jueves, 30 de abril de 2009

LA IMPUNIDAD TIENE QUIEN LE ESCRIBA


Finalmente, el pueblo uruguayo, tras un esfuerzo militante enorme, de grandes sacrificios y de lucha contra la adversidad y el ninguneo de la gran prensa, logró la hazaña que muchos creían que no lograría: juntar las firmas necesarias para anular la ley de impunidad, con un plus de decenas de miles (por si las moscas).
Sin embargo, la campaña para evitar la anulación de la ley ya comenzó hace rato. Líderes políticos de los partidos tradicionales ya han expresado que votarán contra la anulación, y diversos intelectuales que alguna vez fueron progresistas (o así parecía), vienen dando sus argumentaciones en ese sentido.
Tal es el caso del Dr. Hebert Gatto, que en un editorial del diario El País, y desde el Olimpo, nos dice que “Poca gente, incluyendo a sus partidarios, es consciente de las implicaciones de la parcial anulación de la ley de Caducidad. Menos saben que para ello se apela a un mecanismo tan excepcional como la reforma de la Constitución.” Es decir, tomen nota manga de ignorantes que salieron a recoger firmas desde el 7 de setiembre de 2007 sin tener ni la más mínima idea de lo que estaban haciendo. Ahora el Dr. Hebert Gatto se los explica (porque se encuentra entre los únicos que lo saben): estaban proponiendo la reforma de la Constitución. Y también les explica cuales son las implicaciones: “...de tener éxito supondrá que por primera vez en la historia del Uruguay se derogará con efecto retroactivo una norma penal -tales son los efectos de la cacareada anulación-, para someter a juicio a gente que, en la mayoría de los casos, puede ser juzgada, y lo está siendo, por el simple procedimiento de cumplir la ley vigente tal como la interpreta hoy el Poder Ejecutivo”. No entiendo que es lo que le preocupa al Dr. Gatto. Si hay una ley que no sirve para nada, ya que su intención es evitar que la diversa gama de alimañas que actuaron durante la dictadura sean juzgados y, pese a todo, se los puede juzgar igual, ¿qué problema hay en anular esa ley? Pero también le preocupan otras cosas al Dr. Gatto. Nos dice lo siguiente: “La ley, puede ser nula, pero, para así verificarlo, no existe ningún otro procedimiento que la inconstitucionalidad, declarada por la Suprema Corte con efectos limitados al caso concreto” y luego: “Puesto que aquí se procura algo no previsto en nuestro derecho, como es la inconstitucionalidad de la ley de Caducidad con efectos generales y sin intervención de la Corte, se recurre para conseguirlo a un procedimiento inédito: reformar la Constitución”. Es decir, admite que la ley puede ser nula (bueno sería que no lo admitiera), pero le preocupa que sea el pueblo, mediante un plebiscito, quien la anule, ya que eso sería facultad de la Suprema Corte. Sin embargo, no le preocupa para nada que la propia ley de impunidad le quite a la Justicia nada menos que la potestad de decidir si un delincuente debe ser juzgado o no, dándole esa potestad al Poder Ejecutivo. Es realmente curiosa la preocupación de Gatto.
Y dice también que “...se propone derogar retroactivamente una norma de naturaleza penal pretendidamente ilegítima -la ley de amnistía-, convocando a tal fin al cuerpo electoral en función constituyente. En lo que equivale a juzgar a una persona mediante el voto de la multitud”. Por favor Dr. Gatto, ya nos subestimó lo suficiente al comienzo de su nota. Los uruguayos sabemos que la ley de impunidad es ilegítima; sáquele el “pretendidamente”. Una ley que se votó bajo la amenaza de un golpe de Estado es ilegítima por donde se la mire. Y no quiera confundir a la gente. La ley de impunidad no es una ley de amnistía. Para que haya una amnistía, debe haber un juicio previo y una condena, no se puede amnistiar sin saber a quien ni por qué delitos, no nos tome por tontos. Y la multitud no estará juzgando a una persona, la multitud (en eso acierta, seremos multitudes) estará juzgando a la propia ley de impunidad. Y dirá –votando por sí a la anulación- que el pueblo uruguayo no quiere tener en su ordenamiento jurídico una ley que no solo es ilegítima, sino que además es injusta, y por sobre todas las cosas, es inmoral.
Pero Gatto no es el único. En la contratapa de Voces del Frente del pasado jueves, escribió Carlos Maggi. Y arranca con una especie de terrorismo verbal, con augurios catastróficos, cuyo objetivo es seguramente asustar a los posibles votantes por la anulación. Para Maggi, de prosperar el Plebiscito y anularse la ley de impunidad, “Sería un caso extraordinario, que una norma constitucional plebiscitada pudiera destruir la mayor parte de las normas que integran la Carta Magna y acabar con el sistema democrático vigente”. A ver, Sr. Carlos Maggi, ¿no le parece un poquito exagerado? Una reforma constitucional que hace caer una ley infame, ¿destruye la Carta Magna y acaba con el sistema democrático? Es casi un golpe de estado ¿no? Se parece demasiado a las amenazas de los partidarios del voto amarillo. En ese entonces la opción era, votar amarillo (confirmar la ley) y continuar con el “cambio en paz”, o votar verde (derogar la ley) y con eso “comprometer la paz y las instituciones”. Tanto la votación de la ley, como el referéndum para derogarla, estuvieron teñidos de amenazas abiertas a la ciudadanía. Como bien dice Hoenir Sarthou en la misma edición de ese semanario, “La aprobación de la ley de caducidad y el referéndum que la convalidó no fueron actos libres del Parlamento ni del cuerpo electoral”. Ya se, a usted le preocupa que si esta reforma constitucional prospera, al pueblo uruguayo se le puede ocurrir hacer un plebiscito por cualquier cosa que se le antoje (usted lo llama “la dictadura de los plebiscitos”). Pobre concepto tiene usted del pueblo uruguayo. Y luego agrega que “Esta reforma vendría a instalar un procedimiento claramente contrario al artículo3º de la Constitución que dice: “La soberanía en toda su plenitud existe radicalmente en la Nación”. Más allá de que el artículo al que usted se refiere no es el 3º sino el 4º, sus preocupaciones constitucionales no son del todo claras Sr. Maggi. Le preocupan algunas cosas y otras no. Le preocupa el artículo 3º (es el 4º), pero no le preocupa el hecho claro e irrebatible de que la ley de impunidad viola flagrantemente el artículo 233 de la Constitución, que dispone expresamente que el Poder Judicial será ejercido por la Suprema Corte de Justicia y los Tribunales y Juzgados respectivos, en tanto la referida ley adjudica esas funciones al Poder Ejecutivo. O la violación del artículo 8º, que establece que “Todas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”, que también viola la ley de impunidad. Salvo que se considere un talento y una virtud especial la capacidad para torturar, matar y hacer desaparecer. Luego usted dice que “el ejercicio de la democracia directa (...) no puede avasallar la soberanía de la Nación. Olvida usted que el titular de la soberanía es el pueblo mismo, y que por tanto al ejercer su derecho a expresarse en un plebiscito de ninguna manera puede avasallarse a sí mismo. Lo que agrega luego, ni siquiera lo transcribo porque es verdaderamente despreciable -y en eso se parece mucho a lo que escribe Hebert Gatto- ya que resuma un menosprecio hacia el pueblo uruguayo digno de mejores causas.
El pueblo uruguayo es mucho más inteligente de lo que estos dos escribas de la impunidad suponen, y ya concluyó la primera parte de su lucha, las firmas. Ahora nos toca concluir este capítulo. Terminar de una vez y para siempre con el oprobio de una ley legalmente inconstitucional y nula, pero además moral y éticamente infame. Es la hora de arrancarle de raíz esta espina que no le permite caminar debidamente a nuestra democracia. Para que la vida democrática sea plena y para cumplir con nuestras conciencias democráticas y nuestros ideales de justicia arrancamos ya con la campaña por la anulación definitiva. Festejemos uruguayos, la victoria está cerca.

