jueves, 8 de julio de 2010

¿HASTA DONDE AVANZAN LAS PROPUESTAS?


Muchos compañeros frenteamplistas, en momentos en que se está dando esta discusión fermental acerca del proceso electoral posterior a nuestra primera experiencia como gobierno, manifiestan que el resultado de todo esto no puede ser otro que la mayor participación del “pueblo frenteamplista” en las decisiones importantes. Y hasta aquí, no creo que haya demasiadas voces discrepantes. Todos queremos que el “pueblo frenteamplista” participe de las decisiones importantes. Los problemas surgen –desde nuestro punto de vista- cuando hay que entrar a definir los tres conceptos claves de esa consigna: 1) quien es el “pueblo frenteamplista”, 2) cuales son las decisiones importantes, y 3) de que forma se participa en esas decisiones.
COMO VENIMOS FUNCIONANDO
Hasta el momento, el funcionamiento del Frente Amplio tenía reglas claras y aceptadas por todos, y ese funcionamiento no ha sido tan malo (no queremos decir que sea perfecto ni que no haya que hacerle modificaciones). Ese funcionamiento fue el que nos permitió crecer como opción de izquierda en el 71, atravesar los oscuros años de la dictadura y aparecer con mayor fuerza que nunca una vez recuperada la democracia. Pero además, ese modelo de funcionamiento (el actual) fue el que nos permitió acumular fuerzas para llegar a nuestro primer gobierno frenteamplista, y eso sucedió hace apenas 5 años, de manera que no parecería una estructura tan vetusta y esclerosada como algunos pretenden. Pero aceptamos que cualquier forma de funcionamiento es perfectible, y que la realidad es dinámica (somos materialistas dialécticos), por lo tanto somos los primeros en promover los cambios, cuando estos van en el sentido de mejorar lo que tenemos.
EL PUEBLO FRENTEAMPLISTA
El Estatuto que hoy nos rige, define en primer lugar que es el FA: “El Frente Amplio, fuerza política de cambio y justicia social, creación histórica permanente del pueblo uruguayo, de concepción nacional, progresista, democrática, popular, antioligárquica y antiimperialista, se integra por todos aquellos sectores políticos y ciudadanos que adhieren a los principios y objetivos establecidos en la Declaración Constitutiva del 5 de febrero de 1971, en las Bases Programáticas y en el Acuerdo Político, conformando una organización con el carácter de coalición movimiento y que se comprometen al mantenimiento y defensa de la unidad, al respeto recíproco de la pluralidad ideológica y al acatamiento de las resoluciones tomadas por los organismos pertinentes según lo estipulado por el presente Estatuto. El mismo está abierto a la incorporación de otras organizaciones políticas y de los ciudadanos que comparten su misma concepción”. Y luego define al adherente: “Se considerará adherente o afiliado del Frente Amplio a toda persona mayor de 14 años que exprese su voluntad, firme su conformidad y asuma la obligación de respetar el Estatuto y las decisiones de las autoridades de la organización, manifestar el compromiso pleno con el Acuerdo Político, las Bases Programáticas, la metodología y la línea política del FA”. Ese es entonces -en el lenguaje de los Estatutos- lo que hoy consideramos el pueblo frenteamplista.
LAS DECISIONES
Luego, el mismo Estatuto establece cuales son las decisiones en las que puede participar el pueblo frenteamplista, y hasta donde sabemos, no hay ninguna decisión que de alguna manera le esté vedada. Ya sea por vía directa, o por delegación, el pueblo frenteamplista puede participar en absolutamente todas las decisiones (no dice cuáles son las importantes y cuáles no) que adopta su fuerza política.
Y también, por supuesto, el Estatuto establece muy claramente cuales son las formas en que la participación del pueblo frenteamplista puede darse.
Estas son las reglas de funcionamiento que nos hemos dado los frenteamplistas hasta ahora (siguen vigentes) y que todos hemos aceptado como válidas. Aunque no siempre todos las respetan, eso hay que decirlo.
¿QUÉ CAMBIOS SE PROPONEN?
Todavía no está muy claro cuales son las propuestas que vendrían a modificar lo que hoy tenemos. Respecto de que es lo que se considera el “pueblo frenteamplista”, por ejemplo, es dudoso. Recuerdo la entrevista que se le realizara a Danilo Astori en El Espectador, pocos días después de finalizado el Congreso del FA. Allí decía Astori: hay “...una distancia importante entre la estructura de los órganos de dirección del Frente y lo que podríamos llamar el “pueblo frenteamplista”. Y Emiliano Cotelo le pregunta: ¿Qué es el “pueblo frenteamplista”?, y Danilo responde: “El pueblo frenteamplista son los que votaron al FA en 2004, un millón largo de votantes; los que manifiestan en las encuestas de opinión hoy su intención de votar al FA; los que podrían participar en una interna, fácilmente no menos de medio millón de personas, 600.000 personas tal vez. Ahí hay una distancia importante”.
Danilo parte de la base que la actual estructura del FA toma decisiones que en realidad van a contrapelo de la gran masa frenteamplista. No se sabe de donde saca esa conclusión, pero lo dice. También parece que para que las decisiones adoptadas por el FA sean válidas, debería expresarse todo el “pueblo frenteamplista”, porque el sistema de representación al parecer genera una gran distancia con los órganos de dirección. El tema es saber como se pretende dar participación a un millón de personas en las decisiones más importantes de la fuerza política. Y lo que también sería bueno saber, es cuáles son esas decisiones importantes en las que el “pueblo frenteamplista” debería participar. Porque a uno le cuesta imaginar a un millón de personas discutiendo el Programa (como se discute hoy en la estructura actual); la admisión de un nuevo grupo en el FA, ¿será decisión de ese millón de votantes y de los que en las encuestas aparecen como con la intención de votar al FA? ¿o seguirá siendo potestad del Plenario Nacional? ¿Es o no importante esa decisión? La exclusión de un sector político, que solo puede decretarse por violación gravísima de la Declaración Constitutiva, Bases Programáticas, Acuerdo Político, Estatuto, lineamientos políticos o metodología del Frente Amplio, ¿es o no una decisión importante? ¿seguirá siendo potestad del Plenario Nacional por las mayorías establecidas, o pasará a ser decisión del millón?
Se pretende ser tan abarcativo, al punto de que las decisiones las tomen, no ya los afiliados al FA (como debe ser), sino que además deberían participar los que en las encuestas “manifiestan la intención” de votar al FA Claro que la cuestión de los números tampoco cierra, porque convocados a las internas, ese millón largo de votantes del que se habla no se interesó en participar; tampoco las 600 mil que podrían participar. En realidad fueron poco más de 400 mil, pero además confirmaron lo que el Congreso había resuelto Pero tampoco está claro cuáles son las “decisiones importantes” que deberían someterse a la decisión de ese “pueblo frenteamplista”. En primer lugar porque ya el pueblo frenteamplista en 2003 había elaborado un programa, y sometido al veredicto popular fue aprobado por ese millón largo de votantes, y sin embargo hubo quienes no tuvieron ningún problema en llevar adelante propuestas radicalmente contrarias a ese programa. ¿Será porque el programa no es de las cosas importantes?
CANDIDATOS
Todo parecería indicar que para muchos de los que quieren ampliar el espectro de quienes tomen las decisiones, lo importante sería que pudieran elegir a los candidatos. Lo que en principio no estaría aportando ningún elemento nuevo, ya que los candidatos (la fórmula) para las elecciones nacionales se resuelven por el voto popular a padrón abierto, así que no es por ahí que parece ir la cosa. De manera que parece ser que la “gran democratización” del FA pasaría por permitir que los candidatos departamentales sean electos por la masa frenteamplista directamente. Independientemente de que no es posible sostener que los fracasos electorales sucesivos del FA se deban a que los candidatos departamentales no son electos de esa manera (en octubre no se había producido todavía ningún problema en ese aspecto, y sin embargo no pudimos ganar en primera vuelta como en 2004), se nos ocurre que hasta la propia propuesta es limitada. Porque nadie ha planteado hasta ahora (permítaseme dudar de que suceda) que los candidatos sean propuestos por la masa frenteamplista. Lo que se propone, hasta ahora, es que los frenteamplistas puedan elegir entre el candidato A, B, o C que proponga la dirigencia. Hasta ahí parece que se llega con la propuesta de “la mayor participación del “pueblo frenteamplista” en las decisiones importantes”.

