viernes, 30 de septiembre de 2011

LA PARTICIPACION COMO PROBLEMA



Manejar la hipótesis de una crisis en lo que tiene que ver con la participación política de los uruguayos, no es algo muy disparatado; cualquier observador atento de la realidad puede afirmar que esto es así, sin necesidad de ser un politólogo o cientista social.
Sin embargo, no podría decirse lo mismo de la participación a nivel de las organizaciones sociales y sindicales, en donde no parecería existir tal crisis. Tal vez sean dos caras de una misma moneda, y haya un trasiego de militantes políticos hacia las organizaciones sociales. Nos parece que de cualquier manera es un tema central a analizar por las fuerzas políticas de izquierda.
LA IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACIÓN
Desde nuestro punto de vista, el problema de la participación es central, porque tiene que ver con una concepción de izquierda acerca de la sociedad, y que es diametralmente opuesta a la del capitalismo, y en particular a la del neoliberalismo como ideología dominante en las últimas décadas. Una concepción de izquierda que no considera al hombre como un ser individual, aislado, separado de los demás, sino como ser social, el hombre que no puede desarrollarse a sí mismo si no se desarrolla con otros. Porque la sociedad que queremos construir tiene como meta el pleno desarrollo de ese ser humano, el cual se logra cuando, al transformar la realidad en la que viven, las personas se transforman a sí mismas. Es la participación, el protagonismo en todos los espacios, lo que permite al hombre desarrollarse humanamente. Por eso, no se trata sólo de darle un contenido social a la democracia, de resolver los problemas de la alimentación, salud, educación, etcétera, sino de ir creando ámbitos que permitan que las personas, al luchar por el cambio, se vayan transformando a sí mismas, creando los espacios adecuados para que puedan generarse procesos participativos, en los lugares donde las personas habitan, trabajan o estudian.
LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA
El hecho de que los uruguayos participen en un porcentaje importante en las organizaciones sociales que ellos mismos han ido creando en su actividad permanente de relacionamiento, es un buen síntoma, y por eso nos alegra y nos llena de satisfacción, aunque sigamos permanentemente luchando por que esa participación aumente cada día más.
Sin embargo, nos preocupa sobremanera la disminución del activismo político, la disminución constante y permanente de la participación en las organizaciones políticas, y la poca convocatoria que éstas vienen manifestando. Nos preocupa en las organizaciones políticas en general, pero más aún en las de izquierda y en el Frente Amplio en particular, porque como ha dicho Tabaré “no somos una montonera, pero tampoco una secta”, y porque nos planteamos, no la lucha electoral sino la acción política permanente, y eso se hace con la gente. Un ejemplo relativamente reciente, es el de la votación del proyecto interpretativo de la ley de impunidad. El día que se votaba en el Parlamento (19 de mayo), el Frente Amplio convocó a concentrarse en sus alrededores, y aunque la convocatoria fue también de otras organizaciones como el PIT-CNT (que incluso decretó un paro parcial para ese día), no fue mucha la gente que concurrió allí en esa jornada. Sin embargo, al otro día, la tradicional marcha del 20 de mayo convocada por familiares convocó a más de 100 mil personas en la Avda. 18 de Julio.
Desde nuestro punto de vista, es evidente que el fracaso de la convocatoria no se debió al tema (en este caso el de los derechos humanos), cuestión que a veces puede ser determinante, ya que la gente en general se moviliza por aquello que le interesa, puesto que el tema era el mismo un día y el siguiente, y un día convocó poco más de 2 mil personas a lo largo de la jornada, y al otro día convocó a 100 mil. Lo que al parecer ese hecho puntual estaría marcando, es la falta de confianza de la gente en el sistema político. Podría estar significando que la gente no concurrió al Parlamento porque ya sabía que no iba a obtener ningún resultado, que los dados estaban echados y que no podía tener un mínimo de esperanzas en los parlamentarios. Se podría decir que la participación en la marcha, al otro día, tampoco iba a tener un resultado concreto, pero de alguna forma era una manera de expresar lo de todos los años: la voluntad de seguir luchando por verdad y justicia, y por otro lado, expresar el rechazo y el desprecio por lo que había sucedido el día anterior en el Parlamento.
NO ES BUENO
Esto no es bueno desde ningún punto de vista, porque las soluciones y los cambios profundos solo pueden venir por el lado de la política. Nos parece interesante transcribir algunos párrafos de un reciente artículo de Emir Sader (De escépticos a cínicos), porque expresan esta idea más claramente que lo que podamos hacerlo nosotros. Dice Emir Sader: “El escepticismo parece un buen refugio en tiempos en que ya se decretó el fin de las utopías, el fin del socialismo e incluso el fin de la historia. Es más cómodo decir que no se cree en nada, que todo es igual, que nada merece la pena. El socialismo habría devenido en tiranía, la política en corrupción, los ideales en intereses. La naturaleza humana sería esencialmente mala: egoísta, violenta, propensa a la corrupción. En ese escenario sólo restaría no creer en nada, por lo que es indispensable descalificar todo, adherir al cambalache: nada es mejor, todo es igual. Ejercer el escepticismo significa tratar de afirmar que ninguna alternativa es posible, ninguna tiene credibilidad. Unas son pésimas, otras imposibles. Algunos medios, como ya fue dicho, son máquinas de destruir reputaciones. Porque si alguien es respetable, si alguna alternativa demuestra que puede conquistar apoyos y protagonizar procesos de mejoría efectiva de la realidad, el escepticismo no se justificaría”.
Y luego afirma este sociólogo y cientista político brasileño: “En realidad, el escepticismo se revela, rápidamente, en un cinismo, y tanto el uno como el otro, una justificación para la inercia, para dejar que todo continúe como está”.
Y esto que dice Sader es lo que un conglomerado de izquierda no puede dejar que pase, que el escepticismo con referencia a lo político termine convirtiéndose en una justificación para la inercia, para dejar que todo siga como está. La participación ciudadana no puede agotarse en la elección de los representantes, y el voto no puede ser la única forma de darle vida a la participación democrática. Si bien un principio básico de la organización democrática que conocemos consiste en la elección libre de los representantes políticos, la participación ciudadana hace posible extender ese principio más allá de los votos; convertirla en algo más que una sucesión de elecciones. Participación y representación son dos términos que se necesitan recíprocamente: participación que elige representantes mediante el voto, y representación que se sujeta a la voluntad popular gracias a la participación cotidiana de los ciudadanos en las organizaciones políticas a las cuales votan e invitan a votar.
Pero aún en lo que tiene que ver con la participación con el voto, hay síntomas que están indicando también una prescindencia y determinado grado de decepción, lo que se ha visto expresado en el voto en blanco en las últimas elecciones, tanto nacionales como municipales.
ANALIZAR LAS CAUSAS
Es por todos conocido que la crisis global profundizada por el neoliberalismo y los malos gobiernos, forman parte del descontento político, que a su vez ha generado en décadas pasadas un cambio en el comportamiento político y electoral de muchos países de nuestra América, manifestado entre otras cosas en un aumento de la abstención electoral y otros indicadores sociopolíticos de la descomposición de la forma tradicional de entender y hacer política en nuestros países.
Lo que resulta de alguna manera paradójico, es que esta situación se da en nuestro país cuando el proceso comienza a revertirse en el resto de América y cuando aquí comienzan a darse cambios importantes en infinidad de aspectos, aún teniendo en cuenta que no todo funciona como debiera ni vivimos en el mejor de los mundos posibles, como ya lo hemos manifestado en múltiples oportunidades.
Porque como bien señala Sader en el artículo citado, “…bastaría concentrarnos en el período reciente, en el mundo actual, para darnos cuenta de que las sociedades latinoamericanas –el continente más desigual del mundo-, o por lo menos la mayoría de ellas, avanzaron mucho en la superación de las desigualdades y de la miseria. Aun más en contraste con los países del centro del capitalismo, referencia central para los escéptico-cínicos, que giran en falso en torno de políticas que América Latina ya superó. Las poblaciones de Venezuela, Bolivia, Ecuador están viviendo mejor que antes de los gobiernos de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. La Argentina de los Kirchner está mejor que la de Menem. El Brasil de Lula y de Dilma está mejor que el de Fernando Henrique Cardoso”.
Vale la pena entonces detenerse a analizar por qué en nuestro país el descontento se generaliza, cuales son sus causas y las formas de revertir esa situación.

