jueves, 29 de marzo de 2012

FUKUYAMAS URUGUAYOS


Cuando Francis Fukuyama, director de Planeamiento de Política del Departamento de Estado de los Estados Unidos, planteó su conocida tesis acerca del fin de la historia –a partir de la caída de los regímenes de Europa Oriental y la perestroika de Gorbachov- estaba diciendo, además de un tremendo disparate, algo muy fuerte ideológicamente.

El contenido hegemónico y triunfalista de su tesis, lo que directamente está planteando, es que el mundo está felizmente terminado y acabado, es el mejor de los mundos posibles, y lo que resta es, como el mismo Fukuyama dijo: poner " el clavo final en el ataúd de la alternativa marxista-leninista a la democracia liberal".

En definitiva, no solo no existirían alternativas viables al capitalismo como sistema económico – lo que por otra parte estaría demostrado por el restablecimiento de relaciones de producción capitalista en Rusia, China y Europa del Este y su inclusión en la economía de mercado-, sino que además se trata del triunfo de la idea occidental de una sociedad de consumo.

DE ALLI EN MÁS

Y como el mundo está felizmente como tiene que estar, y las alternativas que se han planteado para cambiarlo han fracasado en forma estrepitosa, lo que corresponde es abandonar toda tarea en ese sentido. Los ciudadanos del mundo (consumidores, para ser más precisos), debemos dedicarnos a comprender como funciona el sistema (sin la necesidad de plantearnos como mejorarlo o cambiarlo) y como mejor nos adaptamos a él para ser exitosos.

No hay necesidad de investigar nada, en el sentido de la búsqueda de la verdad, sino que simplemente hay que aceptar los conocimientos que ya han adquirido otros y que se encargarán de transmitirnos a través del aparto de dominación cultural instituido, fundamentalmente a través de la educación formal, mientras dejamos que nos gobiernen quienes deben gobernar porque saben hacerlo, etc.

De nada sirve revolver en el pasado, tampoco, en busca de elementos que nos permitan entender el presente y soñar un futuro, porque nada hay en el pasado que no sea funcional al presente, y si lo hay, fracasó, por lo tanto hay que desecharlo. Porque en el fin de la historia que plantea Fukuyama, no es necesario que todas las sociedades se conviertan en “liberales y exitosas”, sino que terminen de una buena vez con sus pretensiones ideológicas de búsqueda de formas superiores de organización de la sociedad humana.

Todo lo que se salga de lo normal, todo aquello que de alguna forma cuestione el mundo existente tal cual es, será atribuido a alguna falla en el sistema de transmisión cultural, y nunca a una aberración del sistema capitalista.

LA EDUCACION PARA DOMINAR

Así las cosas, los disturbios del año pasado, que comenzaron en el barrio londinense de Tottenham tras el asesinato de un joven de raza negra por parte de la Policía Metropolitana, y se extendieron después por ciudades como Manchester, Liverpool y Birmingham, son achacados en un reciente estudio a deficiencias en la educación.

Los vecinos de Tottenham, el barrio donde comenzaron los disturbios, aseguraron en ese momento que los recortes en los servicios públicos y la alta tasa de desempleo, además de un fuerte resentimiento por la actuación de la Policía contra las minorías raciales, habrían sido el detonante de estas protestas. Sin embargo, para un informe oficial que se conoció este martes en Londres, “el fracaso escolar de miles de jóvenes fue uno de los factores que encendieron los disturbios del pasado agosto”.

Alrededor de una quinta parte de los adolescentes que abandonan los estudios en el Reino Unido lo hacen con un nivel de escritura y comprensión lectora similar al que se exige a los once años, señala el informe, que resalta que la falta de formación académica impide a muchos jóvenes "desempeñar un papel en la sociedad".

