viernes, 1 de junio de 2012

¿TORMENTA DE VERANO?

Al parecer, muchos análisis de lo pasado el domingo 27 de mayo solo ven el hecho concreto. Es decir, organizamos unas elecciones internas, a mitad de un período de gobierno, por lo tanto no se podía esperar la misma cantidad de participación que cuando se hacen al comenzar un período; la cifra fue importante, así que: tout va très bien. Algunos, perciben claramente que algo anda mal, pero en lugar de plantearse “qué hicimos mal para que esto nos salga de esta manera”, piensan así: “qué hicieron otros mal para que a mí me suceda esto”. Son por ejemplo quienes acusan de la mala votación a la prensa (¿?), o los que muy sueltos de cuerpo –y muy deshonestamente- apuntan contra la gestión del gobierno de Montevideo.
En lo personal, no creo que se puedan analizar los hechos políticos fuera del contexto histórico. En la nota anterior solo queríamos marcar la sorpresa por las evaluaciones positivas acerca de la votación en las internas, y dejar en claro que sí se puede –y además se debe- comparar con instancias anteriores para encontrar las explicaciones de por qué pasan ciertas cosas. Porque sin dudas era absolutamente irreal pensar que se podía llegar a la votación del 2006. Incluso con las zanahorias que se ponían en la punta del palo. Pero lo que hay que hacer, es un análisis serio y sincero de por qué se llegó a la situación por la cual, 7 años después de llegados al gobierno, la gente cada vez se aleja más. ¿Es una tormenta de verano? Ese es el tema.
Un ejemplo futbolero para aclarar lo que digo. Si yo digo que me quedo tranquilo si mi equipo el próximo partido empata o pierde 2 a 0, debido a las lesiones sufridas por algunos de los titulares y a que otros están suspendidos y no pueden jugar, y termina perdiendo 1 a 0, eso puede ser bueno o malo, depende del contexto. Si vengo ganando todos los partidos, voy primero en la tabla, y estoy a 7 puntos del más cercano rival, entonces sí, puedo estar tranquilo. Pero si gané el primer partido, empaté el segundo, y perdí los últimos tres, entonces seguramente es malo, y tal vez pierda el campeonato.
LA HISTORIA
Porque lo cierto es que esta es la cuarta elección interna de autoridades que realiza el FA en sus 41 años. La primera fue en1997, y votaron 143.575 adherentes; la segunda en 2002 y participaron 195.702 frenteamplistas; la tercera en 2006, donde se alcanzó la máxima participación: 222.795 adherentes, y la última hace unos pocos días, en donde por primera vez desciende la cantidad de votantes. Y esto es lo que hay que ver y lo que hay que analizar. Por qué es justo ahora cuando baja la cantidad de votantes, cuando por primera vez en la historia los adherentes del interior votan en elecciones abiertas con adhesión simultánea a los integrantes de sus plenarios departamentales (en las anteriores solo votaban al Plenario Nacional, y los plenarios departamentales se elegían en las asambleas del 25 de agosto); cuando la oferta es tan grande que en algunos departamentos tenían para elegir entre cinco candidatos a presidente para su departamental y cuatro candidatos para presidente del FA central, más los diferentes plenarios por los sectores y por las bases.
Pero también es necesario analizar si este es un hecho aislado, o forma parte de una tendencia. Porque si solo vemos el hecho de las elecciones internas de autoridades del FA, nos podemos llegar a conformar y verlo como un simple traspié (como el ejemplo futbolero de más arriba), ya que es la primera vez que desciende la votación en estas instancias. Pero si lo vemos en una perspectiva histórica, y constatamos que en las elecciones internas para elegir el candidato a la presidencia del país también la tendencia es decreciente y que cada vez vota menos gente; y además constatamos que en las elecciones generales del 2009 tuvimos menos votos que en el 2004 y ya no pudimos ganar en primera vuelta y casi nos quedamos sin mayoría parlamentaria (además de perder dos plebiscitos importantísimos, como el de anulación de la ley de impunidad y el voto en el exterior); y constatamos además que en mayo de 2010 volvimos a bajar la votación y perdimos varias intendencias del interior del país, entonces estamos hablando de otra situación, de otro tipo de análisis.
Y eso sin entrar en detalles. Porque podríamos ver, a vía de ejemplo, algunos síntomas de que algo no andaba bien, ya en 2006, cuando se obtuvo la mejor votación en términos históricos. Si bien en esas elecciones superamos en un 10% la cantidad de votantes de las anteriores, realizadas en 2002, ya en ese momento bajamos la votación en aquellos departamentos que gobernábamos: Montevideo, Canelones, Florida y Paysandú (todos ellos con intendentes frenteamplistas). En Canelones votaron 1.000 personas menos que en 2002 y en Paysandú la merma fue de 1.200 votos. Y como otra señal también significativa, en los barrios obreros de Montevideo como Cerro, La Teja, Paso de la Arena, Municipal y Malvín Norte, votó menos gente que en 2002. En cambio, la cantidad de adherentes creció un 5 % en las zonas donde predomina la clase media y alta, como ser Pocitos, Punta Carretas, Carrasco, y Punta Gorda.
