miércoles, 27 de febrero de 2019

ATENDER LAS CAUSAS


(publicado esta semana en Semanario VOCES)
El problema de la vivienda es de múltiples causas, y como tantos otros, si se atacan los efectos y no las causas jamás llegan a solucionarse.
Uno de los factores es, desde luego, el económico, y es tal vez el menos difícil de superar, si se dispusiera de algo previo: voluntad política para destinar los recursos necesarios.
Cuando uno ve las acciones de gobierno, así como los proyectos de algunos pre candidatos, puede deducirse perfectamente cuáles son sus prioridades y en qué lugar está la vivienda.
Cuando un presidente plantea como buque insignia de su gobierno la construcción de viviendas a través del Plan Juntos, y destina una miseria en el presupuesto para hacerlo (al Antel Arena se destinaron tres veces más recursos que para la construcción de viviendas), promete construir 4 mil viviendas en cinco años (cuando el déficit es de más de 50 mil), pero apenas construye mil, entonces podemos evaluar en su justa dimensión cuál es la voluntad de solucionar el problema.
Si tenemos en cuenta las cifras que se manejan de lo que el estado uruguayo invertirá en obras al servicio de UPM2, alcanzaría para construir unas 80 mil viviendas (algo así como todo el déficit habitacional del país).
Pero además los asentamientos son consecuencia de una situación de pobreza y exclusión que afecta a amplios sectores de la población. Exclusión que consiste en condiciones como falta de empleo o empleo mal pago e inestable, falta de acceso a créditos, pobreza y marginación, etc.
Los pobres urbanos han aprendido a proveerse un hogar de la forma más a su alcance, aunque este sea precario e insalubre, porque además tienen otras necesidades más apremiantes y difíciles de resolver, como lograr un trabajo decente, atención de salud, alimentación vestimenta, y todo lo demás.
Hay experiencia suficiente, no solo en nuestro país, en el mundo entero, que muestran el fracaso de los esfuerzos por dotar de vivienda sin que existan condiciones sociales, de trabajo y de vínculos vecinales.
Por lo tanto, no se puede tener un enfoque que simplemente atienda a las consecuencias (la falta de vivienda). La causa del problema de la vivienda son la pobreza y la exclusión. La exclusión debe ser entendida en un amplio sentido económico, social y humano. Su principal característica puede ser la económica, pero incluye oportunidades y capacidades para labrarse un camino en una sociedad productiva, con empleo, educación y salud. Cuando hablamos de esto, hablamos de derechos humanos, ni más ni menos “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure [a ella], así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial [...] la vivienda." (Artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).


José Luis Perera








1 comentario:

Unknown dijo...

José Luis. Sabes tu cuantas viviendas deshabitadas existen en nuestro país? Sabes cuantas viviendas abandonadas existen en nuestro país? Te pido contestar con números. DAVIKO

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