viernes, 24 de abril de 2009

Y ABRINES SE DESPERTÓ UN DÍA

(Respuesta a la nota de Ruben Abrines, publicada en Voces del Frente. Mi respuesta también fue publicada en ese semanario el jueves 23 de abril)
Yo también soy uruguayo, frenteamplista y comunista. Y también fue mía la decisión de pertenecer al padrón de afiliados del Partido Comunista (no sabía que se podía serlo por decisión de otros, me acabo de enterar por Abrines). Eso si, no puedo como él, esgrimir años de clandestinidad ni de prisión. Acabo de cumplir un año más de medio siglo, pero no de afiliado, sino de edad. Al igual que Abrines, “no participé, ni directa ni indirectamente, en la llamada “crisis” o “implosión y diáspora” de principio de la década del noventa, entre “renovadores y ortodoxos”, con las posteriores graves consecuencias orgánicas y personales, para miles y sus familias, de comunistas uruguay@s, con profundas repercusiones en la cultura de la izquierda uruguaya”. Hasta aquí, entonces, no existen grandes diferencias entre nosotros, salvo la edad y los años de afiliados. Ambos somos uruguayos, frenteamplistas, comunistas. Pero tenemos diferencias enormes.
Parece ser que Abrines se duerme, y luego amanece y se entera de las cosas. Abrines dice que “Un día amanecí, con el triunfo del primer gobierno de izquierda del FA, en la ciudad de Rivera”.Y no lo dice –pero así parece ser- que un día se despertó y se encontró con que el Partido Comunista (el suyo) había decidido “una especie de alianza electoral hacia junio, incluso todo hace pensar que más allá de octubre, con esa formidable fuerza electoral que es el MPP”. Para ser más exactos, Abrines lo define como un “...público, notorio y brusco cambio operado por la mayoría de la dirección del PCU”. Al parecer, según Abrines, esto sucedió “después del Congreso(cuando) la mayoría del CC del Partido intenta trazar una nueva política de alianzas electorales...”.
Pero veamos lo que sucedía mientras Abrines dormía. El discurso y el accionar de nuestro Partido ha sido siempre uno y el mismo. Cuando tempranamente se comenzaron a largar nombres por la prensa de futuros candidatos a presidente por el Frente Amplio, y ésta se hacía un festín con la danza que tenía para ofrecer a su público, fuimos los comunistas quienes salimos a parar la mano, porque no era esa la forma que nos habíamos dado históricamente los frenteamplistas para discutir un tema tan delicado. También dijimos muchas veces, e insistimos en ello, que lo importante era el programa, y que luego de tener los acuerdos sobre el programa recién era el tiempo de discutir candidaturas. Pero por sobre todo destacábamos la importancia de llegar a los consensos o a las grandes mayorías para que el candidato fuera electo en el Congreso, y que las elecciones internas eran el peor escenario para el Frente Amplio. Un titular del diario “La República” lo expresaba en setiembre de 2008 de forma más clara aún: “PCU apuesta al consenso en Congreso del Frente Amplio - El Partido Comunista del Uruguay (PCU) insiste en que las candidaturas presidenciales deben surgir del Congreso del Frente Amplio (FA). Para el sector, lo prioritario no son los nombres, sino definir por consenso el programa y los candidatos izquierdistas”. Y de esa manera actuamos. Los comunistas en los diferentes comités de base trabajaron intensamente en las asambleas hacia el Congreso, y sobre el final, discutieron también candidaturas. Por otro lado, la dirección de nuestro Partido mantenía conversaciones con los demás sectores del Frente Amplio en torno a cuestiones programáticas y, por supuesto, también sobre candidaturas, pero sobre una base muy clara: el PCU no descartaba ningún candidato a priori, el FA tenía muchas figuras importantes para integrar la fórmula. En ese sentido, también descartábamos las “fórmulas cantadas” que se nos quería imponer a través de la prensa. De esa forma, los comunistas llegamos a nuestro propio Congreso, y allí dimos la discusión sobre las cuestiones programáticas que íbamos a proponer al FA para incluir en el programa común, y también discutimos sobre candidaturas. Y allí, en nuestro Congreso, los comunistas decidimos soberanamente dejar en manos del Comité Central la decisión final sobre ese tema, puesto que las conversaciones con los demás sectores del FA seguían en curso y aún no había elementos suficientes para tomar una decisión en ese momento (hablamos de 11 de octubre de 2008). Finalmente, el 7 de diciembre, nuestro Partido emite un comunicado público que dice en su punto 3: “Que la mejor solución para el FA es nombrar los