domingo, 20 de octubre de 2013

EL PROBLEMA DE LA UNIDAD EN UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA (Análisis de la estrategia del Partido Comunista Uruguayo a la luz de los resultados)


-  CUARTA PARTE -

LOS GOBIERNOS DEL FA

Es claro que tanto el primer gobierno del FA, como el que está transcurriendo, no solo no han siquiera intentado oponerse al imperialismo, ni a la oligarquía ni a nada, sino que, muy por el contrario, hicimos algo que hasta ahora no se había hecho por parte de los gobiernos burgueses y ni siquiera por parte de la dictadura: protegerles las inversiones a los yanquis mediante un Tratado.

Y no llegamos a hacer un Tratado de Libre Comercio, gracias a la denodada lucha del PIT-CNT, de organizaciones sociales de variada índole, del PCU y de otros sectores de izquierda, pero está claro que nuestro gobierno (los máximos exponentes, Tabaré Vázquez, Astori, Lepra, etc…) trabajaron intensamente para lograrlo. Creo no equivocarme si digo que algunas señales están indicando que el gobierno del FA volverá a intentar los caminos de un TLC.

Ayer y hoy nuestros ministros de economía reciben los elogios y los premios de cuanto organismo capitalista hay en el mundo. Hoy los grandes medios de prensa internacionales al servicio del capitalismo más salvaje se fascinan con el discurso de nuestro presidente, y nuestro gobierno recibe elogios de cuanto organismo financiero capitalista existe, y el propio presidente de los EEUU quiere reunirse con Mujica cuanto antes.
No es una casualidad que nuestros gobiernos y el de la concertación chilena hayan sido promovidos en el mundo como ejemplos de una izquierda pragmática y sensata, en contraposición a los “populismos” de los gobiernos del ALBA.

Eso en cuanto al enfrentamiento al imperialismo yanqui. Pero cosas parecidas podemos decir en cuanto a la “destrucción del régimen actual de terratenientes y grandes capitalistas” (objetivo que nos proponíamos a través de la estrategia de la unidad), ya que como es público y notorio, en los gobiernos del FA se ha agudizado fantásticamente la concentración de la tierra y su extranjerización, y los grandes capitalistas (sobre todo extranjeros) han encontrado en nuestros gobiernos un caldo de cultivo apropiado para instalarse y desarrollarse a la vez que expoliar nuestros recursos (Botnia, Aratirí, Montes del Plata, frigoríficos, toda la cadena de la soja, etc…).

Pero luego agregaba Arismendi en el informe que venía citando en el artículo anterior:
“Masas cada vez más considerables, expresan su descontento por la situación económica y social del país, por la carestía inaguantable, por las empeoradas condiciones de existencia y aspiran clara o confusamente a un cambio. Estos elementos del despertar acentuado de grandes masas a la lucha, y en primer término de radicalización y de unidad creciente del proletariado, deben ser advertidos claramente por nuestro Partido, como el carácter más importante de la situación nacional, rasgo a tener en cuenta por todos nuestros militantes para ponerse al frente, con audacia y combatividad, sin sectarismos y sin disquisiciones esquemáticas, de las luchas reivindicativas de la clase obrera, de los campesinos, de las amplias masas populares, para elevarlas políticamente y poner en marcha así, por todos los caminos, la formación del Frente Democrático de Liberación Nacional. Si no comprendemos claramente que este es el carácter más notable de la situación nacional, no comprenderemos las posibilidades que se abren para el Partido, siempre a condición de una actuación combativa y firme al frente de la lucha reivindicativa de las masas, ni comprenderemos hasta el fin las tareas tácticas que nos fijamos ante el momento político del país”.

Sin duda que hay allí elementos como el despertar de grandes masas a la lucha, una radicalización y unidad creciente del proletariado, que debían y podían ser capitalizadas por el Partido para ponerse al frente y dirigir esas masas combativas. No tengo que decir que hoy en día la situación es claramente diferente. Las condiciones subjetivas están lejos de ser las de entonces, ya no hay grandes masas radicalizadas y en lucha para ponerse al frente y dirigir, y si las hubiera no existe un Partido Comunista –por su tamaño, militancia, etc.- capaz de eventualmente dirigirlas si las hubiera.

