lunes, 13 de septiembre de 2010

ACERCA DE ALGUNAS PROPUESTAS


En nuestro artículo anterior, analizábamos el documento del Nuevo Espacio sobre la situación del Frente Amplio, y finalizábamos diciendo que “Quienes ponen el acento en la responsabilidad de la fuerza política por los fracasos electorales, señalan el descaecimiento de la militancia, como una de los síntomas más visibles de la problemática que nos afecta. Y estamos de acuerdo en que ese es un problema a solucionar. En lo que no podemos estar de acuerdo, es en que para solucionar ese problema se proponga achicar más aún la participación.” Y señalábamos que algunas propuestas son, por ejemplo “…que en el Congreso, se reduzca la participación de las bases a la mitad. Y se propone también que el organismo de dirección permanente, el Plenario Nacional y los plenarios departamentales (en donde las bases tienen una representación del 50%), desaparezcan, y se sustituyan por las Convenciones, en las que casualmente las bases no están representadas oficialmente”. Lo que debemos aclarar, porque se presta a confusión, es que la propuesta de sustituir los Plenarios por las Convenciones no es del Nuevo Espacio, sino de Banderas de Líber. Lo decimos porque leyendo el artículo luego de publicado nos dimos cuenta que se prestaba a confusión.
LOS ORGANISMOS DE DIRECCION
El documento del Nuevo Espacio plantea que “El Congreso del Frente Amplio es su máxima contradicción pues representa un Congreso de militantes sectorizados orgánicos y disciplinados, que discuten y resuelven desde la estricta perspectiva del sector al que pertenecen. Es la negación del movimiento, entendido como expresión ciudadana de frenteamplistas cuyo punto de referencia político es el Frente como tal y su ámbito de inserción y contenido es la propia sociedad civil”. Y dado que esa es la situación, el NE propone: “La integración del Congreso debería modificarse, para hacerla más equilibrada y representativa de la realidad. La representación de los Comités de Base debería reducirse al 50%.”
Banderas de Líber, en cambio, ni siquiera propone reducir a la mitad la representación de las bases en el Congreso, directamente propone que el Congreso desaparezca. En su lugar, propone la “Primacía de las convenciones” que “Los órganos deliberativos nacionales y departamentales dispuestos por la Constitución deben ser los órganos máximos del Frente. Son los organismos más democráticos que tenemos; las eligió medio millón de frenteamplistas”. Es decir, lo más democrático que tenemos es la democracia representativa. Le decimos adiós a aquella visión de la izquierda que decía que teníamos que ir de una democracia electoral a una democracia participativa. La insatisfacción con democracias sólo electorales y con ciudadanías meramente espectadoras heredadas de décadas de neoliberalismo explica en buena medida el ascenso de gobiernos de izquierda en América Latina, pero al parecer nosotros deberíamos ir en sentido contrario. La democracia por esencia es participativa, no existe democracia sin participación, es lo que define y caracteriza al sistema, por ello mientras mayores son las posibilidades reales de participación de los ciudadanos, la democracia es más profunda. El Frente Amplio, que es ejemplo en el mundo por su organización democrática y participativa, pero al parecer debería abandonarla para retroceder a una democracia meramente representativa, según lo que proponen los compañeros. Sería el paso que nos faltara para terminar de ser iguales a los partidos tradicionales.
El NE supone que los delegados de los Comités de Base a los Congresos, en realidad son militantes sectorizados orgánicos. Supongamos que tiene razón. ¿Cuál sería el pecado? ¿Es que los militantes de los Comités de Base no pueden estar sectorizados? Y si esos compañeros que son capaces de dedicar buena parte de su tiempo a la militancia en su barrio, junto a los vecinos, palpitando los problemas de la gente, son militantes a su vez de un sector político, ¿cuál es el problema? Si además, sus compañeros del Comité consideran que son buenos representantes de las posiciones de todos, y lo eligen como sus delegados a un Congreso ¿está mal? ¿habría que definir que si un frenteamplista de un Comité, es además militante del sector tal o cual, no puede ser delegado ni concurrir a un Congreso? ¿Por qué? ¿Cuál es la razón por la que un militante de un sector político no puede tener como punto de referencia al Frente como tal ni tener su ámbito de inserción y contenido en la propia sociedad civil? ¿Cuál es la contradicción insalvable entre el militante de un sector político del FA y un frenteamplista a secas? El compañero Carlos Baráibar dijo alguna vez con gran acierto, hablando de la creación del FA: “…se crean los comités de base que son una estructura muy importante, muy valedera en cuanto a la unidad del pueblo en la base, donde confluyen gente de los partidos políticos y gente independiente que se adhiere al proyecto frenteamplista. Esta es otra de las razones de la solidez del Frente Amplio, porque los frenteamplistas de los comités de base son más unitarios que el propio sector político en el que algunos militan”.
SE PROMUEVE LA NO MILITANCIA
Creemos que justamente, una fuerza política de izquierda debe luchar para que sus adherentes participen y militen junto al pueblo, para que se inserten en los barrios y sean el nexo entre la fuerza política y la gente. Pero al parecer, si algunos compañeros lo hacen, es un problema. En lugar de estimularlos a que lo sigan haciendo y a que promuevan aún más la participación entre los demás compañeros; en lugar de darles elementos para que la participación se multiplique, se los estigmatiza. Parecería que el problema no es los que faltan sino los que están. Y eso, con todo el respeto por los compañeros del NE, es trastocar los valores que han sido tan caros para la izquierda a lo largo de su historia. La izquierda ha venido luchando –aquí y en todas partes- por promover una ciudadanía activa, responsable, participativa en los asuntos de la comunidad, una ciudadanía militante. Y cuando esa participación mengua, cuando por la razón que sea los militantes comienzan a decaer, lo que algunos compañeros creen conveniente es cerrarles el paso a los que van quedando. En ese sentido, el planteo de Banderas de Líber es terminante: “…desterrar la idea de que el voto de los militantes vale más que el de los demás”. El mensaje parece ser, no importa si militas o no, no importa cual sea el grado de inserción que tengas en tu barrio, en las organizaciones sociales y políticas de tu entorno, tu voto vale lo mismo que el que se queda en la casa.
AVANZAR, NO RETROCEDER
El Frente Amplio no es una suma de partidos solamente, es a la vez coalición y movimiento; es unidad porque hay vocación de Partidos y Sectores políticos de unirse por arriba, pero porque hay una gran experiencia social de unidad por abajo que esos dirigentes recogen. Es con el Frente Amplio que por primera vez se rompe la historia de un partido de izquierda aislado de la sociedad y empieza a existir una fuerza política que puede aparecer, debatir, insertarse, crecer y desarrollarse en los barrios, en los centros de trabajo y estudio. La idea, era evitar –justamente- que se levantara un proyecto exclusivamente electoral, y que fuera un proyecto verdaderamente de izquierda, inserto en la base de la sociedad, que promoviera la participación ciudadana. Lo que sostenemos, es que en nuestro país habrá cambios si se desarrolla la organización popular; que se precisa fortalecer la organización política, que es el sujeto histórico de los cambios. Que todo lo que signifique quitarle protagonismo a la gente organizada, sustituyéndola por el individualismo (sea éste la expresión de un voto cada cinco años o la opinión solitaria detrás de una laptop) es un paso atrás.

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