viernes, 23 de septiembre de 2011

EL JUEGO DE LAS MUÑECAS RUSAS




Danilo Astori escribió un artículo titulado “Ideología y estructuras”, en el portal de internet Uy-Press. En el mismo, habla de la necesidad del debate ideológico en el Frente Amplio, de algunos logros del primer gobierno del FA y del actual, de los cambios que se han ido procesando en la vida material de los uruguayos, en los indicadores sociales, en los números de la economía, en lo cultural, etc., y se pregunta si esos cambios “han sido analizados profundamente en el impacto que tienen en nuestra visión política e ideológica”. El compañero Astori cree que “Hay una tendencia peligrosa a discutir los episodios, los fragmentos, las anécdotas sobre los diferentes temas y no a encarar un debate de fondo, como corresponde a una fuerza de izquierda y transformadora de la realidad”.
Astori plantea también una especie de metáfora, de la siguiente forma: “Si por otro lado consideramos que el sistema de los cambios es un juego de muñecas rusas, en la que a partir de un núcleo duro y central se puede avanzar imponiéndole al sector subsiguiente determinadas posiciones a través de las estructuras políticas partidarias y estatales y de esa manera llegar a imponer esas concepciones a toda la sociedad y que por encima de todo ese mecanismo debe haber una figura que encabece ese proceso ¿no expresa esa visión una ideología que no es aceptada no sólo por la gran mayoría de la sociedad uruguaya, sino por la gran mayoría del pueblo frenteamplista?¿No tenemos que discutir a fondo ese tema, esa concepción?”.
Nuestro vicepresidente entiende también que así como se ha democratizado el país, se debe democratizar al FA: “No podemos dedicar nuestros máximos esfuerzos a la construcción de un país más democrático en los económico, en lo social, en lo institucional, cultural, en la educación y la salud –dice Astori- y detenernos en las puertas de nuestra propia fuerza política. Sin democratización del Frente Amplio, no es creíble ni aceptable un Proyecto Nacional impuesto a la sociedad”. “…eso necesariamente es hablar de nuestras estructuras, de cuanta gente participa, opina y decide sobre cuestiones fundamentales como el programa, las ideas, las políticas y la estrategia de la izquierda –afirma- “Cosas que hoy tienen que ver con la vida de todas las uruguayas y uruguayos”.
LAS MATRIOSKAS
El empleo de la metáfora de las matrioskas, puede ser un gran hallazgo del compañero Astori. Aunque conviene analizar como funciona y qué representa cada muñeca. Porque podemos coincidir en que las decisiones importantes que terminan afectando a toda la sociedad se gestan a partir de un núcleo duro y central, y que luego avanzan imponiéndole al sector subsiguiente las decisiones a través de las estructuras partidarias y estatales; aunque seguramente para nosotros y para el compañero Astori cada muñeca representará algo diferente. Desde nuestro punto de vista, el núcleo más duro y central, la muñeca más pequeña, es el gobierno, o más precisamente el Poder Ejecutivo, y desde ahí hacia fuera podríamos decir que las siguientes muñecas son la bancada parlamentaria, la fuerza política, las organizaciones sociales, y finalmente la sociedad en su conjunto. Y para nosotros es claro que las decisiones más importantes se toman en ese núcleo reducido del gobierno; que luego se imponen a la bancada parlamentaria y a la fuerza política, y finalmente a toda la sociedad. Hay que recordar en ese sentido, lo dicho por Jorge Notaro: “Como el modelo macroeconómico utilizado no es conocido ni se presentan alternativas para las decisiones políticas, se pierde transparencia y el MEF se convierte en un súper Ministerio cuyas decisiones condicionan el resto de la actividad gubernamental. Por ejemplo, los lineamientos que ponen topes a los aumentos de salarios o el gasto en educación, se establecen en función de las metas de reducción de la inflación y mejora del resultado fiscal. El FLS tiene un tercio de los votos del FA y sin embargo logró implementar sus propuestas con leves concesiones”.
LAS ANECDOTAS, LOS EPISODIOS…