candidatos por consenso. Hoy, y por distintas razones, ningún candidato lo puede asegurar. Más allá de diferencias que hemos mantenido con algunos de ellos, es voluntad del PCU sumar a una fórmula de consenso, para lo que trabajaremos hasta el final. En tal sentido exhortamos a todos los candidatos y sectores, a los gestos de grandeza a que nos tiene acostumbrados el FA, haciendo primar la sabiduría colectiva del congreso y asumiendo orgullosamente el lugar que éste les adjudique para representar al FA en las elecciones nacionales”. Y en su punto 4: “De no lograrse el consenso, impulsaremos un candidato que cuente con amplio respaldo en el Congreso. Dicho candidato, en las condiciones actuales, es el compañero José Mujica.” Todo esto sucedía mientras Abrines dormía. Y despierta mucho después del Congreso. Tal vez por eso no se enteró que las previsiones del Partido eran correctas, y que el compañero Mujica era quien contaba con el más amplio respaldo y fue el único que obtuvo en el Congreso los 2/3 requeridos para ser el candidato. Ni se enteró que “su” candidato (porque el también manifestaba sus preferencias antes del Congreso) salía recién en tercer lugar.
Pero no es excusa. Aunque hubiera estado durmiendo, Abrines debería tener claro que la posición de nuestro Partido podrá ser discutible, pero no es caprichosa. En lo fundamental, está basada en la defensa y conservación de la herramienta Frente Amplio y tiene que ver con la construcción del bloque alternativo de los cambios. Es decir, darle forma a la fuerza social de los cambios, las grandes mayorías organizadas que construyen el programa y lo llevan a la práctica y que, por eso mismo, lo hacen suyo y lo defienden. Y aunque estuviera durmiendo, Abrines sabe que los comunistas en este país, hemos definido y luchado desde hace mucho por algo que para nosotros es central: la unidad. Unidad total de la clase obrera, unidad de las fuerzas de izquierda, democráticas y avanzadas, y unidad de todo el pueblo, en el ámbito nacional. Por eso el Frente Amplio es para nosotros la cuestión fundamental. Y por eso defendemos hasta las últimas consecuencias su funcionamiento orgánico, su carácter de coalición y movimiento, y las resoluciones que este toma en sus organismos. Por eso, apoyar a Mujica como el candidato del Frente Amplio no es un “cambio brusco” operado en la Dirección del Partido, como insinúa Abrines. Para los comunistas apoyar a Mujica como candidato del Frente Amplio es apoyar la decisión soberana tomada por los frenteamplistas en su máximo organismo que es el Congreso. Si el Estatuto del Frente Amplio dice en su artículo 84 que los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la República se eligen en el Congreso, y que el Congreso tomará resolución por 2/3 de sus miembros, y si el único que obtuvo los 2/3 de los votos en el Congreso es el compañero José Mujica, nadie debería sorprenderse (y menos Abrines) de que el Partido Comunista acate la esa decisión soberana de los frenteamplistas. Tal vez Abrines esperaba que el Partido apoyara una cosa en el Congreso para luego, después que el Congreso tomara su decisión, adoptar cualquier otra diferente. No le han alcanzado 50 años de comunista para comprender al Partido.
Pero claro, ya despierto, y ante los hechos que relatamos, Abrines no hace estos razonamientos. Abrines lo que dice es “Acatar no fue ni es mi mejor perfil”. ¡Fantástico! Acatar o no, la decisión del Partido, para Abrines es una cuestión de “perfil”. Si se es un comunista con perfil de acatador, se acata. Si se es un comunista con perfil no acatador, no se acata. Y lo dice muy claramente: “No pongo en tela de juicio el papel y la legitimidad de las mayorías del CC, pero no comparto...”. Es decir, se trata de un comunista que –tal como lo expresa al principio de su nota- está a punto de cumplir medio siglo de afiliado. Y sin embargo, para él lo que importa no es la legitimidad ni el papel de las mayorías en la Dirección. Lo que importa a Abrines es si Abrines comparte o no las decisiones de la mayoría en su Partido. Yo el supremo. Y entonces luego decide tomar otro camino. Y tan independiente es en sus decisiones, que ya ni siquiera apoyará a quien apoyaba antes del Congreso. Ahora se decide por Marcos Carámbula. Está bien. Cuando se despierte nuevamente después de Junio, ¿qué hará? ¿Dirá que hubo un público, notorio y brusco cambio operado en la mayoría de los frenteamplistas, qué súbitamente decidieron votar en las internas al candidato del Congreso?

jueves, 23 de abril de 2009

NO CREO EN BRUJAS, PERO QUE LAS HAY....


