domingo, 22 de junio de 2008

HACIA EL CONGRESO “COMPAÑERO GRAL. LIBER SEREGNI” (2ª Parte)


Al final de la nota de la semana pasada comenzábamos a analizar las causas de la desmovilización frenteamplista.
Compartimos con los compañeros que elaboraron el documento de balance de la fuerza política que “La movilización y la efervescencia generaron en su momento niveles de participación que acercaron decididamente nuestra fuerza política a la gente” y con lo que agrega más adelante acerca de que “Seguimos asistiendo a un proceso de dispersión de la militancia orgánica frenteamplista”. Pero cuando se analizan las causas de ello, los compañeros cargan prácticamente toda la responsabilidad en la fuerza política, cuando rompe los ojos que los niveles de participación tienen que ver con la correspondencia entre lo que la fuerza política dice y lo que sus representantes en el gobierno hacen. El documento atribuye la desmovilización a “un insuficiente debate político en los diferentes niveles de la estructura que no ha permitido procesar adecuadamente las distintas valoraciones sobre algunas políticas de gobierno”. No creemos que el debate haya sido insuficiente. El frente amplio ha debatido fuertemente sobre los temas más importantes que han estado sobre la mesa en este período, pero tenemos que decir que cuando de ese debate han surgido críticas a las acciones del gobierno, esas críticas no se han tenido en cuenta, salvo en el caso del proyecto del nunca más (que se dejó absolutamente de lado) y el retroceso a medias en el caso del TLC.
El rol de la fuerza política
Discrepamos con lo que dice el documento en cuanto a que una de las tareas fundamentales de la fuerza política sea “… ayudar al gobierno a aplicar el Programa común acordado y difundir en el seno del pueblo sus realizaciones y proyectos en desarrollo o a desarrollar”. Porque como bien dijimos en el IV Congreso, “la organización política no puede ni debe agotarse a sí misma en su relación con el gobierno. Esta debe trascender al gobierno y elaborar políticas para el futuro”. Pensamos que una de las tareas fundamentales de la fuerza política es seguir generando programa, elaborando propuestas e imaginando el futuro. Pero si hay una tarea fundamental, ella no es otra que seguir generando la participación y el compromiso de la gente desde abajo. Ese es el compromiso que asumimos en nuestro programa: “…el compromiso con el desarrollo de una ciudadanía nueva, activa, participativa y responsable”. Es exactamente al revés de lo que plantea el documento: es la fuerza política la que necesita la ayuda del gobierno. El frenteamplista necesita que su gobierno aplique el programa que comprometimos ante la ciudadanía, para que cuando actúe entre la gente no tenga que estar dando explicaciones de por que no estamos haciendo lo que dijimos. La fuerza política necesita tener el respaldo de un gobierno comprometido con las causas populares para trabajar entre el pueblo. Si esto se diera de esa manera, es decir: con un gobierno aplicando el programa democrático avanzado que entre todos elaboramos en el último Congreso; con una fuerza política promoviendo la participación popular, haciendo que los ciudadanos ocupen los espacios de participación que se generan desde el gobierno, con un pueblo movilizado en la defensa de sus derechos, entonces los cambios serán profundos e irreversibles.
Si como dice el documento, cuando no éramos gobierno, “La movilización y la efervescencia generaron en su momento niveles de participación que acercaron decididamente nuestra fuerza política a la gente”, y ahora que somos gobierno “No hemos sido capaces de movilizarnos a la hora de defender y difundir los logros de nuestros gobiernos”, las razones que se nos ocurren para ello son dos: 1) La fuerza política no tenía suficientemente discutido su rol y su relación con el gobierno, y no supo encontrar su lugar en el espacio político al ganar las elecciones; 2) Los logros del gobierno no han sido de tal magnitud como para generar en la militancia frenteamplista una movilización proactiva, mientras que las acciones contrarias a la mística antioligárquica y antiimperialista (ya mencionadas) fueron lo suficientemente fuertes como para desmovilizar al núcleo más militante.