No comprendemos muy bien a que se refiere el compañero Astori cuando habla de una tendencia a discutir los “episodios”, las “anécdotas”, y no encarar un debate de fondo. Al menos nosotros, desde hace años venimos poniendo sobre la mesa temas que consideramos centrales, y no meras anécdotas, porque siempre hemos sostenido que hay que debatir lo esencial. No creemos que pueda considerarse por ejemplo el envío de tropas a Haití un mero episodio o una anécdota, teniendo en cuenta las discusiones que provocó a la interna del Frente Amplio en su momento, que significó la renuncia a su banca de un compañero y legislador de primera línea como Guillermo Chiflett, y a la luz de los últimos acontecimientos en ese país provocados por soldados uruguayos de la Minustah. Y la pregunta es: ¿cuál muñeca rusa fue la que impuso esa decisión a la fuerza política, y a la sociedad en su conjunto? ¿qué muñeca rusa fue la que expuso a nuestro país ante el mundo a la vergüenza, con los últimos acontecimientos en Haití, que ahora la “justicia” militar condena por cualquier cosa menos por lo que es? ¿qué muñeca es la que decide mantener las tropas en Haití, cuando el Programa del FA habla de su retiro ya desde el año 2008?
No creemos que el Tratado de Protección de Inversiones con los EEUU pueda ser considerado un episodio o una anécdota (no lo consideraba así el equipo económico de entonces), y analicemos cual fue la “matrioska” que impuso ese Tratado a toda la sociedad uruguaya, que nos ata por años protegiendo las inversiones del imperialismo en nuestro país. Esa es otra decisión que surgió de ese núcleo duro y central ¿o no?
El intento de firmar un TLC con los Estados Unidos, está seguramente entre los hechos más importantes y más complejos vividos por nuestra fuerza política desde que asumimos el gobierno por primera vez. No puede considerarse de manera alguna una anécdota. Y ese episodio que provocó tantos dolores de cabeza a la interna del FA, que llevó a que las organizaciones sociales conformaran una Comisión de Defensa de la Soberanía, que se veía amenazada por el primer gobierno de izquierda en nuestro país, esa propuesta de TLC, no surgió de las muñecas exteriores, sino de las muñecas más pequeñas, las que se encuentran al interior mismo, al núcleo duro y central.
Pero vengamos más acá en el tiempo, y pensemos en qué “matrioska” fue la que impuso desde ese núcleo duro, primero a la fuerza política y después a toda la sociedad, la ley de Participación Público Privada. ¿es a estas imposiciones a las que se refiere el compañero Astori como provenientes de un núcleo duro y central? ¿De cuál “matrioska” surgió la propuesta de NO VOTAR el proyecto interpretativo de la ley de impunidad? Porque de las muñecas exteriores lo que surgió fue la propuesta de terminar con la impunidad, no la de mantenerla. Impunidad que es otro juego de muñecas rusas, ya que cuando uno cree que llegó al final, surge más impunidad de adentro de la impunidad. Y podríamos seguir. ¿Son las muñecas exteriores y más periféricas las que proponen privatizar el ferrocarril? ¿A qué muñeca se le ocurrió otorgarle a multinacionales como Montes del Plata garantías de enriquecimiento que no se le ofrecen a ningún uruguayo?
Astori se pregunta: ¿no expresa esa visión una ideología que no es aceptada no sólo por la gran mayoría de la sociedad uruguaya, sino por la gran mayoría del pueblo frenteamplista?¿No tenemos que discutir a fondo ese tema, esa concepción?”. Y nosotros creemos que tiene razón, que ni la sociedad ni los frenteamplistas aceptan esa manera de imponer, que esa manera de dirigir los destinos del país está reñida con los principios de la izquierda, y que debemos sin dudas discutir a fondo esa concepción para erradicarla completamente.
DEMOCRATIZAR
Respecto a la afirmación de Astori de que “sin democratización del Frente Amplio, no es creíble ni aceptable un Proyecto Nacional impuesto a la sociedad”, lo hemos dicho otras veces y lo reiteramos: en este país no debe haber –y seguramente no lo haya en muchas otras partes del mundo- un partido político más democrático que el Frente Amplio. Un frente que contempla en su estructura orgánica la participación de partidos políticos de orígenes e ideologías absolutamente disímiles, junto a ciudadanos independientes, que es coalición y movimiento, pero que además incluye en la participación a todo el universo de votantes de su colectividad. Que contempla en sus estatutos diversas formas de elección de autoridades y combinaciones de esas formas, que prevé mecanismos de consulta interna como el plebiscito, etc. De manera que no aceptamos en absoluto que se diga que el Frente Amplio no es democrático. ¿Qué se puede mejorar? Sí, claro, siempre se puede mejorar, todas las organizaciones son factibles de ser mejoradas, incluso el Frente Amplio. También su gobierno y sus instancias decisorias.

