POR QUÉ VACUNARTE

 

 
Tú eres alguien como yo. Pertenecemos a la enorme mayoría de la población, a esa mayoría que aún no se contagió el SARS-CoV-2. Al menos aparentemente, y ya veremos por qué.

Por lo que sabemos, desde que comenzó la pandemia se han confirmado 240.512 casos de contagio. Si tenemos en cuenta que somos 3 millones y medio de habitantes, usted y yo pertenecemos al 97% de la población que aparentemente no se ha contagiado del virus. Es decir, no se trata de que nos venimos salvando de milagro; todo lo contrario, porque eso es lo que le pasa a la enorme mayoría de este país (y eso que Uruguay está entre los países con peores registros de casos positivos) y de todos los países del mundo: no se contagia.

Bien, pero decíamos que “aparentemente” no nos hemos contagiado ¿por qué? Seguramente habrás escuchado muchas veces la palabrita “asintomático”, que no es otra cosa que una persona que se ha contagiado del virus pero que no ha tenido ningún síntoma. Es decir, tal vez pertenezcamos a esta enorme mayoría y además tengamos la suerte de haber sido atacados por el virus sin tener ningún síntoma. Y por qué digo suerte; pues porque si ya nos contagiamos estamos inmunizados, y además no tuvimos que soportar ningún síntoma, ni leve ni severo, de ningún tipo.

Pues bien, si ya nos contagiamos no tenemos ningún problema, muy probablemente no nos volveremos a contagiar y no necesitamos vacunarnos pues ya estamos inmunizados.

Supongamos entonces que no nos hemos contagiado. En ese caso, las posibilidades son dos: 1) en el futuro nos contagiaremos, o 2) no nos contagiaremos nunca.

En el segundo caso, podríamos seguir sin vacunarnos y apostar a que continuaremos perteneciendo a la enormísima mayoría que no se contagia, o bien podríamos optar por vacunarnos. Esta sería una buena opción sin duda si la vacuna nos garantizase que no nos vamos a contagiar, pero no es el caso: la vacuna no evita que podamos contagiarnos ni contagiar a otros. De hecho, los contagios han aumentado de manera exponencial desde que comenzó la vacunación en casi todos los países del planeta. De manera que, vacunados o no, podríamos contagiarnos.

La pregunta es: ¿me sirve meterme una sustancia en el cuerpo que no evitará contagiarme el virus? Una pregunta nada banal, ya que esa sustancia no solo no va a evitar que me contagie, sino que además me puede provocar algunas reacciones adversas, tanto leves como severas, que pueden llevar a la muerte.

Ahora bien, supongamos que nos toca el caso 1): “en el futuro nos contagiaremos”.

En ese caso, las posibles consecuencias pueden ser variadas:

1 a – Somos contagiados asintomáticos, contraemos el virus, no tenemos ningún síntoma y quedamos inmunizados. La vacuna no nos aportaría absolutamente nada, y solo podría eventualmente generarnos otros problemas.

1 b – Somos contagiados y tenemos síntomas leves, que son los más comunes; en ese caso, la vacuna tampoco nos hubiese aportado absolutamente nada, ya que esa es la única ventaja que aparentemente posee, el lograr que el contagiado tenga síntomas leves, cosa que hubiera pasado cualquier manera.

1 c – Nos contagiamos y tenemos complicaciones severas; en ese caso, la vacuna podría ser beneficiosa, aunque siempre está la posibilidad de que la propia vacuna nos genere otras consecuencias que el virus no nos provocaría.

1 c – Nos contagiamos y morimos. Eso ni la vacuna lo va a evitar.

Quiere decir que para la mayoría de los casos la vacuna es absolutamente irrelevante.

Resumiendo:

La enorme mayoría de la gente no se contagia, aún sin vacuna.

De la minoría de gente que se ha contagiado, una enorme mayoría no ha tenido síntomas o han sido muy leves, como los de cualquier gripe común.

De la minoría restante, solo una pequeña minoría lo pasa muy mal, y para esa minoría la vacuna tendría algún valor, reduciendo la gravedad de los síntomas.

Sin embargo, las vacunas tienen una serie de efectos adversos a tener en cuenta; tal como lo informa el MSP, estos serían:

¿Cuáles son los efectos adversos más frecuentes en las vacunas autorizadas contra la COVID-19?

  • Reacciones locales (dolor, eritema, edema, endurecimiento)
  • Prurito
  • Cefalea
  • Fatiga
  • Mialgias
  • Náuseas 
  • Diarrea
  • Artralgia (dolor en las articulaciones)
  • Tos
  • Escalofríos
  • Disminución de apetito
  • Vómito / náuseas
  • Exantema (erupción cutánea)
  • Reacción alérgica
  • Fiebre

Es decir, que para prevenir algo que le pasa a la minoría de la minoría que se contagian (aquellos que sufren efectos graves por el covid), usted se expone a sufrir estos efectos adversos, que son por cierto los más leves, porque en algunos casos han llegado a provocar la muerte. Por otra parte, estos efectos adversos conocidos son los que se registran en el corto plazo, pero nada se sabe aún –y no se sabrá en mucho tiempo- cuáles podrían ser los efectos adversos en el largo plazo.

De manera que el título de esta nota debería de estar entre signos de interrogación: ¿POR QUÉ VACUNARTE?

 

José Luis Perera



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