viernes, 14 de octubre de 2011

91 AÑOS JUNTO AL PUEBLO



Nuestro Partido está cumpliendo su 91 aniversario y estamos a 56 años de aquel XVI Congreso que elaborara una teoría de la revolución uruguaya y que fuera guía para la acción de los comunistas hasta hoy. Son noventa y un años de batallas por la defensa de los derechos de la clase obrera y el pueblo uruguayo. Una historia de lucha por la unidad de la clase obrera y por la unidad de la izquierda, conformando la fuerza de los cambios. Recordemos que este año estamos conmemorando 40 años de la formación del Frente Amplio, síntesis política inigualable de la unidad de las fuerzas de izquierda, y que se acaban de conmemorar los 45 años de la fundación de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), creación inigualable de la clase obrera uruguaya, ejemplo de unidad en el mundo entero.
No vamos aquí a abrir juicio acerca de la justeza o no, o de la precisión de las previsiones teóricas de nuestro Partido, pero sí queremos destacar el esfuerzo por interpretar la sociedad, sus procesos, las bases económicas estructurales, el papel de las clases, sus manifestaciones políticas, culturales, ideológicas, sus relaciones dinámicas, en un esfuerzo por bucear profundamente en la realidad objetiva del país.
Si nos hubiéramos equivocado al analizar la base objetiva de la sociedad uruguaya, seguramente habríamos naufragado. Porque una teoría puede transformarse en algo inútil, petrificado, si no tiene relación con la vida misma, si no se enriquece en la práctica, si no se recrea en su relación dialéctica con los seres humanos de carne y hueso que son quienes en definitiva hacen la historia.
Nuestra teoría y nuestra práctica han demostrado sus aciertos y también sus errores (que nunca negamos, por cierto). La unidad de la clase obrera en una central única, hoy PIT-CNT, y que sigue demostrando su enorme madurez y responsabilidad en su reciente Congreso días pasados, no es un fruto exclusivo del trabajo de nuestro Partido, pero seguramente nadie podrá negar el esfuerzo denodado de los comunistas para llegar a eso.
Y lo mismo en el plano político, en la construcción difícil y trabajosa de la unidad de la izquierda, hasta la conformación del Frente Amplio en el año 71, en la resistencia contra la dictadura tanto dentro del país como en el exterior, y en la lucha para llegar al gobierno con nuestra fuerza política para, desde allí dar nuevas batallas por cambios profundos en beneficio de los más humildes.
Y como no somos conspiradores –ya lo decía Rodney Arismendi: "No somos una secta ni un grupo escogido de conspiradores; nacemos de la clase obrera y el pueblo, somos pues hombres sencillos y alegres, amamos el pan y el vino, la alegría de vivir, las mujeres y los niños, la paz y la mano cordial del amigo, la guitarra y los cantos, las estrellas y las flores;”- nuestras opiniones y nuestros puntos de vista son públicos y nuestras propuestas y nuestra visión de la realidad están a disposición de quien quiera analizarlas y discutirlas. Y nos gusta festejar rodeados de pueblo, como lo haremos mañana en la Plaza 1º de Mayo (Mártires de Chicago).
NUESTROS ANÁLISIS
Tenemos un método científico de análisis, el materialismo dialéctico, y aunque no nos consideramos propietarios de la verdad absoluta, decimos “nuestra” verdad, y la confrontamos con otras en la lucha ideológica permanente. Intentamos ver el conjunto, y no solo fragmentos de la realidad. Analizamos el contenido de la época, la crisis económica mundial, los procesos de cambios en América Latina, y por supuesto la situación de nuestro país.
Hoy vemos el desarrollo de la profunda crisis del capitalismo, la que anunciáramos tiempo atrás en una virtual soledad. EE.UU. está viviendo una de sus etapas más críticas desde la crisis del 29. Tanto, que está en cuestión su posición de país imperial, que hace sentir su poder en cada lugar del planeta. El país más poderoso, si se analizan sus números macroeconómicos, es un país en quiebra. Su deuda supera al PBI, y su déficit llega al 10%. La desocupación supera el 9,1%, lo que implica catorce millones de desocupados, pero esa cifra trepa a treinta millones, si se suman los subocupados y los que ya no buscan trabajo porque consideran que están definitivamente excluidos del mercado. Y como siempre, estos números, cuando se analizan en forma más particular, se ve claramente que las tasas que afectan a negros y latinos duplican la general. La pobreza llegó el año pasado al 15%, y afecta a cuarenta y seis millones de personas, más de diez veces la población entera de Uruguay. El 20% de los niños y el 27% de los negros y latinos son pobres. Es el número más grande desde que se llevan estadísticas.
