viernes, 5 de julio de 2013

SALARIO DECENTE PARA DOCENTES

Es muy conocido que el sindicato de docentes ADES de Montevideo hizo una propuesta para que los legisladores y ministros perciban el mismo sueldo que los profesores grado 1 de Secundaria, que hoy es de $14.305 mensuales. La idea surgió de la asamblea que el gremio realizó en el marco de la Rendición de Cuentas, y luego fue trasladada a la Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) donde se decidió finalmente impulsarla.
La papeleta con la que se salió a recoger las firmas habla de “promover un proyecto de ley tendiente a topear el salario de ministros y legisladores nacionales en el monto del salario de un docente grado 1 ejerciendo 20 horas semanales de Educación Secundaria”.
Ya di mi opinión el mismo día que salió la propuesta, en el sentido de que la iniciativa es jurídicamente equivocada, ya que la forma en que se fijan los salarios de los legisladores está establecida en la Constitución (en el art.117), y por lo tanto lo que se debería plantear, en todo caso, es una reforma de ese artículo, al que se le podría agregar que “"las remuneraciones que por todo concepto perciban los legisladores no podrán superar..etc...”.
También he manifestado mi percepción de que es hora de juntar todas las propuestas de reforma y formar de una vez por todas una suerte de Asamblea Constituyente.

EL FONDO DE LA CUESTIÓN

Pero no es a eso a lo que me quiero referir en esta nota, sino al fondo de la cuestión: la equiparación de salarios de docentes y legisladores.
La primera aclaración que se me ocurre hacer, es que la propuesta de los docentes no habla de rebajar el salario de los legisladores. Lo que dice es de equipararlos. Esto es, de aprobarse la propuesta, los legisladores no podrían ganar más que un docente grado 1 de secundaria, con 20 horas semanales, que ahora corresponden a $14.305.
Esto se logra de tres maneras: 1) bajando los salarios de los legisladores y llevándolos a esa cifra, 2) subiendo los salarios de los docentes y llevándolos a lo que ganan los legisladores, y 3) haciendo ambas cosas simultáneamente, esto es, fijando el salario de ambos en el punto medio.

IGUALANDO HACIA ABAJO

¿Cuál es el sustento de esa tan manida y repetida frase de que no se puede igualar para abajo?
Supongo que se referirá a la inconveniencia de rebajar salarios en determinada industria, o rama de actividad, a efectos de disminuir la desigualdad cuando esta es notoriamente injusta. En ese caso, es natural, igualar hacia abajo no tendría sentido, y además sería injusto.
Pero en el caso del que estamos hablando, no veo la razón por la que no se podría igual hacia abajo. Es la sociedad en su conjunto, la que paga los salarios de los legisladores; su salario sale de nuestros bolsillos, de nuestro propio esfuerzo. También, claro está, del esfuerzo de los docentes. Y si la sociedad considerara que esos salarios son muy altos, si considerara que son una ofensa en comparación con lo que esa misma sociedad le paga a otros trabajadores con responsabilidades similares o mayores, ¿por qué no podría decidir reducirlos, aunque más no sea para que la diferencia con otros salarios no sean una trompada en el hígado? ¿Por qué no?
Para empezar, esa diferencia puede achicarse eliminando las irritantes compensaciones que reciben por gastos de secretaría, compra de periódicos o celulares. Si a un maestro, que gana menos de 14 mil pesos, se le pagara sus gastos de celular, tal vez sería correcto, ya que su salario no le alcanza para pagárselos por sí mismo, pero que la sociedad le pague $4.600 para los gastos de llamadas, a quien además le paga un salario de 148 mil pesos, es una ofensa. Y si además se le paga por concepto de prensa, más que lo que se le paga a un profesor de secundaria por concepto de salario, entonces es una ofensa al cuadrado.
Por si esto no alcanzara, digamos que la inequidad alcanza ribetes internacionales, dado que Uruguay está 10° en América en cuanto a inversión en Educación en relación al PBI, pero está 2° en cuanto al costo de su Parlamento.