jueves, 8 de septiembre de 2011

CAMBIO DE FRENTE (7ª PARTE) – LAS PROPUESTAS



Decíamos que ni la estructura actual del Frente Amplio es la misma del 71, ni los cambios que se están proponiendo van en un sentido más moderno y renovador. Porque el Frente Amplio ha sufrido varios cambios en sus estatutos y en lo que es su estructura orgánica desde su fundación hasta hoy. Y porque algunas de las propuestas que se han hecho van en sentido opuesto, y buscan restablecer el estado de cosas de varios años atrás.
EN EL PRINCIPIO
El Frente Amplio nace como la alianza de grupos y partidos políticos de izquierda que actuaban en forma dispersa (más allá de algunas alianzas como el Fidel o la Unión Popular), más desprendimientos de los partidos tradicionales, sobre la base de un compromiso político y un acuerdo programático que le daba el sustento necesario. También contenía, desde el inicio, la idea de la conformación de un amplio movimiento, que superara la estrechez de funcionamiento de los partidos tradicionales y que fuera algo más que la simple suma de los partidos y grupos convocantes. Y ante la importancia que la convocatoria a ese movimiento fue adquiriendo, hubo que crear una estructura que lo contuviera. Es decir, desde el comienzo el Frente Amplio fue una coalición y un movimiento político, aunque al principio el movimiento estuvo representado en órganos de coordinación, pero no en la estructura de dirección. Y por cierto, la importancia que fue adquiriendo este segundo aspecto –el movimiento- (ya antes del golpe, pero mucho más después de recuperada la democracia), fue conformando eso que llamamos frenteamplismo, y que tiene que ver con la mística de nuestra fuerza política y que va mucho más allá de los partidos o grupos que la componen.
Pero la estructura del Frente Amplio ha ido cambiando, y a través de sus Estatutos –que fueron aprobados en 1972 pero que fueron cambiados en 1986 y en 1993 en forma importante, y que sufrieron luego otras modificaciones sucesivas (la última de ellas en el Congreso Liber Seregni del año 2007)- es posible ver como se ha ido modelando el FA de hoy.
UNA ESTRUCTURA CAMBIANTE
La forma de elección de los organismos de dirección así como su integración, ha sufrido diversas modificaciones. El Plenario Nacional, por ejemplo, estaba conformado en un principio únicamente con representantes de los diferentes partidos políticos. Recién en la reforma estatutaria de 1986 se incluyó la posibilidad de que ese organismo de dirección (también la Mesa Política) estuviera integrado además por representantes de las bases, elegidos en las distintas instancias internas de participación. En ese entonces, se estableció un porcentaje del 30% para la representación de las bases, y el restante 70% seguía correspondiendo a los partidos políticos. En la reforma del año 1993 recién se estableció el “mitad y mitad”, es decir, 50% para los sectores y 50% para las bases.
Los Plenarios Departamentales del interior estaban compuestos por delegados electos en las asambleas del 25 de agosto, pero en la última reforma estatutaria (2007) se modificó para Canelones –que pasa a diferenciarse de Montevideo y del resto del interior- que comienza a elegirse también a padrón abierto, al igual que el Plenario Nacional. Este proceso, que muestra un cambio en las formas, combina además diferentes procesos de elección, en donde por ejemplo para el Congreso los delegados se eligen en elecciones cerradas, dentro de los Comités de Base, y los delegados al Plenario Nacional se eligen en elecciones abiertas con adhesión simultánea, tanto para los delegados partidarios como para los de base. Pero también muestra una concepción propia de la izquierda, que tiene que ver con la participación, con la búsqueda deliberada de la participación activa de la militancia en la mayor cantidad posible de instancias deliberativas y de decisión. Esta concepción de la participación militante organizada, es sin duda un componente distintivo de la izquierda, y no solo ha tenido influencia en las formas organizativas sino que ha sido el factor que ha ido conformando la mística frenteamplista. El compromiso y la militancia política son elementos esenciales del Frente Amplio inicial, y constituyen la seña de identidad de una forma de hacer política diferente de la que históricamente se desarrolló en nuestro país. Como decía Seregni: “Porque atribuimos al pueblo el papel protagónico en el proceso histórico, es necesario consolidar y extender la acción de los Comités de Base”.
LAS ¿NUEVAS? PROPUESTAS
De manera que la estructura orgánica del FA no es un ente congelado en el año 71 (como algunos pretenden), sino que ha estado en permanente evolución, y siempre en el sentido de ampliar la participación militante de los frenteamplistas a lo largo de toda su estructura orgánica. Sin embargo, quienes dicen que el país y el mundo cambiaron, y que por lo tanto hay que ajustar la estructura a esos cambios, proponen reducir la representación de las bases en los organismos de dirección, es decir, en realidad proponen volver a la estructura de los 70 y 80.