Salvo que haya compañeros que entiendan posible que la militancia frenteamplista cambió súbitamente al día siguiente de las elecciones, y ya no se moviliza más. Decidió de un día para el otro quedarse en su casa y ver por televisión como evoluciona la marcha del gobierno. Como creemos que esta opción debería ser descartada, nos inclinamos a pensar que las razones habría que buscarlas en las dos que mencionábamos antes, o en una combinación de ambas.
La relación fuerza política-gobierno
Compartimos la gran mayoría de los elementos que el documento señala como positivos en el accionar de la fuerza política en este período, pero respecto del último: “la presencia habitual de los Ministros y jerarcas de gobierno en la Mesa Política, realzó la importancia del órgano de conducción política del Frente Amplio, y fortaleció el diálogo y la necesaria interacción entre gobierno y fuerza política”, debemos decir que esto no siempre fue así. En temas de enorme trascendencia, como el TLC con los Estados Unidos, la interacción entre gobierno y fuerza política fue nula. La información que la Mesa Política Nacional reclamaba llegaba tarde y mal o no llegaba. La información que se requería por parte de la fuerza política para tomar posición sobre el TIFA llegó cuando los representantes de EEUU ya estaban en el país para firmar el acuerdo y cuando una resolución en contra hubiera significado desautorizar lo que el gobierno ya tenía resuelto. De manera que la presencia habitual de los ministros y jerarcas en la Mesa Política lo encontramos positivo, pero si esa interacción es de ida y vuelta y no para informar sobre cosas ya resueltas.
No sabemos exactamente a que se refiere el documento cuando dice que “no es posible gobernar al ritmo de funcionamiento de la organización política”. Esta expresión tan repetida, parecería estar indicando que el gobierno va a un ritmo tan rápido que no puede esperar por las resoluciones de la fuerza política que serían tomadas a un ritmo demasiado lento. Más adelante el documento dice expresamente que: “La acción del ejecutivo y su agenda marcan el ritmo; éste es rápido, cambiante, confronta, negocia, decide, anuncia, ejecuta, genera opinión, hechos continuos y nuevos escenarios”. Sin embargo, podríamos dar múltiples ejemplos que demuestran lo contrario, y que muchas veces la fuerza política no está en condiciones de tomar resoluciones a tiempo porque no es informada con la rapidez debida por los compañeros del gobierno. El TLC o el TIFA son claros ejemplos de ello. Hace ya varios meses que la Mesa Política Nacional viene pidiendo que se le informe acerca de los avances en las negociaciones y el gobierno no ha informado nada. Y lo mismo podríamos decir sobre otros temas como el Comando Sur, o los casos que no se trataron en el Tribunal de Conducta Política porque nunca les llegó la información. También en los gobiernos departamentales padecemos de problemas similares, y a vía de ejemplo digamos que muchos ediles locales han venido actuando en las Juntas y el nombramiento desde el gobierno les ha llegado meses después.
Una oportunidad histórica
Pero creemos que el meollo de la cuestión se encuentra en el capítulo 3 del documento (Somos gobierno). Allí el documento plantea acertadamente que “Estamos atravesando un período histórico, con un entorno político y social, sumamente favorable para el crecimiento de nuestra fuerza, para la expansión de nuestros valores, la consolidación del liderazgo político del Frente Amplio, el desarrollo de nuestro perfil público de acumulación y nuestra implantación en el escenario de la sociedad uruguaya. Un período histórico, que encuentra a nuestra fuerza política ocupando la responsabilidad del gobierno nacional, fruto de una acumulación política sin precedentes en el conjunto de la ciudadanía, que mantiene niveles de aprobación muy importantes en la opinión pública y que ha sido capaz de generar el momento de mayor reconocimiento de la izquierda como expresión de la idea de cambio y de construcción de futuro en nuestra sociedad. Esto que plantea el documento es tal vez lo más importante, y será el punto de arranque de nuestro análisis en el próximo artículo.

13 de Noviembre de 2007

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