Compañero Perera:

Difícil tarea te ha tocado, defender lo que a mi juicio es indefendible.Todos sabemos lo que es y significa para los comunistas el centralismo democrático. Deberás reconocer que, en nombre de ese centralismo democrático el Partido cometió y comete barbaridades. Dices en tu argumentación que el Partido no apoya al MPP, apoya a Mujica. Compañero, no deberías insultar la inteligencia de la gente. Al apoyar a Mujica, de hecho se está apoyando y respaldando la política del MPP. Tengo excelentes compañeros del MPP, lo cual no significa que esté de acuerdo con la política que llevan adelante. O es que acaso debemos pensar que Mujica va a impulsar la política del Partido??? Porqué los que piensan que acompañar al Partido en esta decisión están equivocados y en qué te basas para afirmar que “son una minoría”??? Cuidado compañero, no te vayas a llevar una sorpresa……..El pueblo, dices, dará su veredicto. Veredicto que estará restringido a lo que desde las cúpulas se les ha impuesto. Estoy segura, que si haces una encuesta, la mayoría de la gente hubiera preferido un candidato alcanzado por consenso y no este circo que se está llevando adelante. ”Lo importante para los comunistas, aquí y en cualquier parte del mundo, es terminar con la explotación del hombre por el hombre”. Totalmente de acuerdo, pero también, uno de los puntos importantes para lograrlo es no alejarse de las masas, que son su sustento. Podrías afirmar con total honestidad que el Partido no lo ha hecho???Luego te refieres a la Unidad y al Frente Amplio como cuestión fundamental. Estoy totalmente de acuerdo con el enunciado de que la Unidad es fundamental. Pero, en aras de la Unidad, el Partido apoya a quien declaró en su momento que para lograr el objetivo se abraza a una víbora. Y nuestros principios e ideología dónde quedan??? No creo que la unidad y el centralismo democrático sean argumentos para apoyar a Mujica; además se deduce de tus afirmaciones, que el apoyar a cualquiera de los otros candidatos, es sinónimo de NO ser unitario. Sigo pensando que el Frente Amplio es una herramienta fundamental, pero no concebido como el actual, tan parecido y cercano a los partidos tradicionales, si no como aquella herramienta -basada en un programa- por la que tantos compañeros cayeron y por la que tanto hemos luchado. En cuanto a la resolución que tomó el Congreso, la carta de Luis Campelo es muy clarita y es un compañero que me merece absoluta confianza, porque ha tenido siempre una conducta política intachable. En lo personal, estoy totalmente de acuerdo con los argumentos que Luis expone y creo que resume el sentir de muchos. Por último, me gustaría preguntarte porqué el logo del Partido no figuraba en la invitación al acto de la 20, que coincidirás, es de los más sentidos por los comunistas y por el pueblo uruguayo en su conjunto. Ya se vivieron épocas dentro del Partido, en que se quisieron cambiar sus símbolos y recordarás que hasta el nombre querían cambiarle, en nombre de una falsa ”renovación”. No estaremos frente a un fenómeno de similares características???