Rebajar el papel de los militantes de los comités de base, sustituyéndolo por un mayor peso de las cúpulas dirigentes de los sectores políticos, no es de ninguna manera un avance, sino un retroceso en todos los sentidos. Es volver al sistema tradicional de los partidos burgueses, en donde se abrían los famosos “clubes políticos” previo a las elecciones y con el único objetivo de juntar votos, es dejar de lado justamente el aspecto que le permitió a la izquierda acumular política y socialmente en una alianza de trabajadores con estudiantes, capas medias e intelectuales, aumentando a su vez el grado de conciencia de quienes participaban en todo ese proceso.
Claro, sabemos que en el seno del FA existen nuevas estrategias de acumulación; que hay quienes sostienen que primero hay que profundizar el capitalismo para que se desarrollen las fuerzas productivas, y luego si, en todo caso, poner proa hacia el socialismo (claro que olvidan que profundizar el capitalismo es profundizar la explotación, y que eso en lugar de acumular, desacumula). Nos consta que hay otros compañeros en el FA que entienden que acumulación es recibir el apoyo (total y hasta fervoroso) de fracciones del bloque todavía en el poder, esas que se expresan por medio de los voceros del FMI y otros organismos internacionales o las calificadoras de riesgo o, en otro plano, por el Financial Times, The Economist, The Wall Street Journal y varios medios locales.
Con esas supuestas nuevas vías de acumulación, y en aras de una pragmática posibilista de adecuación al mundo y sus circunstancias, corremos el riesgo de dejar por el camino a capas y fracciones sociales históricamente constitutivas y forjadoras del bloque alternativo.
Pero nosotros (cuando decimos nosotros, decimos el FA) siempre hemos sostenido que la forma de forjar el cambio de este sistema injusto y expoliador, es creando las condiciones subjetivas para ello, es decir, con pueblo consciente, organizado, participativo y movilizado en torno a un programa transformador. La declaración constitutiva del FA dice: “…mantener la unidad y la continuidad del Frente y su carácter de fuerza popular combativa. Ello supone tanto en el gobierno como en la oposición combinar y coordinar una acción política permanente en todos los campos, que comprenda movilizaciones de masas, actividad de gobierno y de las bancadas parlamentarias y municipales, para el logro de los objetivos comunes”. La cuestión es determinar entonces si las propuestas que se hacen en torno a una reestructura del FA tienden a profundizar la participación y la acción política permanente, o si en cambio van hacia una desarticulación de las bases y a un predominio de cúpulas de los sectores políticos. Porque si el FA pierde su carácter de coalición y movimiento, si pierde su carácter antioligárquico y antiimperialista, ya no será el FA, será otra cosa.
Si ante una crisis de militancia, lo que hacemos es cerrarle las puertas a ésta reduciendo su participación en los organismos, o facilitando su no participación dándole la posibilidad de que lo haga desde la soledad de su hogar mediante una computadora, estamos extendiendo un certificado de defunción al Frente Amplio como tal.
Jaime Yaffé ha señalado con acierto que “El FA no puede ser considerado como un caso puro de partido profesional electoral”. Entre otras cosas, porque “La bancada parlamentaria no sustituyó a los ámbitos estatutarios de decisión política, a los cuales, además, aquella sometió su actuación legislativa cuando se presentaban asuntos de cierta relevancia” (*). Si las decisiones realmente importantes y trascendentes para el país, ahora dejaran de discutirse en la estructura orgánica del Frente Amplio, y pasaran a ser resorte de la bancada parlamentaria, el Frente Amplio dejará de ser lo que es, y pasará a ser un partido tradicional más, pero en el peor sentido de la expresión. Recordemos que el Compromiso Político del año 72 dice: “La resolución que disponga el mandato imperativo deberá ser adoptada en un organismo (la bancada parlamentaria no es un organismo del FA) integrado por todas las organizaciones políticas componentes del Frente Amplio, dentro de la circunscripción territorial que corresponda (la circunscripción que corresponde al ámbito parlamentario es, obviamente, todo el país)”.
Lo que nos preocupa es que los cambios terminen en una especie de gatopardismo mediante el cual se cambia la estructura de la fuerza política gobernante -y con más posibilidades de seguir haciéndolo en el futuro más próximo- para que la situación del país, en lo fundamental, continúe incambiada.