El año 2004 fue el último en que el Frente Amplio como tal creció electoralmente. Inmediatamente después, comenzamos un descenso que tuvo su pico más bajo en mayo de 2010, pero que no debió habernos sorprendido. Porque ya en mayo de 2005, los votos obtenidos en todo el país –a pesar de obtener siete nuevas intendencias que se sumaban a Montevideo- fueron menos que los de octubre de 2004. Y en las internas de 2009 obtuvimos una votación menor que en las internas anteriores, y en octubre de 2009 tuvimos un 4% menos que en octubre de 2004. Cualquier ola, hasta la más apacible, responde al gigantesco bullir en profundidad de fuerzas que tarde o temprano aparecen en la superficie. Y lo que queremos decir, es que los resultados del pasado domingo 27 son el último tramo de una cadena de traspiés electorales que hemos venido sufriendo reiterada y sistemáticamente y que hemos rehuido analizar como se debe
NI MUCHO NI POCO
Una pequeña digresión antes de continuar. Todo lo dicho en esta nota, y en la anterior (y en las posteriores), no significa de ninguna manera menospreciar el enorme trabajo desplegado por la militancia frenteamplista en estas instancias. Todo lo contrario. Si se llegó, a 170 mil votantes, es justamente debido al sacrificio militante de todos esos compañeros. No es hacia ellos la crítica. En realidad lo único que hasta ahora he hecho es explicar por qué considero que la votación está marcando y diciendo algo muy importante y que debemos decodificar inteligentemente, porque estamos al borde del precipicio y no analizar debidamente algunos mensajes es como dar un paso al frente.
Se puede decir que los 170 mil votos del domingo son mucho o son poco. Depende. Para poder evaluarlo hay que comparar con algo. Pero con algo que tenga algún sentido para el análisis. Se dice que ninguna otra fuerza política en el país es capaz de reunir esa cantidad de votantes en una elección interna donde votar no es obligatorio. Y es absolutamente cierto, no hay otra fuerza política que pueda hacerlo. Y eso puede ser una demostración de la respuesta que el partido obtiene del núcleo tal vez más consecuente de sus votantes. Pero no garantiza nada. Ese partido, con esa importante participación en una elección interna, puede perder las próximas elecciones sin problema.
Se dice que ese porcentaje de votación no lo logran ni los partidos más grandes del continente, como el PT de Brasil, en el que participan aproximadamente un 2% de los votantes en una interna, mientras que en el FA vota un 20%. Está bien, es absolutamente cierto. Eso puede ser un asunto interesante para sociólogos y politólogos, para estudiar los comportamientos políticos en los diferentes países del continente. Pero si el porcentaje viene en caída libre…¿hasta qué numero vamos a seguir festejando porque el porcentaje es mayor que el del PT? Porque si votara un 8% del electorado, sería cuatro veces mayor que en el PT. ¿Y? ¿Esos 80 mil votos serían también una muy buena votación? ¿lo serían 40 mil, el 4%? Por un lado, se dice que no se puede comparar el resultado del domingo con el resultado de 2006, porque son momentos diferentes, pero para demostrar que el resultado es bueno se dice que los partidos tradicionales no podrían lograrlo (se lo compara con un hecho inexistente en un momento inexistente), o se dice que votamos mejor que un partido brasileño. Francamente, por esa vía no sacaremos conclusiones que nos lleven a sacudir la modorra y a volver al FA a lo que en algún momento fue: cuna de participación política militante activa y comprometida con un proyecto de cambios verdaderos.
La única voz que va por el rumbo del que hablo, por ahora, es la de Juan Castillo, que luego de las elecciones dijo cosas como estas: “…la caída de la votación del Frente Amplio respecto al año 2006 muestra "un enojo de los frenteamplistas" hacia algunos temas. A nivel del interior hubo un 30% de votos menos y en Canelones se votó un 25% por debajo del 2006. Creo que esto está ligado a problemas que tiene la fuerza política, eso era lo que nos hacían saber los frentistas en las asambleas cuando recorrimos el interior del país en las giras que hicimos los candidatos". “Me parece que la tarea más inmediata, posterior a este acto electoral, es corregir algunos errores. Hay mucha confusión entre los dirigentes, hay discusiones entre el gobierno y la fuerza política, algunas cosas que se prometieron no se hicieron, y hay cosas que se están haciendo y no fueron consultadas".

1 comentario:

Anónimo dijo...

sin desperdicio....

NI MITO NI LEYENDA (publicado esta semana en VOCES, en el 50 aniversario del asesinato del Che)

Si un mito es una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que ti...