Un abrazo
Brujita


RESPUESTA A BRUJITA

A ver...estimada “brujita”. Para empezar, te diré que es la última vez que contesto un mensaje que no esté firmado por alguien con nombre y apellido. Me mueve a contestarte el hecho de que la carta está escrita en un tono muy cordial y con altura, pero de todas maneras, me gusta saber con quien estoy conversando.
Pero vayamos a lo nuestro.
1) No es una tarea que me haya tocado, sino que lo hago porque elegí hacerlo, porque estoy convencido que mi partido resolvió el tema candidaturas de la forma correcta, de la forma en que debía hacerlo.
2) No se a que barbaridades te refieres como cometidas en la actualidad y en el pasado por el Partido, pero una cosa sí es segura: barbaridades se pueden cometer con o sin centralismo democrático. No es ese el problema.
3) Lo reitero, y no creo ofender la inteligencia de nadie con lo que digo: nuestro Partido no apoya ni vota al MPP en las elecciones internas de junio. Lo que se resuelve en junio es quien será el candidato a presidente por el Frente Amplio, y nuestro Partido apoya la candidatura de Mujica. Quienes voten la 1001 en junio, estarán votando a Mujica como candidato a presidente, y votarán a los comunistas o aliados para las diferentes Convenciones. En cambio, aquellos comunistas que opten por votar a Astori, no sólo lo votarán a él, sino que votarán a compañeros de Asamblea Uruguay, en la 2121 (ellos sí estarán apoyando a Asamblea Uruguay), o a compañeros del Nuevo Espacio, en la 99MIL (ellos sí estarán apoyando a la 99mil), o a compañeros socialistas en la 90 (ellos sí estará apoyando a los socialistas). Y aquellos comunistas que opten por votar a Carámbula, no sólo lo votarán a él, sino que tendrán que votar a compañeros de la Vertiente, en la 77, (ellos sí estarán apoyando a la Vertiente) o a otros que ni siquiera les interesa estar en el FA y que se consideran simplemente "marquistas" (estarán apoyándolos). Estos son hechos (no hago juicios de valor al respecto), y no pueden ofender la inteligencia de nadie. Es decir, es exactamente al revés de como tu lo planteas. Los comunistas que votan a la 1001 apoyan a los comunistas.
4) Claro que Mujica no va a impulsar la política del Partido. Nunca podríamos pensar algo así. Tampoco nunca pensamos que Tabaré iba a impulsar la política del Partido, y lo votamos. Y tampoco pensamos nunca que Seregni iba a impulsar la política del Partido, y lo votamos. Lo que si esperamos es que impulse la política del Frente Amplio. Ni más ni menos.
5) Lo que digo es que se equivocan porque no actúan como comunistas. Los comunistas discutimos a muerte defendiendo nuestras posiciones en los organismos del Partido. Pero una vez adoptada una decisión, acatamos lo resuelto por la mayoría. Es ahí en donde se equivocan. Y los que desacatan la decisión del Partido son una minoría, quienes militamos efectivamente en el Partido lo sabemos, no precisamos una encuesta.
6) Estamos de acuerdo. La mayoría de la gente hubiera preferido un candidato de consenso. Nosotros siempre defendimos esa posición, y luchamos por eso hasta el mismo día del Congreso, casi te diríamos que fuimos los únicos que lo hicimos. Pero nosotros somos un grupo más dentro del FA, y además minoritario.
7) Todo lo que afirmo lo hago con total honestidad (lo que no excluye la posibilidad de equivocarme). Y es claro que el Partido no se ha alejado de las masas con su decisión. La primer prueba fue el Congreso. La militancia frenteamplista le dio el apoyo a Mujica, el único que obtuvo los 2/3 requeridos estatutariamente para ser candidato. Y las encuestas están diciendo que el frenteamplista de a pie (como gustan decir algunos) también apoya al candidato del Congreso.
