domingo, 5 de mayo de 2013

LOS NOMBRES...¿NO IMPORTAN?


He escuchado muchas veces decir que “los nombres no importan, lo que importa es el programa”. Esto traduce una cuestión que la izquierda ha sostenido históricamente, en el sentido de que las transformaciones las realizan los pueblos, que en el fondo lo importante son las ideas que están detrás de esas transformaciones y el apoyo popular que generen para llevarlas adelante.
Y sin duda que el asunto tiene su justificación innegable; en el fondo se trata de que los cambios realmente trascendentes son con la gente, y no para la gente.
En cuanto al Frente Amplio, siempre hemos sostenido eso mismo. Primero discutamos el programa, y luego veamos quienes son las personas, los nombres, adecuados para llevarlo adelante.
AHORA BIEN
Lo dicho, no significa desconocer la importancia de los líderes; importancia que muchas veces es cardinal. En el sentido que nos es tan descabellado decir que determinados hechos históricos no hubieran sucedido, o hubieran sucedido de una manera muy diferente o en otros plazos, si no fuera por la presencia de tal o cual personalidad.
Por dar unos ejemplos muy evidentes:
-         ¿La Revolución Rusa hubiera sido lo que fue si no hubiera existido Lenin?
-         El pueblo cubano hubiera derrotado tarde o temprano la dictadura de Batista, es muy posible, pero ¿la Revolución Cubana hubiera sido lo que fue sin la existencia de Fidel o del Che?
-         ¿Venezuela estaría inmersa en el proceso actual si no hubiera existido Hugo Chávez?
-         El general Gestido, le había ofrecido la vicepresidencia a Zelmar Michelini, la que finalmente terminó en Jorge Pacheco Areco ¿El proceso autoritario de fines de los 60 hubiera sido exactamente el mismo si Michelini hubiera sido el presidente?
Lo que quiero decir, es que los nombres y las personalidades también importan, y que muchas veces importan tanto como el programa.
En algunos casos, porque los nombres pueden garantizar que el programa se cumpla, mientras que otros nombres pueden generar dudas.
EJEMPLOS RECIENTES
El programa que llevó al gobierno al Frente Amplio en 2005, se oponía a los Tratados de Libre Comercio, pero el nombre que elegimos para llevarlo a cabo, intentó por todos los medios hacer lo contrario a lo que decía el programa, y buscó un TLC con los EEUU.
Yo no puedo asegurar que el Tratado de Protección de Inversiones con los EEUU se hubiera firmado igual fuera quien fuera el presidente y el ministro de economía del gobierno del Frente Amplio
La fuerza política elaboró y votó proyectos en el Parlamento, que luego esa personalidad elegida los vetó. Seguramente no hubiera sucedido lo mismo con otro nombre elegido para ese cargo ¿no es cierto?
El programa con el cual accedió al gobierno en 2009 el FA, dice que se estudiará la instalación de un Frigorífico Multimodal; y ni siquiera se estudiará, y en ello tiene muchísimo que ver la oposición del propio presidente.
El Congreso del FA decidió la anulación de la ley de impunidad. La fuerza política formó una comisión que redactara un proyecto. El proyecto se elaboró y fue aprobado por la Mesa Política y luego por el Plenario Nacional. Pero los nombres que elegimos para la fórmula presidencial (Mujica-Astori), fueron juntos a decirle a nuestros parlamentarios que no votaran el proyecto, y convencieron efectivamente a uno de ellos, con lo cual lograron hacer fracasar el proyecto.
¿Importan entonces los nombres, o no?
Desde mi punto de vista, sigo sosteniendo lo mismo: primero programa, y luego los nombres para llevarlo a cabo. Pero no soy ingenuo. Muchos sostienen lo mismo, pero permiten pasivamente que determinadas candidaturas se promuevan y se instalen y se afirmen mucho antes de que el Programa sea una realidad. Así no se juega limpio.
Algunos consideran que para llevar a cabo el programa hay que ganar las elecciones, y que para ganar las elecciones el candidato no siempre es el más adecuado en relación al programa, sino aquel que garantice que las elecciones se ganan. En los hechos, invierten los términos, y consideran más importante ganar las elecciones (tal vez por la cantidad de cargos en disputa) que aplicar el programa.
No estoy de acuerdo. Las evidencias empíricas muestran que las elecciones se ganan pero el programa no se aplica.


NI MITO NI LEYENDA (publicado esta semana en VOCES, en el 50 aniversario del asesinato del Che)

Si un mito es una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que ti...