viernes, 20 de junio de 2008

TLC PARA PRINCIPIANTES ( a dónde va el tren, cuanto sale el boleto, etc.)

A esta altura del partido, tenemos que hacer un esfuerzo por bajar a tierra la discusión sobre el TLC, para que la misma se democratice y se haga transparente.

Lo que se está discutiendo ¿es un TLC o es otra cosa?
Lo único concreto es que Estados Unidos pretende un TLC como el que firmó con el Perú. Y Uruguay plantea un acuerdo como el que tiene con México. Por otro lado, el informe de la CIACEX señala claramente que de las posibilidades manejables, la única disponible es la de un TLC.
¿Qué es un TLC? ¿Es simplemente un acuerdo comercial?
Si, efectivamente se trata de un acuerdo comercial. Sin embargo, lo comercial no agota el tratado. Hay una serie de temas que superan largamente ese ámbito. Este es un tratado comercial de nuevo tipo, no comparable con los tratados de integración andina , ni con el MERCOSUR. Es una propuesta que se asemeja mucho más a una suerte de constitución económica -impuesta por Washington-, que a un simple acuerdo comercial.
Con el TLC se quiere introducir una serie de reformas y ajustes para instrumentar un determinado modelo económico:
Tratamiento preferencial para las inversiones norteamericanas.
Reducción de los márgenes de acción de la política económica.
La posibilidad para que los servicios públicos puedan ser privatizados.
Ampliación de beneficios a las empresas farmacéuticas norteamericanas.
Limitación de la capacidad de gestión de los gobiernos.
Movilidad del capital y mercancías, sin flexibilización de la política inmigratoria de EEUU.
¿Tiene algo que ver lo ideológico con un TLC?
Todo es ideología, y más los tratados comerciales con el imperio. ¿O acaso el bloqueo a Cuba no es comercial y no es profundamente ideológico?. ¿Podría comerciar libremente EEUU con Irán? ¿Por qué entonces en el Tratado de Protección de Inversiones que aprobamos el año pasado se incluyó la cláusula que impide que comerciemos con quien EEUU considere su enemigo?
Un TLC, ¿no traería inversiones, no aumentaría las exportaciones, no generaría más empleo?
Lo que busca el gobierno es que vengan las inversiones, para de esa manera generar empleo y mejorar la calidad de vida. Compartimos los objetivos. Pero no es verdad que las inversiones extranjeras siempre traigan una mejora del empleo y menos de las condiciones de trabajo. El ejemplo mexicano nos muestra todo lo contrario. Allí, durante 10 años de TLC ingresaron más de 15.000 millones al año de inversión directa, cuando antes del TLC estaba en alrededor de 4.000 millones. Sin embargo el promedio anual del crecimiento del PBI fue el más bajo desde el siglo XIX. El 51% de esta inversión fue al sector manufacturero, pero hoy hay 14,8% menos empleo en el sector manufacturero que en el último día antes de suscribir el tratado con EEUU. El desempleo pasó del 12% en 1994 al 30% en 2005; la pobreza que estaba en un 21% en 1994, pasó a un 50% en 2005; la emigración en 1994 era de 4.000.000 de mexicanos, en 2005 fueron 10.000.000 (datos de la CEPAL).
¿Es posible que lo que se esté discutiendo sea otra cosa, y no un TLC clásico?
Algunos dicen que no podemos criticar lo que no conocemos. Alguno ha dicho, que no se puede criticar un libro por lo que muestra la tapa, sin leer lo que dice adentro. El ejemplo del libro está muy bien. Pero si en la tapa dice “Don Quijote De La Mancha”, y está escrito por Miguel De Cervantes, seguramente adentro estarán Sancho Panza, Rocinante y Dulcinea, y seguramente el Quijote peleará contra molinos de viento. De la misma manera, todos sabemos de lo que hablamos cuando hablamos de un acuerdo comercial con los Estados Unidos del tipo TLC o ABC o lo que sea. No es improbable que se le cambie el nombre, pero el contenido es lo que importa.
¿Podemos firmar un TLC y seguir en el MERCOSUR?
Lo más probable es que tengamos que abandonar el MERCOSUR. Pero aún en el caso que nos permitan permanecer, ya no sería el mismo, sería un MERCOSUR debilitado, y herido de muerte. Y ese es justamente uno de los objetivos de los Estados Unidos: introducir una cuña en la integración regional.