(*) Institucionalización y adaptación partidaria. El caso del Frente Amplio (Uruguay). Año 2006

viernes, 2 de septiembre de 2011

CAMBIO DE FRENTE (6a parte) La estructura



Como vimos, los cambios sucedidos en el mundo –en todo caso- han empeorado la situación de explotación de las grandes mayorías, y han puesto al planeta al borde de la catástrofe ambiental, en tanto que en nuestro país, la estructura económica es prácticamente la misma desde hace décadas. Sin embargo, oímos permanentemente decir que el mundo ha cambiado, y que el FA debe renovarse para acompasar esos cambios. Y cuando alguien escucha una afirmación de esa naturaleza, inmediatamente piensa que la estructura actual es la misma que el FA tenía en el 71, y que los cambios que se están proponiendo van en un sentido más moderno y renovador.
LAS SUCESIVAS ACTUALIZACIONES
La noticia es que ninguna de las dos cosas es cierta. Lo primero es absolutamente falso, ya que el Frente Amplio ha sufrido varios cambios en sus estatutos y en lo que es su estructura orgánica desde su fundación hasta hoy. Y lo segundo, no solo que es falso sino que es exactamente al contrario: algunas de las propuestas que se han hecho van en sentido opuesto, y buscan restablecer el estado de cosas de varios años atrás. Es más, algunos parecería que quieren volver al FA del 71, lisa y llanamente; en lo que tiene que ver con la estructura orgánica –claro-, no en lo programático.
El FA de hoy, no solo no es el mismo que el del 71, sino que se ha transformado radicalmente y en varios sentidos. Se ha transformado notoriamente en sus formulaciones programáticas, se ha ido modificando en sus referencias ideológicas sin dudas, pero también en su estructura orgánica, y ni que hablar en convocatoria electoral y política (en el sentido de los destinatarios de su mensaje). No vamos a analizar aquí el período que va desde su conformación en el 71 hasta la recuperación democrática, ya que es evidente que no fue el mismo el FA del 71 al 73, que el que tuvo que atravesar el período dictatorial en la cárcel o el exilio. Pero el FA que surge a la salida de la dictadura tampoco es el mismo.
Desde la recuperación de la democracia, hasta las elecciones de 2004, la trayectoria del Frente Amplio ha tenido la impronta de un constante crecimiento político y electoral, el que se ha basado entre otras cosas –y al contrario de lo que algunos afirman- en una renovación constante. El crecimiento electoral prácticamente ininterrumpido (salvo las elecciones del 89 y las del 2009), se debe sin dudas a la constante renovación y actualización del Frente Amplio, que es –entre otras cosas- la que le ha permitido expandir sus fronteras electorales y su llegada a cada vez más amplias capas de la población.
EN LO PROGRAMÁTICO
Si tomamos el período que va desde 1971 a 1989 (que incluye los 11 años de dictadura), veremos que los contenidos programáticos prácticamente se mantienen, y que hacen énfasis en las transformaciones “estructurales”. Sin embargo, para las elecciones de 1994 y de ahí en más, es visible una tendencia a limar los aspectos que iban hacia cambios realmente estructurales, aquellos más decididamente transformadores. Muchos sostienen que lo que se ha dado desde entonces es una “tradicionalización” del Frente Amplio (en el sentido de creación de una tradición propia), la que unida a su moderación programática ha llevado al FA a un corrimiento hacia el centro del espectro político incrementando su apoyo electoral.
En el programa del 84 hay dos cambios notorios: si bien se mantiene la propuesta de “reforma agraria”, desaparece la referencia expresa a la eliminación del latifundio, y desaparece la mención a la “nacionalización del comercio exterior”. El programa del 89 no presenta grandes cambios, pero ya no se habla del no pago de la deuda externa, sino de “evitar el pago” de los intereses de la misma, debido a su carácter ilegítimo e impagable. En el año 94, la discusión programática más profunda se dio sobre dos temas centrales: la deuda externa y la estatización de la banca. El resultado fue que se eliminó la “estatización de la banca” y se volvió a la formulación del año 84: nacionalización de la banca. Y por otro lado, no se incluyó la moratoria de la deuda externa, y se mantuvo el llamado a la constitución de “un frente de países deudores…para el no pago de los intereses”. Por cierto que se retira cualquier referencia a la reforma agraria, y se establece que “se estudiará la productividad especialmente de las tierras en manos de extranjeros no residentes y dedicadas a la ganadería extensiva”. No hay que olvidar por otra parte que ese año (94) se creó el Encuentro Progresista, que influyó notoriamente en la moderación del programa de la izquierda. El programa del Encuentro Progresista de 1999, tiene un énfasis indudable en los aspectos sociales y políticos por sobre los económicos, que eran el eje del programa del 71. Desde luego que no estamos dando una opinión sobre ese proceso, sino simplemente dejando constancia del mismo.
LA RENOVACIÒN IDEOLÓGICA
Y no hay dudas, el Frente Amplio que accedió al gobierno en 2005 no es el del 71, si bien es una fuerza política que por su integración y programa debe caracterizarse de popular. La mayoría de los militantes y votantes son trabajadores asalariados, y en el plano político, el programa sintetiza las reivindicaciones históricas del pueblo trabajador. Y eso, a pesar de que las necesarias alianzas para acceder al gobierno –como vimos- implicaron cierto desdibujamiento del mismo. No obstante, los contenidos antiimperialistas y democráticos avanzados permanecen en cuestiones esenciales.
Digamos en primer lugar que el Frente Amplio aprobó su actualización ideológica en el IV Congreso Ordinario “Tota Quinteros”, en octubre de 2001 (30 años después de su fundación), sintetizando un ciclo de debates internos que duró poco menos de dos años, y que había sido reclamado por el mismísimo Tabaré Vázquez. El título del documento aprobado decía: Compromiso por el cambio para el nuevo siglo – Pautas para el desarrollo ideológico y la elaboración programática. Decía Tabaré en el discurso de clausura de ese Congreso: “Nuestra confianza no fue defraudada: el IV Congreso asumió plenamente el derecho y la responsabilidad que significa el ejercicio de la soberanía adoptando medidas trascendentes en el plano ideológico, programático y político”. Pero mencionaba además algo sumamente valioso: “Lo resuelto es importante. Pero tan importante como lo resuelto es la forma en que lo hemos hecho: Primero: orgánicamente, en un Congreso en el que participaron, promedialmente, 1.600 delegados de todo el país, de los cuales el 52% son del Interior y según nuestros registros es el más numeroso de los Congresos que ha realizado el Frente Amplio en los últimos años. ¿Quién dijo que se acabó la ideología?, ¿quién dijo que el Frente Amplio vació su estructura militante?, ¿quién dijo que aquí se cocina todo en la cúpula? Aquí trabajan todos los militantes, todos opinan, todos son respetados”.
Pero además, es innegable que la izquierda había ya comenzado un proceso de renovación mucho antes incluso de la formación del Frente Amplio. Y ni hablar que luego de la dictadura, la izquierda comenzó a replantearse sus marcos de referencia ideológicos, proceso que se llevó a cabo a la luz del día, en el medio de la recomposición orgánica de las estructuras de los partidos y sectores integrantes del FA, y del reencuentro de militantes dispersos y desconectados durante décadas. A lo que se sumó el fenómeno de la Perestroika, la caída posterior del régimen de la Unión Soviética y los países del Este europeo. Todas estas cuestiones –a las que hay que agregar la crisis de nuestro propio Partido, que había sido la más fuerte organización política de la izquierda y la de mayor apoyo electoral en el 89- enmarcaron un proceso indudable de transformación ideológica del conjunto de la izquierda, que ya no es la misma del año 71, aunque algunos quieran mostrarla de esa manera.

jueves, 1 de septiembre de 2011

RECORDANDO A JOSÉ GERMÁN ARAÚJO (2/9/38 - 9/3/93)





Mañana cumpliría años el petiso más grande, José Germán Araújo.