1 comentario:

eldano chu dijo...

Hay un elemento que no he visto que se maneje, derivado de la reforma constitucional, el gobierno de Batlle y la crisis del 2002 y es que hubo un sector de la sociedad que antes votaba a los blancos y los colorados y que prácticamente lo obligaron a votar al FA en el 2004. Porque como digo al principio obligaron al FA a tener la mitad más uno de los votos si alguna vez quería ganar la elección [y sino analizar la elección de 1999] y después del manoseo a la gente de ellos que la traían con la cantarela de la guita en los bancos y que les complicaron los depósitos prácticamente la corrieron para el FA.
Y digo que hay sectores dentro del FA que están queriendo adueñarse “definitivamente” de ese sector de la sociedad que además, en el fondo, no comparte la vocación de cambio de los verdaderos frentistas. Entonces, frente a esto, tenemos la disyuntiva. Profundizamos nuestro programa de cambios profundos en la sociedad o le permitimos a estos sectores, recién llegados, que nos marquen el camino.
Por eso es el ataque sistemático a lo que han sido los baluartes de FA, los comité, el programa y hasta podríamos englobar en esto también a la unidad. Esta gente no esta educada en la lucha, no se han dado cuenta que para lograr los cambios profundos que nosotros queremos en la sociedad se necesita gente organizada y marcando presencia en la calle. Esta gente se maneja de otra forma. Prefiere las redes, que decidan los dirigentes y no la discusión en los comités. Prefieren las elecciones internas a los congresos.
La pregunta que nos deberíamos hacer es, ¿Qué queremos? ¿ganar una elección o lograr los cambios?
ELDANO