¿Qué consecuencias nos traería abandonar el MERCOSUR?
Además de las consecuencias políticas, debemos tener en cuenta que Argentina y Brasil son hoy nuestros principales compradores. Al perder las preferencias arancelarias, nuestras exportaciones se derrumbarían. Se podría ver afectado el intercambio y la integración energética. No sería descabellado pensar en una afectación del turismo y las inversiones inmobiliarias. Se vería afectado el transporte de carga, el puerto. Más todo lo que está proyectado hacia el futuro (interconexión eléctrica, gasoducto, Banco del Sur, inversiones de ANCAP en Venezuela, etc.)
Con el TLC, ¿no accedemos al mercado más grande del mundo?
Es innegable que EEUU es en la actualidad la economía más poderosa del planeta, y el mercado con la mayor capacidad adquisitiva en el mundo. Pero hay que saber dos cosas: primero, que es el país más endeudado del mundo, y que comienza a tener problemas (burbuja inmobiliaria, déficit en cuenta corriente, etc.), y segundo, que no es verdad que recién con un TLC podríamos acceder a ese mercado. De hecho, sin TLC, una muy buena parte de nuestras exportaciones tienen como destino ese mercado.
Sin TLC, ¿nos marginamos del mercado mundial?
Nada más lejos de la verdad. De hecho, siempre hemos apostado por un regionalismo abierto. Es decir, priorizar nuestra inserción en la región para desde allí insertarnos en el mundo. Y nadie dijo que para ello sea absolutamente necesario firmar un TLC con EEUU.
Pero el Uruguay, ¿no debe abrirse al mundo?
Desde hace más de dos décadas se han aplicado políticas de ajuste estructural en América Latina, con diversos grados de intensidad. La región ha estado fuertemente condicionada por las políticas del FMI y del BM, que postularon entre sus metas principales la apertura comercial, la liberalización financiera y la reforma del Estado, incluyendo la privatización de empresas públicas y la creciente protección a las inversiones extranjeras. Las consecuencias de tanta apertura y liberalización han sido mayor pobreza, y sobre todo mayores desigualdades. Entonces, abrirse al mundo si. Pero no una apertura irrestricta. La discusión es como nos abrimos.
Entonces, ¿es importante aumentar las exportaciones?
Es bueno tener un nivel importante de exportaciones. Pero igualmente importante es la diversificación de las mismas, tanto en origen como en destino. Esto es, tratar de agregarle trabajo nacional, e incorporarle tecnología a las mismas, porque en ello está en juego el tema del empleo. Y para vender con un mayor componente de trabajo nacional incorporado, es importante la complementariedad y las cadenas productivas, cosa que logramos a través de la integración en la región, y no con un TLC con EEUU.
Pero el MERCOSUR no está funcionando bien...
Es verdad, tenemos problemas. Pero la solución no viene por el lado de herir de muerte al MERCOSUR. Todas las potencialidades de crecimiento de nuestro país están por el lado de la región: infraestructura, integración energética, etc. Tal vez en lugar de una pastera finlandesa y otra española deberíamos tener una fábrica de celulosa mercosuriana (argentina, brasilera, venezolana, paraguaya y uruguaya). Pero para eso tenemos que mejorar el MERCOSUR y no matarlo.
Pero entonces, ¿no ganamos nada con un TLC?
Si, podríamos aumentar nuestras ventas de carne, textiles y lácteos. Pero tengamos en cuenta que hoy les vendemos carne a EEUU gracias a la vaca loca y a la aftosa de nuestros competidores. Y que los lácteos están subsidiados en EEUU. Y que en textiles competimos con China.
Si es tan poco lo que podemos llegar a ganar, y tanto lo que podemos llegar a perder, ¿por qué tanta insistencia en llegar a un TLC con los Estados Unidos?
¡!Ahhh bueno!!!!! Todas las respuestas no las tengo!!!

Martes, 05 de Septiembre de 2006

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