Hay cincuenta millones de norteamericanos sin cobertura médica.
Es la economía que produce el 25% del Producto Bruto Mundial y hace dieciocho meses seguidos de caída o bajo crecimiento, la recesión más larga de su historia desde la posguerra. Con este panorama, es lógico que muchos de los que crecieron con la esperanza del sueño americano, integren la legión de los indignados.
La crisis económica que se desarrolla con especial virulencia en los países centrales está lejos de aflojar y, por el contrario, el aceleramiento y la profundización de sus peores consecuencias parece que serán los rasgos prevalecientes, en medio de una situación de incertidumbre que puede extenderse a la economía mundial. En Europa la situación se agrava día a día, y el capitalismo es un perro que se muerde la cola, ya que las soluciones –rebajas salariales, disminución y recorte de políticas sociales, aumento de la edad de jubilación, etc…- no hacen más que profundizar la crisis.
América Latina, con una situación diferente a la de décadas atrás, con gobiernos progresistas y de izquierda que han hecho esfuerzos por revertir las nefastas políticas neoliberales anteriores. En los años del neoliberalismo y la prepotencia imperialista, Cuba estaba sola y llevó a cabo una resistencia ejemplar. Pese a la derrota de la experiencia socialista del este europeo y el dominio capitalista mundial, Cuba siguió construyendo el socialismo con firmeza y un gran espíritu de sacrificio de su pueblo. Ese domino prácticamente total fue perforado luego con la llegada del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, y luego se sumaron Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua, El Salvador, Paraguay y Uruguay.
NUESTRO PAÍS
Estudiamos y analizamos continuamente también, por supuesto, la formación económico-social de nuestro país, las condiciones para un desarrollo productivo con justicia social y profundización democrática, la experiencia del primer gobierno del Frente Amplio y el comienzo de este segundo mandato popular. Y en ese marco, destacamos dos temas centrales para nuestro Partido: la redistribución de la riqueza, tema en el que estamos virtualmente estancados, y el tema de la impunidad, que por estos días deberá avanzarse en algunos aspectos de su dilucidación.
También, sin dudas, la situación de nuestro Partido, sus avances y sus problemas, porque nuestro objetivo es hacer la revolución, que en palabras de Fidel Castro es “es cambiar todo lo que debe ser cambiado”. Y para eso, sabemos que es necesario analizar en primer lugar que Partido tenemos y cual es el Partido que necesitamos para cumplir con estas tareas. Y para cambiar todo lo que debe ser cambiado, apostamos a ganar política e ideológicamente a la mayoría de la clase obrera y los trabajadores y a que la incidencia de la ideología de estos sectores aumente dentro de nuestro Frente Amplio.
Un informe de nuestro Comité Central de setiembre de 1984, se nos ocurre que define claramente lo que significa nuestro Partido y su conducta, y queremos rescatarlo hoy como homenaje en sus 91 años:
“Somos un Partido de arraigo obrero y nacional. Cuando se habla de partidos tradicionales en la vida nacional y de partidos populares, nadie más representativo que nuestro Partido,- que viene de los viejos movimientos socialistas del siglo pasado,-que hereda las tradiciones de un movimiento obrero que tiene ya más de 120 años, que tiene más de 60 años de vida independiente, que está arraigado en la clase obrera y el pueblo y que ha probado que la lucha por la democracia y la libertad son inseparables, que ha probado que quienes son demócratas se miden por los programas, pero se miden por la vida, por la conducta y por la capacidad de ofrendar la sangre en defensa de la libertad”.
Esta ha sido la medida de nuestra conducta y de nuestra actuación, y por eso festejamos con orgullo junto a la clase obrera y al pueblo. ¡¡¡Salud!!!

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