El informe lo que reconoce es el papel de la educación en el control social. La educación en la sociedad capitalista tiene un papel central para el control social que ejercen quienes detentan el poder político y económico. Si los jóvenes no acatan calladamente el modelo que se les ha intentado imponer durante años en las instituciones educativas, entonces el fracaso es de la educación, y no de la sociedad, que es perfecta e inmodificable. Cualquier modelo educativo tiene por cometido reproducir la cultura de la sociedad que lo creó. De acuerdo al modelo de desarrollo se asume una forma de convivencia en consonancia con los fines de esa sociedad. Creer que la educación está libre de una concepción política e ideológica impuesta por la forma de vivir en un modelo de sociedad determinado, es al menos ingenuo. Y que la derecha asuma un papel activo a nivel político en lo que tiene que ver con la educación tiene que ver con todo esto.

OLVIDO Y PERDON

Por cierto que si este es el mejor de los mundos posibles, quienes creyeron y soñaron con un mundo diferente estaban equivocados de cabo a rabo, y quienes se les opusieron (por más que sus métodos hayan sido un tanto violentos y puedan hasta calificarse de apremios físicos desmedidos) estaban defendiendo este mundo bueno y perfecto. De manera que lo mejor es olvidar los enfrentamientos del pasado, pasar raya y seguir adelante rumbo al futuro venturoso para todos. Por eso, es que en nuestro país no hubo una dictadura sangrienta, sino un “gobierno autoritario”, dos demonios que se enfrentaron y un mar de gente inocente que miraba azorada sin entender lo que pasaba.

Y siempre es bueno, por otra parte, introducir el componente del miedo (por más que está suficientemente incluido en la educación formal). Por eso “Opté por la paz y no por la justicia” dijo recientemente el ex presidente Sanguinetti. Y agregó: “Yo no era partidario de ninguna ley de amnistía general. Creía que los crímenes de sangre debían pasar por los juzgados. Pero elegí el camino que nos permitió mantener la democracia”. Esto es: al parecer la paz sería incompatible con la justicia, y entonces hay que elegir; no se puede juzgar a los criminales, porque entonces no hay democracia. Eso parece ser lo que se quiere transmitir. Y como justificación, el miedo; en otra parte del discurso Sanguinetti señaló que tuvo que recuperar “esa liturgia democrática que ahora parece una trivialidad” y que debió hacerlo "frente a militares que nos advertían que los íbamos a tener que llamar de nuevo y a movimientos políticos y sociales que exigían todo ya”.

PIEDRAS EN EL ZAPATO

Pero a los fukuyamas uruguayos les entran piedras en los zapatos, y la derecha siempre tiene buena puntería y sabe a donde apuntar. Un calificado intelectual de la derecha vernácula y escribiente del diario caganchero, el Sr. Carlos Maggi (escritor, periodista, historiador y dramaturgo), en un reciente artìculo apunta sus diatribas hacia el FA y en particular hacia el Partido Comunista y hacia los comunistas que militan en la educación. Tan de derecha es este hombre que ideó Concertación Ciudadana, un movimiento político que pretende influir en los partidos tradicionales con vistas a un futuro electoral común para oponerse al Frente Amplio.

En dicho artículo, se explaya contra el Plenario del Frente Amplio, que al parecer durante años “ocultó” que era “un ente con amplia mayoría comunista”, lo que se habría puesto en evidencia “cuando el Plenario le mandó a todos los legisladores: Voten por la ¡¡anulación!! de una ley. Se jugó la vida, el Plenario, con tal de anular la ley de caducidad. Se jugó la vida y la perdió”. Pero al parecer, el mundo perfecto de los fukuyamas uruguayos estaría a salvo, ya que "Ese plenario bolchevique, con plenos poderes sobre el poder legislativo, tiene los días contados y morirá el 27 de mayo. Las mayorías en la interna del Frente no pueden dejar todo como está; porque si así lo dejan, saben que una coalición sometida a los designios del comunismo, pierde las elecciones; el 80% de la opinión pública se opone a probar en carne propia, la experiencia de Cuba”.

Los sanguinettis y los maggis (que hay muchos y por todos lados), fukuyamas que defienden el status quo a capa y espada, tendrán que seguir participando, porque la muerte de las ideologías no se decretan, y hay marxismo para rato.

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