Por ese motivo, y porque tiene relación con los artículos que hemos venido publicando las últimas semanas, me pareció oportuno traer esta nota publicada hace no mucho por Comcosur.


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“¡AY DE LAS FUERZAS DE OPOSICIÓN QUE QUIEREN OBTENER EL GOBIERNO CEDIENDO EN ABSOLUTAMENTE TODO!”

MONTEVIDEO/URUGUAY/09.03.06/COMCOSUR AL DÍA – José Germán Araújo nació el 2 de setiembre de 1938. De hogar religioso, a los once años ingresó a la Apostólica de los Jesuitas en un prenoviciado, iniciando así la carrera sacerdotal, la cual abandonó cuatro años más tarde. Comenzó entonces su militancia política en la cristiana “Unión Cívica”, pero en los años 70 fue virando hacia posiciones de izquierda, adhiriendo al Frente Amplio en tiempos de dictadura. Vinculado a los medios de comunicación, trabajó en Canal 12 y en CX 30, radio que a la que convirtió en un bastión de la resistencia del pueblo uruguayo contra la dictadura.

Fue electo Senador de la República en 1984 por el sub lema Democracia Avanzada (Partido Comunista), y se preocupó especialmente por denunciar en forma sistemática las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. Ello llevó a que -tan temprano como en diciembre de 1986- los parlamentarios del Partido Colorado y el Partido Nacional lo expulsaran del Senado con la excusa de haber instigado desórdenes en las afueras del Palacio Legislativo en momentos en que el cuerpo votaba la Ley de Impunidad.

De todas maneras, en 1990 –rota ya su alianza con el Partido Comunista- Germán volvió al Senado de la mano de la por él fundada Corriente de Unidad Frenteamplista, pero poco tiempo después enfermó de cáncer y falleció el 9 de marzo de 1993. Un mes antes de su muerte, reveló al semanario Búsqueda su preocupación por los cambios que –de la mano del hoy presidente Tabaré Vázquez- ya entonces estaba sufriendo el Frente Amplio. La nota:

JOSÉ GERMÁN ARAÚJO:
“ESTOY MUY PREOCUPADO POR EL FUTURO DEL FRENTE AMPLIO”
(Búsqueda 04.02.93)

En un cuestionamiento directo a las posiciones sustentadas por los principales dirigentes y sectores del Frente Amplio, el senador frenteamplista, José Germán Araujo, dijo que algunos están más preocupados por sus “ambiciones personales” y han terminado por enviar mensajes al FMI con el objetivo de “pedir autorización” para “poder gobernar el país”.

El líder de la Corriente de Unidad Frenteamplista (CUF) señaló además que estos dirigentes utilizan hoy un discurso igual al del PGP y el PDC y al de Julio Sanguinetti y los instó a que “en un acto de contrición” admitan entonces que “nos hemos equivocado durante toda la vida”. Araujo mantuvo una entrevista con Búsqueda en su domicilio de San José de Carrasco, en donde se recupera de un enfermedad. El senador esperaba retornar a la Cámara Alta en marzo.

“EL FRENTE CORRE EL GRAVE RIESGO DE PERDER SU ESENCIA”

—¿Cómo observa el debate ideológico que se está procesando dentro del Frente Amplio y qué opina de las posturas que se han ido perfilando en su transcurso?
—Estoy muy preocupado por el futuro del Frente Amplio porque veo que de continuar algunas líneas que vienen exponiéndose, el Frente corre el grave riesgo de perder su esencia. Yo concebí siempre al Frente Amplio como la fuerza de cambio de este país y es la última esperanza que nos va quedando. En ese sentido, nadie aguarda que un gobierno Colorado o uno del Partido Nacional pueda modificar esencialmente las cosas. Sin embargo, hay un cierto pragmatismo que está ganando a algunos compañeros del Frente y se está desestimando la posibilidad de promover un cambio profundo. Da la impresión que algunos compañeros están más preocupados por sus ambiciones personales que por los problemas colectivos.

“DA LA IMPRESIÓN DE QUE SE ESTÁN ENVIANDO MENSAJES AL FMI PARA PEDIR AUTORIZACIÓN PARA GOBERNAR EL PAÍS”

—¿A quién se está refiriendo?
—Prefiero no dar nombres pero cuando se expone públicamente queda muy claro de quiénes se trata. La liberación se consigue, no se pide. Hoy da la impresión que se están enviando mensajes al Fondo Monetario Internacional para pedir autorización a efectos de poder gobernar este país. El Frente Amplio tendría que estar negociando con otras fuerzas políticas y sociales de América Latina para ver como es posible, con dignidad, enfrentarse al FMI.
Seregni siempre dijo que hay que negociar desde posiciones de fuerza. No me parece una posición de fuerza decir “vamos a pagarla”, “la deuda externa dejó de ser inmoral”, “debemos pagarla hasta él ultimo peso”, esto es lo mismo que puede proponer un partido tradicional al que hemos criticado siempre por esa suerte de pragmatismo. Una de dos; o nos hemos equivocado y deberíamos reconocerlo diciendo que el Partido Nacional y el Partido Colorado hicieron lo que correspondía, o insistamos en lo que hemos dicho hasta ahora.