8) Cuando digo que para nosotros la unidad y el Frente Amplio es la cuestión fundamental, lo que quiero decir es que tenemos que defender a toda costa su funcionamiento orgánico. Por eso, siempre dijimos que las candidaturas las debía resolver el FA, sin dejarse manipular por los medios de prensa que querían imponernos “candidaturas cantadas”. Y luego, defendimos el consenso como la mejor forma de definir el tema. Y luego, dijimos que de no haber consenso daríamos nuestro voto al candidato que obtuviera más apoyo entre los frenteamplistas. Porque para nosotros era una cuestión vital que el candidato saliera del Congreso. Porque eso es lo que marca el FA en su orgánica y en sus estatutos. Y como el Congreso eligió a Mujica, decimos que estamos respaldando una decisión del FA. No estoy diciendo con esto que los demás no sean unitarios. Pero si se pueden sacar otras conclusiones. Y el FA se va pareciendo cada vez más a los partidos tradicionales cuando no se defiende su programa, su estructura, sus estatutos y sus decisiones soberanas.
9) Te refieres a la carta de Luis Campelo, y yo no voy a hacerlo porque los lectores de este blog no la conocen. Ya se la contesté personalmente.
10) Desconozco las razones por las cuales el logo del Partido no figuraba en la invitación al acto de la 20, pero te diré algo. Los logos son eso, logos. A mi me interesa más la ideología, que los logos. Me interesa más el Partido que el logo. Me interesa más la vida orgánica del Partido, la lucha diaria por la causa de los oprimidos, el sacrificio constante por llevar adelante la unidad más férrea del pueblo en pos de la liberación. Me interesa lo que pensaba el Che y lo que ponía delante de ese pensamiento, y no si llevaba una hoz y un martillo en algún lado. Tal vez tengas razón. Tal vez el logo debía haber estado en la invitación. ¿eso te hubiera hecho acatar la decisión del Partido que veníamos discutiendo? ¿es un problema de logos? Ojalá lo fuera.
11) Un abrazo.

jueves, 16 de abril de 2009

HABLANDO DE DISPARATES


Sr. Perera:

en torno a su aseveracion de que el centralismo democrático es lo fundamental, y el resto accesorio, se me ocurre decirle que gracias a esa sumisión de los aspectos ideologicos al centralismo democratico, un tal Mijail Grbachov debe haber impuesto sus maravillosas ideas de Galsnot y Perestroyka. Mas maravillosos los resultados, sin duda. Ahora, viniendo a este paisito y el tema candidaturas del FA, debo decirle que no son pocos los comunistas que no consideran viable acompañar al Partido en esta decisión. Y voy a escribirle en nombre de uno, que estando ya muerto, fue un comunista cabal, uniendo de manera poco frecuente el pensar y el actuar. Mi padre, al igual que tantos, jamás hubiese acompañado este disparate. Soy hijo de comunistas, naci y me crie rodeado de camaradas y de eternas y apasionantes discusiones. Acompañar a Mujica y al MPP, es acompañar al sector mas antifrenteamplista y anticomunista de cuantos hay. Cuando el FA tenia ya 20 años de vida, la mitad de su actual existencia, ellos seguian tirando piedras y acusando de no sé cuanta cosa a quienes defendian esa herramienta. Antes (1971), cuando el Partido tiene fundamental participación en el surgimiento del FA, ellos estaban en la otra vereda, acusando de cobardes y muchas cosas mas a quienes entendian el surgimiento del FA como un paso estrategico clave en el fortalecimiento de la izquierda. Son anticomunistas viscerales, discrepan en la estrategia y en el punto de llegada. Hoy están envalentonados por los votos, que son fruto de circunstancias muy especiales; muuuucha prensa (como la que tuvo Fau, Gatto y Cia cuando se fueron), un estilo caudillesco clásico de nuestro país, y muchos otros. Ahora, ¿cuantos de esos votos responden a una visión de país alineada al pensamiento de su sector??. A mi entender, tantos como los que respondian a una vision "comunista" del mundo en el 89, cuando al 1001 tuvo 200.000 votos. Nos impusieron la peor administración de cuantas haya habido en la IMM, peor que la 2da de Arana, para lo que habia que hacer esfuerzos denodados. Tuvieron la oportunidad de mostrar su accionar en el MGAP, y pasaron sin pena ni gloria. Resumiendo: conozco muchos, algunos ya no están, comunistas que no están dispuestos a aceptar a Mujica, o lo que para Ud. seria ubicar al Centralismo Democrático por sobre la ideologia. Y le aseguro que son tan comunistas como Ud., tan dispuestos a tomar partido hasta mancharse durante 50 años, en las peores circunstancias, lugares y momentos. No lo dude ni un segundo.

