domingo, 2 de julio de 2017

PROGRESISTAS


Hay algunas constantes características de los votantes y militantes oficialistas, que pueden ubicarse en tres grandes grupos (algunos más grandes que otros).
a) los que consideran que los gobiernos progresistas de los últimos 12 años son lo mejor que le ha pasado al país en toda su historia, y que lo que queda es asegurar y profundizar los cambios que se han generado en estos años;
b) los que entienden que se han hecho cosas buenas pero que también son evidentes los desastres tanto de gestión como de política económica y hasta morales y éticos, y si bien defienden lo hecho, critican y protestan abiertamente contra lo que está mal;
c) los que llevan una procesión interna que les dice que las cosas no están para nada bien, pero que no critican abiertamente, y reclaman a quienes sí lo hacen que además hagan propuestas, que no basta con criticar sino que hay que proponer alternativas.

VEAMOS

EL GRUPO a)
No me voy a detener demasiado en el primer grupo. Su forma de ver la realidad es más bien la de un hincha de fútbol, son camiseteros y no hay forma de hacerles comprender que el país no comenzó cuando llegó el FA al gobierno. Aplauden todo lo que venga de su gobierno y de su fuerza política sin detenerse demasiado a analizar si está bien o está mal; si lo hizo el FA en el gobierno está bien, si no tienen argumentos para defenderlo aguardan pacientemente a que vengan de arriba, y aunque sean una guarangada lo repiten cual si fueran las sagradas escrituras.
Cito a mi amigo Eduardo Ancho: Socialmente y mirando con objetividad, más allá de cada una de nuestras peripecias personales, nuestro país está mal. Somos hoy más vulnerables, hemos envenenado peligrosamente el agua, el aire y la tierra, nuestra soberanía está en cuestión, jamás la extranjerización de la tierra ha llegado a los actuales niveles, un alto porcentaje de los trabajadores tiene ingresos equivalentes a un tercio de la canasta familiar. Pero una cantidad de bienes, antes vistos como lujos o ni siquiera existentes, constituyen un espejismo que confundimos con la realidad. Hay mas autos y posibilidades de llegar a más cosas, ya que a través de sutil propaganda, combinada con un tremendo descenso de precios por incremento de la productividad, el capitalismo se nutre de voraces consumidores que de cualquier forma buscan acceder a la felicidad en lugares diseñados par comprar, en los dominios del Dios MERCADO. Esta nueva religión ha encontrado adeptos por todos lados y no parece compatible con los clásicos postulados de izquierda, como la justicia social, el rechazo a la explotación y la igualdad, percibidas hoy casi como reliquias del pasado”.
Prefieren hablar de otra cosa, en especial de las cosas malas que sucedieron hace más de doce años, cuando el FA no era gobierno. NO importa si esas cosas son archisabidas, o si los episodios pasaron por la justicia como corresponde y ya se expidió; la cuestión es no hablar del presente. El mensaje es el siguiente: antes era igual o peor.
Este grupo seguirá votando e hinchando por el FA pase lo que pase, porque no están dispuestos a cuestionar ni a cuestionarse.


EL GRUPO b)
Son un grupo absolutamente necesario; son los que pueden hacer pensar a los del primer grupo, puesto que critican desde adentro y son naturalmente escuchados (aunque muchísimas veces son tildados de “traidores” por los del grupo a, por atreverse a cuestionar a su partido y a su gobierno).
Tienen claro que la única forma de avanzar es la crítica y la autocrítica, la corrección inmediata del rumbo cuando la dirigencia apunta hacia otro lado, cuando se desconocen los lineamientos colectivos y se llevan adelante proyectos y ambiciones personales.
No son camiseteros, y son capaces de ver con ojos críticos para deslindar lo que está bien de lo que está rematadamente mal.
Su permanencia como militantes y/o votantes del FA estará determinada por el grado de recepción a sus demandas y por parte de la dirigencia, el gobierno y sus compañeros de ruta.
Obviamente, muchos de ellos son también partidarios de la teoría del “mal menor”, por lo que seguirán votando al FA de cualquier modo ante la eventualidad de que este pierda el gobierno. No perciben que con esa actitud hipotecan cualquier posible cambio, ya que mientras el FA siga ganando elecciones seguirá por el mismo rumbo (justamente por eso, porque le asegura ganar elecciones que es su único objetivo).

EL GRUPO c)
Es el más sufrido. Saben que esto que está haciendo su fuerza política en el gobierno no tiene absolutamente nada que ver con lo que eran sus sueños, que el rumbo era hacia el sur y el barco rumbeó directo al norte desde el principio.
Les duele en el alma lo que ven, pero su amor por el FA les impide hablar abiertamente de lo que está mal, consideran eso una traición a sus principios. Son los que proclaman que “los trapos sucios se lavan en casa”. Creen que muchos compañeros dieron su vida, fuero torturados y desaparecidos por querer llevar adelante este proyecto, y creen que abandonarlo es abandonarlos. No se dan cuenta de que dieron su vida por otro proyecto radicalmente diferente; no por esto. Sufren en silencio los desastres de su gobierno. Saben que ellos querían una reforma agraria y que su gobierno amplió los latifundios y extranjerizó la tierra; saben que estaban contra el capital financiero y tienen que sufrir la bancarización obligatoria de su gobierno; son antiimperialistas y tienen que sufrir que su gobierno le proteja las inversiones al imperio o quiera un TLC hasta con los marcianos si fuera posible.
Cuando alguien critica, reclaman propuesta. Es una especie de grito desgarrador que significa algo así como: “ya se que esto es una mierda, proponeme algo y me salgo”.
No se dan cuenta que la propuesta existe desde hace décadas, que no hay que inventarla, que está en los propios documentos fundacionales del FA, que solo hay dos caminos: o se obliga a sus dirigentes a girar 180 grados, o se abandona definitivamente el proyecto traicionado y se empieza a construir algo nuevo.

OTROS
No hay que engañarse, existen obviamente otros grupos. Están (y son legión), los que están absolutamente conformes con lo que hace este gobierno, sin tener ninguna camiseta puesta, simplemente porque se ven favorecidos con sus políticas. Cambiarán si un día este gobierno los deja de favorecer.
Están (y son legión) los votantes conservadores, que esto es lo que quieren. De los tres o cuatro partidos conservadores que existen en la oferta electoral, eligen este porque consideran que hace mejor las cosas. No quieren ni en sueños ningún cambio que signifique riesgos a su buen vivir. No les hagan olas.

1 comentario:

GFM dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=3OdE2EiF4pI


Para Marcelo Abdala este Gobierno es progresista... no tiene justificación el oportunismo de esta gente. Un votante frenteamplista honesto, ¿a qué sector debería votar hoy? A mi juicio, el único que se salva es el PVP. Pero da la casualidad (irónicamente lo digo) que el PVP no tiene ningún Ministro ni nada. Ningún cargo de peso. Solo tiene un diputado y nada mas. Es decir; el único sector del FA que mas o menos todavía mantiene cierta dignidad es simplemente porque no está tan comprometido como otros.

No hay ninguna esperanza desde adentro del Frente Amplio. Lo poco bueno que van a hacer en 2018 y 2019 es simplemente porque se acercan las elecciones. Son todos cómplices del mismo juego. Cada uno desde su lugar, por supuesto.

Una lástima que no haya verdadera oposición interna de izquierda dentro del FA. Una lástima que el MPP y el PCU sean puro teatro para la tribuna...

LOS HOMBRES DE LA BOLSA

(publicado esta semana en semanario VOCES) El tema no es nuevo, y cada tanto vuelve al tapete, como tanta cuestión en este país. ...