viernes, 30 de noviembre de 2012

VAZQUEZ, MUJICA, O ZAPATA


Un tramo sustancial de la resolución por la que se sanciona a Víctor Semproni por no haber votado la anulación de la ley de impunidad, transcribe el “Acuerdo de Abril de 1998 aprobado en el Plenario Nacional de 18 de abril de 1998”, y que dispone en su numeral 4º: “Adoptada una posición política, dentro de las atribuciones estatutarias y de acuerdo con los procedimientos democráticos establecidos, la misma constituirá una decisión válida y obligatoria para todos los frenteamplistas, en especial para quienes representan pública o institucionalmente a nuestra fuerza política. Ello significa, como lo establece el Compromiso Político de 1972, que dicha resolución implica un "mandato imperativo" para todos y cada uno de los componentes del Frente Amplio”. Y que en su numeral 5º) dice que “Los frenteamplistas ratificamos la vigencia de los documentos fundamentales del FA (Declaración Constitutiva, Compromiso Político, Bases Programáticas y Estatuto) y reafirmamos nuestro compromiso histórico y ético de respetar la democracia interna y de asegurar en todos los planos la unidad de acción.” Y en ese mismo numeral que “La adhesión al Frente Amplio en tanto constituye un acto voluntario, supone asimismo la posibilidad ética y política de separarse de él por parte de quienes entienden que sus principios, estrategias o conductas, son incompatibles con los definidos colectivamente”  Al tiempo que en su numeral  6º)  dice que “Corresponde establecer que, en caso de producirse una situación de incumplimiento de las resoluciones orgánicas, toda persona o sector que ignore el principio de acción, desconociendo la democracia frenteamplista, se contrapone al proyecto, en tanto afecta negativamente a la fuerza política y al desarrollo de los objetivos que ésta impulsa”.
No está demás recordar esas cuestiones, cuando los principales exponentes de la fuerza política Frente Amplio son quienes ignoran y actúan como si esos compromisos no existieran.
Cuando el FA adoptó “una posición política, dentro de las atribuciones estatutarias y de acuerdo con los procedimientos democráticos establecidos” en el tema de los derechos humanos, y resolvió votar un proyecto de ley anulando la ley de impunidad, esta decisión era válida y obligatoria para todos los frenteamplistas, “en especial para quienes representan pública o institucionalmente a nuestra fuerza política”. Quiere decir que cuando el presidente de la República y el vicepresidente (Mujica y Astori) concurren al Parlamento a pedirle a los parlamentarios de su fuerza política que no voten el proyecto, están ignorando “el principio de acción, desconociendo la democracia frenteamplista”, y se están contraponiendo “al proyecto, en tanto afecta negativamente a la fuerza política y al desarrollo de los objetivos que ésta impulsa”.
También lo hizo el Dr.Tabaré Vázquez cuando vetó la ley de despenalización del aborto. Y lo está haciendo nuevamente cuando sale a apoyar el referéndum impulsado por el Partido Nacional para vetar la nueva ley de despenalización del aborto. Y ahora lo está haciendo el propio presidente de la República cuando dice que “Hace bien Vázquez en expresar lo que piensa, yo capaz que firmo también, pero no quiere decir que esté de acuerdo”.
No, no hace bien, hace mal Vázquez (y hace mal Mujica), porque está opinando en contra de lo que su fuerza política decidió por dos veces consecutivas. Y hace mal porque no se trata de que cada frenteamplista de su opinión personal sobre cada tema. Eso se hace en los organismos correspondientes. Después que el tema está resuelto, las opiniones personales si quieren pueden darlas en una fiesta familiar, ahora en las navidades pueden aprovechar. Nunca en un colegio del Opus Dei ante las cámaras de la prensa, en lo posible. Si lo decidido por el FA violenta sus principios religiosos o lo que sea, el propio acuerdo de abril del 98 le da una opción cuando dice: “La adhesión al Frente Amplio en tanto constituye un acto voluntario, supone asimismo la posibilidad ética y política de separarse de él por parte de quienes entienden que sus principios, estrategias o conductas, son incompatibles con los definidos colectivamente”
En cuanto al Frente Amplio, tiene dos caminos a tomar: 1) llama al orden a Tabaré Vázquez y a José Mujica en cuanto a estas cuestiones; 2) admite que cualquiera puede decir y hacer lo que quiera de aquí en más.
También está lo que dijo alguna vez Emiliano Zapata: “El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre, pero que no grite cuando lo pisen”.

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