Pablo Dominguez


RESPUESTA A LA CARTA DEL LECTOR

Estimado Pablo Domínguez:
Creo que usted no entendió el centro de la cuestión. El planteamiento no es tan sencillo como usted lo hace. Los comunistas tenemos un sustento ideológico que es el marxismo leninismo, que como todo el mundo sabe es un conjunto de doctrinas políticas y filosóficas que se derivan de la obra de Marx (que no sólo era filósofo, economista y periodista, sino fundamentalmente revolucionario), y de Engels. Pero además, estos teóricos se basaron en la filosofía de Hegel y de Feuerbach, y en la economía política de Adam Smith, en la de David Ricardo, y en el socialismo francés del siglo XIX, para desarrollar una crítica de la sociedad que es tanto científica como revolucionaria. Por lo tanto, la cuestión no se puede reducir (y no es lo que hago en mi artículo) a una cuestión fundamental (el centralismo democrático) y una serie de cuestiones accesorias. Lo que sí estaba planteado en el artículo, es la respuesta a alguna manifestación de un destacado camarada que en medios de prensa manifestó que el se consideraba comunista porque había nacido y se había criado en un barrio obrero. Es ahí donde yo digo que lo fundamental es el centralismo democrático, y que haber nacido y haberse criado en un barrio obrero es accesorio. Pero además, adjudicar lo sucedido con Mijail Gorbachov, la Perestroika y la caída del mal llamado "socialismo real" a una sumisión de los aspectos ideológicos al centralismo democrático es también un reduccionismo extremadamente primitivo de su parte, que merecería una respuesta mucho más extensa (que no descarto para más adelante). Ahora bien, acerca de que no son pocos los comunistas que no consideran viable acompañar al Partido en esta decisión (la de votar a Mujica como candidato del Frente Amplio), no necesita decírmelo usted. Es más, el objeto principal de mi artículo era justamente dejar en claro que eso está sucediendo, y expresar las razones por las que la mayoría de los comunistas creemos que quienes así piensan (una pequeña minoría) están equivocados. Las razones ya las expliqué en el artículo anterior, y no las voy a repetir aquí. Sólo agregaré que yo no pongo al centralismo democrático por sobre la ideología. No lo hago porque el centralismo democrático forma parte de nuestra ideología; es el que marca la diferencia: con centralismo democrático somos PCU, sin él, apenas seríamos CAM-L (Club de Amigos Marxistas-Leninistas). Respecto a las razones que usted me da para no acompañar la posición del Partido, puedo decirle la opinión que me merecen, pero quiero dejar constancia que las responderé como lo que son, opiniones suyas (no está claro si usted es comunista o no), y no como lo que usted afirma en su comentario, que las hace en nombre de su padre comunista muerto. Lo primero que quiero aclararle es que el PCU no apoya al MPP como usted afirma. El PCU apoya –como siempre- a la 1001. Apoyamos sí a Mujica como candidato del FA, al igual que lo hizo la mayoría del Congreso. En segundo lugar, no creo que haya sectores anticomunistas en el Frente Amplio, y menos aún que haya sectores antifrenteamplistas dentro del Frente Amplio. Creo sí que hay compañeros en el Frente Amplio que muchas veces parecen tener actitudes anticomunistas, producto de confusiones ideológicas que sin duda existen, pero que son actitudes individuales y no sectoriales. Por cierto que también hay compañeros que con sus actitudes individuales ponen en riesgo al Frente Amplio como tal (tirar agravios sin ton ni son es una de las maneras), pero no tengo ninguna duda que son también eso, actitudes individuales, y jamás podría acusar a un sector de nuestro Frente Amplio de tener una actitud de ese tipo. Decir que tal o cual sector es el "más" antifrenteamplista y anticomunista (como usted lo hace), es también sostener que son muchos los sectores antifrenteamplistas y anticomunistas, pero que el MPP sería el peor de ellos. Y eso es -desde todo punto de vista- inaceptable (por decirlo de una manera suave y políticamente correcta). Sin duda que los comunistas hemos tenido diferencias enormes en el pasado con muchos de los integrantes del MPP, en particular con los tupamaros (que no son todos los del MPP ni mucho menos). Pero los comunistas valoramos nuestras diferencias políticas con los compañeros de la izquierda como lo que son: diferencias políticas. Y desde luego que nunca tuvimos por enemigos (ni tendremos jamás) a quienes simplemente piensan diferente que nosotros. Nuestros enemigos siempre han sido (y lo seguirán siendo eternamente) los enemigos de clase. Las diferencias políticas, tácticas, estratégicas y demás, con los compañeros de la izquierda, no somos nosotros quienes tenemos que decir como fueron saldadas; es la vida misma quien ha saldado esa discusión. Hoy esos compañeros están en el Frente Amplio, participan de su orgánica, defienden su programa y luchan por obtener un segundo gobierno del FA para seguir profundizando los cambios. Y eso, para nosotros los comunistas, es lo más importante. Tenemos muchas coincidencias con el MPP, y también tenemos diferencias. Como tenemos coincidencias y diferencias con todos los sectores del FA. Eso es lo más natural del mundo y no nos asusta. Forma parte de la riqueza de nuestro Frente Amplio. Y los comunistas no nos caracterizamos -ni ahora ni nunca- por agrandar y amplificar las diferencias, sino justamente por lo contrario, por buscar denodadamente aquellas cosas que nos unen. Porque queremos demasiado al Frente Amplio como para andar con una lupa buscando las siete diferencias. Porque tampoco tenemos ni necesitamos un “frenteamplistómetro” ni un “anticomunistómetro”. Esos instrumentos los maneja el pueblo, que es el único capacitado para hacerlo, y tanto en junio como en octubre dará su veredicto. Nosotros simplemente hacemos valoraciones políticas, y tenemos nuestras prioridades. Y a la hora de elegir a quien vamos a apoyar en las elecciones internas, estimado Pablo, no echamos mano a un libro de historia para ver quien nos quería más hace 38 años, porque no nos consideramos el ombligo del mundo. Ni siquiera echamos mano al diario del día para ver quien nos quiere más hoy. No es eso lo importante para los comunistas. Lo importante para los comunistas, aquí y en cualquier parte del mundo, es terminar con la explotación del hombre por el hombre, que es lo mismo que decir la construcción del socialismo. Y eso pasa por hacer una análisis de la realidad concreta en la que actuamos, para poder encontrar los elementos tácticos y estratégicos más adecuados para transformar esa realidad. Y los comunistas en este país, hemos definido y luchado desde hace mucho por algo que para nosotros es central: la unidad. Unidad total de la clase obrera, unidad de las fuerzas de izquierda, democráticas y avanzadas, y unidad de todo el pueblo, en el ámbito nacional. Por eso el Frente Amplio es para nosotros la cuestión fundamental. Y por eso defendemos hasta las últimas consecuencias su funcionamiento orgánico, su carácter de coalición y movimiento, y las resoluciones que este toma en sus organismos. Por eso, apoyar a Mujica como el candidato del Frente Amplio no es un disparate como usted tan suelto de cuerpo afirma. Para los comunistas apoyar a Mujica como candidato del Frente Amplio es apoyar la decisión soberana tomada por los frenteamplistas en su máximo organismo que es el Congreso. Si el Estatuto del Frente Amplio dice en su artículo 84 que los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la República se eligen en el Congreso, y que el Congreso tomará resolución por 2/3 de sus miembros. Y si el único que obtuvo los 2/3 de los votos en el Congreso es el compañero José Mujica, estimado compañero Domínguez, usted debería buscar el disparate por otro lado, discúlpeme que le diga.

