miércoles, 17 de octubre de 2018

PARADIGMÁTICO


(publicado esta semana en Semanario VOCES)

Si paradigmático es “algo que puede presentarse como ejemplo o modelo, el “caso Sendic” lo es, sin duda. Claro que como ejemplo de lo que no debe ser. Tanto desde el punto de vista individual como desde el colectivo. Importa porque es un actor destacado; ha sido diputado, director y luego presidente de ANCAP, Ministro de Industria, senador y vicepresidente de la República. Y desde luego, importa porque pertenece al partido de gobierno.

Se lo cuestiona básicamente por tres cosas: 1) Haber dejado un agujero del orden de los mil millones de dólares en ANCAP, 2) haberse auto adjudicado un título de Licenciado en Genética Humana, y 3) haber utilizado los dineros públicos para compras personales.

Lo primero es sin duda una proeza difícil de igualar. Logró hacer desaparecer mil millones de dólares de la petrolera, una empresa que factura tres mil doscientos millones al año, y además lo hizo en el momento en el que el principal insumo (el petróleo) bajaba a precios históricos. Por si fuera poco, logró perder también millones de dólares en la cementera en medio de un boom de la construcción, mientras su competidora ganaba millones. Es decir, puede ser puesto sin temor en el lugar de los ineptos. Algo que la ciudadanía no quiere en un gobernante.

Lo segundo, es una verdadera estupidez, inventarse un título inexistente, y además decorar la mentira con sendas medallas de oro también inexistentes es algo que escapa a la ciencia política y es más bien para la psicología. Lo peor es que primero reconoció no tener el título, pero luego se embarcó en sostener la mentira contra viento y marea. Algo que debiéramos rechazar también en un político, la mentira descarada.

Y lo tercero es algo muy grave, porque tiene además implicancias delictivas. Algo que desde luego la ciudadanía debiera rechazar de plano, un político que utiliza nuestros dineros en su propio beneficio.

Desde el punto de vista del partido político al que pertenece, el “caso sendic” es paradigmático por lo vergonzoso. La fuerza política de gobierno ha hecho todo lo que no debía hacer.

Cuando sale a la luz pública lo del título, el Plenario Nacional respalda a Sendic y descarga su ira sobre la oposición y la prensa, hablando de maniobras de enchastre para sacar del ruedo a un futuro candidato. Patético. Absolutamente nadie podía creer que Sendic tuviera algún título de algo, pero se lo respaldó como lo hace la mafia con sus integrantes.

En el caso de ANCAP se llegó a hablar de una “gestión exitosa”.

Y cuando la JUTEP y el propio Tribunal de Etica del FA condenan a Sendic, y la justicia lo procesa, por el uso de la tarjeta corporativa, el FA ni siquiera lo sanciona. Es el propio Sendic quien le saca las castañas del fuego renunciando. Y por si fuera poco, se intentó premiarlo con el subsidio, cosa que también evitó el propio Sendic renunciando a ello.

Ahora hay quienes desde el FA sostienen que no hay razones “legales” para que Sendic -procesado en primera instancia por peculado y abuso de funciones- no sea candidato. Señores, las razones son éticas.




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