sábado, 21 de junio de 2008

UN VERDADERO HIJO DE BUSH



- Me pregunto como hizo George W. Bush para transformar a Osama Bin Laden en Sadam Hussein.

- Antes que nada, hay que recordar que ni él sabe la diferencia. (Noam Chomsky – Conversaciones con Jorge Halperín)


Según la página Infobae.com, “la visita del presidente de los EEUU a Uruguay se enmarca en las discusiones que encara Montevideo con Washington para suscribir un Tratado de Libre comercio, resistido por el Mercosur”. Según el portal de Prensa Latina -y citando la opinión de F. Lowenthal, reconocido experto norteamericano en Ciencias Políticas-, “con los uruguayos Bush tratará de presionar para la firma de un Acuerdo de Libre Comercio (TLC), cuyo fin sería debilitar al Mercado Común del Sur (MERCOSUR)”, agregando que “resulta en extremo sintomático que el viaje del inquilino de la Casa Blanca a la nación suramericana, tenga lugar a escasas semanas de la firma de un Acuerdo Marco de Comercio e Inversión (TIFA por sus siglas en inglés) entre ambos países”. Clarín, por su parte, informó que “no hay que descartar que la gira esté destinada indirectamente a contrarrestar la influencia de Hugo Chávez en la región. Los países elegidos parecerían ser en los que menos chances existen de marchas antinorteamericanas”, aunque aclara que “de todas maneras, dicen que Bush sabe que deberá enfrentar repudios”. Las palabras de Condoleezza Rice durante una audiencia ante la Cámara de Representantes para presentar el presupuesto para 2008 del Departamento de Estado, parecerían confirmar las especulaciones de Clarín. Allí la secretaria de estado afirmó que el presidente venezolano, Hugo Chávez, está “destruyendo” su país económica y políticamente, añadiendo que “creo que hay un asalto a la democracia en Venezuela”, manifestando además su preocupación con la situación de los derechos humanos en Venezuela y sugirió que la Iglesia también estaba bajo ataque del gobierno de Chávez”. En esa misma oportunidad, la funcionaria negó que se hayan recortado los fondos de ayuda internacional destinados a América Latina para el presupuesto 2008 y explicó que el Gobierno efectuará cambios en la distribución del dinero y que países como Uruguay así como El Salvador y Honduras recibirán más fondos.
Entre el repudio y la bienvenida
Todas estas especulaciones son válidas, y seguramente hay de todo ello en las motivaciones de esta visita justamente en este momento. Y por supuesto, cualquiera de ellas debería movernos al repudio inmediato de la visita de este siniestro personaje. Tal como lo hiciera la camarada Marina Arismendi, quien ante los requerimientos de la prensa dijo que: "Bush es la representación de lo más execrable, asesino y belicista que hay en el mundo”. En contraste con lo dicho por Marina, tanto Batlle como Lacalle valoraron la visita del presidente George W. Bush como muy positiva para los intereses comerciales y estratégicos del país. Para el líder de la 15, Tabaré Vázquez tiene la oportunidad única "de ver si puede quedar bien con el presidente de Estados Unidos" y de decirle que quiere firmar un Tratado de Libre Comercio". El líder del Herrerismo, en tanto, dijo que “Uruguay debe aprender a distinguir entre el país al que representa el mandatario visitante y su política exterior” (como si la política exterior de los EEUU nada tuviera que ver con el mandatario visitante). Por cierto, los líderes de los partidos tradicionales no fueron los únicos en calificar como positiva la visita de Bush. Carlos Baráibar, senador de Asamblea Uruguay, dijo a La República que la presencia de Bush en Uruguay es "un hecho importante y positivo" para el país. Recordó, no obstante, que existen "discrepancias" del FA con Washington en aspectos vinculados a su política internacional, como por ejemplo la invasión a Irak y el bloqueo a Cuba. Claro que estas “discrepancias” menores son paparruchadas. El bloqueo económico, comercial y financiero, es una de las más importantes violaciones masivas, flagrantes y sistemáticas de los derechos humanos que genera la política de hostilidad de Estados Unidos contra el pueblo cubano Este pueblo ha sido víctima de invasiones mercenarias, agresiones biológicas, radiales y televisivas, del aliento externo a la migración ilegal, de planes de asesinato a sus principales dirigentes, así como sabotajes y actos terroristas que han causado daños directos a objetivos económicos y sociales del país por más de 54 mil millones de dólares, la muerte probada de 3.478 personas y la incapacidad permanente de otros 2.099 cubanos. El presidente Bush ha asesinado a cientos de miles de afganos e iraquíes desde 2001, y si contamos con la primera guerra a Iraq y el bloqueo ilegal decretado por Bush padre, solamente en este país han muerto más de un millón de iraquíes, la mitad niños. Pero nada de eso importa a la hora de hacer negocios o tratados comerciales. Lo que importa es si obtenemos beneficios o no. No importa si Bush fue el gobernador que en la historia de los Estados Unidos sentenció a la muerte al mayor número de reos, incluyendo a menores de edad y discapacitados, en su mayoría negros e hispanos. Que más da si Bush atacó e invadió a Afganistán violando la Carta de la ONU, convirtiendo ese país en un campo de concentración de Estados Unidos, y en donde su población subsiste en base al narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de blanca y el cultivo de amapola. ¿Por qué debería preocuparnos que Bush proclame su política de "Guerra Preventiva" conforme a la cual se arroga el derecho de atacar a cualquier país que ellos consideren una amenaza o posible rival en el campo económico, comercial, militar o espacial? No debería preocuparnos para nada que Bush declarara que Estados Unidos se desligaba del derecho internacional porque la soberanía de su país no admitía restricciones de ninguna clase, desvinculándose del Convenio de Viena sobre el Derecho de Tratados y de las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares, dejando al mundo en un limbo jurídico, impotente e indefenso legalmente. Poco importan el Acta Patriótica I y II, para enfrentar al terrorismo internacional, que suponen arrasar con la Constitución y el estado de derecho en el país “modelo de democracia", así como el desconocimiento salvaje del derecho internacional y las normas más elementales de convivencia humana. Y menos importan las recientes leyes autorizando las torturas, como las que recientemente se conocieron en Irak o en la cárcel de Guantánamo. Tampoco el hecho de que Bush haya retirado la firma de Estados Unidos del Estatuto de Roma que creó el Tribunal Penal Internacional, con el propósito de asegurar la inmunidad y la impunidad de sus funcionarios civiles y militares ante acusaciones de crímenes de guerra, de lesa humanidad y otros graves delitos, y obligó a casi todo el mundo bajo su mandato a suscribir tratados bilaterales en los que se comprometieron a no juzgar a criminales de guerra de Estados Unidos, a no enviarlos a otros países, ni a remitirlos al Tribunal Penal Internacional. Nada de eso importa. Menos aún que el presidente Bush se haya negado a respetar o cumplir los acuerdos de Kyoto para mitigar la destrucción del planeta y que este sea el país que más se ha burlado de las Metas del Milenio para reducir la pobreza mundial. Lo importante, lo verdaderamente importante para el Uruguay y para los uruguayos, es vender más carne. Tal vez, para algunos, todo se reduciría a eliminar de nuestra memoria frases como: “No venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad”, y sustituirlas alegremente por algunas de nuestro próximo visitante, como: "La gran mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país", o "Es tiempo para la raza humana de entrar en el sistema solar".


Martes, 13 de Febrero de 2007

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