jueves, 2 de abril de 2009

QUERIDO AMIGO:


Entiendo tu preocupación y tu desconcierto. No es para menos, el entorno no está ayudando a la comprensión. De todas maneras acepta este consejo: a las versiones de prensa tienes que hacerles un descuento de un tanto por ciento. Te habrás dado cuenta que hay una campaña sistemática (totalmente estéril, desde mi punto de vista) por generar divisiones en el Frente Amplio en general, y en el Partido Comunista en especial. Esto no les ha dado resultado históricamente, pero siguen insistiendo. Hay una preocupación especial por dar difusión a las actitudes individuales (y por ello mismo equivocadas) de camaradas que hacen una opción diferente a la tomada por el Partido en sus instancias orgánicas. No sucede lo mismo, ni se le da tanto bombo, cuando son departamentales enteras de otros sectores que opinan diferente a sus direcciones. Pero no nos podemos poner en el papel de víctimas. Sabemos que ha sido siempre así y que seguirá siéndolo por mucho tiempo. Pero es cierto lo que tú dices, no podemos mirar para un costado y hacer de cuenta que las actitudes señaladas no existen. Lo que debemos tener claro es que los comunistas seguiremos defendiendo el funcionamiento colectivo por sobre las acciones individuales. Ayer me acordaba de aquello que nos enseñaron en el curso vespertino al que íbamos juntos, acerca del centralismo democrático, ¿te acordás? Yo ya no recuerdo el nombre del camarada, pero tengo siempre presente lo que nos enseñó: “El centralismo democrático surge del carácter revolucionario del Partido, de la necesidad de garantizar la unidad de la teoría y la práctica, la cohesión de la organización y de su acción, la posibilidad de actuar en todo momento y circunstancia. Surge de la necesidad de garantizar la unidad de dirección y de acción de los comunistas como valor fundamental de la organización, sin la cual los demás atributos se vuelven inoperantes y presa fácil del enemigo de clase.” Es decir…no es un capricho. Para ser comunista y revolucionario hay que primero comprender (y luego respetar) este principio básico y fundamental. Lo otro es totalmente accesorio. Se puede haber nacido en un barrio obrero, y haber crecido junto a la clase obrera, pero eso no te hace comunista (aunque aumenten las probabilidades). Ser comunista no es sólo tener el carné y la cotización al día. Es participar de los organismos, de sus discusiones, hacer y recibir aportes, decidir en forma colectiva y luego actuar de acuerdo a ello, aún cuando nuestra opinión haya sido discordante. Y te diría más. Es muy fácil acatar y actuar cuando lo resuelto es justamente lo que yo opinaba. Lo realmente revolucionario es acatar aquellas resoluciones con las que no estuvimos de acuerdo y en las que no logramos convencer a los demás (hay muchos ejemplos de esto, pero a la prensa no le interesa difundirlos). Porque si de todas formas las acatamos, es porque por encima de todo estamos comprendiendo que el análisis colectivo de los temas minimiza (no evita) la posibilidad de que los organismos cometan errores importantes, permite educar mejor en el cumplimiento de las tareas y hacerlas con criterio político y no administrativo, y estimula la independencia de criterio y la iniciativa política. Hay quienes creen que independencia de criterio es hacer lo que su propia opinión les indica, lo que –como te imaginarás- llevaría tranquilamente a que el Partido tuviera miles de líneas diferentes, o tantas líneas como afiliados. Pero independencia de criterio es capacidad de comprender la realidad, tener una opinión a partir de la propia capacidad de análisis, de la propia reflexión, para no dejarse llevar por la manipulación. Y eso no excluye tomar decisiones en colectivo. Yo he sostenido siempre que, para ser revolucionario de verdad, hay que estar dispuesto a embarrarse, a hacer lo que nos gusta y lo que no nos gusta ni un poquito. El poeta español lo decía de una forma impecable: “maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales, que lavándose las manos se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido, partido hasta mancharse”. Y a eso me refiero, hay que tomar partido hasta mancharse. Lo otro es un lujo cultural para neutrales.
De todas maneras, estoy absolutamente convencido que el Partido ha actuado, en el tema candidaturas, de la forma que tenía que hacerlo. Contigo ya hemos hablado muchas veces acerca de esto. Pusimos en primer lugar el programa; hablamos con todos los sectores y analizamos las mayores coincidencias en torno a eso. Luego hablamos también de candidaturas, y, como para nosotros lo primero es el Frente Amplio, poníamos en primer lugar en importancia que el candidato tenía que surgir del Congreso, su máxima instancia orgánica. Evaluadas todas esas circunstancias, y ante la evidencia de que el compañero que contaba con más apoyo en la interna era Mujica, nuestra decisión (para ser coherentes) no podía ser otra. Y esa es una circunstancia en la que muchos compañeros no reparan. Te lo digo para que lo tengas en cuenta en esas discusiones de las que me hablas. Porque también a mi me a pasado. Algunos compañeros dicen: “el Partido” se equivocó. Pero no se dan cuenta que quien eligió a Mujica como candidato fue el Frente Amplio en su máximo organismo, en el que fundamentalmente están representadas las bases, y no el Partido. Y lo que tampoco algunos ven, es que aquella famosa muletilla que decía que “en el Congreso están los militantes, pero los frenteamplistas de a pie después deciden otra cosa” también ha resultado falsa si miramos lo que están diciendo las encuestas.
De manera que como ya te dije una vez, si yo no estuviera de acuerdo con lo resuelto por mi Partido, lo acataría de todas maneras. Pero en este caso (como en la mayoría de los casos), da la casualidad que además estoy totalmente de acuerdo con lo resuelto y con el proceso por el cual llegamos entre todos a esa resolución.
Y por supuesto, estoy totalmente de acuerdo con lo que me dices respecto del voto por la 1001. En eso estás dando en el clavo. Hay que insistir en la importancia del voto por la 1001. No nos faltan razones para insistir en ese punto. La vieja y querida 1001 es de verdad un símbolo de la historia del Frente Amplio, y la gente tiene muy claro lo que significa la 1001 en cuanto a muchas de las cosas que me pusiste en tu carta. En lo que tiene que ver con la defensa del Programa del Frente Amplio, con nuestra concepción democrática avanzada, en nuestra defensa consecuente del movimiento, de la dirección colectiva y de la acción política permanente más allá de lo electoral, en nuestra lucha permanente por la unidad en el Frente Amplio, etc. Y todo eso hay que transformarlo en una verdadera avalancha de votos 1001. Porque además, en esto que para todos es una experiencia nueva -el gobierno- supimos apoyar cuando había que apoyar y también supimos ser críticos cuando había que serlo. Es como tú dices, estamos siempre alertas ante los cantos de sirena del capitalismo. Nadie hablaba de crisis cuando nuestro Partido alertaba sobre la burbuja inmobiliaria, y nos miraban como bichos raros (hoy todos la “descubren” y reconocen que nos afectará). Nos opusimos al Tratado de Protección de Inversiones y dimos una dura y larga batalla contra el TLC, y hoy todos reconocen que hubiera sido un error firmarlo (a propósito, Laura me dice que te diga que quienes hoy se escandalizan con el asunto del secreto bancario porque “puede afectar la confianza”, son los mismos que querían a toda costa un TLC con los Estados Unidos, que hubiera afectado mucho más que la confianza). Salimos a juntar las firmas para anular la ley de impunidad desde el primer día, y hoy vemos con alegría cuando muchos se suman. También alertamos en su momento que, a pesar de que estábamos creciendo como país, no estábamos distribuyendo la riqueza generada, y hoy muchos compañeros reconocen esa realidad. Y tantos otros aciertos que nuestro Partido y la 1001 tuvieron. De manera que no te achiques. Aunque a veces no lo parezca, las condiciones en las que hoy podemos actuar son infinitamente mejores que las de hace un tiempo. Hemos actuado bien, hemos hecho mucho (a veces más de lo que nuestras fuerzas parecen indicar como posible), y VAMOS A MAS, no lo dudes.
Recibe un gran abrazo de tu camarada y amigo.

LOS HOMBRES DE LA BOLSA

(publicado esta semana en semanario VOCES) El tema no es nuevo, y cada tanto vuelve al tapete, como tanta cuestión en este país. ...