud, en construcción de viviendas, terminaría con el déficit habitacional, por ejemplo, y generaría mano de obra de una escala varias veces superior a cualquier inversión extranjera que nos muestran como espectacular. Sin contar además el uso de materiales nacionales de todo tipo y el impacto social.

José Luis Perera

1 comentario:

margotv dijo...

por lo pronto Uruguay por clasificar en octavos ya se trae 4 millones de dolares,se mueve mucho dinero es un juego de pasion y alegria, no creo que Urguay (y ojala pudiera) invierta 5 mil millones, creo que tambien depende del poderio economico de cada organizador( creo ).

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