jueves, 24 de septiembre de 2009

FRUTO MADURO DEL ARBOL DEL PUEBLO



Los hechos
Minutos después de las 00.00 horas del lunes 17 de abril de 1972, ocho obreros militantes de la Seccional 20 del PCU, en Paso Molino, eran ejecutados en un operativo represivo. Las Fuerzas Conjuntas nunca pudieron probar que los militantes ofrecieron resistencia armada. Uno de los testigos claves, fue el ex granadero Julio Stella, quien responsabilizó a las Fuerzas Conjuntas por los crímenes.
PATRIMONIO HISTÓRICO DEL PUEBLO
En abril de este año, el Partido Comunista conmemoró el 37 aniversario del asesinato de los 8 camaradas de la Seccional 20, y allí hizo uso de la palabra el Presidente del Frente Amplio, el compañero Jorge Brovetto. En su discurso, Brovetto decía: “Concurro a este acto también como ciudadano, como vecino, como integrante de este pueblo uruguayo que vivió muy de cerca en su corazón aquel terrible episodio “de los mártires de la 20 del Partido Comunista” y hoy quiere conmemorar con Uds. los 37 años de aquella inmolación en que un puñado de mártires entregaron lo más valioso que alguien tiene para dar, la vida, SU PROPIA VIDA., por la causa de la libertad y la justicia de un pueblo, de nuestro pueblo uruguayo”.
Y es allí, en las palabras del presidente del FA, en donde se encuentra la explicación del por qué la Seccional 20 del Partido Comunista pasó a integrar el Patrimonio histórico del país, y se incluye este año (se podrá visitar este fin de semana) en los recorridos del Día del Patrimonio. Brovetto dice que concurre al acto como dirigente político del FA, pero también como ciudadano, como vecino que quiere conmemorar la inmolación de aquellos mártires por la causa de la libertad y la justicia de un pueblo.
Y es que la importancia del patrimonio cultural radica en la gente. Es la gente, el pueblo, involucrado con un pasado histórico que a su vez se relaciona con el presente común, con sus problemas, y con las respuestas elaboradas en conjunto. La sociedad existe y recrea su futuro a partir de su patrimonio, y por eso la importancia de conservar y al mismo tiempo seguir investigando ese patrimonio cultural histórico. Porque no solo es un testimonio importante de nuestra historia, y de por qué somos como somos, sino que es a partir de esos momentos que nuevas generaciones se unen con la historia de ese pueblo y afrontan juntos el mismo presente y el mismo futuro como pueblo. Dicho de otra forma, si nosotros perdemos nuestra memoria colectiva, no sólo perdemos nuestra Identidad, sino también nuestro futuro como Nación.
UNA TRAGEDIA EN MARCHA
Al menos desde 1968 - con el pachecato y el acceso al poder de los sectores más oligárquicos de la rosca- la violencia había ido en aumento en nuestro país. Pero en los días en que suceden los hechos de la 20 había comenzado una espiral de violencia y de sangre como no se había dado hasta entonces.
Nos cuenta Virginia Martínez en “Los Fusilados de Abril”: “Las 72 horas que van del viernes 14 al lunes 17 están llenas de muerte. Los hechos que ocurren en la calle y las medidas que aprueba el Parlamento marcarán de manera irreversible los acontecimientos políticos inmediatos. La fecha puede considerarse como el momento en que se acelera la marcha hacia el derrumbe que culminará el 27 de junio de 1973 con el golpe de Estado.” “Y el 17, la tragedia... Fuerzas militares y policiales cercaron, sin motivo aparente, la seccional comunista del Paso Molino. El asedio de muchas horas tuvo un epílogo sangriento. Ocho de los ocupantes del local fueron acribillados sin piedad." Claro que había un motivo, y más que un motivo un plan llevado a cabo en forma fría y calculada, como señala Wladimir Turiansky: "El episodio, por su brutalidad, conmovió al pueblo, y mostró al desnudo el plan de los sectores más regresivos de la sociedad civiles y militares, de aprovechar el clima de inseguridad promovido a raíz de los hechos del 14 de abril, para montar una escalada represiva que condujera, en última instancia, a la liquidación del resto de libertades democráticas que aún nos iban quedando.(1)
El caso de la seccional 20 recorrió sin éxito los estrados judiciales (continúa impune 37 años después). El expediente fue archivado en dos oportunidades por la Justicia; y en ambas ocasiones el fiscal actuante fue Enrique Möller, quien hoy ejerce la abogacía de forma particular como asesor del diputado Sergio Botana (del Partido Nacional) y en el estudio jurídico del ex vicepresidente de la República, Gonzalo Aguirre. El ex fiscal Möller adujo en una primera instancia que los militares que participaron de aquel operativo actuaron bajo obediencia al mando superior y que el autor "intelectual" del atentado, el ex ministro de Defensa Nacional, general Enrique Magnani, había fallecido, por lo cual no correspondía hacer una investigación. Si bien el juez Penal de 10º Turno, Rolando Vomero, archivó el caso, hizo constar su discrepancia, ya que, durante la instrucción, se comprobó "la verdad histórica y material" de los homicidios cometidos por efectivos de las Fuerzas Conjuntas "sin provocación o ataque previo alguno" y sin que se pudiera alegar "defensa propia", como decía el comunicado de la época. Los familiares de las víctimas presentaron un escrito solicitando la reapertura del caso, el que incluía una denuncia concreta contra el ex dictador Juan María Bordaberry (hoy preso por múltiples asesinatos) por su "presunta responsabilidad en concepto de coautor" de los homicidios. La ampliación de la denuncia contó con el respaldo de la Comisión de Familiares de Asesinados Políticos, de la Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT, y de más de 150 firmas de senadores, diputados, sindicalistas y personalidades de la cultura. La Fiscalía aceptó la solicitud y el juez Penal de 10º Turno, Rolando Vomero, reinició la indagatoria que había quedado trunca. Pero por segunda vez, sobre mediados de 2004, el fiscal Möller reiteró la solicitud de archivo "por falta de mérito" para enjuiciar a Bordaberry.
DIA DEL PATRIMONIO
El Patrimonio Cultural se protege de muy variadas maneras. Una de ellas es difundiendo su existencia a toda la comunidad. El conocimiento y la comprensión del Patrimonio Cultural por parte del pueblo, el entendimiento por parte del pueblo que esas cuestiones son parte de su propia historia, es el modo más seguro de forjar la Identidad El patrimonio cultural representa lo que heredamos de nuestros predecesores y es nuestra obligación conservarlo a su vez para las generaciones futuras. Las formas visibles y concretas de la cultura, monumentos, edificios históricos, libros y obras de arte son tan valiosas que los pueblos tienen la responsabilidad de asegurar su protección. Por eso nos congratulamos de la decisión de incluir a la histórica Seccional 20 del Partido Comunista dentro del Patrimonio de los uruguayos y, en consecuencia, su visita programada (con charlas por parte de historiadores y otros atractivos) en los recorridos de este fin de semana en el marco del Día del Patrimonio. La 20 es la memoria viva del vaciamiento de las instituciones democráticas por parte de una oligarquía aliada al imperialismo que no dudaba en asesinar a su propio pueblo con el fin de obtener sus objetivos de clase, y sin entender esa parte de la historia difícilmente pueda comprenderse el presente y proyectarse hacia el futuro.




(1) El Uruguay desde la izquierda de Wladimir Turiansky

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