SUBIR LOS SALARIOS DE LOS DOCENTES

Sobre este punto, al parecer todo el mundo está de acuerdo. No he escuchado hasta ahora (sí lo he escuchado, pero voy a hacer de cuenta que no) a nadie decir que los docentes ganan un salario digno, decente. Por el contrario, todo el mundo comienza diciendo: “es cierto que el salario docente no es justo, pero...”. Algunos, han dicho la pura verdad, como el diputado Gandini, que dijo: No estoy dispuesto a ganar ese sueldo, la verdad que me dedicaría a otra actividad, no puedo mantener a mi familia con ese dinero”. Y es así...nadie puede mantener a su familia con ese dinero.
Desde el propio presidente de la República, hasta el último ciudadano, todos reconocen que es un salario miserable e indecente. Pero naturalmente...quienes tienen el poder de llevarlo a niveles justos, y razonables, a niveles compatibles con la responsabilidad de preparar a las generaciones del futuro -incluidos los parlamentarios del futuro-, no están nunca dispuestos a hacerlo. Ni este ni ningún gobierno anterior.
Y si no se está dispuesto a hacer llegar los salarios docentes a un nivel de decencia, es lógico que pongan el grito en el cielo ante la posibilidad de que la ciudadanía sí pueda hacerlo por la vía de la democracia directa.  Eso asusta, asusta mucho y a muchos. Y es bueno que así sea.

EL PUNTO MEDIO

La tercera opción, es nivelar los salarios docentes y parlamentarios en el punto medio. Es posible por ejemplo, eliminar todas las partidas que se adicionan a los salarios de los parlamentarios, para empezar. Llegado a este punto, nos queda un salario de $148.000 (salario de un senador), contra un salario de $14.305 de un profesor de secundaria con 20 horas. El punto medio, sería un salario de $81.153.
Con un salario de $81.153, seguramente un legislador no moriría de hambre, y Gandini podría mantener a su familia al igual que el resto de los legisladores. Serían casi dos canastas familiares ganadas por una sola persona. No es poco.
Y tendríamos docentes con un salario más que digno, que les permitiría trabajar en un solo lugar, no tendrían que repartirse entre la actividad pública y la privada preparando clases para 80 alumnos etc..., y tendríamos una educación seguramente de mejor calidad.
Por otra parte, estaríamos en condiciones de exigirles buenos resultados, de exigirles que no falten y todo lo demás, cosas que exigir hoy en día debería hacer caérseles la cara de vergüenza a quienes lo hacen, dado el salario que se les paga.
¿Qué sería un salario muy alto? Es posible. Depende de con que se lo compare. Seguirían ganando menos que el Director de Protocolo del Parlamento; y que un Dir.Administrativo; y que el Dir.Cons.Edilicia; y solo un poco más que el Jefe de Electricistas, o el Jefe de Sanitarios, o el Jefe del Dpto. De Pintura, o el Jefe L. Encerados, del propio Palacio Leislativo.

La cuestión siempre será qué es lo que priorizamos como sociedad.

3 comentarios:

Picoco dijo...

El verdadero problema es que salir a buscar apoyo popular supone en cierta forma medir la valoracion popular.
Si el paralamento saliera a buscar apoyo popular para que les bajen el sueldo al nivel de algunos profesores de la anep, sin dudas seria el tema del año.
Cuando el apoyo lo salen a buscar los docentes.... ufff parece que las firmas no estan...

Sera porque es un gremio alergico a las evaluaciones... no se... pero si no consiguen al menos tantas firmas como docentes en planilla sumadas a firmas de los padres de los estudiantes como minimo el prestigio que reclaman quedaria sepultado

Picoco dijo...

.

jimena lemes dijo...

Como docente que tuve que irme del paisito para poder seguir estudiando, me siento profundamente orgullosa de esta iniciativa. Y es verdad, la idea no es bajar los sueldos de los legisladores, sino que los docentes tengan un salario digno. Creo que esta efervescencia es necesaria para refrescar tantos momentos de letargo que hemos sufrido sin rquejarnos, sin poder hacer una crítica. Y a la vista está, la censura o tergiversación de la información de mano de los medios... Los docentes estamos acostumbrados a luchar todos los días. Creo que este estímulo es una lavada de cara para el sindicato y para la dignidad, que últimamente nos estaba faltando. Un abrazo a todos, haré desde aquí lo que esté a mi alcance.

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