jueves, 2 de abril de 2009

QUERIDO AMIGO:


Entiendo tu preocupación y tu desconcierto. No es para menos, el entorno no está ayudando a la comprensión. De todas maneras acepta este consejo: a las versiones de prensa tienes que hacerles un descuento de un tanto por ciento. Te habrás dado cuenta que hay una campaña sistemática (totalmente estéril, desde mi punto de vista) por generar divisiones en el Frente Amplio en general, y en el Partido Comunista en especial. Esto no les ha dado resultado históricamente, pero siguen insistiendo. Hay una preocupación especial por dar difusión a las actitudes individuales (y por ello mismo equivocadas) de camaradas que hacen una opción diferente a la tomada por el Partido en sus instancias orgánicas. No sucede lo mismo, ni se le da tanto bombo, cuando son departamentales enteras de otros sectores que opinan diferente a sus direcciones. Pero no nos podemos poner en el papel de víctimas. Sabemos que ha sido siempre así y que seguirá siéndolo por mucho tiempo. Pero es cierto lo que tú dices, no podemos mirar para un costado y hacer de cuenta que las actitudes señaladas no existen. Lo que debemos tener claro es que los comunistas seguiremos defendiendo el funcionamiento colectivo por sobre las acciones individuales. Ayer me acordaba de aquello que nos enseñaron en el curso vespertino al que íbamos juntos, acerca del centralismo democrático, ¿te acordás? Yo ya no recuerdo el nombre del camarada, pero tengo siempre presente lo que nos enseñó: “El centralismo democrático surge del carácter revolucionario del Partido, de la necesidad de garantizar la unidad de la teoría y la práctica, la cohesión de la organización y de su acción, la posibilidad de actuar en todo momento y circunstancia. Surge de la necesidad de garantizar la unidad de dirección y de acción de los comunistas como valor fundamental de la organización, sin la cual los demás atributos se vuelven inoperantes y presa fácil del enemigo de clase.” Es decir…no es un capricho. Para ser comunista y revolucionario hay que primero comprender (y luego respetar) este principio básico y fundamental. Lo otro es totalmente accesorio. Se puede haber nacido en un barrio obrero, y haber crecido junto a la clase obrera, pero eso no te hace comunista (aunque aumenten las probabilidades). Ser comunista no es sólo tener el carné y la cotización al día. Es participar de los organismos, de sus discusiones, hacer y recibir aportes, decidir en forma colectiva y luego actuar de acuerdo a ello, aún cuando nuestra opinión haya sido discordante. Y te diría más. Es muy fácil acatar y actuar cuando lo resuelto es justamente lo que yo opinaba. Lo realmente revolucionario es acatar aquellas resoluciones con las que no estuvimos de acuerdo y en las que no logramos convencer a los demás (hay muchos ejemplos de esto, pero a la prensa no le interesa difundirlos). Porque si de todas formas las acatamos, es porque por encima de todo estamos comprendiendo que el análisis colectivo de los temas minimiza (no evita) la posibilidad de que los organismos cometan errores importantes, permite educar mejor en el cumplimiento de las tareas y hacerlas con criterio político y no administrativo, y estimula la independencia de criterio y la iniciativa política. Hay quienes creen que independencia de criterio es hacer lo que su propia opinión les indica, lo que –como te imaginarás- llevaría tranquilamente a que el Partido tuviera miles de líneas diferentes, o tantas líneas como afiliados. Pero independencia de criterio es capacidad de comprender la realidad, tener una opinión a partir de la propia capacidad de análisis, de la propia reflexión, para no dejarse llevar por la manipulación. Y eso no excluye tomar decisiones en colectivo. Yo he sostenido siempre que, para ser revolucionario de verdad, hay que estar dispuesto a embarrarse, a hacer lo que nos gusta y lo que no nos gusta ni un poquito. El poeta español lo decía de una forma impecable: “maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales, que lavándose las manos se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido, partido hasta mancharse”. Y a eso me refiero, hay que tomar partido hasta mancharse. Lo otro es un lujo cultural para neutrales.
De todas maneras, estoy absolutamente convencido que el Partido ha actuado, en el tema candidaturas, de la forma que tenía que hacerlo. Contigo ya hemos hablado muchas veces acerca de esto. Pusimos en primer lugar el programa; hablamos con todos los sectores y analizamos las mayores coincidencias en torno a eso. Luego hablamos también de candidaturas, y, como para nosotros lo primero es el Frente Amplio, poníamos en primer lugar en importancia que el candidato tenía que surgir del Congreso, su máxima instancia orgánica. Evaluadas todas esas circunstancias, y ante la evidencia de que el compañero que contaba con más apoyo en la interna era Mujica, nuestra decisión (para ser coherentes) no podía ser otra. Y esa es una circunstancia en la que muchos compañeros no reparan. Te lo digo para que lo tengas en cuenta en esas discusiones de las que me hablas. Porque también a mi me a pasado. Algunos compañeros dicen: “el Partido” se equivocó. Pero no se dan cuenta que quien eligió a Mujica como candidato fue el Frente Amplio en su máximo organismo, en el que fundamentalmente están representadas las bases, y no el Partido. Y lo que tampoco algunos ven, es que aquella famosa muletilla que decía que “en el Congreso están los militantes, pero los frenteamplistas de a pie después deciden otra cosa” también ha resultado falsa si miramos lo que están diciendo las encuestas.
De manera que como ya te dije una vez, si yo no estuviera de acuerdo con lo resuelto por mi Partido, lo acataría de todas maneras. Pero en este caso (como en la mayoría de los casos), da la casualidad que además estoy totalmente de acuerdo con lo resuelto y con el proceso por el cual llegamos entre todos a esa resolución.
Y por supuesto, estoy totalmente de acuerdo con lo que me dices respecto del voto por la 1001. En eso estás dando en el clavo. Hay que insistir en la importancia del voto por la 1001. No nos faltan razones para insistir en ese punto. La vieja y querida 1001 es de verdad un símbolo de la historia del Frente Amplio, y la gente tiene muy claro lo que significa la 1001 en cuanto a muchas de las cosas que me pusiste en tu carta. En lo que tiene que ver con la defensa del Programa del Frente Amplio, con nuestra concepción democrática avanzada, en nuestra defensa consecuente del movimiento, de la dirección colectiva y de la acción política permanente más allá de lo electoral, en nuestra lucha permanente por la unidad en el Frente Amplio, etc. Y todo eso hay que transformarlo en una verdadera avalancha de votos 1001. Porque además, en esto que para todos es una experiencia nueva -el gobierno- supimos apoyar cuando había que apoyar y también supimos ser críticos cuando había que serlo. Es como tú dices, estamos siempre alertas ante los cantos de sirena del capitalismo. Nadie hablaba de crisis cuando nuestro Partido alertaba sobre la burbuja inmobiliaria, y nos miraban como bichos raros (hoy todos la “descubren” y reconocen que nos afectará). Nos opusimos al Tratado de Protección de Inversiones y dimos una dura y larga batalla contra el TLC, y hoy todos reconocen que hubiera sido un error firmarlo (a propósito, Laura me dice que te diga que quienes hoy se escandalizan con el asunto del secreto bancario porque “puede afectar la confianza”, son los mismos que querían a toda costa un TLC con los Estados Unidos, que hubiera afectado mucho más que la confianza). Salimos a juntar las firmas para anular la ley de impunidad desde el primer día, y hoy vemos con alegría cuando muchos se suman. También alertamos en su momento que, a pesar de que estábamos creciendo como país, no estábamos distribuyendo la riqueza generada, y hoy muchos compañeros reconocen esa realidad. Y tantos otros aciertos que nuestro Partido y la 1001 tuvieron. De manera que no te achiques. Aunque a veces no lo parezca, las condiciones en las que hoy podemos actuar son infinitamente mejores que las de hace un tiempo. Hemos actuado bien, hemos hecho mucho (a veces más de lo que nuestras fuerzas parecen indicar como posible), y VAMOS A MAS, no lo dudes.
Recibe un gran abrazo de tu camarada y amigo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sr. Perera: en torno a su aseveracion de que el centralismo democrático es lo fundamental, y el resto accesorio, se me ocurre decirle que gracias a esa sumisión de los aspectos ideologicos al centralismo democratico, un tal Mijail Grbachov debe haber impuesto sus maravillosas ideas de Galsnot y Perestroyka. Mas maravillosos los resultados, sin duda.