Muy por el contrario, las grandes masas se encuentran hoy adormecidas por un discurso progresista que canta loas al capitalismo y los logros obtenidos en el marco de ese modelo socio económico (loas que también cantan dirigentes sindicales comunistas). El FA se ha convertido hoy en un conglomerado de agrupaciones liberales y socialdemócratas, las que en su gran mayoría se han deslizado por el camino de la conciliación de clases, del oportunismo, y han tomado claras posiciones: han elegido el camino de defender y gestionar el capitalismo independientemente de las excusas y los pretextos que utilizan.

Y EL PARTIDO

Y tenemos un Partido Comunista que, por estar formando parte de esa coalición gobernante, no se muestra como lo que debería: como el Partido de la clase obrera, el que conducirá al proletariado a su emancipación, contra el capital, para derrocar la barbarie capitalista y por el socialismo.

Y esa es la cuestión más preocupante y que requiere un análisis profundo. Porque la  responsabilidad histórica como Partido Comunista, educado y formado en los principios de la lucha de clases, en la necesidad histórica de la lucha por el derrocamiento del régimen de la explotación del hombre por el hombre, en la construcción de la nueva sociedad, el socialismo, el comunismo, es adoptar la estrategia mas apropiada para el logro de estos objetivos que son la esencia y la razón de ser de un partido comunista, la mayor contribución posible a los intereses de la clase obrera y de los sectores populares.

Porque ese informe del Congreso, hablaba de la maduración de las condiciones para la organización del Frente Democrático de Liberación Nacional, pero ponía el centro en algunas cuestiones centrales:
“La cuestión consiste en saber cómo nuestro Partido une a la clase obrera y a las masas populares, encabeza su lucha reivindicativa y facilita su pasaje a las posiciones revolucionarias, es decir, como organiza el gran movimiento de liberación contra el imperialismo yanqui y la oligarquía vendepatria que oprimen a nuestro pueblo. La tarea central del Partido en estas condiciones, es hallar las vías concretas para unir a estas grandes masas, aún dispersas, y encauzarlas por los distintos senderos de su propia lucha, hacia el gran caudal del Frente Democrático de Liberación Nacional”.

La pregunta es, lo que se logró construir en los casi 60 años que van desde aquel congreso, ¿se parece en algo a lo que requería el proceso que vislumbrábamos? El  Partido ¿ha facilitado el pasaje de las masas hacia posiciones revolucionarias? ¿Tenemos hoy un movimiento de liberación contra el imperialismo yanqui y la oligarquía vendepatria?

Al parecer, nada de esto ocurre hoy, y bien podría decirse todo lo contrario, son grandes masas las que hoy se sienten indiferentes a la palabra imperialismo, y poca o ninguna reacción generó un Tratado que le protege las inversiones a ese imperialismo, ni siquiera desde la central de trabajadores. Recientemente se produjo un episodio bochornoso y lamentable, en el cual un policía de civil patrullando en un coche de la embajada yanqui detuvieron a un joven para pedirle documentos, y el hecho no ameritó ni siquiera un comunicado del PIT-CNT, tampoco del FA, pero ni siquiera de nuestro propio Partido.

Sin duda que hay razones que explican en parte el enorme retroceso ideológico del pueblo uruguayo en todos los sentidos. No pasaron en vano once años de dictadura y otros 20 de neoliberalismo. Pero esa no puede ser la única explicación. Porque el pueblo boliviano, que hoy mayoritariamente apoya las medidas radicales de Evo Morales, tiene en su historia tal vez más años en dictadura que en democracia. Los argentinos vivieron en dictadura entre el 62 y el 63, y tres años después otro golpe de estado y dictadura hasta el 73. Y nuevamente dictadura entre 1976 y 1983. Para luego pasar por la patria financiera del menemismo y otros atorrantes por el estilo. Sin embargo, eso no ha sido excusa para que los gobiernos de Néstor y Cristina hayan sido por lejos mucho más avanzados que los del FA. Por tanto, no es válido argumentar por los años de dictadura y de neoliberalismo para explicar los retrocesos de la izquierda uruguaya.

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