NADA CAMBIA

 

Los datos (y no el relato, diría Darwin), son que el referéndum fracasó, y que la LUC sigue firme en todo su articulado. Eso deja bien parado al gobierno. Un triunfo del SI hubiera complicado sus planes, tal como lo dijo más de una vez el propio presidente. Pero casi medio país a favor de la derogación es un dato que habrá de tener en cuenta.

En cuanto a la oposición, obtuvo algún punto menos que en el balotaje de 2019 (al igual que el gobierno) y no logró lo que se proponía. Pero esto no la deja debilitada ni nada que se le parezca.

Las primeras declaraciones de sus principales líderes son las naturales, pero dejan algunas dudas sobre si habrá algún cambio en su actitud. Por cierto, nadie espera que deje de ser oposición. Da la impresión que la polarización continuará, puesto que los temas que están sobre el tapete no son de los que generen gran consenso, ya que los costos políticos a pagar son de entidad (reforma de las jubilaciones, por ejemplo).

Del lado del PIT-CNT seguramente aumentará la presión sobre el gobierno de aquí en más. No descartaría un nuevo referéndum contra la reforma jubilatoria si sus puntos de vista no son tenidos en cuenta.

Por otro lado, a medida que se aproximen las elecciones 2024 el clima de enfrentamiento tenderá a aumentar como sucede siempre.

Eso no es preocupante. Lo preocupante es el traslado de ese clima tenso al electorado. Y eso no parecen verlo algunos dirigentes políticos, que encararon este tipo de cuestiones como si el mundo se acabara el día después, o como si fuese el campeonato del mundo y el referéndum una final.

Algunas expresiones posteriores al referéndum no ayudan para nada a crear un clima de entendimientos hacia adelante (aunque no son imposibles, desde luego): “Dejen gobernar y vayan a trabajar que el trabajo es salud” (Graciela Bianchi) o “Con 15 minutos más los cagábamos a pelotazos” (Gustavo González, dirigente de FUCVAM).

Hoy en día, el peso que tienen las redes sociales en la formación de opinión no presagia nada bueno, cuando desde arriba se divide el país en dos bandos irreconciliables y opuestos (cosa que en la realidad está lejos de suceder).

En una nota que escribí mucho antes del domingo, decía: “Ver el próximo referéndum nuevamente como el enfrentamiento entre dos bloques diferentes, o dos proyectos de país diferentes, es de una gran ingenuidad”.

Oposición y gobierno han gobernado y lo seguirán haciendo para el capital, para las grandes empresas extranjeras, para la concentración del capital y los medios de producción, atados a los designios del norte y a los préstamos internacionales y encomendándose al dios mercado.

Nada cambió radicalmente el domingo y nada cambiará radicalmente el último domingo de noviembre del 2024.

José Luis Perera

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