Ahora, viniendo a este paisito y el tema candidaturas del FA, debo decirle que no son pocos los comunistas que no consideran viable acompañar al Partido en esta decisión.
Y voy a escribirle en nombre de uno, que estando ya muerto, fue un comunista cabal, uniendo de manera poco frecuente el pensar y el actuar. Mi padre, al igual que tantos, jamás hubiese acompañado este disparate. Soy hijo de comunistas, naci y me crie rodeado de camaradas y de eternas y apasionantes discusiones.
Acompañar a Mujica y al MPP, es acompañar al sector mas antifrenteamplista y anticomunista de cuantos hay. Cuando el FA tenia ya 20 años de vida, la mitad de su actual existencia, ellos seguian tirando piedras y acusando de no sé cuanta cosa a quienes defendian esa herramienta.
Antes (1971), cuando el Partido tiene fundamental participación en el surgimiento del FA, ellos estaban en la otra vereda, acusando de cobardes y muchas cosas mas a quienes entendias el surgimiento del FA como un paso estrategico clave en el fortalecimiento de la izquierda.
Son anticomunistas viscerales, discrepan en la estrategia y en el punto de llegada. Hoy están envalentonados por los votos, que son fruto de circunstancias muy especiales; muuuucha prensa (como la que tuvo Fau, Gatto y Cia cuando se fueron), un estilo caudillesco clásico de nuestro país, y muchos otros. Ahora, ¿cuantos de esos votos responden a una visión de país alineada al pensamiento de su sector??. A mi entender, tantos como los que respondian a una vision "comunista" del mundo en el 89, cuando al 1001 tuvo 200.000 votos.
Nos impusieron la peor administración de cuantas haya habido en la IMM, peor que la 2da de Arana, para lo que habia que hacer esfuerzos denodados. Tuvieron la oportunidad de mostrar su accionar en el MGAP, y pasaron sin pena ni gloria.
Resumiendo: conozco muchos, algunos ya no están, comunistas que no están dispuestos a aceptar a Mujica, o lo que para Ud. seria ubicar al Centralismo Democrático por sobre la ideologia. Y le aseguro que son tan comunistas como Ud., tan dispuestos a tomar partido hasta mancharse durante 50 años, en las peores circunstancias, lugares y momentos. No lo dude ni un segundo.

Pablo Dominguez

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