“PARA APLICAR ESTE MODELO PREFIERO MIL VECES QUE SIGAN LOS QUE ESTÁN”

—¿Pero esto está ocurriendo exclusivamente por las ambiciones personales de algunos dirigentes o es que los principales partidos del Frente Amplio abandonaron un rumbo que en su momento fue socialista e incursionaron ahora en otro mas afín a la socialdemocracia?
—Las dos cosas están presentes. Responde a ambiciones personales pero aquí hay una liviandad ideológica, eso es evidente. El hecho de que haya caído el socialismo real parece que ha cambiado la mente de muchos, creo que apresurados por el tiempo vital de esos compañeros, que se puede terminar. Algunos compañeros apostaron al socialismo real como queriendo vivir a expensas de otras sociedades. Algunos compañeros parece que dicen “este es mi tiempo y tiene que ser ahora”.
Pero digámoslo con claridad; para impulsar un programa socialdemócrata hay otros, a los que siempre hemos criticado, que tienen más experiencia que nosotros. Si no fuese el tiempo de llegar al gobierno es preferible mantener al Frente Amplio en la oposición como un componente del sistema democrático. ¡Ay de las fuerzas de oposición que quieren obtener el gobierno cediendo en absolutamente todo!. Me hace acordar a la frase bíblica: “vosotros sois la sal de la tierra, ¿si la sal se desvirtúa con qué se salará?”. Para aplicar este modelo prefiero mil veces que sigan los que han estado, antes que transformar al Frente y matar la esperanza de la gente.

“NO SE PUEDE PROMOVER UN DISCURSO ANTAGÓNICO AL QUE HEMOS TENIDO SIEMPRE”

—¿Usted coincide entonces en que en el discurso del Frente Amplio hubo un acercamiento a posiciones de centro?
—Yo dije alguna vez que no se puede hacer el mismo discurso del Partido por el Gobierno del Pueblo o del Partido Demócrata Cristiano sin comenzar por reconocer que tenían razón; hay compañeros del Frente Amplio que están repitiendo textualmente el discurso con el que discrepábamos, sin haber dicho antes “tenía razón Hugo Batalla” o “tenía razón Héctor Lescano”.
Y ahora habría que seguir diciendo tenía razón Sanguinetti y nos hemos equivocado, que mal lo hemos censurado. No se puede promover un discurso antagónico al que hemos tenido siempre. Antes de eso, por lo menos, en un acto de contrición, deberíamos decir que nos hemos equivocado a lo largo de nuestra vida. No se puede dar vuelta en una semana. ¿Ustedes pueden creer que haya una coincidencia histórica que determine que el Partido Comunista uruguayo muera la misma semana que el Partido Comunista de la Unión Soviética?

—Hay dirigentes frentistas que sostienen que la actual estructura de la coalición no sirve para gobernar. ¿Qué opina?
—Naturalmente que cualquier partido debe cambiar su estructura cuando llega al gobierno. Pero no en lo que refiere a los principios, que es lo que se está cambiando acá. Habría que repasar los discursos de hace unos años para ver cómo cambian los rumbos que se habían trazado. Hoy, cuando América Latina nos ve a los frentistas diciendo que la deuda externa hay que pagarla, ¿nos ve igual que ayer?.

“LA PREOCUPACIÓN NO ES GANAR SOLAMENTE, ES GANAR PARA QUÉ”

—La semana pasada, durante la polémica que mantuvo con el MPP, el intendente Tabaré Vázquez se constituyó en el primer dirigente del Frente Amplio que públicamente anuncio su negativa a concurrir a los organismos de dirección para dar explicaciones. ¿Qué opinión le merece este hecho?
—El principio de autoridad lo defiendo a muerte y quien asume una autoridad como Vázquez debe llevarlo adelante. Eso no quiere decir que alguien, no en el Frente sino en esta tierra, tenga derecho por un principio de autoridad a desconocer derechos ajenos. Esto ha ocurrido y yo no podría silenciar mi voz después de haberla levantado cuando no se me permitió establecer mi defensa en el Senado. Con razón o sin ella, alguien -Carlos Coitiño- sostiene que debe ser oído y tiene todo el derecho del mundo.
Lo comprendo a Tabaré Vázquez; es un vocacional de la medicina, tiene un futuro extraordinario en ese orden, el no fue llamado por su vocación política sino por ser militante y ahora le duele ver que su determinación pueda ser cuestionada por alguien. Pero tiene que aceptar que la organización política es otra cosa, que no estamos en un partido político personalista y que el Frente Amplio no podrá ser eso nunca. Pero aquí, además, Tabaré está jugando su posición: si queremos que él sea el próximo presidente de la República deberíamos admitir que se debata algunas cosas y otras no. Es un extraordinario candidato, no hay otro candidato con más carisma, pero yo eso no lo querría para el Frente Amplio.

—¿Aunque eso determine que el Frente Amplio no pudiera ganar?
—Es que para mí la preocupación no es ganar solamente, es ganar para qué. Con esos peajes no, porque no estoy subyugado con la idea de ganar. Esto no es deporte, esto es la vida de los hombres, de seres humanos.

ES LO QUE SOMOS (publicado esta semana en VOCES)

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